Miopes

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martes, 1 de noviembre de 2011

La voz dormida, de Benito Zambrano.

La voz dormida
7/10
La última película de Benito Zambrano está basada en la conocida novela de Dulce Chacón que casi todo el mundo a mi alrededor ha leído, y yo, en cambio, no. Reconozco que cuando en su momento tuve ocasión de hacerlo, la dejé pasar por otros intereses más apremiantes. Ahora ha llegado el momento de ver la adaptación a la gran pantalla y para muchos lectores de Dulce, ésto iba a ser un reto. ¿Podría aguantar la comparación? No he visto demasiadas críticas que hablen de ese trasvase novela-película, pero las que he visto dan como perdedora a la película. No es de extrañar, creo yo. Al fin y al cabo, La voz dormida de la tristemente fallecida Dulce Chacón parece ser una novela que, independientemente de su calidad, apunta directamente a las vísceras, a la intimidad de cada uno frente a una historia tan dura que no puede dejarte indiferente.
La película cuenta la historia de unas mujeres encerradas en una prisión tras la guerra civil, esperando como pueden que llegue su condena, en la mayor parte de los casos significará el fusilamiento. Una de ellas es Hortensia (Inma Cuesta), embarazada y casada con uno de los "asesinos" más buscados por el gobierno de la Nueva España. La hermana de Hortensia, Pepita (María León) llega a Madrid para poder ayudar a su hermana en lo que pueda. No quiere tener nada que ver con los republicanos que todavía se esconden en la ciudad y alrededores, pero poco a poco deberá involucrarse porque, como dicen en varias ocasiones durante la película, o "estás con los nuestros o con los rojos". Es la historia de Pepita fuera de la cárcel y el sufrimiento de Tensi (Hortensia) dentro de la prisión, junto con un grupo de mujeres de diferentes edades así como de diferentes posiciones sociales. 

La voz dormida es una película conmovedora. Quizás una de las emociones que más me hizo sacar es rabia. Me emocionaba la historia pero sentía ganas de meterme en la pantalla y empezar a soltar a diestro y siniestro a todos esos personajes tan oscuros que aterrorizaban a los protagonistas. La sala estaba en lágrimas prácticamente desde el primer minuto con una intensa escena en la que vemos como se llevan a una prisionera para ser fusilada durante la noche. Zambrano ya lo había conseguido con su primer película, Solas. Que el director lebrijano sabe manejar (o manipular, según se mire) las emociones del espectador, eso está fuera de duda. Aquí asistimos a la agonía de las protagonistas prácticamente desde el primer minuto, todo el resto de la historia tiene poca importancia, el interés está centrado en la cárcel y en lo que le concierne (Pepita). Supongo que la historia se presta a ello. Los hechos reales ocurridos son tan dramáticos como nos los pinta Zambrano, incluso más. Tan sólo podemos asistir a la historia de unas pocas mujeres, cuando eran miles en la misma situación. Se podrían hacer muchas "voces dormidas" todas diferentes, pero todas igualmente terribles. 

Todos los parabienes en cuanto a la interpretación se los van a llevar María León (premiada en San Sebastián) e Inma Cuesta. Muy merecidos esos aplausos. María está fantástica como la chica inocente que no puede callarse porque es sincera hasta las pestañas, o Inma, racial e irreductible, que deposita en su bebé recién nacido todas sus esperanzas para un nuevo país. El resto del elenco desentona, y  a ratos, estropea la película. No me han gustado nada los personajes masculinos. Todos tremendamente estereotipados y faltos de personalidad. En cuanto a los femeninos, la mayoría están bien, pero muchas caen en clichés propios del melodrama. Para mí, la película no aguantaría un segundo visionado tan benévolo como el primero. Una vez perdida la fuerza de la historia en la primera vez, contemplamos personajes planos y fallos en la historia (alguno de raccord también) que nos amargarían la buena impresión que nos había dejado. Zambrano dirige fenomenalmente a las mujeres, tanto las protagonistas como aquellas con papeles menos agradecidos. Por otro lado, la película es muy teatral. Prácticamente todo lo que vemos son duelos interpretativos cargados de texto y texto. Las emociones nos la transmiten a través de la palabra o del sonido: por ejemplo cuando Tensi canta a su hermana entre barrotes. Inma Cuesta tiene una voz preciosa, de hecho, es una mujer preciosa en general, pero esta voz en off me da una sensación de falsedad que no consigo quitarme de encima. Otro gran momento es cuando suena de entre los barrotes la Internacional tras un primer fusilamiento. Benito Zambrano a veces puede ser muy efectista. 


Y mientras veía la película, me preguntaba: ¿quién puede querer ver esta película? Me refiero a todos aquellos que dicen que la Guerra Civil ya es algo pasado (obviedad que te crió) y que no sirve de nada revolver todo aquello. Hay que recordar que la película no está situada durante la contienda, sino en 1940, cuando la victoria de Franco era total y en todos los sentidos. Lo que nos quiere contar Chacón y ahora Zambrano, es como el nuevo régimen no supo conciliar estas dos Españas y pasó a cuchillo a todo el que discrepara. Eso es un hecho. Lo que pasó en esas cárceles no es una patraña socialista como algunas veces parecen querernos decir. Lo mismo que pasaba en los campos de concentración soviéticos, no vamos a decir que la tortura y la vejación es propia de la derecha, nada de eso. Tenemos casos parecidos en todo el mundo y de cualquier tendencia política. El ser humano es así, el poder con el odio nos vuelve animales cargados de resentimiento. Y sí es cierto que Zambrano retrata a ciertos estamentos afines al régimen franquista como los malos: Sor Serafines (Susi Sánchez) retratando una imagen de la iglesia absolutamente devastadora y sin piedad, el juez instructor interpretado por Antonio Dechent, que tira a la basura cualquier sentido de la justicia que pudiera esperarse. Pero no demoniza a todo una sociedad, intenta explicar (de manera más bien plana) el odio a los rojos por medio de sus víctimas. He visto algunas críticas (en determinados medios de un determinado signo político) que hablan de la pesadez de recrear una vez más esa "manida" historia de España. Curioso que se diga eso, cuando nos hemos tragado tantas veces la misma historia americana, a veces oscarizada. Pero parece que las cicatrices de nuestra historia no se han cerrado. Una curiosidad para terminar. Conozco una chica que  quería montar (con una pequeña, pero pequeña pequeña, subvención local) una obra basada en la historia de las 13 rosas (como La voz dormida). La concejalía de cultura de su ciudad dijo que adelante, que podía representarla, pero, tras las últimas elecciones locales, hubo un cambio de gobierno y le han suspendido la representación. ¿Censura? No, hombre, qué tonterías dices.

P.D. No he puesto el cártel de la película porque me parece feísimo, sinceramente. Las cuatro caras en plan collage no me dicen nada.
P.D. (2) Las localizaciones y todo el vestuario están realmente bien.
P.D. (3) Durante la proyección en una pequeña sala de un cine igual de pequeño de esta pequeña ciudad, con el cine medio vacío, sonaron cinco móviles distintos. Los nacionales no saben qué hacer para seguir torturando.