Miopes

Miopes

domingo, 18 de septiembre de 2011

Hobo with a shotgun, la leyenda del santo exterminador

6/10
Un vagabundo sin nombre (el Hobo del título, interpretado por Rutger Hauer) viaja en el vagón de un tren de mercancías hasta que éste llega a su parada final. No tiene más remedio que bajarse y ver cómo se las puede arreglar en Hope Town, una ciudad ficticia de Canadá. Pronto descubre que las cosas no van muy bien en la ciudad, enseguida comprende la violencia que hay y el desprecio a la vida humana. La decapitación de un capo de la mafia local a manos de su hermano y sobrinos delante de todo el mundo , como señal de advertencia lo deja bastante claro. A pesar de todo decide el vagabundo salvar a una joven prostituta llamada Abby (Molly Dunsworth) de las manos del psicópata hijo del jefe local, Slick (Gregory Smith). Pronto descubre que su intento de hacer justicia no tiene eco en una sociedad totalmente corrupta done lo único que sirve es la violencia extrema. Hobo es castigado de manera brutal, pero encuentra refugio con Abby, a partir de ahí planificará una venganza sin parangón contra toda la inmundicia de la ciudad. 

¿Qué más se puede contar de una película como Hobo with a shotgun? Tened por seguro que el título no engaña, el poster (buenísimo) tampoco. Pura violencia, salvaje, amoral más que inmoral, nihilista diría yo. No es la típica película que puedas ver y te deje indiferente. Muchos sabrán que el origen de esta opera prima del director canadiense Jason Eisener se encuentra en un concurso de trailers falsos, gracias a aquel divertimento llamado Grindhouse, de Tarantino y Rodríguez, homenaje al cine casposo de los 70 y 80. Llegó a ser finalista y pronto tuvo mucha repercusión en internet. Ese trailer, como lo fue Machete, fue el germen del que salió cuatro años después esta película, con nuevo protagonista, si bien David Brunt (el primer Hobo) tiene un pequeño y brutal cameo. De Machete ya dije en su momento que no me había parecido más que una tomadura de pelo con algo de gracia. Lo mismo se puede decir de Hobo..., pero su falta de pretensiones y su búsqueda del constante impacto en el espectador la hacen un poquito más digerible para mi gusto. Es cortita y está cargada de imágenes que te pueden revolver el estómago, y de frases hechas para repetir con los amigos. Una película de culto, vamos. 

La escena inicial, con los títulos de crédito está rodada en technicolor y tiene una música que recuerda absolutamente a los clásicos de los setenta. El viejo tema del viajero que llega a una ciudad nueva, con nuevas caras y nuevas reglas, pero que intenta sobrevivir aplicando las suyas. El tema tan ochentero del vigilante, que también había encarnado Charles Bronson. Alguien que llega donde la justicia no se atreve. Malos malísimos, que solo merecen lo peor pero que siempre te hacen gracia por convertirse en una caricatura de sí mismos. Además, sabes lo que les espera, una venganza solo equiparable a sus actos cometidos. Justicia callejera, que aquí lo divino y lo poético tienen poco que ver. Cada plano tiene que ser icónico, reflejar una estética basada en la sangre, vísceras, sexo y depravación. No hay mucha esperanza en un sitio así. Hay una frase que le dice Abby, la prostituta, a Hobo: "No puedes arreglar todos los problemas de este mundo con una recortada", y él dice, lacónico: "Es todo lo que sé". Con frases como ésta no puedes esperar redención ninguna. 


Eisener consigue un ambiente realmente claustrofóbico. Da verdadero terror andar por estas calles, no hay un momento de seguridad, ninguno. Y eso se consigue a base de decorados oscuros, encerrados, luces mortecinas y colores rojo y azul dando la sensación de violencia y de frialdad. Las escenas de los raptos por parte de los punks y la orgía sangrienta de la sala de juegos es solo un ejemplo. ¿Qué se puede esperar de una ciudad donde la máxima diversión es aplastar las cabezas de los sin techo con los coches de choque? Luego están los dos hermanos sociópatas, increíblemente violentos y despiadados. A pesar del carácter cómico de toda la película, hay algún momento que me llegué a sentir mal. Luego está el tema del miedo del pueblo ante una amenaza común, cada uno prefiera ir por libre y rezar para que no le toque a él. Un frente común podría resultar positivo, pero no hay valor para organizarlo. Es como  un  Infierno de cobards (High Plains Drifter) para las nuevas generaciones. 

Tiene muy buenos momentos como la aparición de La Plaga, con todos esas fotos de los que han exterminado (con fotos de Lincoln, Juana de Arco y Jesús incluídos, ¿?). No llego a entenderlo bien del todo, pero qué más da. La escalada de venganza por parte de Hobo también está cargada de "buenos momentos", como el encuentro con aquel pedófilo vestido de Santa Claus. Ciertamente, algunos momentos de la película son un poco estomagantes, no son aptos para gente sensible. Por otro lado, las actuaciones están bien. Dentro de un registro así. Aunque Rutger Hauer siempre tendrá mi favor por haber participado en mi película favorita de la historia, en su filmografía tiene sus buenos y malos momentos. Pero tiene personajes muy interesantes y de gran valía. De los demás actores no sé mucho, pero dentro de la paranoia global de la película se encuentran muy entonados. La exageración de todo lo que se hace aquí es tan enorme que no las sobreactuaciones están a la orden del día. Hauer se mantiene bastante sereno a pesar de sus ataques de y sus balbuceos llenos de rabia. 

No se la recomiendo a todo el mundo, ésta es para "público entrenado", pero si entras en el juego puedes pasar un rato entretenido. Hay mucha, mucha sangre, alguna más real que otra. Y en el fondo te gusta que sea así, con unos malos tan enfermizos y de pesadilla, sólo queda un respuesta igual de irreal. La historia es muy plana, tú me haces algo yo te lo cobro, no se ahonda en los verdaderos problemas y su comparación con la vida real, pero no creo que sea el objetivo. Que cada uno saque sus propias conclusiones, si le apetece. Cuando la trama entra en su clímax lo que asistimos es a una caricatura de la violencia, lo que ocurre es que nunca tengo muy claro si esa visión caricaturesca todo el mundo la pilla o alguno se la toma al pie de la letra. Ya sabéis lo de que la realidad supera a la ficción.

No hay comentarios: