Miopes

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martes, 28 de febrero de 2012

The Artist: El tiempo la pondrá en su sitio

THE ARTIST (2011)
7 / 10
Ya está. A The Artist le han dado los parabienes definitivos y es la ganadora de los Oscars en la gala de ayer. Y todas las tirrias que las envidias suelen remover están creciendo como las setas. Como toda buena sorpresa, muchos empiezan a verlo como un bluff, como un truco de marketing (muy bueno) ayudado por una apuesta original y la simpatía del público. Quizás 10 años antes, esta misma película hubiera pasado inadvertida, pero ha caído en gracia y este año es el año de The Artist. 

Me gustó la película del desconocido Michel Hazanavicius. Un proyecto de siete años, pensado hasta el mínimo detalle y donde participa como gran gancho el simpático Jean Dujardin, ahora oscarizado. ¿Quién iba a pensar algo así cuando veíamos la serie Un gars, une fille o los bodrios tipo Mariages? Sí, las películas en las que homenajea al agente secreto clásico, bajo el nombre de OSS 117 o aquella de Le Convoyeur estaban bastante bien, pero no lo veía de otra manera como un chaval majete más dedicado a lucir sonrisa socarrona que a actuar con mayúsculas. Y ahí lo tienes, con su estatuilla. Pero volviendo al tema inicial, me gustó esta película, no tanto por Dujardin como por el resto del elenco, lo curioso del experimento, un regreso al origen del cine pero sin olvidar que estamos en el 2012. Pero aún con todo, no creo que ésta fuera la mejor película del año, algo que no es de extrañar. Nunca estoy de acuerdo con que una película se convierta en la mejor del año de forma absoluta. Pensemos en algunas de las ganadoras de estos últimos años: Slumdog Millionaire (2009), No country for old men (2008), Chicago (2002), Una mente maravillosa (2001), Shakespeare in love (1998), etc. ¿De verdad pondríamos de forma unánime estas películas entre las mejores de los últimos años?

Hace poco oí un periodista cuyo nombre no recuerdo, comentando que no recordamos las películas que ésta homenajea. Si así lo hubiéramos hecho, no la apreciaríamos tanto. Puede ser. Pero el punto fuerte de esta película es recoger con tanto acierto el espíritu naïf de aquellos años. Grandes escenarios, estrellas rutilantes consideradas quasidivinas, el público enamorado, los tiempos del cambio al sonido, la criba que eso supuso. Hay muchos detalles que hacen de The Artist un experimento muy interesante que se merece un gran reconocimiento. Los actores se vuelven mucho más expresivos por la falta de sonido, sin duda, sus gestos nos parecen más grandes, más irreales, pero por otro lado tenemos momentos extraordinarios, de gran plasticidad, algo imposible con palabras. La escena en la que Peppy Miller (Bérénice Béjo) fantasea con la americana de George Valentin (Dujardin), o la conversación de Peppy con el personaje de Malcolm McDowell. O también su encuentro (segundo) con el propio Valentin, enfrentados en un baile sin saber quienes eran cada uno. Y todo ello aderezado con la ausencia de voz, a veces hasta de música. La escena en la que Valentin descubre el sonido es de gran fuerza visual (y sonora). Sí creo que The Artist no pasará el juicio del tiempo tan bien como otras, pero las buenas vibraciones que transmite, la alegría que contagia y las buenas actuaciones de esos magníficos secundarios junto con un gran dirección hacen que el Oscar no sea algo tan raro. No estoy de acuerdo, pero tampoco me parece algo tan extraño. Al fin y al cabo estamos hablando de una comedia: ¿cuántas comedias han ganado en los últimos veinte años? ¿Cuántas comedias han ganado? Pues por qué no premiar algo tan distinto como The Artist.

