Miopes

Miopes

martes, 27 de septiembre de 2011

Polina, de Bastien Vivès

Bastien Vivès sigue con la etiqueta de niño prodigio del cómic francés. Cada obra suya es esperada con ansia creciente, esperando que vuelva a enseñarnos nuevas formas de narrar historias. Historias cotidianas, cercanas, no hay lugar para la fanfarria o la fantasía desatada aquí. Y sin embargo están llenas de poesía (urbana, eso sí), emociones cotidianas. Ya comenté en una entrada anterior sobre El gusto del cloro, una historia tan común y "poco especial" que resultaba emocionante el poder disfrutar de detalles tan cercanos. 
Ahora, Vivès nos trae Polina, publicado en España por Diabolo Ediciones, en una edición tan bien cuidada como siempre en esta editorial madrileña. La original se puede encontrar en la francesa Casterman. Polina es una niña que ingresa en la Academia de Baile del señor Bojinski, conocido por su dureza y su visión ortodoxa del ballet clásico. El personaje de Polina tiene el nombre los bellos rasgos de la bailarina rusa Polina Semionova, nacida como el autor en 1984. Polina tiene una fantástica disposición para la danza, pero la rigidez del sistema de Bojinski, heredero directo de la extrema perfección de la antigua URSS, le hará plantearse su futuro. Seguiremos a Polina a lo largo de su vida académica, como se va formando en distintas escuelas, además de sus encuentros y desencuentros amorosos. Bojinski se convierte en un pilar básico de su formación aunque no pueda entenderlo en un primer momento. Incluso cuando el camino que Polina Oulinov vaya por la contemporánea y las enseñanzas de su viejo profesor queden ancladas en el pasado como algo lejano pero imprescindible. Las últimas viñetas son extremadamente sensitivas.


Una de las características que tenía El gusto del cloro era la perfección de los movimientos (en aquel momento era la natación), quizás el dibujo no era del todo claro e incluso se veía difuminado, pero se entendía perfectamente el movimiento del personaje, con todo detalle. Aquí tenemos mucho más, la danza en todo su esplendor. En los agradecimientos, Vivés habla de las clases a las que pudo asistir. Fue un magnífico observador, a tenor de la fantástica meticulosidad que emplea para dibujar el cuerpo en movimiento. Su estilo minimalista (en muchas ocasiones, tan solo percibimos las  figuras de los bailarines) transmite una emoción sin distracciones. Luego también refleja el dolor, la tranquilidad del gesto de Polina contrasta con el dolor que sufre su cuerpo en los ensayos (los profanos en la materia ya habíamos visto algo así en Cisne negro este año). Puede que no te guste o nunca te hayas interesado en la danza clásica, visto que la contemporánea es lo que está mandando en estos días, pero no puedes evitar dejarte llevar por el torbellino de sensaciones que quiere transmitir Vivès. No hay lágrima fácil ni mucho menos, de hecho se le podría tachar de frío en algunos momentos, en muy pocas ocasiones se deja llevar por una gran pasión, que solo se deja entrever en ciertos momentos. Es el recorrido vital de Polina, su crecimiento de niña a mujer. Hay un momento especialmente brillante al final de la historia: Polina llega a su antigua academia como una artista consolidada, las niñas se arremolinan junto a ella para poder aprender, necesitan verla y levantan las manos de forma incontrolable pues es tal el deseo de estar junto a su ídolo. Luego está la entrevista con el viejo profesor Bojinski, siempre con gafas y barba, de repente en un ligero movimiento de esas gafas podemos apreciar como su pelo ha encanecido, al igual que su característica barba. Pasamos de la imagen idealizada de Polina a la real del paso del tiempo. Sublime. Sólo puedo recomendar esta historia, leedla con paciencia, disfrutando de cada detalle, y luego volved a leerla porque necesitaréis acompañar a Polina una vez más. Muy emocionante.





Cómo acabar con tu jefe o con la paciencia de uno

4/10
Una comedia como Cómo acabar con tu jefe no ofrece nada nuevo, tampoco es que lo buscara, supongo. Ya estaba aquella comedia clásica de 1980, Cómo eliminar a tu jefe con Dolly Parton, Jane Fonda y Lilly Tomlin, sufriendo el carácter déspota de Dabney Coleman. Ninguna de las dos películas tenía en su título original la palabra matar o eliminar de forma tan evidente, la primera se llama Horrible Bosses (que tampoco es que sea el summum de la originalidad) y la del 80 9 to 5 como la famosa canción de la Parton. Esta última película se ha ganado una buena reputación a pesar de ser una película normalita, que no sé si conseguirá esta versión más moderna a pesar de su plantel estelar y de su emergente director, Seth Gordon, muy conocido por trabajar en series mucho más graciosas como Community, Modern Family o The Office.
La historia gira en torno a tres amigos: Nick (Jason Bateman), Dale (Charlie Day) y Kurt (Jason Sudeikis) que se ven obligados a soportar a tres jefes impertinentes y tiranos que les hacen la vida imposible. Nick tiene como superior a Dave Harken (Kevin Spacey), un psicópata controlador que disfruta torturando a sus empleados creándoles falsas esperanzas, Dale debe soportar el acoso sexual salvaje de la atractiva doctora Julia Harris (Jennifer Aniston), mientras que Kurt, sin duda el que más disfrutaba de su trabajo, debe soportar a Bobby Pellit (casi irreconocible Colin Farrell) , hijo de su fenecido y encantador jefe y dispuesto a dilapidar la fortuna de la empresa en sexo y drogas. La imposibilidad de cambiarse de trabajo (ligera inclusión de la realidad en forma de crisis) les hace plantearse el asesinato de sus jefes para llevar una vida menos estresada, por lo que cuentan con la ayuda de Motherfucker Jones (Jamie Fox), un exconvicto experto en liquidar personal. Por supuesto, todo se complicará y les pondrá en disparatadas y comprometidas situaciones. 

Lo mejor de la película son los jefes. No hay duda. Sobre todo Kevin Spacey, que es un actor espectacular. Su personaje maniática y calculador es muy refrescante, sobre todo delante de su antagonista, Nick, donde Jason Bateman vuelve a hacer el papel de siempre. Tiene pinta de hacer tío simpático y majete, aparte de guapito. De hecho se juega con eso, en una discusión entre quién sería más acosado en la cárcel (entre Nick y Kurt), cuando Dale zanja dicha conversación diciendo que probablemente sería el personaje de Jason Bateman. Todos los espectadores piensan lo mismo. Jennifer Aniston está muy guapa, y me encanta su voz en versión original, hacía tiempo que no la escuchaba, y creo que ha cambiado desde Friends. Como deborahombres está muy creíble, lo que no sé si es una buena cosa. Por desgracia su personaje termina repitiéndose y queda sin ninguna gracia. Colin está desatado, no está tanto tiempo en pantalla como el resto, pero tiene un par de escenas divertidas, incluida una aparición final durante los títulos de crédito. Aparte de eso hay algún gag muy cómico, como el encuentro en el motel con el primer "asesino a sueldo" o la escena final con el tipo dentro del maletero.

La historia es floja, floja. Hay un buen punto de partida, por qué no. Tenemos tres personajes que quieren consolidar sus vidas empezando por sus trabajos y se enfrentan al terrible escollo de unos jefes insoportables. De ésas hemos vista muchas, algunas cara a cara. Mediante la comedia se puede contar todo, de eso no cabe duda, pero son terrenos tan resbaladizos que corres el riesgo de hacer el ridículo. La primera media hora (presentación de personajes) puede estar en una clave de comedia aceptable, mantiene el pulso y te hace esperar algo realmente grande, pero va pasando el metraje y empieza a parecerte más de lo mismo, incluso nada gracioso. Como he dicho, intentan retratar un poco la situación actual de crisis e incertidumbre. Por ejemplo con el personaje de Kenny, un antiguo compañero que se fue a Manhattan para trabajar para Lehman Brothers, tras haberse formado a base de bien, pero que cayó en desgracia tras la quiebra del empresa. Ahora se dedica a pedirle favores a los amigos, incluso rebajándose. Es una escena en el bar que me pareció bastante triste. Sí, entiendo que es el mismo truco que utilizaron los Farrelly en su momento o el patrio Santiago Segura sin ir más lejos. La dirección tampoco me ha entusiasmado. El final está totalmente precipitado, es como si toda la dedicación que ha habido en la primera media hora se fuera al traste por terminar deprisa y corriendo. En cuanto a los actores, Charlie Day, el acosado, me ha parecido especialmente insoportable. Termina volviéndose histriónico y tiene además un tono de voz que llega a exasperarme. Kurt no aporta nada, un personaje que va de ligón y que tiene mucho éxito a pesar de no verse casi nunca su arte flirteador (tan sólo con una chica de FedEx), prácticamente nos tenemos que conformar con él subiéndose la cremallera. Así ya nos tenemos que creer que es un Don Juan. 

