Miopes

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sábado, 15 de octubre de 2011

El mundo perdido, de Conan Doyle.

Lo primero que te viene a la cabeza al empezar El mundo perdido, de un tal Arthur Conan Doyle (con un Sir delante), es la palabra aventura. Pero aventura como las de antes, tan inocentes y tan poco sofisticadas por un lado, y sin embargo tan llenas de encanto y misterio por otro. Publicada en 1912, algo que puede definir la novela es la intención del propio Doyle de querer hacer un "boy's book", es decir, ése tipo de aventuras, llamémoslas juveniles, donde los protagonistas son hombres, siendo el principal personaje preferentemente joven y con mucho que aprender y por lo que sorprenderse. Otro apunte son los personajes femeninos, que son puramente testimoniales, aunque a veces pueden ser el motor de arranque de la novela, como es aquí. Supongo que la más famosa novela dentro de este género tan clásico de finales del siglo XIX y principios del XX debe ser La isla del tesoro, por citar una. 

El mundo perdido siempre fue una novela conocida, a pesar de vivir un poco a la sombra del gran personaje de Conan Doyle: Sherlock Holmes. Pero tuvo una resurrección en los noventa, gracias a los dinosaurios de Spielberg y Crichton. En realidad, se trata de una novela de aventuras muy estimable. Tiene ritmo, tensión, suspense, cierta carga de romanticismo literario al desarrollarse en tierras extrañas e inhóspitas, personajes con carácter y lo más básico, un perfecto inicio, nudo y desenlace. Que a veces se hace difícil encontrar algo así. La historia es la del joven periodista Ed Malone, decidido a hacer méritos para conseguir el amor de la exigente Gladys, decide unirse al profesor Challenger en la búsqueda de una tierra perdida en Brasil donde, aparentemente, un americano llamado Mapple White había localizado criaturas supuestamente extinguidas miles de años antes. A esa expedición se les unirá el aventurero y experto cazador Lord John Roxton, junto al profesor Summerlee, reputado científico cuya única intención es demostrar que toda la expedición es una falacia. Una vez allí, contratarán la ayuda de algunos nativos locales para guiarles hasta ese meseta separada del resto del continente por una empinada sierra. Tras una serie de vicisitudes, se encontrarán cara a cara con la realidad de esa nueva tierra llamada de Mapple White, incluyendo todo tipo de criaturas espeluznantes. Algunas basadas en los conocimientos científicos de la época (iguanadontes, stegosaurios) otras salidas de la desbordante imaginación de Conan Doyle. 

Fotograma de The Lost World (1925), primera versión cinemato-
gráfica del clásico de Conan Doyle.

La novela es un clásico de aventuras, por descontado. Pero podríamos pensar que se trata también de una novela de ciencia-ficción, quizás en un sentido más extendido del término. En cualquier caso, el empleo de dos personajes científicos que se disputan el dominio del conocimiento ante cada evento, junto con el intento de explicación racional de la existencia de estos animales extraordinarios podría ser un ingrediente de una novela tipo del género. Los personajes principales de la novela estaban basados en personas reales de la sociedad británica de la época, Conan Doyle quiso homenajear de esta forma a gente por la que sentía cierta admiración. Además, el profesor Challenger se convirtió en el protagonista de dos novelas más y alguna historia corta. No es el protagonista absoluto, sería el narrador, Malone, en todo caso, pero sí que tiene la personalidad suficiente para querer saber más de él. Tiene una personalidad discutible, con sus altibajos emocionales, su fácil irritabilidad y su genio tremebundo. En la parte positiva de la novela destacaría su humor, quizás demasiado lejano hoy en día, pero definitivamente está ahí. Roxon y Challenger son dos de los principales encargados de esta parte de la trama. Summerlee es un personaje algo tenso, siempre deseoso de echar por tierra a su colega, hasta que las pruebas son demasiado evidentes. Conan Doyle no se anda por las ramas, hay un momento en el que Malone indica que no quiere aburrir al lector con los detalles de la travesía en barco desde Londres a Sudamérica. Se agradece.

