Miopes

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sábado, 14 de abril de 2012

Last Witness - Mourning after. Exorcismo hardcore concentrado

LAST WITNESS "Mourning after" (Holy Roar, 2012)
7/10
Hay momentos en los que necesitas llenarte de energía. De energía pura, nada de medias tintas. Cada uno lo busca donde puede, la música siempre ha sido mi principal fuente y cuanto más extrema y acelerada mejor. Y es así que escuché hablar muy bien de estos chavales que sin inventar la rueda, consiguen plasmar en sus composiciones todo lo que el hardcore significa. Los 28 minutos que dura el último trabajo de los británicos Last Witness son sencillamente abrumadores. Pura potencia concentrada en ocho cortes de una intensidad arrolladora. La banda londinense con el intenso cantante Theo Kindynis a la cabeza, se formó allá por el 2006. Cuatro días que tienen. Ya cuentan con dos discos y un EP, y una legión de fans in crescendo. Su hardcore/metalcore o todo lo core que tu quieras,  con una base rítmica impresionante no deja indiferente a nadie. En realidad las etiquetas tampoco dicen mucho, no parece que Last Witness haya pensado mucho en qué estantería situar su fantástico Mourning after.

He leído que algunos ya definen este disco como el Reign in Blood del siglo XXI. Toma ya. Comparaciones aparte, Last Witness ofrece aquí un disco honesto, nada de florituras o posturitas cara a la galería. Una colección de riffs mastodónticos, más heavy que punk, dentro de un marco de angustia vital transmitido en las letras de Kindynis. 

Desde el comienzo de The Void, el grupo nos somete a una sesión de las que te dejan sin aliento. Se nota sinceridad a cada tema que sigue, te guste o no el estilo, se aprecia el esfuerzo del quinteto por poner en el disco la contundencia de su directo. Todos los temas son destacables (o parecidos, tampoco vamos a engañarnos, esto es hardcore no una sinfonía), pero el tema estrella sería Somnanbulism, uno de los más salvajes, que es decir mucho, pero además uno de los más variados. Las dos últimas canciones son un fin de fiesta desbocado, acabando con la más metálica para mí, Marionette. Me quedo, sin embargo, con la batería y los riffs de Disappearer, casi recordándome a unos Pantera, de los buenos tiempos con el añorado Dimebag Darrell. El amigo de Phil Anselmo no dudaría en meter estos temas en su repertorio. El gran problema del disco es precisamente la monotonía que puede ofrecer. Habrá alguno que no le parezca un inconveniente, claro que sí, pero es que los gritos desaforados de los cantantes hardcore me suelen fatigar un poco. Aquí no ha sido una excepción, pero se compensa con una energía desbordante. Uno de los discos que más estoy escuchando hasta ahora, claro, son solo 28 minutos, pero vaya 28 minutos...



2 comentarios:

Alex Palahniuk dijo...

Buff, a mí el metalcore no me gusta mucho, y el hardcore para mí son Black Flag y Bad Brains. Te prometo escucharlo para dar una mejor valoración. ¡Un abrazo!

Ropa Quirúrgica Desechable dijo...

Un gusto visitarte.