El personaje de Jamie Foxx resulta absolutamente innecesario. Y su aparición final aún más. Las escenas de espionaje resultan totalmente ilógicas, ¿es tan fácil entrar en una casa en los Estados Unidos, incluso si no tienes ninguna experiencia y/o eres un inútil? Aparte que la resolución final del conflicto resulta nada creíble, no ya previsible, que tampoco es algo que se pueda exigir a todas las películas (el que te sorprendan) pero al menos algo de coherencia. Luego está la pregunta que uno se hace al ver la película. ¿Qué hubiera ocurrido si los jefes tuvieran sexos contrarios? ¿Seguiría siendo una comedia? Si el personaje de Spacey fuera una mujer nos encontraríamos con una mujer psicótica, enferma de celos porque su guapísimo y jovencísimo marido se tira a todo el barrio y que paga con sus empleados su frustración. Una mujer que ya ve en peligro su poder porque la edad se le echa encima y sólo puede ganarse el respeto a base de miedo. Si Colin Farrel/Bobby Pellit fuera una mujer tendríamos un gran problema. Una borrachuza que somete sus nuevos empleados a la tiranía de su ultrahedonista modus vivendi. ¿Cómo se las hubiera arreglado el director para retratar a una vaga, buena para nada, inútil total y que fuera graciosa pero sin atraer la simpatía del público? Y el gran problema hubiera venido con Jennifer Aniston. Un jefe hombre que acosa sexualmente a su empleado se hubiera convertido en un drama, una historia casi violenta donde mostrar que el ser humano sigue arrastrado por las pasiones más bajas. Creo que este último punto hubiera sido del todo irrealizable hoy en día. Y sin embargo tenemos que pensar que un acoso jefa-empleado sigue teniendo algo de simpático. Incluso sus amigos no entienden a Dale, piensan que sus quejas son infundadas y lo único que tiene que hacer es acostarse con ella para rebajar la tensión sexual. ¿Integridad? eso es para las películas de Denzel Washington.


domingo, 18 de septiembre de 2011

Hobo with a shotgun, la leyenda del santo exterminador

6/10
Un vagabundo sin nombre (el Hobo del título, interpretado por Rutger Hauer) viaja en el vagón de un tren de mercancías hasta que éste llega a su parada final. No tiene más remedio que bajarse y ver cómo se las puede arreglar en Hope Town, una ciudad ficticia de Canadá. Pronto descubre que las cosas no van muy bien en la ciudad, enseguida comprende la violencia que hay y el desprecio a la vida humana. La decapitación de un capo de la mafia local a manos de su hermano y sobrinos delante de todo el mundo , como señal de advertencia lo deja bastante claro. A pesar de todo decide el vagabundo salvar a una joven prostituta llamada Abby (Molly Dunsworth) de las manos del psicópata hijo del jefe local, Slick (Gregory Smith). Pronto descubre que su intento de hacer justicia no tiene eco en una sociedad totalmente corrupta done lo único que sirve es la violencia extrema. Hobo es castigado de manera brutal, pero encuentra refugio con Abby, a partir de ahí planificará una venganza sin parangón contra toda la inmundicia de la ciudad. 

¿Qué más se puede contar de una película como Hobo with a shotgun? Tened por seguro que el título no engaña, el poster (buenísimo) tampoco. Pura violencia, salvaje, amoral más que inmoral, nihilista diría yo. No es la típica película que puedas ver y te deje indiferente. Muchos sabrán que el origen de esta opera prima del director canadiense Jason Eisener se encuentra en un concurso de trailers falsos, gracias a aquel divertimento llamado Grindhouse, de Tarantino y Rodríguez, homenaje al cine casposo de los 70 y 80. Llegó a ser finalista y pronto tuvo mucha repercusión en internet. Ese trailer, como lo fue Machete, fue el germen del que salió cuatro años después esta película, con nuevo protagonista, si bien David Brunt (el primer Hobo) tiene un pequeño y brutal cameo. De Machete ya dije en su momento que no me había parecido más que una tomadura de pelo con algo de gracia. Lo mismo se puede decir de Hobo..., pero su falta de pretensiones y su búsqueda del constante impacto en el espectador la hacen un poquito más digerible para mi gusto. Es cortita y está cargada de imágenes que te pueden revolver el estómago, y de frases hechas para repetir con los amigos. Una película de culto, vamos. 

La escena inicial, con los títulos de crédito está rodada en technicolor y tiene una música que recuerda absolutamente a los clásicos de los setenta. El viejo tema del viajero que llega a una ciudad nueva, con nuevas caras y nuevas reglas, pero que intenta sobrevivir aplicando las suyas. El tema tan ochentero del vigilante, que también había encarnado Charles Bronson. Alguien que llega donde la justicia no se atreve. Malos malísimos, que solo merecen lo peor pero que siempre te hacen gracia por convertirse en una caricatura de sí mismos. Además, sabes lo que les espera, una venganza solo equiparable a sus actos cometidos. Justicia callejera, que aquí lo divino y lo poético tienen poco que ver. Cada plano tiene que ser icónico, reflejar una estética basada en la sangre, vísceras, sexo y depravación. No hay mucha esperanza en un sitio así. Hay una frase que le dice Abby, la prostituta, a Hobo: "No puedes arreglar todos los problemas de este mundo con una recortada", y él dice, lacónico: "Es todo lo que sé". Con frases como ésta no puedes esperar redención ninguna. 


Eisener consigue un ambiente realmente claustrofóbico. Da verdadero terror andar por estas calles, no hay un momento de seguridad, ninguno. Y eso se consigue a base de decorados oscuros, encerrados, luces mortecinas y colores rojo y azul dando la sensación de violencia y de frialdad. Las escenas de los raptos por parte de los punks y la orgía sangrienta de la sala de juegos es solo un ejemplo. ¿Qué se puede esperar de una ciudad donde la máxima diversión es aplastar las cabezas de los sin techo con los coches de choque? Luego están los dos hermanos sociópatas, increíblemente violentos y despiadados. A pesar del carácter cómico de toda la película, hay algún momento que me llegué a sentir mal. Luego está el tema del miedo del pueblo ante una amenaza común, cada uno prefiera ir por libre y rezar para que no le toque a él. Un frente común podría resultar positivo, pero no hay valor para organizarlo. Es como  un  Infierno de cobards (High Plains Drifter) para las nuevas generaciones. 

Tiene muy buenos momentos como la aparición de La Plaga, con todos esas fotos de los que han exterminado (con fotos de Lincoln, Juana de Arco y Jesús incluídos, ¿?). No llego a entenderlo bien del todo, pero qué más da. La escalada de venganza por parte de Hobo también está cargada de "buenos momentos", como el encuentro con aquel pedófilo vestido de Santa Claus. Ciertamente, algunos momentos de la película son un poco estomagantes, no son aptos para gente sensible. Por otro lado, las actuaciones están bien. Dentro de un registro así. Aunque Rutger Hauer siempre tendrá mi favor por haber participado en mi película favorita de la historia, en su filmografía tiene sus buenos y malos momentos. Pero tiene personajes muy interesantes y de gran valía. De los demás actores no sé mucho, pero dentro de la paranoia global de la película se encuentran muy entonados. La exageración de todo lo que se hace aquí es tan enorme que no las sobreactuaciones están a la orden del día. Hauer se mantiene bastante sereno a pesar de sus ataques de y sus balbuceos llenos de rabia. 

No se la recomiendo a todo el mundo, ésta es para "público entrenado", pero si entras en el juego puedes pasar un rato entretenido. Hay mucha, mucha sangre, alguna más real que otra. Y en el fondo te gusta que sea así, con unos malos tan enfermizos y de pesadilla, sólo queda un respuesta igual de irreal. La historia es muy plana, tú me haces algo yo te lo cobro, no se ahonda en los verdaderos problemas y su comparación con la vida real, pero no creo que sea el objetivo. Que cada uno saque sus propias conclusiones, si le apetece. Cuando la trama entra en su clímax lo que asistimos es a una caricatura de la violencia, lo que ocurre es que nunca tengo muy claro si esa visión caricaturesca todo el mundo la pilla o alguno se la toma al pie de la letra. Ya sabéis lo de que la realidad supera a la ficción.

sábado, 17 de septiembre de 2011

"21" Adele

9/10
Adele Adkins tiene solo dos discos (19 y 21), pero ya la comparan con las más grandes voces del soul. Quizás sea exagerado, algo parecido le pasó a la tristemente fallecida Amy Whinehouse, todo el mundo quiso colocarla en un lugar en el que aún no había llegado. Pero como Amy, Adele tiene madera para llegar muy lejos. Sus canciones (que ella escribe, punto importante) son populares y además recibe el deseado apoyo de crítica y público. Su primer disco, 19, grabado con apenas la edad que indica el título, tiene temas brillantes como los primeros Daydreamer o el superéxtio Chasing pavements. Dos años después saca un disco aún mejor, con muchas más influencias e incluso mejor escrito. Uno de los discos del año, que tiene el "privilegio" de sonar en las radiofórmulas y en las independientes. Cierto es que Adele puede cantar en los premios MTV, pero su calidad indiscutible y esa pose de dura fragilidad le hacen atractiva a un público realmente variado. 
  Nacida en 1988 en Tottenham, Londres, dice en una entrevista que tuvo que dejar su colegio porque su escuela secundaria era bastante dura y tenía como principal ambición que "las alumnas no se quedaran embarazadas", por eso se fue a The Brit School en Croydon, lugar donde también habían estudiado Kate Nash, o la propia Amy. Dice que su gran inspiración llegó con su vecina de habitación Shingai Shoniwa, cantante de The Noisettes, que la convenció para crear sus propias canciones en lugar de "ir cantando versiones de Destiny's Child". Tiene una voz desgarradora, llena de emoción, que tiende a dejarse llevar por éstas consiguiendo quizás un sonido menos limpio, pero mucho más sensual. Una artista diferente, el otro día viéndola en los premios MTV uno se preguntaba que pintaba con todos esos fashion victims. Cierto es que no encaja con el prototipo de las Pussycat Dolls (menos mal), pero como ella dice "no hace falta tener una talla cero para estar guapa". También dice en una entrevista que le "encanta el culo y las tetas de Katy Perry, realmente le encantan. Pero no hace música para los ojos, sino para los oídos". Ah, ¿pero todavía se hace música así? Desde luego.

21 empieza con ese tema tan escuchado este año, Rolling in the deep. Un blues, marcado por un ritmo repetitivo que te engancha mostrando el poderío vocal de Adele. Rumor has it tiene una fantástica percusión, Phil Spector estaría contentísimo. Es un tema más soul, de hecho a lo largo del álbum, el soul, el blues, el jazz, el rythm and blues o incluso el pop van mezclándose con toda tranquilidad. Turning tables es una balada que emociona, sobre piano y ligeros arreglos de viento, la degarradora voz de Adele realmente te llega a atrapar. La temática de sus composiciones es la del amor, principalmente el amor roto que se resiste a partir. Hemos escuchado muchas veces lo mismo, es cierto, pero no es motivo para que deje de electrizarte. Don't you remember, una de las más flojas, si es que se puede decir algo así, tiene reminiscencias más pop, casi country-rock. A ratos me puede recordar a una Faith Hill cualquiera, con un estribillo que se me hace muy empalagoso y pesado. Set fire to the rain es otro de los puntos fuertes del álbum, una balada con tintes épicos, donde Adele vuelve a dejarse llevar. Take it all puede recordar a una Carole King más soul, con unos coros gospel que le dan un toque especial. I'll be waiting es uno de mis temas favoritos. Nada especial, pero la voz de Adele aquí es más soul que nunca, y los arreglos de viento y cuerda son totalmente soul. Una canción que recuerda a su admirada Jill Scott. Donde se deja la piel es en Someone like you, realmente te pone la carne de gallina. Lovesong es otra canción de amor desesperado, la guitarra me hace pensar en el folk latino, de la música tradicional brasileña. Termina el disco con I found a boy, donde se luce absolutamente. Un disco esencialmente pop, dice la propia Adele, pero que gustará a aquellos que amen la música soul, o sea, a todas las personas coherentes y de bien.