El carácter británico colonizador está presente en todo la trama, así como una idea de superioridad de la raza blanca por encima de las demás. Desde luego, el paso del tiempo pone a todo el mundo en su sitio, y hay escritos que pueden chocar con la mentalidad actual. O no, porque hay cada cafre por ahí... Un ejemplo de esto lo vemos en la descripción de Zambo, su "devoto negro" tan leal y tan poco inteligente. Un ligero tufo racista, no nos podemos engañar. Por otro lado se refiere a los latinos como gente arrogante, traidora y vengativa. El ejemplo viene de Gómez (uno de los indios que les ayudaban) que resultó ser hermano de una víctima de Roxon, y que decidió tomar cumplida vendetta del inglés. Una visión demasiado homogénea del mundo, siempre a favor del caballero británico, evidentemente. Resulta interesante cuando se produce el enfrentamiento entre los nativos de la meseta (salvajes y de corta inteligencia, aunque valientes y agradecidos, según dice el propio Malone) y los monos-hombre. Con qué facilidad deciden acabar con una especie salvaje y sanguinaria, sabiendo que ese ataque significaría la extinción de dicha especie. Es cierto que pueden parecer seres aberrantes con un instinto francamente asesino, pero al mismo tiempo, ellos están en su tierra, son "los blancos" los invasores (como tantas veces ha pasado) y, sin embargo, apenas se menciona ese detalle. Típica mentalidad colonizadora europea (de finales del XIX, obviamente)  lo exótico nos atrae pero siempre si lo miramos bajo nuestro prisma. También me gusta el enfrentamiento final entre los científicos, demuestra una vez más esa máxima que dice que todo descubrimiento debe ser machacado hasta la saciedad, o al menos, hasta que sea una prueba irrefutable. Dicha prueba se convierte en una especie de giro final que puede sorprender.

Pero si lo miramos con los ojos adecuados, es una novela que se disfruta, que te puede llegar a estremecer por su crudeza en algunos momentos y a soltar una sonrisita en otros. Muy recomendada, que para eso es un clásico. Y que te hace preguntarte cosas, ¿estarían mejor los de la Tierra de Mapple White sin la llegada de estos hombres y sus armas?

5 comentarios:

Renaissance dijo...

El mundo perdido es una de estas novelas juveniles un poco "menores": frente a Verne, o La isla del tesoro, no se ha visto tan publicada como otros clásicos, pero por otro lado, al menos así consigue librarse de convertirse en un texto adaptado, que en tiempos fue la verdadera plaga de la narrativa clásica.

Carmen dijo...

Como curiosidad parece interesante, siempre que intentemos leerlo desde el prisma de la época, claro. A lo mejor le doy una oportunidad, si cae en mis manos...
Besos,
Ah, estupenda reseña!

sergio dijo...

Gran post, que suscribo al 100%.
La novela es puro disfrute, y ese aire naïf de la época y su cierta ingenuidad no la hacen de menos, sino que le dan un encanto y un sabor añejo maravilloso. Y sobre todo, la acción está perfectamente llevada, el ritmo impecable y el final, redondo.
Un regalo de novela

La Perfida Canalla dijo...

Esta novela me encantaba de cria. Todavía de vez en cuando la releo.
Por cierto soy Pérfida
Un saludo coleguita

Antò dijo...

¡Qué tarde contesto! He dejado un poco abandonado el blog estos días...

Renaissance: la adaptación de los textos clásicos siempre me ha parecido un asesinato literario, como el colorear las pelis en blanco y negro o algo así.

Carmen: Un clásico es un clásico, para lo bueno y para lo malo.

Sergio: No puedo estar más de acuerdo. Hay que dejarse llevar, aunque no me parece tan redonda.

Pérfida: ¡Cómo no te va a gustar de cría! Está hecha para enganchar.

Saludos a todos!