Miopes

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miércoles, 15 de febrero de 2012

Contador, los guiñoles y la tontería humana

De verdad que tanto orgullo español suelto en el aire nos está volviendo un poco tontos. A todo el mundo en general, pero a esta parte del mundo que llamamos España, más. Una semana después de la resolución del caso Alberto Contador, seguimos con la misma cantinela sobre si los demás nos tienen manía o no. La clásica envidia por ser más guapo y más fuerte, "más bueno y más mejor". El ciclismo es un deporte tremendamente épico, excepcionalmente duro. Además tiene unas reglas estrictas, tanto o más que en otros deportes, en relación al dopaje. Y si no es así (al fin y al cabo, la lucha contra el consumo de sustancias prohibidas debe estar más o menos unificada), lo parece ya que en otros deportes más populares no estamos tan acostumbrados a eso de los "vampiros" y los análisis sorpresa. Una cantidad mínima es inmediatamente sancionable, a pesar de no estar comprobado su efecto positivo sobre la actividad desarrollada. Creo que con Contador se han cebado, pero también es cierto que ha habido errores por parte de abogados y que el juego es el juego. No es el primer ciclista que recibe una sanción desproporcionada. 

Y resulta que salta la noticia y todos nos indignamos de forma explosiva. Terrible. Y para más inri tenemos a esos Guignols de l'info que se mofan de nuestros máximos representantes deportivos. Para nosotros es como si mentaran a la madre o algo peor. Periodistas enrabietados soltando sandeces, otros más cuerdos, ahora sale un equipo de fútbol con una inscripción poniendo algo así como "liberté, égalité...superioridad" (que memez...), hoy aparece nuestro monarca diciendo en público que los del guignol son tontos y Rajoy habla como un forofo más sobre nuestra valía ganando títulos extranjeros tipo Roland Garros. Una imagen un tanto cutre, ¿no? Entiendo el enfado de los aficionados, de acuerdo. Pero, ¿cómo se puede convertir en estado la broma de un programa de televisión que tiene a gala hacer bromas de todo y de todos?

Los guiñoles son muy franceses. Tienen una forma de sacar punta a la realidad que no siempre es comprendida por cualquiera. Más que comprendida, compartida. No estamos hablando de algo extraordinario. Cuando lo he visto, el programa me ha hecho una gracia relativa, en función de mi mayor o menor conocimiento del tema. Pero es eso, un programa de humor, más o menos acertado. De ahí a decir que todos los franceses son unos cerdos, gente, sobre todo, que no se ha molestado en hablar con un francés en su vida...un poco exagerado, digo yo. Son los mismos que juzgan a todo el que nos rodea y que se creen con conocimiento superior. Dicen que ellos no nos quieren (los franceses a nosotros). Son los mismos hablan pestes de los portugueses, y de los de Cuenca, y de los del pueblo de al lado y si me apuras de su vecino. Sobre todo de su vecino. 

Dicen que estos guinoles han pasado el límite con tanta tontería sobre el dopaje, que nos están acusando sin pruebas y que nos están ninguneando. Pero es que somos un país que merece serlo. Es propio de país pequeño preocuparse por esas nimiedades. Lo justo sería contraatacar con igual sentido del humor, o ignorar directamente esos supuestos ataques. Así que los guiñoles no tienen gracia. Pero sin embargo, tiene mucha gracia (y hasta calado social) el llamar Machu Pichu a un personaje como el de la serie Aida, tratarlo de imbécil a ratos, insultando así a todo un colectivo de inmigrantes que llegan a este país. Pero no ahora, de hace muchos años. Nadie se siente molesto por eso. Cada vez que sale un italiano en algún programa de humor español aparece el clásico estereotipo del mafioso, damos a entender que todos los italianos son unos delincuentes de trajes caros. Merkel es una vaca burra y los alemanes unos cuadriculados. Los ingleses, unos borrachos hooligans. Los americanos, unos felices incultos. Y cuando le cogemos tirria a un personaje...madre mía. No soltamos hueso hasta que el personal comienza a aburrirse. Y sin embargo, nos molestan unas acusaciones malintencionadas de un programa de humor. Vaya una pandilla de zopencos que estamos hechos. Y seguiremos dándole Perico al torno. Lo mismo es bueno y todo, siempre un enemigo en común ha sido muy saludable.




4 comentarios:

Ana dijo...

¿Seguiremos dándole Perico al torno???? ¿Eso es un refrán murciano? ¿O es una alusión velada al dopaje otra vez??? Hmmmmm... Michel, hay veces que no te comprendo muy bien... creo que voy a empezar a marginar a los murcianos también ;P

Alex Palahniuk dijo...

"Lo justo sería contraatacar con igual sentido del humor, o ignorar directamente esos supuestos ataques. Así que los guiñoles no tienen gracia. Pero sin embargo, tiene mucha gracia (y hasta calado social) el llamar Machu Pichu a un personaje como el de la serie Aida, tratarlo de imbécil a ratos, insultando así a todo un colectivo de inmigrantes que llegan a este país. Pero no ahora, de hace muchos años. Nadie se siente molesto por eso. Cada vez que sale un italiano en algún programa de humor español aparece el clásico estereotipo del mafioso, damos a entender que todos los italianos son unos delincuentes de trajes caros. Merkel es una vaca burra y los alemanes unos cuadriculados. Los ingleses, unos borrachos hooligans. Los americanos, unos felices incultos. Y cuando le cogemos tirria a un personaje...madre mía. No soltamos hueso hasta que el personal comienza a aburrirse. Y sin embargo, nos molestan unas acusaciones malintencionadas de un programa de humor. Vaya una pandilla de zopencos que estamos hechos. Y seguiremos dándole Perico al torno. Lo mismo es bueno y todo, siempre un enemigo en común ha sido muy saludable"

Cuánta razón, Dios mío.

Renaissance dijo...

Los guiñoles franceses tienen un humor bastante suyo, no hace mucho ví el de la huelga de funcionarios en el que los ponían a caer de un burro, y todavía siguen haciendo mofa de Ingrid Betancourt..Además, a estas alturas, entre los juicios por corrupción, desfalco, y los recortes sociales, para preocuparnos por el orgullo patrio y el deporte español estamos.

Andrés dijo...

Al igual que no soy nada patrótico, y no entiendo eso de "ha ganado España", en este caso no me siento nada aludido, me da igual si un deportista ha sido pillado dopado o si Nadal consigue ganar un premio, ya que su victoria no es la mía.

Luego venimos con el rollo de países hermanos y las alianzas, pero los humanos somos mamíferos y somos gregarios, ya sea un pueblo, comunidad o país, nos encanta reunirnos en clanes para echar la meadita y defender un clan con la vida.

Sí, lo sé, soy rarito, quizás de los pocos españoles que no se ha sentido ofendido por un programa de humor.

Saludos.