P.D. Me he fijado que hay una versión del Rolling in the deep hecha por Linkin Park, no son santo de mi devoción, pero tengo que reconocer que hay que tener lo que hay que tener para cantarla solo con un piano (y un público entregado, eso sí).

La piel que habito: Almodóvar hurga en nuestras epidermis

6,5/10
En la entrada anterior había hablado de Mygale (Tarántula), de Thierry Jonquet, el libro que ha inspirado la última película de Pedro Almodóvar. La piel que habito es un acercamiento a esta novela, aunque ciertamente no es una versión completamente fiel, supongo que a Almodóvar le parecería demasiado lúgubre para su estilo. A pesar de todo, me ha sorprendido ciertos elementos de la película, e incluso el tratamiento que ha dado a los personajes creados por Jonquet. .
Es curioso, empecé a repasar todas las películas que he visto de Pedro Almodóvar, creo que han sido casi todas, y al final resulta que es al director que más veces he ido a ver al cine, ni Spielberg, ni Tarantino, ni Fincher, ni nadie. El manchego al que gritaron Pedro ha sido mi favorito, con todo lo que lo he criticado...eso serán las compañías que me llevan y me dirigen. En sus películas he visto de todo, algunas cosas mejores y otras no tanto. Por todo ello, me sigue sorprendiendo que eligiera una novela así, aunque podéis estar seguros que ese universo personal suyo, tan pasional, tan colorista y tan hiperbólico, se mantiene en este último proyecto. Ciertamente no me imaginaba la historia de Jonquet como Almodóvar lo ha hecho, por eso, quizás, me ha sorprendido aún más. 

La historia de La piel que habito es la de Robert Ledgard (Antonio Banderas), un cirujano plástico que se codea con las altas esferas de la capital aunque tiene su residencia en una villa de Toledo aislada del mundo, donde, además, tiene quirófano y algunos pacientes pueden ser tratados allí. En estos momentos una de esas pacientes, Vera (Elena Anaya), se encuentra encerrada. Es una mujer muy hermosa, casi perfecta, pero tremendamente insegura y con instintos suicidas. Marilia (Marisa Paredes) es como el ama de llaves y alguien muy cercano a Robert. Se encarga de controlar a la paciente y de recordar a Robert los peligros que conlleva tener a alguien así. Robert siente fascinación por la paciente, una fascinación enfermiza. La utiliza como cobaya para un nuevo tipo de piel que será muhco más resistente y proctectora. Todo parece estar relacionado con la muerte de su esposa en un accidente donde casi perece quemada. Por otro lado está la historia de Vicente (Jan Carnet), ocurrida seis años antes, un joven del pueblo que había desaparecido y que fue declarado por muerto. Zeca, el hijo brasileño de Marilia, llega a la casa pidiendo refugio tras haber atracado un banco, allí reconoce a Vera en uno de los monitores de seguimiento y todo parece descontrolarse.



 Lo que más me gusta de Almodóvar es lo minucioso que es. Sus películas están plagadas de detalles, de movimientos concretos y precisos, de referencias que se nos escapan a los no entendidos. Mi idea era muy diferente después del libro, jamás pensé que en una obra así podría caber el humor, absurdo en su mayor parte, pero humor al fin y al cabo. Pero eso es marca de la casa del manchego. Sus películas quizás no me lleguen, pero tengo que reconocer que es un maestro y que conoce perfectamente el oficio. Desde el punto de vista técnico, sus películas son impecables. El color es espectacular. Ese Toledo iluminado como nunca, la casa llena de luz, las paredes de la casa pintadas con el lápiz por Vera es un detalle estremecedor, pero bello. La presentación del personaje de Zeca, vestido de hombre tigre, entrando en esa casa para hablar con su madre es algo que no sé como definir. Almodóvar. Hay un plano que me parece espectacular, Marilia atada y amordazada, de espaldas, con ese aire tan andrógino, vista desde atrás y con los monitores mostrando la depravación. Puede que no me guste todo, pero hay que reconocer que Pedro Almodóvar es una trademark. Sin embargo, el personaje de Antonio se esfuerza por ser completamente creíble. Es callado, siniestro, reservado, prudente, cínico a ratos. Supongo que no será perfecto, pero todo el cuidado que pone en su papel de cirujano da el pego a los ojos del profano. Y las localizaciones. Son espectaculares. La biblioteca donde da las charlas Robert es simplemente claustrofóbica, la casa donde se celebra la fiesta de Doña Casilda (yo nunca he ido a una boda así, me siento incompleto...), la casa donde vive Robert. En esta película, Almodóvar ha encontrado un equilibrio entre lo kitsch y lo tétrico, haciéndolo cotidiano. También habla de la locura como parte de la creatividad, cuando Marilia dice aquello de "lo que un hombre loco puede hacer por amor". Explora los límites de la venganza y de la compasión, hasta qué punto son compatibles.

Pero no me gustan los actores con él, los chicos y chicas Almodóvar. Los veo siempre muy encorsetados, da la impresión que siempre todos hacen el mismo papel. Por mucho que las reacciones estén controladas o sean unos locos de remate, siempre suenan a una pose, a una impostura para conseguir un registro con el que el director se siente a gusto. Marisa Paredes es muy buena actriz, pero da la impresión de estar siempre a punto de soltar la frase del año. Elena Anaya no parece que haya sufrido demasiado, parece sacada de Volver. Tampoco me ha convencido la historia, el personaje de Marisa Pérez o el de Eduard Fernández, o la propia Blanca Suárez haciendo de Norma, la hija de Robert, me parecen totalmente prescindibles para la película que terminó haciéndose muy larga. Pero todos estos personajes sí que son necesarios para Almodóvar, para acercar la historia a su estilo personal tan característico. Podrá gustarte más o menos Almodóvar, pero no se puede negar su personalidad, lo que no es nada fácil. 

Hay muchas diferencias con respecto a la trama del libro. Personajes que están en un lado y en otro no, al igual que las subtramas. Una de las principales diferencias son los puntos de vista. En el libro llegas a entender a Robert (Richard para Jonquet), hasta cierto punto. En la película empatizas con Vera, te es familiar y cercana. En ese sentido, el libro es mucho más oscuro. Tampoco es cuestión de comparar, son dos creaciones distintas y en los trasvases artísticos siempre hay cambios sustanciales de los que se beneficia cada disciplina. Es interesante como película sin duda, por ver a un Almodóvar diferente, aunque no tanto, y a una Elena Anaya muy atractiva y desconcertante, sin olvidarnos de un Banderas sin estridencias. Supongo que es la película española del año, al menos de cara al exterior.


viernes, 16 de septiembre de 2011

Mygale, de Thierry Jonquet

Siguiendo con el reto de leer novela negra que me había planteado este año, estaba interesado en algo que se saliera de la norma, que no estuviera dentro de los patrones clásicos que había estoy leyendo hasta ese momento. Ahí encontré a Thierry Jonquet, escritor francés nacido en 1954 y fallecido en 2009. Al comprar Mygale me enteré que la nueva de Almodóvar estaba basada en esta novelita de 1984, lo que llamó la atención, no sé que había visto el manchego en ella. La dejé en un rincón hasta que han estrenado La piel que habito, y ya sí me decidí a leerla, lo que recomiendo encarecidamente. Y si puede ser, antes de ver la película, aunque el efecto sorpresa no es lo único importante en esta novela. Thierry Jonquet fue un escritor muy comprometido políticamente y también desde el punto de vista social. Militante de izquierdas muy activo, tuvo también todo tipo de trabajo, desde la educación a jóvenes con problemas hasta el trabajo en centros hospitalarios. Mygale es de sus primeras novelas, justo en el tiempo (1984) en que se empieza a dedicar a la escritura de forma completa.

Mygale (Tarántula en español, publicada por Ediciones B) es la historia de de Richard Lafargue, un cirujano plástico de mucho éxito que vive atormentado por la desgracia de su hija Viviane, encerrada en una institución psiquiátrica sin posibilidad de cura tras un trama que le provoca crisis terribles. Richard tiene a Eve como esclava, nadie parece saberlo, siendo ella tan sumisa y obediente. La furia de Richard cae sobre Eve obligándola a prostituirse y vejándola de diverso modo. Richard lleva a Eve, sin embargo, a diversos eventos sociales, incluso a ver a Viviane. Por otro lado, tenemos la historia de Alex Barni, un atracador escondido con un botín mientras espera a su compañero. Tiene que tener cuidado, ha matado a un policía y tiene la impresión que todo el mundo está trás él. Y un nuevo pilar de la historia es Vincent Moreau, un motorista que fue atacado mientras daba un paseo y ahora permanece encerrado al antojo de su capturador que parece estar disfrutando de su sufrimiento. Las diferentes tramas se irán entrelazando, complicándose hasta llegar un potente desenlace.

