Miopes

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martes, 4 de octubre de 2011

Sin identidad, buen intento pero más agujeros que un queso Gruyère

5/10
Disfrutar de una buena película de acción con tintes de suspense o thriller, como gustéis, es lo que llamo un  rato bien aprovechado. Y no es fácil, la mayoría de las veces. Seamos claros, no somos demasiado exigentes con las películas de acción, a poco que nos encontremos unos buenos efectos especiales, unos personajes medianamente creíbles, una historia que se sostenga en la medida de lo posible, pues hace falta poco más. Y esta nueva película del catalán Jaume Collet i Serra pintaba especialmente bien. El director de películas como La Casa de Cera o La Huérfana (ninguna de las dos me hizo especial ilusión) consiguió un gran éxito en los Estados Unidos, lo cual no es tan sencillo, con esta elaborada producción multinacional, ambientada y rodada en su mayor parte en Berlín. Además contó con un elenco interesante, empezando por Liam Neeson, Frank Langella, Diane Kruger o Aidan Quinn.

Esta historia, que recuerda en muchas ocasiones a un cruce entre la serie Bourne y Frenético de Polanski, comienza con la llegada del doctor Martin Harris (Neeson) y su esposa Liz (January Jones) a Berlín, con motivo de un congreso muy importante en el que se va a desvelar un acuerdo único para el remedio contra el hambre mundial. Un olvido, una maleta en el aeropuerto, precipita la acción haciendo que el taxi donde Harris va tenga un accidente que le cuesta la memoria y casi la vida. Olvidado en un hospital de la ciudad durante cuatro días, decide finalmente ir en busca de su esposa al hotel donde la dejó. Al encontrarse con ella en medio de una gran recepción para los invitados al congreso, descubre que ésta no sabe quien es él, y parece estar casado que parece responder al nombre de Martin Harris. Así se ve entonces desprovisto de su identidad y sin posibilidad de probarla. Por si esto fuera poco, la taxista (Kruger) que le ayudó no quiere saber nada de él y unos asesinos han decidido acabar con su vida antes de que descubra algo más. 

Buena trama en una película donde lo mejor son las localizaciones y las espectaculares escenas de persecución en coche. El accidente del taxi no se queda atrás. La escena del tejado en casa de Diane Kruger está sacada de Frenético de una manera implacable, pero aún así está repleta de tensión y desde luego hace subir enteros a la película. Los actores están bien, casi siempre hieráticos salvo Neeson que siempre es un seguro en cualquier producción. En general, la película te da la sensación de estar rodada de una manera "clásica". Una vez arrancada la trama, no se complica demasiado en complicarla y los giros argumentales no son tan imprevisibles como cabría esperar. Pero hay algo que no me gusta nada, y es que Sin Identidad es una película tremendamente tramposa. Está llena de agujeros en cuanto al guión, solucionados por arte de magia. Personajes que ayudan a otros por un altruismo exacerbado, otros que son absolutamente necesarios para la trama que luego dejan de serlo, discusiones eternas que no llevan a ningún sitio, situaciones improbables de las que salen los protagonistas por su cara bonita, el equipo de seguridad más inútil de la historia del cine moderno hecho especialmente para la ocasión, malos malotes que averiguan ipso facto cual va a ser el siguiente paso de los buenos sin gps ni nada, asesinos que matan  impunemente pero que luego deciden hacerse los estrechos con formas de asesinar más sutiles, la escena final y esos minutos resultan muy decepcionantes. Terminan de estropear una película que ya iba por mal camino. Tienes sus partes entretenidas, pero no le busquéis peros porque os os vais a empachar.

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