Miopes

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jueves, 25 de agosto de 2011

Quién quiere irse de campamentos teniendo una Super 8

8/10
He visto Super 8 y me lo he pasado muy bien, se me ha hecho algo largo el final pero la primera parte la he mirado un poco embobalicao, como diciendo, míralos, qué chicos más listos y qué mala suerte han tenido...o buena, según se mire. Lo más importante en una película es eso, ¿no? Pagamos por pasárnoslo bien, por que nos lleven a otros lugares, nos presenten a gente interesante, empaticemos y suframos con ellos, que nos conmueva el final o que nos riamos a mandíbula batiente. Y, ¿qué pasa si la historia tiene fallos por todos lados?¿O si los actores no están sacados de la Shakespeare's Royal Company? ¿O si la edición y el montaje parecen ocultar lo mejor de la película? Bueno, pues un espectador rendido (como era yo) le debería dar igual todo eso. Ya sabéis todo lo que han dicho, el pensar como serían Los Goonies en el 2011 y todo esa publicidad que han ido soltando. Tengo que confesar que no soy especialmente seguidor de la mítica película de Richard Donner. No niego su influencia sobre toda una generación, pero no me siento especialmente identificado. 

Así que el primer gran problema que tiene Super 8 son las expectativas. Queremos que una película del 2011 recree el mismo ambiente que una de 1985 y haga el mismo efecto sobre los jóvenes. Il n'y a pas moyen, como dirían los franceses. Simplemente no puede ser. Los adolescentes o preadolescentes de hoy tienen una información y un acceso a ella increíblemente superior, aparte de una ingenuidad mucho más limitada. Son más oscuros en cierto punto. Es decir, si vemos todas las películas de Harry Potter, por poner un ejemplo de modelo exitoso, vemos que son retorcidas, hay espacio para el humor pero en muchos puntos predomina la tensión e incluso el terror; ¡pero si en la primera ya aparece el malo alimentándose de un Unicornio! Recuerdo cuando vi Legend, mucho tiempo después, y me pareció que no tenía nada que ver con todo el cine que se hacía en aquellos años. Creo que hubiera tenido más sentido hoy en día, ¿un remake? Me conformo con un lavado de cara y un pase por los cines para ver que tal. No es tan mala como todo el mundo dice. Pero volvamos a Super 8. Decía que uno de esos problemas que le podíamos ver es esperar una película dentro de unos parámetros muy limitados: unos chicos que tienen un verano por delante y un proyecto en común se enfrentan a algo inesperado y que puede cambiar sus vidas. A eso le añadimos un enemigo poderoso, una población ajena a lo que está pasando, o, al menos, a lo que está pasando de verdad (porque tiene que ser una población, esto no pasa en una gran ciudad), un problema familiar y salpicamos con humor y un poco de terror adolescente. Tenemos película de éxito, sobre todo si le añadimos los mejores efectos especiales posibles y una llamada a la nostalgia. Claro, no podemos olvidar tampoco al productor (¿sólo productor?) Steven Spielberg.


Otra forma de ver esta película es su homenaje a los setenta, principios de los ochenta. Estaríamos pensando entonces en la etapa Encuentros en la tercera fase y, sobre todo, E.T. de Spielberg, del que que J.J. Abrams siempre se ha declarado plagiador admirador. De hecho, seré yo, pero en el fantástico cartel retro que han hecho para Super 8, los personajes de Joe y de Alice me recuerdan a Elliot y sobre todo a Gertie, interpretada por Drew Barrymore. Tanto es así que me llevé una sorpresa en el cine al ver lo "mayor" que era Alice (Elle Fanning) pues estaba convencido que se trataba de una niñita. ¿Guiño, homenaje, robo descarado? Pasadas ya todas estas referencias, podemos volver a la película en sí. La historia es la de Joe Lamb (Joel Courtney), un chico del pueblo de Lillian, que acaba de perder a su madre en un terrible accidente en la fundición donde trabaja. Su padre, el agente de policía Jackson Lamb (Kyle Chandler) se debe enfrentar a esta muerte y al cuidado de su hijo, a lo que no parece estar preparado. Por otro lado, tenemos a los amigos de Joe, especialmente al futuro director de cine Charles (Riley Griffiths) empeñado en acabar su película de zombies. Para terminarla ha decidido reclutar a Alice Dainard (Elle Fanning) lo que motiva especialmente a Joe. Lo que no sabe es que la relación con Alice no será bien vista por su padre Jackson, algo que se descubrirá más tarde y que no pienso spoilear aunque se adivina fácilmente. Así que se van todos juntitos a grabar a una antigua estación de tren. Joe es maquillador y un experto en maquetas, lo que le sirve para entablar conversación con Alice. Entonces aparece un tren, deciden aprovechar el momento y filmarlo con esas cintas de super 8 que dan título a la película ("¡valor añadido!" repite Charles incansablemente). Un descomunal accidente tiene lugar y a partir de ahí todo parece cambiar en el pueblo de Lillian. 