Thierry Jonquet
Todas las tramas están narradas en tercera persona, excepto la de Vincent que está escrita en segunda y en cursiva. Es un monólogo interior, son los devaneos de Vincent mientras intenta comprender y amoldarse a su nueva situación, algo que le está cambiando física y psíquicamente. Vincent nos muestra la parte más cercana al lector, se habla a sí mismo para no perder la perspectiva de lo que está sucediendo y sobre todo, no perder la esencia de quien es. La historia de Alex es la más lineal, la menos críptica. Alex espera a su compañero, le gustaría que estuviese allí porque podría salir de esa situación en la que se ha metido. Es un personaje brutal y básico, no tiene miramientos y hará lo que haga falta por escapar. Richard es mucho más complejo, no acertamos a entender sus motivaciones hasta muy tarde. No nos parece un personaje frío, aunque sus acciones sí lo sean, es un hombre obsesivo y puntilloso, a  veces provoca lástima, a veces odio e incluso miedo que alguien pueda tener tanto poder. La narración es casi perfecta. Es una historia sencilla, pero Jonquet nos lleva de un lugar a otro sin perdernos y queriendo más. Me han encantado sus descripciones, muy logradas sin llegar a saturar. Su descripción de las operaciones no llega a ser exhaustiva pero sí bastante completa y lo mismo se puede decir de las partes más desagradables, donde prima la violencia o la tortura. No es un lenguaje excesivamente complejo, me refiero que no abusa de las subordinadas o de las perífrasis, pero sí es cierto que emplea un vocabulario más preciso para dar matices a la acción. 

La historia es truculenta, sombría, malsana en algunos momentos y Jonquet no hace concesiones. A pesar de todo esto, la novela me ha parecido estupenda, una pequeña joya de la novela negra francesa, seguramente demasiado turbia para llamarla esclusivamente "noir", aquí el autor ha intentado condensar temas de la tragedia humana: el odio, la pérdida, la venganza, el poder...Muy recomendable.






jueves, 15 de septiembre de 2011

Biutiful duele

8/10
Lo que me ha costado entrar en esta película, madre mía. No sé si eran esos susurros, la música, las localizaciones, pero es que no había forma que me pudiera meter en la historia de la última película hasta ahora de González Iñárritu. De hecho me estaba molestando el desarrollo de la narración, ¿de qué iba todo esto? ¿Un adivino, un estafador, un pobre desgraciado, un cabronazo sin escrúpulos? Un poco de paciencia y desde luego, concentración, no puedes ser un espectador pasivo que solo quieres pasar un rato. Mucho de lo que vas a ver no te va agradar. Es una Barcelona podrida, desde los cimientos. Podría ser cualquier ciudad que queramos, pero supongo que la ciudad condal tiene ese aura cosmopolita que hace aún más creíble lo que vemos. 
El director mejicano siempre crea esas atmósferas malsanas para el espectador, ese intento de levantar consciencias o simplemente de no dejarlas dormir. Ninguna de sus películas me ha parecido sencilla, tampoco ninguna me ha gustado del todo, pero de todas tengo escenas que me vuelven de vez en cuando. Es lo que crea Iñárritu: grandes momentos salpicados de confusión que nos aturullan. Bardem está bien, muy bien, brillante diría yo. Como también el resto de actores, el siempre fiable Eduard Fernández y Maricel Álvarez, un descubrimiento que puede dar en el futuro grandes trabajos. Todos están muy bien para que la historia pueda funcionar, porque no es nada fácil ensamblar tantos temas y que no nos quede algo melodramático, incluso una aproximación patética a una realidad social que da verdadero miedo. 

Uxbal (Bardem) puede ver a los muertos, comunicarse con ellos, eso le hace convertirse en una especie de errante que tiene más un pie en la otra que en la suya propia. Sus hijos viven con él en un apartamento en muy mal estado en Barcelona, apenas tiene para darles lo mínimo y además tiene que soportar los roces contínuos con su expareja, Marambra (Maricel Álvarez), madre alcóholica en continuo intento de cambio. Uxbal trapichea con lo que puede, tiene negocios con grupos de inmigrantes, sin papeles, de la ciudad. Nos presenta el director tres realidades: africanos, chinos y españoles, todos ellos rodeados de miseria.  A Uxbal se le diagnostica un cáncer, apenas unos meses. Decide exponerse al máximo para conseguir todo el dinero que pueda para sus hijos. La dramatización de Bardem es espectacular. Entiendo que muchos confundan el actor con la persona, es decir, que las simpatías hacia Bardem, o las antipatías, puedan cambiar algo su opinión del personaje: para mí está casi perfecto o perfecto incluso. Está contenido, con pequeños ataques de rabia e impotencia, tiene una mirada durante toda la película que te traspasa. Creo que si seguí viendo la película fue por poder disfrutar de su actuación, porque ciertamente el estilo que estaba imponiendo González Iñárritu a Biutiful tenía momentos de verdadera pesadez. Por otro lado, hay escenas grandiosas: la primera en la nieve, cuando apenas comprendes a que se debe todo esto, o quizás Bardem en la disconteca cuando suelta que tiene cáncer a una chica y esta no sabe cómo reaccionar hasta que suena Ritmo de la noche, o la persecución de la policía a unos manteros junto a unos atónitos ciudadanos (algo que es el día a día)

Hay escenas terribles, pero el mensaje de Biutiful deja un poso de esperanza, de esperanza en el ser humano que puede ser capaz de lo peor (la policía, los empresarios chinos con su propia gente, podéis agarrar de donde queráis) y de lo mejor...Es uno de esos espejos que nos permite vernos, nos resalta los defectos de una sociedad enferma pero que se empeña en ocultar la enfermedad.



miércoles, 14 de septiembre de 2011

No me des thormento: El Thor de Kenneth

4/10
Este año me he saltado todas las de superhéroes. Pondré pronto remedio a este problema de coherencia cinematográfica antes que termine el año o que estrenen The Avengers, lo que llegue primero. Supongo que más de uno se habrá planteado la posibilidad de que toda esta avalancha superheroica se convierta en un empacho de mutaciones imprevisibles. O previsibles: el hartazgo más absoluto. No hablo de aquellos escépticos que no se acercan a una película del género ni harto vino pero que hablan maravillas de los cómics de los años 30, cuando la estética de aquellos humanos maravillosos estaba rodeada de glamour y malos bien intencionados. Ni hablo tampoco, evidentemente, de aquellos "entendidos" que creen que toda película que no trate sobre la corrupción de un partido político o las penurias de una familia durante la Guerra de Secesión ... son para niños. Hablo de los que se emocionan con cada nuevo adelanto tecnológico que hace posible imágenes cada vez más cercanas a nuestra imaginación. Sé que el verdadero fan, el acérrimo, nunca le hará ascos a una buena peli de "hostias y pan rallao cósmico", al igual que el fanático de zombies o el de la saga Crepúsculo, pero los demás corremos el peligro de morir por saturación. Con Thor, o de como un arrogante pelanas rubiales desafió a su padre querido del alma provocando la ira de éste y la expulsión del pelanas tochísimo situación que aprovechó el pardillo loser loser loser de su hermano para mandar a más de uno a la nevera, me ha pasado algo así, he tenido la sensación de que la hubiera disfrutado más en otro momento vital. ¿Me estoy haciendo mayor? Bullshit.

Kenneth Brannagh en la dirección. Claro, cómo no. La mitología escandinava, incluso la de Marvel, le viene como anillo al dedo a un experto en Shakesperare. Y el principio de la historia nos lleva por ese camino. Una batalla (sólo a pinceladas) con los malos malísimos, un poco estilo Peter Jackson, un conflicto padre-hijo, una dolorosa expulsión...no sé si Brannagh se frotaría las manos, pero seguro que entre el dinero que iba a cobrar y la oportunidad de dar su toque personal en las adaptaciones de cómic, (al igual que ya había hecho Ang Lee, no hay que olvidarlo) no le costaría tampoco convencerse. Como he dicho, el principio  no está excesivamente mal sin ser para nada original ni especialmente espectacular. Demasiados efectos especiales hacen que me duerma cuando la historia es floja y las actuaciones se convierten en una serie de clichés una detrás de otro. La parte que transcurre en la Tierra no es mucho mejor, de hecho a ratos da un poco de vergüenza ajena. El combate final contra el gigante metálico me dejó más frío que otra cosa. No hubo emoción, los superamigos de Thor tenían poco interés, por ser amable. Las interpretaciones son estilo vamos a hacer esto que hay que pagar facturas. Chris Hensworth estará muy bueno el tipo, no lo discuto, se hace incluso alguna broma sobre eso. Ahora, la cara inexpresiva que tiene hace que Thor siga siendo uno de mis personajes menos interesantes de todo ese universo de superhéroes. Natalie Portman está normalita, tampoco es que se le pueda pedir mucho más, el producto es un pasatiempo pasable que va a pasar a convertirse en diferentes piezas de un puzzle cinematográfico que, supongo, se completará con la esperada The Avengers. Anthony Hopkins como Odin cumple, como no podía ser de otra manera con alguien con tanto oficio y los demás tampoco es que desentonen. Lo único que se busca es el entretenimiento del pumba y katakroker, con lo que la actuación no nos importa mucho. Aunque hay que decir que el guión no está tan mal, los diálogos al menos. Hay alguna que otro buen momento en ese sentido, incluso muchos dirán (no sin razón) que hay demasiadas escenas "de interior" donde lo único que intenta hacer es una radiografía de los personajes que de un poco de mejunje al invento. Supongo que Brannagh no pudo evitarlo. Opinión personal y entiendo que muchos no estén de acuerdo, pero no me ha gustado y la veo muy inferior. Claro que no me ha decepcionado, no esperaba gran cosa de una adaptación como ésta.


lunes, 12 de septiembre de 2011

Tengo algo que deciros: Las balas perdidas de Özpetek

7/10
Ferzan Özpetek (Estambul, 1959) es un director de cine de ésos, digamos, de etiqueta. Quiero decir que sus películas tienen unas características perfectamente reconocibles, una película de Özpetek no va a sorprender a quién ya ha visto sus obras anteriores, eso sí, seguramente le va a gustar. Eso no creo que sea ni malo ni bueno, simplemente es algo que todos los directores querrían tener, una señal de identidad, incluso los inclasificables. Sus temas más recurrentes son el amor y el sexo, en todos sus ámbitos. Las relaciones interpersonales y cómo nos afectan: familia, amigos, sociedad...etc. También la búsqueda de una identidad, a veces enfrentándose directamente a todos los estereotipos. Todo ello a través de la comedia, no la romántica clásica ni mucho menos, más bien una dramática que te lleva por diferentes estados de ánimo. Desde mi punto de vista muestra una Italia que lucha por su modernidad con los fantasmas de un pasado claustrofóbico, socialmente hablando. El qué dirán y las apariencias contra la libertad de cada uno. La sexualidad como arma arrojadiza, a veces como un boomerang que se vuelve contra uno mismo. Todo eso y mucho más es Özpetek. Y casi todo lo anterior se puede encontrar en Tengo algo que deciros (Mine Vaganti, 2010): una comedia de enredo que se vuelve drama familiar.