P. D. Me encanta Béréncie Béjo. Ahí lo dejo.

lunes, 27 de febrero de 2012

La invención de Hugo. Scorsese no sabe nada ni de dormir ni de laureles

LA INVENCIÓN DE HUGO (Hugo, 2011)
7,5/10
Cuanto francés este año en los Oscars. Lo mismo a alguno le molesta. Si no en cuanto actores, que los hay, por la temática: Midnight in Paris, The Artist, la animada Une vie de chatLa invención de Hugo, la nueva lección del maestro Scorsese. A mi modo de ver, el cine de los últimos treinta años tiene un ganador y es el amigo Martin. No solo por sus películas en sí, que las tiene unas más acertadas que otras, sino también por su amor al cine y a la música. Solo hay que echar un vistazo a esa maravilla de documental que es Mi viaje a Italia o el retrato de Jagger and co. en Shine a light. Un señor de 72 años que no se conforma con hacer lo de siempre y se pone ahora con una película familiar en 3D, pero utilizado con conocimiento de causa. Es como el tema de los efectos especiales, aquí el 3D está usado en servicio de la historia, no al contrario y vaya si funciona.

No quiero poner peros a una película que me ha emocionado. No soy crítico de nada y solo hablo desde el punto de vista del aficionado entregado. Así que críticas destructivas, en otro lado. Diré, entonces, que esta historia del joven huérfano Hugo Cabret, rodeado de personajes tan peculiares en su no menos peculiar hogar, los muros de una estación de tren en el París de los años 30, me ha encantado. No estoy muy seguro que funcione tan bien como película infantil, no sé si un chaval de 10 años iba a disfrutar tanto de ella como un adulto amante del cine Es cierto que la primera parte funciona muy bien dentro de ese género, tan poco "Scorsese" por otro lado, pero conforme va pasando la cinta me temo que se pueda ir perdiendo interés por parte de un público menos entrenado. Pero se compensa con una maravillosa puesta en escena y la magia que acompaña a los personajes.

Una historia que se inscribe en el género de lo maravilloso, más que del fantástico. Es decir, pequeños (según se mire) acontecimientos de difícil explicación interfieren en la vida de unos personajes, podíamos decir, realistas. Todo ello en un marco tan especial como es París, la ciudad de las luces que quiere olvidar su pasado más reciente marcado por la guerra. Una ciudad espectacular que rebosa vida y misterio. Solo hay que ir a buscarlo. Todo ello tan bien combinado por el maestro Scorsese basándose en la novela de Brian Selznick, y tenemos una de esas películas que te dejan imágenes en la retina, que dejan huella, que saben conectar con un espectador entregado.

Los actores se les ve muy medidos en su trabajo. Es lo que tiene trabajar con el 3D. Ante el espectador, el trabajo puede parecer muy logrado, pero siempre te da la impresión de estar demasiado estáticos. Cada movimiento cuenta y la improvisación no tiene lugar. Llegar a controlar a Sacha Baron Cohen no debió ser tarea fácil para Scorsese. Aunque seguro que Martin ha tenido que lidiar con actores bastante más problemáticos. Por lo demás, Ben Kingsley está perfecto en su papel de Georges Méliès, un hombre hundido por lo que fue y lo que es ahora, los secundarios como Jude Law o Ray Winstone (los dos en papeles muy cortos) también funcionan muy bien. Los papeles importantes son para los niños Chloë Grace Moretz como Isabelle y Asa Butterfield como Hugo. Ya son pequeños veteranos los, con alguna aparición complicada. Curioso además que Asa Butterfield va a ser la cara de Ender Wiggin en el que será gran estreno del 2013, la mítica El juego de Ender. ¿Se convertiré en un futuro Haley Joel Osment? Sus papeles son bastante típicos: niña soñadora deseosa de aventuras, niño marginado por una sociedad que no tiene tiempo para los huérfanos...sin embargo no caen en el almíbar más barato. De eso se encarga sin duda la buenísima dirección del maestro.

Es una pequeña joya del cine moderno, sobre todo para aquellos que siguen viendo el invento de los hermanos Lumière como algo hecho para ayudarnos a soñar. No sé si será premiada o no, tampoco es importante, pero sí el recuerdo que dejará en los que la vean. De eso se trata el cine, de soñar, ¿no?

P.D. Por cierto, Georges Méliès se está convirtiendo en una especie de héroe oculto, primero en la novela archiconocida La mecánica del corazón, donde ayudaba al protagonista en la búsqueda de su amor y ahora vuelve de nuevo.

P.D. ¡Se me olvidaba! La banda sonora a cargo del inseparable Howard Shore. Como ha sabido entender lo que quería su compañero de viaje Scorsese. 



miércoles, 15 de febrero de 2012

Contador, los guiñoles y la tontería humana

De verdad que tanto orgullo español suelto en el aire nos está volviendo un poco tontos. A todo el mundo en general, pero a esta parte del mundo que llamamos España, más. Una semana después de la resolución del caso Alberto Contador, seguimos con la misma cantinela sobre si los demás nos tienen manía o no. La clásica envidia por ser más guapo y más fuerte, "más bueno y más mejor". El ciclismo es un deporte tremendamente épico, excepcionalmente duro. Además tiene unas reglas estrictas, tanto o más que en otros deportes, en relación al dopaje. Y si no es así (al fin y al cabo, la lucha contra el consumo de sustancias prohibidas debe estar más o menos unificada), lo parece ya que en otros deportes más populares no estamos tan acostumbrados a eso de los "vampiros" y los análisis sorpresa. Una cantidad mínima es inmediatamente sancionable, a pesar de no estar comprobado su efecto positivo sobre la actividad desarrollada. Creo que con Contador se han cebado, pero también es cierto que ha habido errores por parte de abogados y que el juego es el juego. No es el primer ciclista que recibe una sanción desproporcionada. 

Y resulta que salta la noticia y todos nos indignamos de forma explosiva. Terrible. Y para más inri tenemos a esos Guignols de l'info que se mofan de nuestros máximos representantes deportivos. Para nosotros es como si mentaran a la madre o algo peor. Periodistas enrabietados soltando sandeces, otros más cuerdos, ahora sale un equipo de fútbol con una inscripción poniendo algo así como "liberté, égalité...superioridad" (que memez...), hoy aparece nuestro monarca diciendo en público que los del guignol son tontos y Rajoy habla como un forofo más sobre nuestra valía ganando títulos extranjeros tipo Roland Garros. Una imagen un tanto cutre, ¿no? Entiendo el enfado de los aficionados, de acuerdo. Pero, ¿cómo se puede convertir en estado la broma de un programa de televisión que tiene a gala hacer bromas de todo y de todos?

Los guiñoles son muy franceses. Tienen una forma de sacar punta a la realidad que no siempre es comprendida por cualquiera. Más que comprendida, compartida. No estamos hablando de algo extraordinario. Cuando lo he visto, el programa me ha hecho una gracia relativa, en función de mi mayor o menor conocimiento del tema. Pero es eso, un programa de humor, más o menos acertado. De ahí a decir que todos los franceses son unos cerdos, gente, sobre todo, que no se ha molestado en hablar con un francés en su vida...un poco exagerado, digo yo. Son los mismos que juzgan a todo el que nos rodea y que se creen con conocimiento superior. Dicen que ellos no nos quieren (los franceses a nosotros). Son los mismos hablan pestes de los portugueses, y de los de Cuenca, y de los del pueblo de al lado y si me apuras de su vecino. Sobre todo de su vecino. 

Dicen que estos guinoles han pasado el límite con tanta tontería sobre el dopaje, que nos están acusando sin pruebas y que nos están ninguneando. Pero es que somos un país que merece serlo. Es propio de país pequeño preocuparse por esas nimiedades. Lo justo sería contraatacar con igual sentido del humor, o ignorar directamente esos supuestos ataques. Así que los guiñoles no tienen gracia. Pero sin embargo, tiene mucha gracia (y hasta calado social) el llamar Machu Pichu a un personaje como el de la serie Aida, tratarlo de imbécil a ratos, insultando así a todo un colectivo de inmigrantes que llegan a este país. Pero no ahora, de hace muchos años. Nadie se siente molesto por eso. Cada vez que sale un italiano en algún programa de humor español aparece el clásico estereotipo del mafioso, damos a entender que todos los italianos son unos delincuentes de trajes caros. Merkel es una vaca burra y los alemanes unos cuadriculados. Los ingleses, unos borrachos hooligans. Los americanos, unos felices incultos. Y cuando le cogemos tirria a un personaje...madre mía. No soltamos hueso hasta que el personal comienza a aburrirse. Y sin embargo, nos molestan unas acusaciones malintencionadas de un programa de humor. Vaya una pandilla de zopencos que estamos hechos. Y seguiremos dándole Perico al torno. Lo mismo es bueno y todo, siempre un enemigo en común ha sido muy saludable.




