Miopes

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sábado, 1 de octubre de 2011

Amaral: "Hacia lo salvaje"

8/10
Hace unos meses leí en la versión digital de la revista Rolling Stone un artículo donde preguntaban a una señora sueca (creo que era sueca) y además profesora de canto, por diferentes cantantes españoles comerciales, rockeros e indies. Entre los indes, la que sobresalía no podía ser otra más que Eva Amaral, que es innegablemente espectacular. De los demás, mejor no hablamos. De todas formas, aunque Amaral (el dúo) siempre se ha considerado un grupo indie, a mí siempre me han parecido más cercanos al rock de raíces setenteras, es decir rock con caché, que el de un indie más preocupado por sus poses y por sentirse "moderno" que por la música en sí. Quiero decir con ésto que Amaral se han ganado un respeto a lo largo de estos seis años de discos, de canciones desiguales, pero donde han intentado siempre alcanzar un punto de honestidad mientras seguían subiendo en popularidad, con lo que conlleva esto en un país donde la envidia es deporte nacional. De todas formas, no soy precisamente un gran seguidor de la banda. He escuchado bastante sus discos, de las pocas bandas nacionales a las que verdaderamente he prestado atención, y encuentro grandes canciones con otras que llegan a sonrojar. Entrando un poquito en el plano nostálgico, canciones como Rosita, Como hablar, Subamos al cielo o Cabecita loca, me traen los mejores recuerdos de esas reuniones con amigos en unos determinados bares de Murcia que ya no son lo que eran, o quizás yo no soy el que era. Eso es más probable. 


Su anterior disco, Gato negro, dragón rojo no fue un gran éxito de ventas, pero fue un disco espectacular, con grandes momentos como Las puertas del infierno o Biarritz. Ya marcaba distancias con el anterior Pájaros en la cabeza, que era mucho menos íntimo con canciones pegadizas que enganchaban a la primera escucha. Ni en Gato...ni en este Hacia lo salvaje vamos a encontrar canciones tan directas. Se había vendido este disco como una vuelta al rock, más guitarrero, más contundente. No sé si había sido por parte del grupo o de los medios que se dejaron llevar por el título del disco, que también es el primer single. Es cierto que Juan Aguirre continúa haciendo un gran trabajo con un sonido lleno de matices que van del acústico más folk a otro más directo e incluso con arreglos de electro. Pero tampoco es un distanciamiento tan extraordinario. Es decir, no esperaba un giro estilo Dover. Menos mal. Este es su primer disco con su propio sello discográfico, Discos Antártida. Aunque siempre han hablado maravillas de Emi, su anterior compañía, parece que necesitaban tener el control absoluto de su disco. Esto no significaba, como ya he dicho,  un cambio total de rumbo, aunque algo sí que se ha notado. 

Desde el águila en la portada este disco nos lleva al folk americano. De hecho, la gran canción de este disco (al menos por ahora) como es Esperando un resplandor me ha hecho pensar desde el principio en el Tom Petty de Into the Great Wide Open. El primer tema entra extraño, al fin y al cabo es lo que esperábamos de este nuevo disco de Amaral, ¿no?. La voz de Eva suena impresionante, me recuerda las bandas de los 60/70. Mira podría pensar en los Jefferson Airplane y la voz de Grace Slick. ¿Un tema de rock psicodélico? ¿Y por qué no? Si las calles pudieran hablar es una canción muy Amaral. Una letra urbana en el que el amor se mezclan amor, soledad y decadencia. Riazor se nos presenta como otra canción triste, nos cuenta la historia de perdedores que parecen haberse rendido. Por eso digo que no me parece que estas canciones estén tan lejanas de los Amaral de siempre. Olvido es otro tema folk con un gran final. Me gusta muchísimo Hoy es el principio del final, un tema clásico con una voz que me recuerda a la de los Yeah Yeah Yeahs. El disco viene acompado en una edición especial con un segundo disco compuesto de las mismas canciones que el primero, pero en acústico. Se escucha con agrado y cada vez más. Gana con las escuchas, encontramos más matices y pequeños detalles en cada canción que lo van haciendo más interesante. No sabría decir si éste es el mejor disco de Amaral, creo que hay canciones más flojas y otras que se harán muy grandes. Pero es que ya va siendo hora de darle al César lo que es del César, tienen una habilidad para crear canciones con mensaje, o simplemente pegadizas, arreglándolas como pocos grupos españoles son capaces de hacer. ¿Por qué no reconocer que Amaral se merecen todo el éxito que tienen? Tienen un setlist impresionante, en directo suenan como un tiro, no ocultan su deseo de experimentar y de no anclarse, beben de la fuente de los sesenta y setenta...sus discos tienen altibajos, bueno pues igual que la vida de cualquiera. Me gusta Hacia lo Salvaje, no me entusiasma porque me hubiera gustado realmente un disco contundente y no tan blando en alguna que otra canción, pero aparte de esta opinión personal, me quito el sombrero.


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