No sé si os gusta la comedia italiana. La actual, quiero decir. Es fácil encontrar en los espectadores italianos las mismas opiniones que nosotros los españoles podamos tener de nuestro propio cine. Críticas y críticas y críticas. La consideración que se tiene de la cultura popular italiana dista mucho de la francesa, tan ensimismados a veces en su propio mundo que no son capaces de entrar en el de los demás, salvo notables excepciones. En parte puede ser un complejo de inferioridad frente a los americanos, en parte un rechazo a la imagen que se nos presenta  de nuestra sociedad, demasiado idealizada. Las casas en las que viven los protagonistas, los trabajos que tienen, las relaciones amorosas e incluso sexuales no se ajustan a nuestra visión del mundo. Es una película, de hecho aceptamos todo eso en proyectos de otras latitudes sin hacernos demasiadas preguntas, pero aún así nos gustaría reconocernos más de lo que lo hacemos. Queremos que el producto patrio sea o hiperrealista o surrealista. Aunque no soy demasiado seguidor del cine español, un poco más del europeo, sí creo que nuestro juicio es mucho más severo con nuestras producciones. No nos los creemos, vaya. 

Todo lo anterior se me viene a la cabeza cuando empiezo a ver esta cinta del director turco afincado en Italia desde hace ya más de treinta años. El trailer, equívoco, te lleva por los caminos de la comedia disparatada de enredo. Tomasso (Riccardo Scamarcio) es el hijo de Vincenzo Cantone, dueño de una importante fábrica de pasta que exporta a todo el mundo. Ha engañado Tomasso a su familia en muchos aspectos, primero no ha estudiado económicas en Roma, sino literatura. No quiere seguir con el negocio familiar, como intenta hacer su hermano Antonio, quiere ser escritor. Y es gay. Esa noche hay una importante cena familiar, momento elegido para soltar todas esas verdades que ya ha confesado a Antonio. En el momento en que Tomasso pide la palabra, Antonio se le adelanta y confiesa su homosexualidad. Al padre casi le da un infarto  y lo echa de casa, de la empresa y de la vida familiar. Tomasso queda perplejo y sin palabras. En los siguientes días cuida a su padre y no se ve con fuerzas de confesar a su padre que él es también gay. Nadie parece entender a Antonio, excepto la abuela (Ilaria Occhini) y una excéntrica amiga de familia, Alba (Nicole Grimaudo). La historia se va complicando y nos da además, pequeñas pinceladas de la historia familiar, con la abuela de protagonista. 

El mensaje más claro que quiere darnos esta película de Özpetek es que cada uno tiene que tener derecho a amar a quién quiera, tiene que tener derecho a equivocarse. No sólo habla de libertad sexual, habla de elegir su propio camino y que las circunstancias no te condicionen si tú no quieres. Esas son las balas perdidas del título, aquellos que no siguen el camino pactado por los demás. Esa comedia que parece prometer esta cinta se queda en un drama mediterráneo plagado de referencias a la familia en ese contexto social. En realidad, la trama nos va llevando por estos dos géneros a lo largo de todo el metraje. En un momento dado, Antonio le echa en cara a Tomasso su falta de compromiso. Plantea entonces otra pregunta: ¿somos moralmente libres de elegir nuestro camino sin contar con nuestra familia o simplemente con aquellos con los que queremos compartir nuestra vida? ¿Elegimos libremente o eso no es más que una muestra del egoísmo humano, nuestra visión antropocéntrica del mundo? "Mine vaganti" no es perfecta, pero es cierto que nos quiere hacer reflexionar sobre muchos aspectos de nuestra vida, aspectos supuestamente banales en algunos momentos, pero que son los que nos quedan al
final. Los actores pecan en ciertos momentos de sobreactuación, muy estereotipados con situaciones absurdas que poco tienen que ver con la línea general del film. El protagonista Riccardo Scamarcio es uno de los actores italianos más reputados. Sin duda es muy atractivo, sus ojos transmiten lo que el resto del cuerpo no. Sus personajes se parecen demasiado entre sí, cargados de dudas que no son capaces de definirse. Aquí no está especialmente bien, aunque lleva todo el peso de la película. Creo que lo que puedo achacar es una falta de carisma. Nicole Grimaudo sería la otra protagonista. Un descubrimiento. Su presencia en escena resulta de lo más positivo del film. Tiene algunos momentos brillantes, como sus confesiones con Tomasso, mostrando sus sentimientos a pesar de su aparente frialdad. Ilaria Occhini es el verdadero hilo conductor de la película, su historia de evasión el día de su boda tiene su eco en la crisis familiar que está removiendo los cimientos de los Cantone. El resto de personajes secundarios, incluyendo Marco, la pareja de Tomasso, son más bien comparsas que, salvo contadas, excepciones, no tienen gran protagonismo. Lo mejor de la película es la fotografía. Lecce aparece preciosa como ciudad mediterránea, llena de vida y de secretos. Se juega precisamente con ese tipo de ciudad pequeña llena de chismosos. Hay una escena bastante elocuente de este dato: la madre y la tía de Tomasso y Antonio (y Elena, la otra hermana) se encuentra con los desvergonzados ataques de una vecina sedienta de sangre cotilla. Me recuerda a mi pueblo, me parece tan real....En definitiva, una película media del director de "Le fate ignoranti". Momentos cómicos y otros irrisorios, se mezclan con otros dramáticos y algunos de vodevil. Muy irregular pero de bella factura (y personajes), lo que siempre es un plus, sin olvidar que nos envía un mensaje de independencia y, al mismo tiempo, de respeto. 

P.D. Había olvidado mencionar un gran momento de esta Mine Vaganti, cuando Alba invita a cenar a casa a Tomasso tras un duro día en la fábrica. Alba ha preparado unos suculentos sandwiches que parecen sacados de un Rodilla cualquiera, todo ello aderezado de una botella de vino, que los italianos tienen mucha clase, y mientras tardan una eternidaaaaaaaaaaaad en comérselos se echan miradas penetrantes con la fantástica Pensiero estupendo de Patty Pravo. Por cierto, la música de la película está mejor que bien, a destacar la estupenda Kutlama de la turca Sezen Aksu, poniendo el emotivo broche final a la película. 

sábado, 3 de septiembre de 2011

Un poquito de pop (y III)

Termino la lista, con las veinte canciones que más me gustan del pop. Al menos hasta que la vuelva a ver y cambie más de la mitad, pero el número uno creo que se va a quedar ahí.






20. "I've been waiting" MATTHEW SWEET (Girlfriend, 1991)
Matthew Sweet  hizo tres discos en los 90 absolutamente imprescindibles: Girlfriend, que lo llevó a las alturas del indie pop, Altered beast, mucho más guitarrero aunque con canciones tan estupendas como Time capsule y 100% fun, igualmente lleno de power pop y con unas melodías increíbles. Si no lo conocéis demasiado y os gustan The Byrds, Neil Young o incluso The Beatles, no me lo perdería. Dentro de este Girlfriend, uno de los discos que más he escuchado en mi vida, encontramos unas canciones casi perfectas, hay mucho y bueno donde elegir. Winona sería la canción más representativa, pero esta I've been waiting muestra todo el arte de Sweet. Estribillos de apenas tres o cuatro palabras que con unos coros fantásticos te hacen volver treinta años atrás, unas líneas de guitarras estupendas y un más que refrescante solo. Pura tradición americana en el mejor sentido de la palabra. 


19. "Here comes your man" THE PIXIES (Doolittle, 1989)
Cuatro discos de estudio tienen The Pixies, cuatro discazos como cuatro soles que los encumbraron a iconos de la música indie. Algunos los llamaron precursores del grunge en la época, no se puede discutir que algo tuvo que ver, pero con unas melodías superlativas. El pop (noise pop, indie pop...) de la banda de Black Francis, Kim Deal, Joey Santiago y David Lovering sobresalía en sus mejores temas. Claro que cuando escuchas este Doolittle y, principalmente, canciones como Tame, entiendes que el amigo Kurt Cobain le echó algún vistazo. Entre todas esas guitarras desgarradas y esos feroces aullidos, aparecían algunos temas destinados a ser eternos en el bucólico mundo del pop: Here comes your man.



18. "You're in a bad way" SAINT ETIENNE (So tough, 1993)
El segundo disco de Saint Etienne tuvo está cargado de perfectas canciones pop que nos vuelven a llevar a los 60, cuando Petula Clark nos decía aquello de que "en el centro todas las luces brillan y te espero esta noche". Saint Etienne es un trío musical creado para componer canciones "cool", a veces demasiado. Para mí, So tough es el disco y You're in a bad way, la canción. Sarah Cracknell destila encanto y atractivo a raudales.


17. "I will follow you into the dark" DEATH CAB FOR CUTIE (Plans, 2005)
Apenas una guitarra y la voz de Ben Gibbard. No hace falta mucho más para darse cuenta que DCFC son unos maestros de la composición y que sus letras no están hechas para tomarlas a la ligera. Tienen altibajos en todos sus discos pero ninguno de ellos me ha dejado indiferente, quizás sea mi banda indie (otra etiqueta difícil da asignar), quizás sea de las pocas bandas indie que escucho realmente.


16. "(They long to be) Close to me" CARPENTERS (Close to me, 1968)
¡Cuidado! El nivel de azúcar está en máximos muy preocupantes...Karen y Richard Carpenter crearon un dúo capaces de crear esas atmósferas de perfecto final de película Disney que pueden atragantar. Estuve tentado de poner We only just begun o Yesterday once more, pero una canción que empieza con la pregunta "Why do birds suddenly appear?" seguido de "everytime you are near, just like me, they long to be close to you", es decir, el canon para cualquier canción pop decente.


15. "Is she really going out with him?" JOE JACKSON (Look sharp, 1979)
Joe Jackson es un tipo muy listo. No os dejéis engañar por su aspecto enfermizo, es más duro que la carne de perro. Cínico, irónico, ácido, pero también gracioso, divertido, ocurrente, o sea, un tipo listo. Su debut del 79 con Look sharp está lleno de canciones donde muestra todas sus cualidades (Sunday papers, qué buena). Mi canción pop favorita número 15 la escuché por primera vez en una versión de Sugar Ray, un grupo que tuvo algún que otro éxito a finales de los 90, y aunque la canción prácticamente la clavan y son más guaperas que el bueno de Joe, me sigo creyendo más esta canción en la voz del veterano Jackson.



14. "Wouldn't it be nice" THE BEACH BOYS (Pet sounds, 1966)
Uno de los discos míticos que plagan las listas. No es para menos. Wouldn't it be nice me parece una de las canciones más pegadizas que jamás he escuchado. Pura energía positiva. Jamás el condicional estuvo mejor empleado en una canción.



13. "Head over heels" TEARS FOR FEARS (Songs from the big chair, 1985)
Hubo un tiempo en que los locutores de cualquier radiofórmula que se preciara se les llenaba la boca con los nombres de Roland Orzabal y Curt Smith. El genial dúo Tears for Fears creó algunas de las canciones que definieron los 80, de eso no hay duda. Songs from the big chair fue un disco excelente en aquel fantástico 1985, uno de los años clave para el pop/rock a tenor de la cantidad de grandes discos publicados, aunque hoy en día lo veo un poco démodé. El abuso de los sintetizadores, con lo moderno que sonaba en aquella época. Head over heels cogió aire hace unos años con la fabulosa aparición en Donnie Darko. Es el momento en que nos presenta la escuela con todos esos personajes pululando. Estuve tentado de poner Shout, Everybody wants to rule the world o incluso Mad world, pero la que mejor ha envejecido es esta Head over Heels, qué gran parte final. Y, por cierto, vaya un video que se gastaron. Sin duda, se merecía su "literal version video"




12. "I started a joke" BEE GEES (Idea, 1968)
De los Bee Gees se han hecho muchos chistes injustos. Sí, en efecto, el falsete se prestaba mucho a ello y por supuesto la moda disco les hizo un gran bien económico, pero es lo que tiene convertirse en icono. Y, ¿qué pasa con los once discos anteriores (o más) al Saturday night fever? Habría que echarles un vistazo para poder juzgar a unos músicos de gran talento. Robin Gibb fue el encargado de interpretar esta maravilla del 68. Es un tema singular que habla de la exclusión y los desesperados intentos por formar parte de la sociedad, o quizás habla de Hitler como dicen algunos (???). Hay varias versiones, todas muy excelentes pues la canción así lo facilita. Pero yo me quedo con la de los Faith No More, creo que incluso me gusta más que la original, pero es que Mike Patton tiene ese torrente de voz. Ah, y en el video aparece Martin Freeman.


11. "Billie Jean" MICHAEL JACKSON (Thriller,1982)
La mejor canción pop de todos los tiempos se dice. Como eso no se puede saber con las miles y miles de canciones que hay, yo metería a Billie Jean en el selecto club de las canciones más reconocibles de todos los tiempos. No hay forma que nadie escuche esa intro y no sepa que el que está ahí es el malogrado Michael Jackson. ¿Quién no ha hecho alguna vez ese falsete mientras intenta imitar el bajo? Aquí estamos hablando ya de la mitología de la música, no caben discusiones. En mi caso, prefiero otras canciones de Michale Jackson empezando por Man in the mirror, Beat it o The way you make me feel, pero Billie Jean es un icono de la cultura pop.



10. "God only knows" THE BEACH BOYS (Pet sounds, 1966)
Otra más de Pet sounds. Brian Wilson podía ser un tirano en algunos aspectos, no tanto como Ray Davies, pero por ahí iría la cosa, pero desde luego, como compositor, no hay mucha gente que pueda hacerle sombra. Su hermano Carl la cantó originalmente, pero las versiones con Brian no bajan de calidad. Nunca confíes en nadie que te diga que no te gusta esta canción.




 9.  "There she goes" THE LA'S (The La's, 1990) 
Más que nunca, ya entramos en gustos totalmente personales. En apenas 35 minutos, la banda de Liverpool The LA's creó una obra maestra para luego desaparecer. Nos dejaron con la duda de sacar un segundo disco que no llevara a ninguna parte y les condenara a la decepción. Dejaron el listón bien alto y adiós, muy buenas. There she goes fue como su canción bandera. Su legado para la posteridad. Sixpence None the Richer la versionaron poco después, hay alguno que piensa que es suya, como su famoso Kiss me, tan dulzón y empalagoso. Pero yo era de los que pensaban que era una canción suya. No, era de The LA's y Lee Movers fue su orgulloso creador.


 8.  "Take on me"  A-HA (Hunting high and low, 1985) 
Esto es mucho más que una simple canción. Ojo, de nuevo 1985. Esa intro pertenece a la historia personal de cualquiera que hubiera podido vivir en los 80. Y ese video, tan mítico como la propia canción donde nuestros héroes son perseguidos por los malotes armados con llaves inglesas...¡dentro de un cómic! No sé cuantas veces habré intentado cantar esta canción y cuantos gallos habré sacado en el estribillo, pero nadie me quitará el placer de hacerlo. Hace poco viendo a los Tiki Phantoms pude disfrutar de su versión instrumental, y estaba genial como no podía ser menos con ésta la que fuera carta de presentación de los noruegos A-Ha.


 7.  "Do you realize?" THE FLAMING LIPS (Yoshimi battles the Pink robots, 2002)
Una de las joyas de este nuevo siglo es este album de la banda de Wayne Coyne (increíble lo que me recuerda al personaje de Sam Weiss en Fringe, creo que hasta le iba y todo). El álbum es perfecto incluso en las rarezas instrumentales. Pero luego tiene otras canciones tan bellas como esta Do you realize, con una letra inspiradora que te llama a reaccionar, a no quedarte parado mientras la vida pasa, al viejo carpe diem. No sé cuantas veces habré escuchado esta canción....


 6.  "Bizarre love triangle" NEW ORDER (Brotherhood, 1986)
Todo el mundo recordará la versión que hicieron Frente! un grupo australiano con fémina a la voz. Trajo de vuelta esta canción con aquel anuncio de Volkswagen. Y es que hay versiones para todos los gustos: la de Stabbing Westward para la película Not another teen movie, la de Nouvelle Vague siempre en su estilo, todas las mezclas y remezclas.. la canción tiene un estribillo tan atractivo que resulta difícil rechazar la oportunidad de dar tu propia versión. La original de New Order está plagada de sintetizadores y la voz de Bernard Sumner deja mucho que desear en directo. Tampoco estoy muy seguro que Ian Curtis hubiera aceptado la línea de New Order cuando todavía eran Joy Division. Pero nada de eso importa de todos modos. Bizarre love triangle es una canción espectacular.


 5.  "Another girl, another planet" THE ONLY ONES (Special View, 1979) 
Si habéis visto "Paul", os habréis percatado que suena esta canción cuando los protagonistas están en la Comic-Con. Pocas canciones más apropiadas para tamaño evento. The Only Ones fueron una banda británica, con tres discos imprescindibles, que seguían la ola punk de finales de los setenta pero con un gusto muy claro por la melodía y con unas guitarras impresionantes. La de esta canción es simplemente fantástica.


 4.  "Common people" PULP (Different class, 1995)
Jarvis Cocker tiene mucha clase. Siempre ha estado muy delgado y ha tenido clase a raudales. Su forma de cantar, a veces, casi recitando, como no queriendo molestar. His n' hers es un disco fundamental para entender el britpop y su disco posterior, Different class, es la tesis doctoral. Letras cargadas de ironía y una puesta en escena excelente. Una canción que va in crescendo hasta convertirse en una orgía pop que nos recuerda que no todo en los 90 fueron greñas y malos modales: "and dance, and drink, and screw, because there's nothing else to do". Superior.


 3.  "Here comes the sun" THE BEATLES  (Abbey road, 1969)
De los Beatles podría haber puesto muchas, de hecho podría haber llenado toda esta lista de sus canciones. La magia de los Fab Four está fuera de discusión y tampoco tenía mucho sentido ponerlas una tras otra. Así que me puse a pensar en la primera canción que me salía cuando pensaba en los Beatles: una de las pocas pero todas buenas del gran George Harrison. Por supuesto que admiro profundamente a McCartney, a Lennon y hasta Ringo (he escuchado ahora mismo Octopus' Garden y me sigue pareciendo sublime) pero Here comes the sun es mi canción Beatle. Al menos mi canción pop. Encuadrada dentro del último disco que grabaron, aunque el último en aparecer fuera el oportuno Let it be, permanece como una de esas canciones que siempre quieres tener cerca de ti. Escuchar a los Beatles es como escuchar a unos viejos amigos, reconfortan y te hacen sentir mejor. Opinión personal, por supuesto.

 2.  "Happy together"  THE TURTLES (Happy together, 1967) 
Siempre sonrío al escuchar esta canción. No sé si porque me acuerdo de los Lenningrad Cowboys o simplemente porque es un himno a la felicidad. Poco se puede decir de esta conocidísima melodía, que la parte final es épica, que nunca han sonado mejor los "pa pa pa" y que me encanta cuando cuando dice aquello de "so happy together, so how's the weather". Pero mirad el video, ¡cuánto gozo suelto!


