Miopes

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miércoles, 2 de noviembre de 2011

El perfecto anfitrión

6/10
En una entrada anterior comenté que no me gustan nada las películas tramposas. Pues El perfecto anfitrión lo es, aunque para ser justos, no del todo. Hay varios detalles que permanecen inexplicables al espectador y que los tenemos que aceptar, así en plan deus ex machina. Aparte de trampillas cinematográficas, la película creo que puede gustar o también puede aborrecerse casi por igual. Una película con polémica...mmm....Veamos, la historia es la siguiente: John Taylor (Clayne Clawford) necesita esconderse tras haber cometido un robo y caer herido. Desesperado intenta varias lugares hasta encontrar a Warwick Wilson (David Hyde Pearce) al que engaña para que le deja entrar con la excusa de haber perdido el equipaje. A partir de ahí se desarrolla una historia giros argumentales y juegos mentales que tiene muchos puntos interesantes. No desvelo nada más porque realmente merece la pena verla con la menor cantidad de información posible. Así que si podéis, no veáis el tráiler, es uno de los que destripan todas las sorpresas.

Nick Tomnay es el director y guionista de esta pequeña producción que está teniendo cierto éxito gracias, precisamente, a la original historia y a la encomiable labor actoral de los dos protagonistas, sobre todo de Pearce (el inolvidable Dr. Niles Crane en Frasier). Es el primer largo de este joven realizador que, desde luego, apunta maneras. Ha creado una historia aparentemente sencilla pero con muchos matices que le dan un color especial. Como he dicho, en ciertos momentos se saca algunos trucos de la manga que te pueden parecer irritantes pero el resultado general es aceptable. Creo que la película se podría dividir en dos partes: la primera es la historia que pasa en la casa, sin duda alguna, lo mejor de toda la historia. La segunda es el final fuera de la casa, muy mal acabado. Estropea todo lo bueno que habíamos visto. Una tercera parte serían los flashbacks de John, necesarios para entender las motivaciones del personajes y ... el final. Esa primera parte tiene momentos de locura genial, visualmente muy interesante y con un duelo interpretativo a la altura de obras maestras como La huella (aquí me he pasado un poco), pero por ahí va la cosa. El resultado final es tan poco estimulante que te preguntas si no ha habido un exceso de mano en las sesiones de montaje. 

David Hyde Pearce en el papel de Warwick está exquisito. No quiero, insisto, desvelar demasiado de su papel, pero diré que resulta escalofriante por su aparente ingenuidad. Tiene una gran dificultad como personaje y desde luego es de los que se te quedan días y días en la memoria y te pones a pensar, pero ... ¿existen tipos así? Sólo por él, la película no es una pérdida de tiempo. En cuanto a Clayne Clawford (conocido por varias series de televisión y por ser clavado a Ray Liotta) está perfecto como criminal superado por los acontecimientos. Si bien su personaje es mucho más plano que su "contrincante". A pesar de los (varios) defectos que se le puedan ver y que roce el telefilm o el piloto de serie en algunos momentos, resulta interesante por sus actuaciones y por ese guión tan inteligente, a pesar del final. Aunque también eso dependerá de los ojos del espectador. 



2 comentarios:

Andrés dijo...

Pues para ahora que quiero ponerme un poco en plan cinéfilo, me la apunto para verla, que tengo mono de buen cine.

Saludetes.

Antò dijo...

Claro que sí, no sé si te gustará pero tiene buenos momentos y no es muy larga. Cuídate Andrés