Esta es una película de J.J. Abrams, no hay que olvidarlo y si sabe hacer algo bien este director (que son muchas cosas para un ignorante como es el que escribe aquí) son los inicios. Quizás no me gustara la nueva Star Trek, pero tiene un arranque espectacular como también lo tenía Misión Imposible 3, o el fantástico piloto de Perdidos. Pero continuar la historia manteniendo ese nivel ya es más complicado. Aquí no se trata de una apoteósico inicio repleto de acción, hasta que no descarrila el tren prácticamente no vemos de lo que es capaz el director, pero me encanta esta primera hora cargada de emociones contenidas. Además, la estética está tan bien cuidada que no quieres perderte ni un detalle. Sin embargo la película desengancha totalmente en la última media hora, empiezas a preguntarte cosas, los por qués de siempre pero aquí son mayúsculos sinceramente. Da la impresión que hay un minutaje enorme fuera la edición final y que aparecerá en la versión DVD, ahora no sé si le daré otra oportunidad a este Super 8 para ver si todas las piezas encajan. De pequeño no te hacías tantas preguntas, quizás es por eso que no podemos revisar las películas de nuestra infancia, la decepción sería enorme. Estoy seguro que esta película con los ojos de un niño gana muchos enteros. Lo peor es el final, sin duda, estropea todo lo visto anterior. Pero estoy hablando de la última media hora o más, lo que no es poco. Sin desvelar demasiado, se trata de una serie de fuegos artificiales sin sentido y alguna escena melodramática que sobra. 


Los actores no brillan especialmente, pero tampoco están espantosamente mal como he oído por ahí,  y que Abrams no busca la perfección en sus películas, a nivel interpretación, se entiende. Lo peor es que hay personajes que pululan por la película sin ningún sentido (¿quizás un mal montaje?), y otros que no terminan de encajar, como el padre de Alice o incluso el policía padre de Joe, cuyo papel final es más bien irrelevante, aparentemente. Los protagonistas están bien, y creo que Elle es tan buena como su hermana Dakota, o más, y tiene una sonrisa tan graciosa que al final tienes que perdonárselo todo. El "director" Charles es una sorpresa, resulta bastante convincente como joven empeñado en acabar su proyecto y el protagonista Joe, está bastante bien, no es Corey Feldman ni mucho menos, quiero decir que no tiene su carisma, pero creo que lleva muy bien el peso de la historia, eso sí los momentos de tensión con su padre tienen de todo  menos tensión. A todo esto hay que matizar que vi la película en versión doblada, con lo que se perdió todo lo que se podía perder en la actuación. Los doblajes están moderadamente bien, pero me siguen rechinando ciertas voces que considero totalmente fuera de tono. Si el final no es gran cosa, el guión tiene que hacer agua por todos lados, no especialmente. Es una buena historia, que funciona hasta que se desata todo al final y parece que le sobran personajes, argumento y explosivos. Pero tiene diálogos bastante conseguidos, personalmente me reí bastante lo cual es de agradecer. 

La música corre a cargo de Michael Giacchino, compositor habitual de de Abrams en prácticamente todos sus trabajos. Se ha convertido en el John Williams de Spielberg para J.J. Y como banda sonora funciona muy bien, no creo que pueda compararse a las grandes partituras de Williams, pero sinceramente Giacchino va por el buen camino (¿?), diremos mejor que ha encarrilado su carrera, que va más con el desencadenante de Super 8. Son temas cortos, que se van repitiendo en distintas variaciones pero que acompañan ese ambiente de nostalgia con el de acción que también abunda. "Super 8 suite" es el gran tema de la banda sonora, sentimental y evocador, nos hace pensar en esos veranos llenos de posibilidades. Otros más propios del cine de acción como son "Lambs on the lam" o "Air Force HQ or Bust". Especialmente bellos son "Mom's necklace" y "Alice projects on Joe". Aparte de esta gran banda sonora, Abrams ha metido algunos clásicos del rock de los setenta como "My Sharona" (curiosa escena cuando la cantan) o la fantástica "Don't bring me down" de la Electric Light Orchestra, que suena atronadora cuando hacemos el gran salto de cuatro meses desde la muerte de la madre de Joe a la llegada del verano. Qué temazo, por Dios.

En definitiva, una buena película con grandes momentos para recordar, pero que sabes que es más efectista que profunda. ¡No os saltéis los títulos de crédito! Nadie puede perderse el cortometraje de Charles ya terminado y listo para presentar. Un gran broche final a una película que no decepciona en líneas generales. Ahora bien, si te olvidas de todas las tonterías que he dicho anteriormente, te metes en la piel del niño de 12 años que fuiste (no el de ahora, el que escucha a Justin Bieber no) y te dejas llevar, disfrutarás lo indecible. 




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