 1.  "Be my baby" THE RONETTES (The best of the Ronettes, 1963)
Las hermanas Verónica (Ronnie) y Estelle Bennet junto con Nedra Talley formaron The Ronettes, un trío absolutamente fabuloso con maravillosas composiciones y una ayuda más que especial. Phil Spector, ese hombre tan raro, metió las manos (para algunos, más de la cuenta) con ese sello de la casa llamado wall of sound. Be my baby ha sido siempre tomado como el ejemplo más claro de ese sonido, desde luego, todo un acierto en lo que a esta canción se refiere. Suena realmente impresionante y da tanta pena que esta canción dure apenas dos minutos, pudiendo durar para siempre...no te pongas melancólico. Sí, no puedo dejar de pensar en "Dirty Dancing" cuando escucho esta canción. Es el precio a pagar supongo. Viendo este video (donde hacen un medley Be my baby/Shout) uno no puede hacer otra cosa que enamorarse de estas Ronettes, en especial de Ronnie y esa voz tan poderosa. Este video es parte de la historia de la música. El público totalmente entregado con esas maravillosos bailes. Uno de los comentarios hace referencia al gesto que hace Ronnie a los 48 segundos, como juguetón y tierno al mismo tiempo. Ésta canción representa para mí todo lo que el pop tiene que ser.





P.D. Por supuesto que hubo muchas que dejé en el tintero, como me da pena no mencionarlas, lo haré ahora: All these things that I've done (THE KILLERS), More than this (ROXY MUSIC), Just what I needed (THE CARS), Horchata (VAMPIRE WEEKEND), Life in a Northern town (THE DREAM ACADEMY), I ran so far awy (A FLOCK OF SEAGULLS), Jesus was a cross maker (JUDEE SILL),   Bulletproof (LA ROUX), Material girl, True Blue (MADONNA), Island in the sun (WEEZER), Once and never again (THE LONG BLONDES)...y muchas más que no me voy a poner aquí. Más las que habré olvidado o simplemente no habré escuchado. 

P.D. Os dejo aquí la lista completa en Spotify con algún descarte y sin Beatles.

jueves, 1 de septiembre de 2011

Un poquito de pop (II)

50. "Like a prayer" MADONNA (Ray of light,1997) 
Por fin pongo a Madonna. Una de las cantantes más importantes de las últimas tres décadas, algún tema pop decente tendrá. Y tengo muchos, salvo de su etapa "Vogue" y todo eso que me aburre terriblemente. Este "Like a prayer" fue un escándalo en su día, hoy quizás no pasaría de ser un video más, ya estamos más acostumbrados. Pero marcó el principio de mi adolescencia y eso es mucho decir para un ser tan influenciable como yo. Además tiene un estribillo que suena como un tiro.

49. "Spinning around" KYLIE MINOGUE (Light years, 2000) 
Si tuviera que elegir un sólo álbum de música disco, tras una corta deliberación, ésta sería Light years, el último gran disco de la minúscula pero muy atractiva Kylie Minogue. "Spinning around" es un canción con un video muy sexy, como todos los de la Srta. Minogue, con un acento funky setentero genial y que, además, viene acompañando otras canciones tan geniales como "Your disco needs you", el himno oficial de toda discoteca que se precie. ¿Si lo prefiero por encima de "Can't you get out of my head"? Puff, difícil elección, aunque para video espectacular (y canción), "Come into my world". Ahora que lo he vuelto a escuchar entero, creo que Light years sería uno de los mejores disco de música disco que jamás he escuchado. Pero esto no es decir mucho, todos sabemos que la música disco no está hecha para ser oída ni escuchada, sino para ser bailada o contemplada desde la barra con un cubata.


48. "Tempted" SQUEEZE (East side story, 1981)
Paul Carrack con pelo y una clase desbordante. Un tema con un ritmo extraño, más funky que pop, y con una gran letra. Una melodía que se queda cada vez más: "Tempted by the fruit of another,Tempted but the truth is discovered"


47. "Alone again or " LOVE (Forever changes, 1967)
Los 60, la gran década del pop, o de la música según se mire. En el 67 el mundo era aún un lugar ideal, podías ir desde París hasta Kabul en 600 sin ningún problema, salvo los mecánicos, la Luna seguía siendo un sueño (bueno, aún lo es, pero con eso de poner banderas...que sí, que sí llegó Neil Armstrong, y sí hubiera sido más poético que en su lugar hubiera ido Louis...) Y había grupos que hacían discos impecables sin parar, como Forever changes de Arthur Lee y sus Love . El folk está muy presente en todo el disco y no sabía muy bien si incluir este clásico en una lista pop, pero como podéis ver, aquí hay de todo. Sólo dos párrafos en un canción que define una época. Obra de arte de tres minutos diecisiete segundos.

46. "The Drugs don't work" THE VERVE (Urban  Hymns, 1997)
Maldita sea, otra vez. Urban Hymns ya tiene 14 años. Es decir, hace 13 años que me fui a Londres por primera vez todo solo a buscarme la vida. No me salió demasiado bien esa vez, pero uno de los discos que me llevé y que se puede considerar una de las bandas sonoras de esa experiencia vital fue éste. Siempre me pareció una decisión muy acertada, muy adaptada a los tiempos. Dejando aparte consideraciones britpop, indie rock o lo que sea, hay una colección de canciones más que destacables aquí. Y "The Drugs don't work" es una maravillosa balada tierna hasta doler. Aún recuerdo aquella frase tan deprimente "..if Heaven calls, I'm comin' soon, just like you said, you leave my life, I'm better off dead.."



45. "I could never take the place of your man"  PRINCE (Sign o' the times, 1987) 
Este disco es uno de los más importantes que se grabaron en los ochenta. El bajo increíble de la propia "Sign of the times" es simplemente glorioso. Pero esta canción tantas veces imitada/parodiada/versionada es un pilar básico para entender lo que ha hecho Prince por la música. Por supuesto, habrá gente que no la soporte, conozco muchos, pero este "I could never take the place of your man" es tan pegadizo como el que más y tiene unos arreglos de morirse.

44. "Tonight" THE SOFT BOYS (Underwater moonlight, 1980) 
"I'm here and everywhere tonight...." repetía una y otra vez Robyn Hitchcok en este fantástico single de su obra maestra del 80. Cercanos a los Television, XTC o The Jam, estos Soft Boys siempre se me hicieron más pop y más cercanos a lo que luego serían las grandes bandas británicas de los 80 y 90. Un disco a escuchar una vez tras otra y una buena forma es empezar por esta "Tonight".

43. "You and me song" THE WANNADIES (Be a girl, 1994) 
Deliciosa, elegante, tierna, alegre, divertida, soñadora, naïve...la canción pop perfecta. No sé por qué no la pongo más arriba. Descubría esta canción en la banda sonora de aquella "Romeo + Julieta" con Di Caprio,  donde no había malas canciones ni mucho menos. Nunca he escuchado demasiado a The Wannadies, pero creo que con "You and me song" se han ganado el cielo popero. No puede haber nadie a quien no le guste esta canción, no debería, no debería...

42. "Brass in Pocket" PRETENDERS (Pretenders, 1980) 
Hay un momento mágico en "Lost in Translation". Ese momento no es otro que el karaoke. Esos dos extraños encontrados en Tokyo, en el karaoke más cool que jamás había visto declarándose mediante canciones. Más de uno hemos soñado con un momento como ése, la vida real tiene fallos funcionales, et voilà uno de ellos. The Pretenderes siempre tuvieron alma punk, como la mayoría de los grupos británicos de esa (estupenda) época. Sin embargo la señorita Hynde nos deleita aquí con uno de esos temas inolvidables de la vida de uno. Y es que ya lo decía Chrissie..."gonna use my, my, my imagination"

41. "Comment te dire adieu"  FRANÇOISE HARDY (Comment te dire adieu, 1968) 
Meter el pop francés sería tarea ardua, tendría que rebuscar demasiado y el resultado no cambiaría mucho, pero hay canciones y canciones, y como ésta es una entrada personal sin mucho criterio (lo repito hasta la saciedad) voy a escoger esta joyita de Françoise Hardy. No, no es una canción suya a pesar de dar nombre al álbum, tiene múltiples versiones, pero la Hardy es la Hardy. Y la sombra de Gainsbourg es alargada. "Sous aucun pretexte je ne veux avoir de reflexes malhereux..." y la versión de Jimmy Sommerville me ha dejado sin palabras...

40. "There's a light that never goes out" THE SMITHS (The Queen is dead, 1986)
Morrisey es un tipo que me cae mal, pero muy mal. Menos mal que estaba Johnny Marr con él, de lo contrario The Smiths hubieran sido insoportables, como su cantante. Pero hay que reconocer algo al bueno de Moz, a pesar de ser un pesado, era un intérprete espectacular que marcó una época. Mi canción es ésta y es que cuando dice aquello "..to die by your side is such a heavenly way to die" me entremezco.

39. "Girls and boys"  BLUR (Parklife, 1994) 
Una de las canciones de los 90, por lo tanto una de las canciones mi adolescencia. Yo estaba muy metido en músicas más extremas y escuchaba secretamente a Blur, más que a Oasis que me parecían unos petardos. Ay si me hubieran pillado mis amigos que adoraban el Chaos A.D. de Sepultura escuchando este canto a hacer lo que cada le venga en gana. Además, el Damon Albarn es un tío listo, todo lo que ha hecho después me podrá gustar más o menos, pero desde luego no se ha quedado en su casa viviendo de las rentas. El video es una porquería como diría Del Nido, ¿o quizás no y las sutilezas son demasiado complicadas para mí? Ah, bueno, eso es altamente probable.

38. "The boys of Summer" DON HENLEY (Building the perfect beast, 1984)
Me encantan los Eagles, qué le voy a hacer. Creo que era el grupo americano más importante de los setenta y que, como dicen en su canción, supieron "Take it to the limit" todos los clichés del rock and roll. Y Don Henley encauzó su carrera en solitario sin abusar de su pasado, incluso lanzándose abiértamente a la comercialidad con sintetizadores y todo, algo que atentaba contra la estética country-rock de sus antiguos compañeros. Esta primera canción de su disco del 84 es una perfecta pieza basada en la nostalgia y en los tiempos que ya se fueron y quién sabe cuando volverán. De verdad que escuchar esta canción en la playa emociona y todo, es como nuestro "El final del verano" pero más americano.



