Miopes

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martes, 27 de septiembre de 2011

Cómo acabar con tu jefe o con la paciencia de uno

4/10
Una comedia como Cómo acabar con tu jefe no ofrece nada nuevo, tampoco es que lo buscara, supongo. Ya estaba aquella comedia clásica de 1980, Cómo eliminar a tu jefe con Dolly Parton, Jane Fonda y Lilly Tomlin, sufriendo el carácter déspota de Dabney Coleman. Ninguna de las dos películas tenía en su título original la palabra matar o eliminar de forma tan evidente, la primera se llama Horrible Bosses (que tampoco es que sea el summum de la originalidad) y la del 80 9 to 5 como la famosa canción de la Parton. Esta última película se ha ganado una buena reputación a pesar de ser una película normalita, que no sé si conseguirá esta versión más moderna a pesar de su plantel estelar y de su emergente director, Seth Gordon, muy conocido por trabajar en series mucho más graciosas como Community, Modern Family o The Office.
La historia gira en torno a tres amigos: Nick (Jason Bateman), Dale (Charlie Day) y Kurt (Jason Sudeikis) que se ven obligados a soportar a tres jefes impertinentes y tiranos que les hacen la vida imposible. Nick tiene como superior a Dave Harken (Kevin Spacey), un psicópata controlador que disfruta torturando a sus empleados creándoles falsas esperanzas, Dale debe soportar el acoso sexual salvaje de la atractiva doctora Julia Harris (Jennifer Aniston), mientras que Kurt, sin duda el que más disfrutaba de su trabajo, debe soportar a Bobby Pellit (casi irreconocible Colin Farrell) , hijo de su fenecido y encantador jefe y dispuesto a dilapidar la fortuna de la empresa en sexo y drogas. La imposibilidad de cambiarse de trabajo (ligera inclusión de la realidad en forma de crisis) les hace plantearse el asesinato de sus jefes para llevar una vida menos estresada, por lo que cuentan con la ayuda de Motherfucker Jones (Jamie Fox), un exconvicto experto en liquidar personal. Por supuesto, todo se complicará y les pondrá en disparatadas y comprometidas situaciones. 

Lo mejor de la película son los jefes. No hay duda. Sobre todo Kevin Spacey, que es un actor espectacular. Su personaje maniática y calculador es muy refrescante, sobre todo delante de su antagonista, Nick, donde Jason Bateman vuelve a hacer el papel de siempre. Tiene pinta de hacer tío simpático y majete, aparte de guapito. De hecho se juega con eso, en una discusión entre quién sería más acosado en la cárcel (entre Nick y Kurt), cuando Dale zanja dicha conversación diciendo que probablemente sería el personaje de Jason Bateman. Todos los espectadores piensan lo mismo. Jennifer Aniston está muy guapa, y me encanta su voz en versión original, hacía tiempo que no la escuchaba, y creo que ha cambiado desde Friends. Como deborahombres está muy creíble, lo que no sé si es una buena cosa. Por desgracia su personaje termina repitiéndose y queda sin ninguna gracia. Colin está desatado, no está tanto tiempo en pantalla como el resto, pero tiene un par de escenas divertidas, incluida una aparición final durante los títulos de crédito. Aparte de eso hay algún gag muy cómico, como el encuentro en el motel con el primer "asesino a sueldo" o la escena final con el tipo dentro del maletero.

La historia es floja, floja. Hay un buen punto de partida, por qué no. Tenemos tres personajes que quieren consolidar sus vidas empezando por sus trabajos y se enfrentan al terrible escollo de unos jefes insoportables. De ésas hemos vista muchas, algunas cara a cara. Mediante la comedia se puede contar todo, de eso no cabe duda, pero son terrenos tan resbaladizos que corres el riesgo de hacer el ridículo. La primera media hora (presentación de personajes) puede estar en una clave de comedia aceptable, mantiene el pulso y te hace esperar algo realmente grande, pero va pasando el metraje y empieza a parecerte más de lo mismo, incluso nada gracioso. Como he dicho, intentan retratar un poco la situación actual de crisis e incertidumbre. Por ejemplo con el personaje de Kenny, un antiguo compañero que se fue a Manhattan para trabajar para Lehman Brothers, tras haberse formado a base de bien, pero que cayó en desgracia tras la quiebra del empresa. Ahora se dedica a pedirle favores a los amigos, incluso rebajándose. Es una escena en el bar que me pareció bastante triste. Sí, entiendo que es el mismo truco que utilizaron los Farrelly en su momento o el patrio Santiago Segura sin ir más lejos. La dirección tampoco me ha entusiasmado. El final está totalmente precipitado, es como si toda la dedicación que ha habido en la primera media hora se fuera al traste por terminar deprisa y corriendo. En cuanto a los actores, Charlie Day, el acosado, me ha parecido especialmente insoportable. Termina volviéndose histriónico y tiene además un tono de voz que llega a exasperarme. Kurt no aporta nada, un personaje que va de ligón y que tiene mucho éxito a pesar de no verse casi nunca su arte flirteador (tan sólo con una chica de FedEx), prácticamente nos tenemos que conformar con él subiéndose la cremallera. Así ya nos tenemos que creer que es un Don Juan. 

El personaje de Jamie Foxx resulta absolutamente innecesario. Y su aparición final aún más. Las escenas de espionaje resultan totalmente ilógicas, ¿es tan fácil entrar en una casa en los Estados Unidos, incluso si no tienes ninguna experiencia y/o eres un inútil? Aparte que la resolución final del conflicto resulta nada creíble, no ya previsible, que tampoco es algo que se pueda exigir a todas las películas (el que te sorprendan) pero al menos algo de coherencia. Luego está la pregunta que uno se hace al ver la película. ¿Qué hubiera ocurrido si los jefes tuvieran sexos contrarios? ¿Seguiría siendo una comedia? Si el personaje de Spacey fuera una mujer nos encontraríamos con una mujer psicótica, enferma de celos porque su guapísimo y jovencísimo marido se tira a todo el barrio y que paga con sus empleados su frustración. Una mujer que ya ve en peligro su poder porque la edad se le echa encima y sólo puede ganarse el respeto a base de miedo. Si Colin Farrel/Bobby Pellit fuera una mujer tendríamos un gran problema. Una borrachuza que somete sus nuevos empleados a la tiranía de su ultrahedonista modus vivendi. ¿Cómo se las hubiera arreglado el director para retratar a una vaga, buena para nada, inútil total y que fuera graciosa pero sin atraer la simpatía del público? Y el gran problema hubiera venido con Jennifer Aniston. Un jefe hombre que acosa sexualmente a su empleado se hubiera convertido en un drama, una historia casi violenta donde mostrar que el ser humano sigue arrastrado por las pasiones más bajas. Creo que este último punto hubiera sido del todo irrealizable hoy en día. Y sin embargo tenemos que pensar que un acoso jefa-empleado sigue teniendo algo de simpático. Incluso sus amigos no entienden a Dale, piensan que sus quejas son infundadas y lo único que tiene que hacer es acostarse con ella para rebajar la tensión sexual. ¿Integridad? eso es para las películas de Denzel Washington.


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