jueves, 9 de febrero de 2012

Van Halen - A different kind of truth. La vieja fórmula es la buena

Van Halen - A different kind of truth (Interscope, 2012)
7/10
Van Halen. Como me ha gustado siempre ese nombre. Van Halen. Ya dijera "banalen" que "fanjalen", el insigne apellido de Eddie era garantía de rock and roll diversión con un punto de locura y mucho de egotrip. Si luego le ponemos al viejo saltimbanqui de Diamond Dave, uno de los mejores frontmen de los ochenta, tenemos una mezcla explosiva. Sus primeros cinco discos cargaditos de melodías no siempre pegadizas pero sí bien surtidas de buenas vibraciones, son una referencia en la música que escucho. Sólo hay que decir el nombre de algunas de esas gemas: Ain't talkin' 'bout love, Dancin' the night away, Hot for teacher, Eruption o esas míticas ya versiones del You really got me de los Kinks o el (Oh) Pretty Woman del gran Roy. Esos riffs imposibles, esos solos enormes y el tío que mejor se lo pasó en toda la década, Mr. Roth, a las voces. Quizás no eran perfectos, pero Van Halen crearon un sonido propio y más que reconocible. Después se fue Dave y vino Sammy, y alguna cosa buena trajo. Pero se fue, y llegó Gary Cherone, sí el de Extreme, ¿os acordábais? Yo no...pero mejor, porque Van Halen III (1998) es sencillamente infumable. Normal que después de eso le dieran a pasaporte al cantante de la pastelosa More than words. Y todo fue enredándose un poquito más, primero con el cáncer de Eddie, que superó afortunadamente, luego con la marcha un poco a hurtadillas del bajista Michael Anthony, que además se fue con Sammy Haggar. Además hubo un tour con Dave Lee Roth y Sammy Haggar juntos. La cosa pintaba mal para los Van Halen...
Pero no hay nada como unos buenos temas del Pleistoceno, es decir, temas que habían quedado fuera de su disco debut allá en 1978 con el superior disco homónimo, alguna falta de dinerillo también, y que ya no tenemos cuerpo para buscarnos las castañas fuera del hogar...que la reunión, tan esperada, se hizo realidad. Y ampliando la familia. Ahora tenemos al bajo a Wolfgang Van Halen, sí, Wolfgang, el hijo de Eddie, completando la formación Alex Van Halen a la batería, Eddie Van Halen a la guitarra y Dave Lee Roth en la voz y parafernalias varias. El resultado de todo esto es un disco llamado A different kind of truth, con una portada nada transgresora y que recuerda a tiempos pretéritos, y con el logo de la banda bien a la vista. Los tiempos han cambiado, pero lejos de querer adaptarse (que ya lo habían intentado) han vuelto al inicio, han incluso apartado los sintetizadores que les dieron tanta fama con Jump. Aquí hay puro rock and roll, con temas absolutamente espectaculares y maravillosamente sencillos. Nada de estridencias, solo ese rock soberbio basado en la genial guitarra (y tan reconocible) de Eddie. Y es que estos dos (Dave y Eddie) son perfectos, una combinación tan buena como otras clásicas parejas del rock que tanto disfrutamos. Pero con un toque incluso mucho más divertido. Tattoo es el tema inicial, quizás demasiado paradito para empezar, no sé si es la mejor opción para dar a conocer el disco, pero luego llegamos a She's the woman, y ya te sientes automáticamente transportado a finales de los setenta. You and your blues avanza poco a poco, pero conforme va pasando los segundos, la velocidad y la fuerza van incrementándose mostrando la mejor parte de toda la banda. China Town empieza con una línea de guitarra típica y un Diamond Dave endiablado. Blood and Fire es uno de los más pegadizos, más comercial y melódico. Pero luego viene Bullethead, ya con el título podemos imaginarnos que vamos a encontrar. Y así podíamos seguir hasta Stay Frosty, un tema para lucimiento de Dave Lee. Recuerda a aquel cachondo Ice cream man. Pero es que en general no hay descanso en todo el álbum, guitarras asesinas dispuestas a atacar a la orden de Mr. Roth, potente base rítmica y con una gran producción adaptada a los tiempos. Los peros, que también los tiene, es que la banda va a cumplir cuarenta años dentro de poco. Que ya no están con la forma que haría falta para levantar algo así en directo, para qué nos vamos a engañar. Y que la voz de Eddie puede parecer como siempre, pero hay ciertos momentos que no puede esconder que el tío tiene 58 años. Y que no tiene tantos coros épicos ni estribillos ultrapegadizos como hubiera cabido esperar, quizás sea demasiado rocoso a ratos y enfocado a los que disfrutan del onanismo guitarrero. Ah, y el video de su primer tema (Tattoo), un poco embarazoso. Aún así, si siempre te han gustado los Van Halen, ésta es tu oportunidad de volver a escucharlos como la primera vez. Premio para el caballero.



