Miopes

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domingo, 29 de enero de 2012

Drive: ¿te gusta...conducir?

8,5/10
Lo único que esperaba de Drive era que me decepcionara. No podía ser de otra manera con la avalancha de loas y alabanzas que ha venido recibiendo en todo el mundo. También estaba al tanto de sus defectos, pero tanto de éstos como de los aspectos más positivos, he preferido mantenerme un poco al margen hasta poder comprobarlo por mí mismo. La experiencia no ha podido ser más positiva. Si tuviera que elegir un referente personal, éste sería Amor a quemarropa, porque me ha provocado sensaciones muy parecidas tanto tiempo después.

Todo en esta cinta del danés tan preciosista llamado Nicolas Winding Refn resulta estimulante. Una cuidada puesta en escena, una estética entre nostálgica e intencionalmente démodé, unos actores que naturalmente nos llevan de la normalidad más absoluta a la violencia extrema. Y una ridículamente pegadiza banda sonora basando en el synth-pop de grupos de nuevo cuño anclados treinta años atrás junto con la música original del ya veterano Cliff Martinez (echad un vistazo a su discografía cinéfila, tiene de todo y bueno, la última la podemos encontrar en Contagio). Es difícil no dejarse atrapar por esta película que podemos definir como una preciosidad salpicada de violencia visualmente muy atractiva. 

Un tipo tranquilo y callado, que trabaja a tiempo parcial como muchas cosas, desde mecánico hasta especialista de cine, pasando por chófer en golpes criminales. Su jefe medio inválido tras un accidente que frustró una prometedora carrera de piloto, decidido a salir de la mediocridad en la que vive. Un delincuente de medio pelo deseoso de hacerse respetar. Un empresario que quiere generar dinero y que está dispuesto a todo por recuperar su inversión. Una joven madre encantadora y sola con su hijo hasta que su marido salga de la cárcel. Y coches, y persecuciones y silencios. Unos silencios que cortan la respiración. Todo comienza con un escueto monólogo telefónico del protagonista, un Ryan Gosling que está demostrando mucho talento en los últimos tiempos en producciones bastante variadas. Asistimos a una escena de persecución por una ciudad de Los Ángeles, cuyas vistas aéreas impresionan tanto como lo que suceden en sus amplias avenidas. Toda una oda al coche americano clásico. No sé si se hubiera podido conseguir el mismo efecto con los menos cinematográficos turismos europeos. El estílismo del Chevy Impala burlando al coche patrulla resulta siempre difícil de superar.

Irene, la madre trabajadora enamorada del conductor e interpretada por Carey Mulligan, presenta el contrapunto real, el cercano con el que el espectador tiene que conectar. Es el personaje que nos une a la historia. Su ternura es su mayor atractivo, junto con ese aire indefenso que la envuelve, rodeada de tantos "tiburones". Bryan Cranston sigue demostrando que es un actor brillante, no era tarea fácil recrear un personaje como Shannon y darle tantos matices. El resto del elenco (Ron Perlman, Catherine Hendricks y Albert Brooks, éste tiene algunas de las mejores escenas como la de la pizzeria) está a la altura de la película creando el equilibrio justo entre lo recargado del montaje cinematográfico y la labor de los actores. Quiero decir con esto que sí, en efecto, Drive es una película visualmente impresionante. Tiene unas escenas de acción sublimes, esas persecuciones en la ciudad nocturna o en las afueras a plena luz del día, son simplemente espectaculares. Pero luego tenemos escenas como la primera en la que vemos la violencia de la que es capaz el protagonista, sentado en un bar mientras un tipo que le reconoce le propone un negocio. O la del ascensor (una de las que más se van a recordar, sin duda) en la que la química de los actores funciona como un reloj, sumándose, por supuesto, la pericia de un director que sabe lo que quiere perfectamente. Del danés ya había visto la extrañamente hermosa Valhalla Rising. Y aunque pudiera parecer que son diametralmente opuestas, sí que pueden tener puntos en común. En Valhalla también tenemos un antihéroe desconocido, un hombre callado y apático que muestra su parte más violenta cuando es necesario. Es una película de gran factura visual, con imágenes evocadoras de no siempre fácil comprensión, y con un gusto por la violencia no demasiado refinado. Pero donde Valhalla Rising fracasa es a la hora de transmitir emociones. Ahí, Drive es un triunfo absoluto. 


El papel de la música no es baladí. No podía ser de otra manera. Es una banda sonora deliberadamente romántica, siempre dentro del pop más artificioso y barroco. Que choca con fuerza con una acción trepidante y con escenas muy agresivas. Personalmente no me he podido resistir a melodías tan pegadizas como "A real hero", "Nightcall" o "Under your spell". Diferentes artistas todos bajo la influencia de Air (tanto en la nacionalidad como en el estilo) o incluso podemos irnos más atrás y quedarnos con unos Soft Cell. Por otro lado, tenemos la música original de este trotamundos musical reconvertido finalmente en compositor para cine y televisión, que es Cliff Martinez. Puede que no soportara un disco de este hombre fuera del entorno natural que supone una película, pero en su contexto, la música de Martinez engancha perfectamente.



1 comentario:

Mr. Self Destruct dijo...

Muy buena peli, sin ser una maravilla, de lo único decente que hay en el cine. Saludos!