Miopes

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viernes, 26 de agosto de 2011

El pasaje, de Justin Cronin

Justin Cronin publicó en el 2010 uno de esos bombazos literarios que salen todos los años, "El pasaje". Avalada por los críticos, multipremiada y muy leída, pronto se convirtió en un caramelo para las productoras cinematográficas que ya planean una adaptación con Ridley Scott al mando. La edición española a cargo de Umbriel tiene 1084 páginas, así que debe ser "El pasaje" el libro más largo que me he leído nunca, aunque otras ediciones tienen bastantes menos páginas como la americana, casi 200 menos.

La historia comienza con el nacimiento de Amy (La Chica de Ninguna Parte), la protagonista o al menos el hilo conductor de esta novela. Su historia en esta primera parte nos viene contada al estilo John Irving de "El mundo según Garp" prácticamente. El destino que juega con nosotros y al final nos alcanza. La madre de Amy tiene que huir de casa y un desgraciado incidente hace que abandone a Amy con unas monjas. Pronto descubrirá la hermana Lacey que se trata de una niña especial. Por otro lado tenemos los agentes Wolgast y Doyle. Trabajan para el FBI, pero están en un proyecto secreto del gobierno. Su misión es convencer a una serie de presos que están en el corredor de la muerte para que firmen un documento donde se comprometen a perder su identidad y someterse a un experimento. Eso sí, no morirán. Todo se complica cuando le llega la nueva misión a Wolgast, un personaje muy intersante, traumatizado por la muerte de su hija Eva. Debe llevar a la base secreta en Colorado a esa niña llamada Amy. No entiende por qué llevar a un "civil" y menos a una niña de 6 años. Deciden llevar la misión a cabo, pero a lo largo del trayecto les asaltan las dudas. La niña parece tener una conexión con él muy especial, empieza a preguntarse cosas. Y por otro lado está el proyecto. Un virus capaz de curar todas las enfermedades, estamos hablando de conseguir la inmortalidad.

El libro está dividido en once partes desiguales, escrito en un estilo narrativo, aunque también hay textos sacados de diarios o memorias y también algún mail bastante orientativo sobre lo que realmente está pasando. Son como visiones desde dentro de la acción que la hacen más dinámica, ya que el punto de vista del narrador a veces se puede hacer demasiado monótono. Es una mezcla de géneros: está el drama, el terror por supuesto e incluso la ciencia ficción. Está escrito en un lenguaje asequible, directo, con muchos diálogos, pero también con muchas descripciones que enriquecen el texto. La primera parte del texto, cuando todo se desencadena me ha gustado especialmente. Creo que Cronin borda esas páginas con una literatura muy conseguida. En las posteriores partes llegamos a un momento de más monotonía y te llegas a aburrir ligeramente en ciertas fases, especialmente con todo lo que sucede en la "Colonia". Las acciones están muy bien descritas y hay momentos en los que quieres ir tan rápido para saber que va a ocurrir después que todas esas descripciones tan minuciosas y esos monólogos interiores te resultan cargantes, pero al final vuelves a ellos porque no quieres perderte detalle. Los personajes están muy bien definidos: Wolgast es un agente muy cualificado, tiene dudas éticas sobre su trabajo y no puede evitar sentirse culpable por la muerte de su hija Eva, lo que provocó la separación con su mujer. Amy es vista por él como una nueva oportunidad y no quiere perderla ni que nadie puede hacerle daño. La hermana Lacey nos trasmite su humanidad y nos hace partícipes de las dolorosas experiencias que sufrió en su
Sierra Leona natal. Los personajes de la "Colonia" como Theo, Peter, Alicia, Maus, Caleb, Michael, Sara, Tia...todos tienen una historia y nos va apareciendo a lo largo de la novela, haciéndonos, a ratos, cambiar nuestra actitud ante ellos. Y luego están los personajes secundarios que son muchos y por supuesto Babcock, Carter y los demás que forman el misterioso grupo de los Doce. La historia de Carter es una de las que más me ha gustado, junto con la del cuidador Grey en la base militar donde todo comienza. Tantos personajes pueden resultar complicados de seguir (hay muchos más, junto con historias de otros que no aparecen pero se habla de ellos) y sin embargo Cronin consigue que no nos perdamos  con una historia bien hilvanada a pesar de los saltos en el tiempo. Hay muchos momentos que se me han quedado grabados por su intensidad, y días después de la lectura todavía vuelvo a ellos. Un gran acierto por parte de Cronin por crear esos momentos de tensión con esas pausas tan logradas entre capítulos. No hay duda que en la era de la imagen en la que estamos, un libro como éste debe estar preparado para ello. Pronto vendrá la segunda parte, para el año que viene. Será difícil que pueda mantener el listón tan alto, aunque Cronin ya ha demostrado que no se casa con nadie y que no puedes dar nada por sentado.

He hecho una playlist en Spotify con canciones que me han ido viniendo a la mente según iba leyendo la novela. Sólo una hora, haría falta muchas más canciones para poder completar todo este volumen.

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