37. "Waterloo sunset" THE KINKS  (Something else, 1968) 
¿Es "Waterloo Sunset" una de las mejores canciones de la historia, objetivamente hablando? Creo que sí. Al igual que The Kinks es uno de los mejores grupos de la historia, con una discografía que ya quisieran para ellos más de uno que está por ahí semibeatificado. Sencillamente extraordinaria. No me canso de escucharla.

36. "Every little thing she does is magic" THE POLICE (Ghost in the machine,  1981) 
Siempre se declararon herederos de la ola punk de finales de los setenta, y como tantos grupos, en cierto modo es verdad. Sus canciones trascendieron todas esas etiquetas para crear otras, tan inútiles como las viejas. Para mí, The Police es un grupo con demasiados altibajos, aunque reconozco su importancia y su legado musical. Mi favorita de hace muchos años es ésta, por encima de "So lonely", "Roxeanne" y por supuesto la otra "Every..." ya sabéis, la de Schwepps (uf, qué antiguo).

35. "Out of time" THE ROLLING STONES (Aftermath, 1966)
Los Stones son el paradigma del Rock and roll, con sus claras raíces blues, pero eran los 60 y allí quién más, quién menos respetaba las modas. Este fenomenal "Aftermath" es una de las obras cumbres de los Stones, con canciones como "Stupid girl" o la archiconocida "Paint it black", por no hablar de "Under my thumb" o "Lady Jane", pero me siempre me ha encantado ese estribillo "Baby, baby, baby, you're out of time...". Uno se pregunta porque no tocan canciones como "Out of time" en estas últimas giras tan productivas, todas sus canciones de los 60 son maravillosas.

34. "I only want to be with you" DUSTY SPRINGFIELD (Stay awhile / I only want to be with you, 1964)
Dusty es Dusty. Si tuviera que hacer una lista de mis intérpretes favoritos estaría muy tentado de ponerla en el nº1. Una mujer muy especial con un don igualmente especial. Clase, clase, clase.


33. "Strangers when we meet" THE SMITHEREENS (Especially for you, 1986)
The Smithereens nunca gozaron de gran popularidad, al menos por estos lares. Pero sigo pensando que este disco del 86 es excelente pop rock estilo Elvis Costello y creo que Roy Orbison hubiera adorado cantar "Strangers when we meet". Es una canción que vuelve a los 60, como tantas buenas canciones pop, y realmente lo hace muy bien.

32. "Such great heights" THE POSTAL SERVICE (Give up, 2003) 
No puedo resistirme al synth pop de The Postal Service. Donde falla otro de los grupos que he puesto en esta lista, Owl City, aquí ellos triunfan. Estas canciones están llenas de alma. "Such great heights" tuvo años después una versión folk de Iron & Wine, que lo único que venía a demostrar era que era una canción fantástica, poco importa el estilo. Sin estridencias, The Postal Service muestran el camino que el pop puede evolucionar sin convertirse en basura de usar y tirar.

31. "With every heartbeat" ROBYN (Robyn, 2007) 
Robyn, Robyn, Robyn...¿quién me iba a decir que iba a estar escuchando discos como éste y que me iban a gustar? En los últimos cuatro años, la artista sueca ha barrido a muchas de sus competidoras, lástima que otros no se den cuenta y prefieran a Lady Gaga, por citar una. Todo espectáculo y nada de música. Con "With every heartbeat" me pasa algo raro. Me hace pensar en una etapa que no le corresponde, quizás unos ochenta que nunca existieron. Serán los arreglos de Kleerup, será el video que me recuerda a Tron, será un tema que parece no tener estribillo y que sin embargo es tan pegadizo. "And it hurts with every heartbeat..."


30. "Hey ya"! OUTKAST (Speakerboxxx/The love below, 2002)
Esta canción fue el éxito del 2002. De eso no hay duda. Lo tenía todo para serlo: estribillo pegadizo, video retro muy divertido y miles de radiofórmulas que lo ponen una y otra vez. Y todavía no me he cansado de de decir aquello de "lend me some sugar I am your neighbour!". Andre 3000 dio en la diana con este temazo que no parece tener nada que ver con el resto del doble álbum, el cual también está más que bien. Otra canción que tiene múltiples versiones, algunas bastante divertidas también por cierto.


29. "Stacy's mom" FOUNTAINS OF WAYNE (Welcome Interstate Manager,  2003)
Primero hay que reivindicar a los Fountains of Wayne. Tienen discos simplemente perfectos, como "Utopia Parkway". Y sí, a veces usan guitarras que deberíamos incluir en el rock alternativo...pero no puede ser, ¡son puro pop (en el mejor sentido de la palabra, aunque eso a estas alturas de la lista no habría ni que decirlo)! "Stacy's mom" es esa declaración de amor a toda madre que no es la tuya y por la que sientes bajas pasiones. No, no es "La madre de José" de los innombrables, es mucho mejor. El video es muy divertido, sobre todo la parte final en la que el chico decide dar rienda suelta a todas esa presión hormonal en el clásico desahogo ononista propio de la adolescencia, para ser descubierto por la propia Stacy, que sonríe pícara. Un homenaje a la recomendable "Aquel excitante curso" con los Judge Reinhold y Phoebe Cates en la misma situación.


28. "True faith" NEW ORDER (Substance, 1987) 
"I feel so extraordinary...". De New Order no me gusta todo, en absoluto, pero este "True faith" es sencillamente una de las mejores canciones de los 80, 90 y de todo lo que vino después. Georges Michael ha hecho una versión hace poco que me resulta insoportable, quiere encontrar el punto intimista que la canción ya tiene a pesar de los temibles arreglos made in 80s que tan rápido pasaron de moda, pero es que esta canción tiene una estructura perfecta, con una letra inolvidable. Otra que podía haber puesto en el nº1 y me hubiera quedado tan ancho.


27. "Tainted love" SOFT CELL (Non-stop erotic cabaret, 1981) 
Ahora ya se me está poniendo la cosa muy difícil. No sabría decir por qué una canción está antes que otra. Todas significan mucho para mí ya sea por su valor intrínseco o por los recuerdos que conllevan.
"Tainted love" no fue escrita por por Marc Almond, aunque sí arregló el multiversionado tema de Ed Cobb. Se podría decir que hicieron la versión definitiva y desde luego la más reconocible. O, ¿acaso Marilyn Manson no se basó en este tema de Soft Cell para la suya? Pues claro que sí. Mr. Manson siempre fue un New Romantic.

26. "Summer wine" NANCY SINATRA and LEE HAZLEWOOD (Nancy and Lee, 1968) 
El excelente disco de Lee Hazlewood con Nancy Sinatra del 68 es uno de los indispensables. Canciones perfectas con unos arreglos que marcaron toda una época. Esta sección de viento digna del mejor Morricone es un ejemplo perfecto. ¿Pero de qué va "Summer wine"? Quiero decir, va de fornicio, ¿no?

25. "Gimme gimme gimme (a man after midnight)" ABBA (Voulez vous, 1979) 
De ABBA podría hacer una lista exclusiva de sus canciones, ¡es la banda más pop que conozco! Con miles de recopilatorios, un musical y Dios sabe qué más, estoy seguro que su imagen está mucho más estereotipada de lo que debería. Insisto en que un vistazo a su discografía y realmente podríamos encontrar auténticas joyas. Esta canción siempre me ha parecido una obra de arte de la música pop, el canon por el que toda canción hortera con vocación de clásico debería servirse. Yngwie Malmsteen, que siempre tuvo un ego desmesurado, lo sabía.


24. "Wuthering heights" KATE BUSH (The kick inside,  1978)
No tengo palabras para describir Wuthering Heights. Uno de los himnos más evidentes de mi historia personal  y una de las canciones que nunca puedo cantar, el falsete que consigo da realmente miedo. La canción que la puso en órbita bajo la producción de Dave Gilmour puede que no sea el clásico single que toda discografía quisiera, y a fe mía que Kate Bush puede ser un poco espeluznante a ratos. Sin embargo creo que tenía (y tiene) una belleza tan inusual que, al lado de su talento, la convierten en una de las cantantes más singulares que conozco. Vamos todos: "Heathcliff, it's me, I'm Cathy I've come home.."

23. "Total eclipse of the heart" BONNIE TYLER (Faster than the speed of night, 1983) 
Supongo que Bonnie Tyler con  Jim Steinman en las letras y la producción debería clasificarse como arena rock, y desde luego la grandiosidad de sus canciones están hechas para este estilo. Pero sigo considerando que, a pesar de las guitarras de Rick Derringer y la voz rasgada de Bonnie, Steinman se piraba por el pop. Eso sí, un pop épico. Y tanto, si hay una canción épica que intenta convertir una canción de amor desesperado en Madame Bovary, ésta es "Total eclipse of the heart". Supongo que a muchos les resultará sumamente pesada, preferirán la más comedida "It's a heartache", si es que KISS Fm o M80 no se la han cargado ya, pero a mi "Total eclipse..." me pone muchísimo. Y no quiero las limpias voces que he escuchado por ahí, yo quiero a mi Bonnie, con sus crepados y todo. Sobre todo por sus crepados.



22. "Solsbury Hill" PETER GABRIEL (Peter Gabriel 1,  1977)
Peter Gabriel es uno de los músicos pop más importantes del siglo XX, demasiado intelectual para muchos quizás, pero sus canciones eran puro ingenio. Siempre me ha parecido eso, una genialidad, esta "Solsbury Hill", un tema optimista que me hace sentir mejor tras escucharlo. No se puede pedir más.

21. "David Watts" THE KINKS  (Something else, 1968)
Otra más de The Kinks y otra más de Something else, pero es lo menos que puedo hacer por uno de los discos más extraordinarios que servidor ha tenido ocasión de escuchar. Ya sabéis como empieza, ¿no? "fa, fa, fa.." Es curioso, porque esta canción puede sonar punk o pop según tuvieran el día Ray Davies. Ah pero el punk no lo inventaron los Kinks...¿seguro?: "(Wish I could be) Wish I could be like David Watts..."