P.D. El video da vergüenza ajena, el disco no.
P.D. (2) Por alguna extraña razón, servidor creía que David Lee Roth era Templeton "Faceman" Peck en el Equipo A. Sí, mezclaba fantasías y me parecía tan normal. 

sábado, 4 de febrero de 2012

Alcest - Les voyages de l'âme. Cuánta tristeza junta...

ALCEST - Les voyages de l'âme
8/10

Ce soir sans doute mon âme,

Asservie, usée par les bas chagrins,

Sentira le besoin de fuir sa prison de chair.



Nunca me he sentido atraído por el Black Metal. A pesar de las bondades (perdón por la ironía) de una música tan depresiva, que sé que las tiene, y muchas, creo que siempre he optado por una música menos oscura y mucho más positiva. Pero cuando me pongo a escuchar este disco de Alcest, Les voyages de l'âme (2012, Prophecy Productions), me cuesta meter en el mismo saco al proyecto del multiinstrumentista Neige con grupos como Darkthrone o Satyricon. Las composiciones de Les voyages....destilan belleza dentro del dolor que puedan haberlas inspirado, delicadeza e incluso felicidad, todo ello matizado por una capa de melancolía que plaga el álbum. Pero, ¿también esto es black metal? También sé que los franceses han optado más por un estilo mucho más melódico y menos marcado por la guturalidad o la agresividad explícita en las letras. Lo que podría hacernos pensar en un estilo mucho más intelectual, íntimo, black vanguardista lo llaman, algunos también lo llaman...aburrido. Vuelvo a repetir que mi conocimiento del black metal es muy limitado, con lo que no insistiré en lo adecuado o no de su nombre. Si Neige está de acuerdo, mejor que mejor.

El propio Neige se encarga de todo en este disco salvo la batería (más que notable) a cargo de Winterhalter, que le acompaña desde 2009. Alcest se crea a partir de estos dos músicos de una forma realmente espectacular. Los ingredientes principales de este nuevo disco son la tristeza y la sensación de pérdida. Un paisaje desolador hasta la aceptación de lo trágico de la vida. Todo ello acompañado de preciosas melodías que no tienen reparo en seguir caminos cercanos a un pop barroco. La voz de Neige muestra una extraña sensación de paz, a ratos infantil, en otras ocasiones parecen sacadas de un imitador de Morrisey. Mira que puede ser difícil meter a Alcest dentro de un estilo concreto. Temas que oscilan entre los dos y los nueve minutos. Algunos más accesibles que otros, aunque todos siguiendo parámetros parecidos. Entre los temas más asequibles está Nous sommes l'emeruade o el inicial Autre temps. Yo personalmente, me quedo con Faiseurs de monde y la muy Paradise Lost Là où naissent les couleurs nouvelles. Les voyages de l'àme es un disco a disfrutar con paciencia, sin prisas. Un disco para dejarse llevar. Avisados quedáis.







miércoles, 1 de febrero de 2012

Blessed by a Broken Heart - Feel the power. Sacad la laca chicos...

