Miopes

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viernes, 2 de diciembre de 2011

"Father, Son, Holy Ghost", Girls

8,5 /10

El segundo disco largo del dúo californiano Girls, asentado en San Francisco, es sencillamente un regalo para los que nos gusta el pop-rock hecho con gusto. Es un disco limpio, de sonidos amables pero que intentan salirse de su propio encasillamiento en distintos momentos. La pareja formada por Christopher Owens y Chet "JR" White han creado once canciones que son pequeños pedazos de realidad. Letras explícitas que se basan en repeticiones para llegar a un grado de intensidad inesperado. Da la impresión que el rock indie brillante, alegre y explosivo de la primera canción, Honey Bunny, se va disipando en algo mucho más intimista, a veces demasiado intelectual, pero que aceptamos de buen grado. Una colección de canciones variada, llena de referencias de no difícil localización, que se escucha con placer. 

El primer disco de Girls, Album, ya había sido todo un éxito de crítica, aunque éste me guste aún más. El título suena contundente: Father, Son and Holy Ghost. Se podría decir que es una referencia al controvertido pasado religioso de Owens, que pasó toda su adolescencia metido en la secta Niños de Dios (Children of God), lo que le granjearía más de un problema con su madre (la que lo introdujo) y que está reflejado en canciones como My Ma. Parece que no tiene que ver este potente título con aquel controvertido culto y simplemente es un recurso estilístico más. Está indicado en la portada que es el tercer disco ya que tienen en cuenta su EP del año pasado Broken Dreams Club. Owens es un tipo curioso, leyendo cosas sobre él, vemos que parece una persona muy honesta, algo prepotente, o quizás solo sincera, lo que puede llevar a confundir. Desde luego reconoce sus limitaciones, habla con total libertad de sus referencias y las deja notar en sus discos. Es el cantante del dúo y es cierto que justo ahí radica el punto flojo del álbum. Desde el punto de vista instrumental, el álbum es una joya. He disfrutado de todo y cada uno de los arreglos, de esas guitarras distorsionadas tan pesadas de Die, de los coros quasi gospel de My ma, del sonido sesentero de Saying I love you...pero la voz de Owens, que puede tener su papel en ciertos momentos, llega a aburrir por monótona y falta de matices. Sabiéndolo como lo sabe, Owens contó en una entrevista para la revista Pitchfork que envió un tweet a Justin Bieber pidiéndole ser el cantante de Girls. Parece que iba en serio, según Owens, con las "fantásticas" canciones que el grupo tiene, Bieber se convertiría en el nuevo Julien Casablancas. Dice también algo parecido de Beyoncé, cree que con su voz, Love like a river sería un número uno. Desvaríos aparte, no le falta razón en que esas canciones son realmente buenas y que cualquier otro cantante con mayor registro podía darle una vida muy diferente, lo que no quiere decir que nos encontremos ante una calidad medianera. Al contrario, el disco la desborda. 

Canciones como Magic, que le iría perfecta a Elvis Costello, hacen que lo escuche una y otra vez. Entiendo que las letras no son lo más original del año, pero funcionan perfectamente. Es un disco pop con tintes rock perfectamente estructurado. Destaca Vomit, un canción sobre el vacío de la pérdida y la necesidad y urgencia que se nos plantea ante ella. Una suave entrada con la voz casi lastimera de Owens, que puede recordarte a los Mercury Rev con un brillante final donde atruena un Hammond y unos fantásticos coros Gospel que te dejan enamorado. Jamie Marie es el tema final, apenas una guitarra que suena bajo la voz un poquito más grave de Owens, para dejar paso a una entrada más instrumental que te llena de melancolía y de deseos frustrados: "Maybe I didn't realize the way I loved the way you moved, 'till I moved so far away I couldn't see you anymore". Pérdida y frustración, algo tan antiguo y tan repetido, pero tan cotidiano y familiar, que no podemos desdeñarlo sin más. Resulta difícil innovar aquí, por eso no valoro tanto la originalidad del disco como lo bien construido que está. Un disco que no puedo recomendar a todo el mundo salvo que se tenga el tiempo de escucharlo tranquilamente, reflexionando sobre si sí o si no durante una hora entera. ¿Tenemos tanto tiempo? 


2 comentarios:

Televisores pantalla plana dijo...

Woou! sencillamente espectacular.

Anónimo dijo...

aunque fue mi disco favorito del 2011, tienes razon, lo unico que le podria restregar es la falta de matices en la voz de chris, pero por todo lo demas se le perdona