Miopes

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miércoles, 5 de octubre de 2011

Con derecho a roce, pero lo Justin. O también, quiero más Mila, la Mercedes no, la Kunis

5/10
Mila Kunis es muy muy atractiva, por no utilizar otros términos más explícitos. Es divertida, tiene una dulzura matizada con carácter y, sobre todo, mucho talento para la comedia (véase su intento de pasar por modelo en un momento de la trama). Y para el drama, sólo hay que pensar en Cisne negro, este mismo año. Con derecho a roce tiene sus más y sus menos, pero desde luego su personaje hace que sea mucho más entretenida. De Justin Timberlake diré que me ha sorprendido bastante, sí ya lo había visto actuar en La red social y no desentonaba, pero aquí llevaba buena parte del peso de la historia. Además el muy perro está machacado en el gimnasio y se encarga de hacérnoslo ver cada dos por tres. Que lo haga la Kunis me importa menos, pero Timberlake....(comentario sexista gratuito). 

Dylan llega a Nueva York procedente de Los Ángeles para hacerse con un importante puesto en la revista GQ. Todo ello gracias al trabajo de cazatalentos de Jamie (Mila Kunis). Inician una relación de amistad en la solitaria Gran Manzana que derivará al sexo sin compromiso. Los dos han tenido relaciones en el pasado que les han dejado un poco tocados, así que el plan parece perfecto. Pero todos sabemos que eso no es posible, al menos en la gran pantalla, y por medio de una serie de malentendidos para mayor beneficio de la trama, llegamos a la clásica historia de desencuentros. Con familia estrambótica de por medio.

Will Gluck (que había dirigido el año pasado Easy A (Rumores y mentiras), con mejor puntería, en mi opinión) es el encargado de esta comedia destinada a aprovecharse de todos los tópicos habidos y por haber, de las comedias románticas americanas. Todo un género con grandes películas en su historia y otras ruinosas pasteladas de vergonzoso visionado. Supongo que es el responsable de un montaje enloquecido, ideal para las nuevas generaciones MTV (yo también lo soy, pero ya sabéis a lo que me refiero). Lo peor de toda la película, sin duda alguna, ese intento de acelerar toda la trama donde llego a tener la sensación de ver una película a medias. La trama es simple, la hemos visto cientos de veces. Hay una variante que no termina de encajar muy bien, la del padre con principio de alzheimer. No entiendo qué pinta en esta película. Se puede hacer humor de cualquier cosa, pero con un poco de sentido y coherencia. Lo que sí diré en su favor es que Gluck (también guionista) quiso añadir algo de peso a esta película intentando mostrar un tema tan delicado como el de los enfermos de esta enfermedad cuyo día mundial fue precisamente la semana pasada.



Lo mejor, fuera de toda duda, la química Kunis-Timberlake. Escenas de sexo hay a patadas, pero son muy divertidas, sin complejos (con esos cuerpos, ¿qué complejos puede haber?), y locuaces. Ha habido sus momentos y la verdad es que alguna sonrisa sí me ha hecho soltar. Los primeros minutos son buenos, aunque de nuevo un montaje un poco desbocado te lleva a verlo todo como un larguísimo videoclip. Se nota que Gluck se ha fogueado en la televisión donde el timing es tan importante en el humor, por supuesto que en el cine también y quizás por eso hoy en día nos reímos mucho más con la tele con las películas. Justin tiene otro defecto, además de querer enseñar su cuerpo sin grasa (lo exigía el guión, lógicamente) y es que nos tiene que recordar cada dos por tres que es una estrella del pop. Empieza como alguien modosito, incluso soso, pero buen tipo. Ingenioso, seguro de sí mismo, pero no es el rey de la fiesta y de repente se convierte en un party man que además tiene buenas ideas y sabe llevar un equipo humano. Entre ese equipo humano encontramos a Woody Harrelson...poco más puedo decir de él, algún chiste relacionado con la supuesta homosexualidad de Dylan/Timberlake y se acabó. Lo que decía, Justin se dedica a cantar cada dos por tres e incluso hacer una coreografía del clásico tema de los noventa Jump de Kriss Kross. Eso me lleva a las flashmobs que vemos en la película, ¿para qué? La primera está cogida por los pelos y deja ver lo que es esta película, una carta postal erótico festiva desde Nueva York, que a los que nunca hemos estado nos pone los dientes largos...y Mila Kunis.
Lo demás es todo relleno y relleno, momentos peripatéticos y mucho más azúcar de lo que parecía el propósito inicial.

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