6'5/10
Mirad esta portada. Madre mía. En plan Mad Max jugando con el catálogo verano 2012 de giochi preziosi. Menos mal que dicha portada la vi bastante después de escuchar el álbum, de lo contrario no me hubiera acercado ni por asomo. 
Los Blessed by a Broken Heart (también conocidos como BBABH, lo que les resta todavía más puntos) son una banda originaria de Montreal, Quebec. Y alguno dirá, diablos, canadienses, como los Rush...no. Como Rush, no. Los BBABH son bastante menos originales y más básicos. Sus dos discos anteriores son All is fair is love and war y Pedal to the Metal. Con estos títulos y esas portadas, solo podrían conseguir que lo último que quisiera fuera saber de ellos. Adornan sus canciones con un estilo metalcore comercial pero no pueden negar que son glam. Por muchas voces guturales que quieran meter, a ellos les pone la idea de tocar el Smokin' in the Boys Room de los Crüe. Incluso podrían pasar por una banda al estilo hard A.O.R. como los geniales Danger Danger, cuando entró Paul Laine en la formación. O sea, la peor época. Además son calificados como una banda cristiana...qué emoción, hacía tiempo que no le daba una oportunidad a ninguna. Desde los Stryper, creo. Hace mucho de eso ya. Por cierto, Stryper también tenía esa estética pseudofuturista como los BBABH, ¿será un requisito de las christian bands? 

Aquí no soy imparcial. Me encanta esta vuelta a la música ochentera en el rock. Siempre me ha hecho tilín un buen sleazy rock, con sus toques glam, sus coros, sus solos interminables y sus grandes estribillos. Como consecuencia de todo eso, Feel the power no me puede parecer un disco tan terrible. De hecho tiene excelentes momentos. Para empezar, conviene decir que la banda ha pasado del punk hardcore de su primer disco al A.O.R. reforzado de este último. Desde luego, alguien que le gustara su primer disco no va a tragarse este cambio. Y menos con esas pintas. Pero es que tanto Tony Gambino (cantante) como Shred Sean (guitarrista) han nacido para tocar metal melódico. Lo clavan. Son una gran banda de glam metal, de verdad que me recuerdan en momentos a los mismísimos Warrant (más pop), con buenas armonías vocales, y mejores riffs y solos. Contiene los clásicos himnos que toda hair band necesita: Holdin' back for nothin', Shut up and rock (aquí me recuerdan mucho a los Taking Dawn, colegas suyo de generación y estilo) o Scream it like you mean it. También tiene  mucho relleno, no vamos a pasarnos con las alabanzas. Y las letras son muy simples, pura diversión sin maldad (claro, son una christian band). Temas tan trillados como Rockin' all night (qué original), la balada pop rancia I've got you, hacen que la escucha sea mucho más aburrida. No podía faltar un tema que se titulara Forever, eso nunca. Además está bastante bien. Si no tienes prejuicios, te gustan las bandas de los ochenta y te da igual el hardcore metido con calzador (Deathwish o Love nightmare) no pierdes nada dándoles una oportunidad. Buen sonido, malas letras, buenas guitarras....lo dejamos ahí.



P.S. No, en serio, que alguien asesore a esta gente. No solo el nombre de la banda resulta especialmente empalagoso, títulos como Pedal to the metal o Feel the power no son nada atractivos. Otra cosa es que eso les de igual. Entonces vale, de acuerdo.

P.D. Será una tontería, pero hay que ver el efecto tan raro que me produce ver en un video de un grupo tan 80's revival...usar smartphones!!