Miopes

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viernes, 16 de septiembre de 2011

Mygale, de Thierry Jonquet

Siguiendo con el reto de leer novela negra que me había planteado este año, estaba interesado en algo que se saliera de la norma, que no estuviera dentro de los patrones clásicos que había estoy leyendo hasta ese momento. Ahí encontré a Thierry Jonquet, escritor francés nacido en 1954 y fallecido en 2009. Al comprar Mygale me enteré que la nueva de Almodóvar estaba basada en esta novelita de 1984, lo que llamó la atención, no sé que había visto el manchego en ella. La dejé en un rincón hasta que han estrenado La piel que habito, y ya sí me decidí a leerla, lo que recomiendo encarecidamente. Y si puede ser, antes de ver la película, aunque el efecto sorpresa no es lo único importante en esta novela. Thierry Jonquet fue un escritor muy comprometido políticamente y también desde el punto de vista social. Militante de izquierdas muy activo, tuvo también todo tipo de trabajo, desde la educación a jóvenes con problemas hasta el trabajo en centros hospitalarios. Mygale es de sus primeras novelas, justo en el tiempo (1984) en que se empieza a dedicar a la escritura de forma completa.

Mygale (Tarántula en español, publicada por Ediciones B) es la historia de de Richard Lafargue, un cirujano plástico de mucho éxito que vive atormentado por la desgracia de su hija Viviane, encerrada en una institución psiquiátrica sin posibilidad de cura tras un trama que le provoca crisis terribles. Richard tiene a Eve como esclava, nadie parece saberlo, siendo ella tan sumisa y obediente. La furia de Richard cae sobre Eve obligándola a prostituirse y vejándola de diverso modo. Richard lleva a Eve, sin embargo, a diversos eventos sociales, incluso a ver a Viviane. Por otro lado, tenemos la historia de Alex Barni, un atracador escondido con un botín mientras espera a su compañero. Tiene que tener cuidado, ha matado a un policía y tiene la impresión que todo el mundo está trás él. Y un nuevo pilar de la historia es Vincent Moreau, un motorista que fue atacado mientras daba un paseo y ahora permanece encerrado al antojo de su capturador que parece estar disfrutando de su sufrimiento. Las diferentes tramas se irán entrelazando, complicándose hasta llegar un potente desenlace.

Thierry Jonquet
Todas las tramas están narradas en tercera persona, excepto la de Vincent que está escrita en segunda y en cursiva. Es un monólogo interior, son los devaneos de Vincent mientras intenta comprender y amoldarse a su nueva situación, algo que le está cambiando física y psíquicamente. Vincent nos muestra la parte más cercana al lector, se habla a sí mismo para no perder la perspectiva de lo que está sucediendo y sobre todo, no perder la esencia de quien es. La historia de Alex es la más lineal, la menos críptica. Alex espera a su compañero, le gustaría que estuviese allí porque podría salir de esa situación en la que se ha metido. Es un personaje brutal y básico, no tiene miramientos y hará lo que haga falta por escapar. Richard es mucho más complejo, no acertamos a entender sus motivaciones hasta muy tarde. No nos parece un personaje frío, aunque sus acciones sí lo sean, es un hombre obsesivo y puntilloso, a  veces provoca lástima, a veces odio e incluso miedo que alguien pueda tener tanto poder. La narración es casi perfecta. Es una historia sencilla, pero Jonquet nos lleva de un lugar a otro sin perdernos y queriendo más. Me han encantado sus descripciones, muy logradas sin llegar a saturar. Su descripción de las operaciones no llega a ser exhaustiva pero sí bastante completa y lo mismo se puede decir de las partes más desagradables, donde prima la violencia o la tortura. No es un lenguaje excesivamente complejo, me refiero que no abusa de las subordinadas o de las perífrasis, pero sí es cierto que emplea un vocabulario más preciso para dar matices a la acción. 

La historia es truculenta, sombría, malsana en algunos momentos y Jonquet no hace concesiones. A pesar de todo esto, la novela me ha parecido estupenda, una pequeña joya de la novela negra francesa, seguramente demasiado turbia para llamarla esclusivamente "noir", aquí el autor ha intentado condensar temas de la tragedia humana: el odio, la pérdida, la venganza, el poder...Muy recomendable.






2 comentarios:

Anónimo dijo...

"La piel que habito" tiene muy poco que ver con MYGALE y en cambio es un plagio absoluto de la película de 1960 "Les yeux sans visage" de Georges Franju (obra maestra).

Anónimo dijo...

en todo caso la película es buena y turbia.