Miopes

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jueves, 15 de septiembre de 2011

Biutiful duele

8/10
Lo que me ha costado entrar en esta película, madre mía. No sé si eran esos susurros, la música, las localizaciones, pero es que no había forma que me pudiera meter en la historia de la última película hasta ahora de González Iñárritu. De hecho me estaba molestando el desarrollo de la narración, ¿de qué iba todo esto? ¿Un adivino, un estafador, un pobre desgraciado, un cabronazo sin escrúpulos? Un poco de paciencia y desde luego, concentración, no puedes ser un espectador pasivo que solo quieres pasar un rato. Mucho de lo que vas a ver no te va agradar. Es una Barcelona podrida, desde los cimientos. Podría ser cualquier ciudad que queramos, pero supongo que la ciudad condal tiene ese aura cosmopolita que hace aún más creíble lo que vemos. 
El director mejicano siempre crea esas atmósferas malsanas para el espectador, ese intento de levantar consciencias o simplemente de no dejarlas dormir. Ninguna de sus películas me ha parecido sencilla, tampoco ninguna me ha gustado del todo, pero de todas tengo escenas que me vuelven de vez en cuando. Es lo que crea Iñárritu: grandes momentos salpicados de confusión que nos aturullan. Bardem está bien, muy bien, brillante diría yo. Como también el resto de actores, el siempre fiable Eduard Fernández y Maricel Álvarez, un descubrimiento que puede dar en el futuro grandes trabajos. Todos están muy bien para que la historia pueda funcionar, porque no es nada fácil ensamblar tantos temas y que no nos quede algo melodramático, incluso una aproximación patética a una realidad social que da verdadero miedo. 

Uxbal (Bardem) puede ver a los muertos, comunicarse con ellos, eso le hace convertirse en una especie de errante que tiene más un pie en la otra que en la suya propia. Sus hijos viven con él en un apartamento en muy mal estado en Barcelona, apenas tiene para darles lo mínimo y además tiene que soportar los roces contínuos con su expareja, Marambra (Maricel Álvarez), madre alcóholica en continuo intento de cambio. Uxbal trapichea con lo que puede, tiene negocios con grupos de inmigrantes, sin papeles, de la ciudad. Nos presenta el director tres realidades: africanos, chinos y españoles, todos ellos rodeados de miseria.  A Uxbal se le diagnostica un cáncer, apenas unos meses. Decide exponerse al máximo para conseguir todo el dinero que pueda para sus hijos. La dramatización de Bardem es espectacular. Entiendo que muchos confundan el actor con la persona, es decir, que las simpatías hacia Bardem, o las antipatías, puedan cambiar algo su opinión del personaje: para mí está casi perfecto o perfecto incluso. Está contenido, con pequeños ataques de rabia e impotencia, tiene una mirada durante toda la película que te traspasa. Creo que si seguí viendo la película fue por poder disfrutar de su actuación, porque ciertamente el estilo que estaba imponiendo González Iñárritu a Biutiful tenía momentos de verdadera pesadez. Por otro lado, hay escenas grandiosas: la primera en la nieve, cuando apenas comprendes a que se debe todo esto, o quizás Bardem en la disconteca cuando suelta que tiene cáncer a una chica y esta no sabe cómo reaccionar hasta que suena Ritmo de la noche, o la persecución de la policía a unos manteros junto a unos atónitos ciudadanos (algo que es el día a día)

Hay escenas terribles, pero el mensaje de Biutiful deja un poso de esperanza, de esperanza en el ser humano que puede ser capaz de lo peor (la policía, los empresarios chinos con su propia gente, podéis agarrar de donde queráis) y de lo mejor...Es uno de esos espejos que nos permite vernos, nos resalta los defectos de una sociedad enferma pero que se empeña en ocultar la enfermedad.



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