Miopes

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jueves, 28 de julio de 2011

Priest o ¿sueñan los vampiros con curas eclécticos?

3/10
Había visto el tráiler y me había convencido poco. Eso ya es una primera pista. El cómic no lo he leído, aunque por lo que he visto y escuchado de él, tiene bastante mejor pinta que la película en cuestión. Manhwa o El sicario de Dios (cómic) cuenta una historia bastante más compleja y atractiva que El sicario de Dios (film), eso por descontado. Al fin y al cabo es imposible meter en apenas 80 minutos la densidad de 16 volúmenes, por mucho que todavía haya alguno que hable de la simplicidad del cómic. Sí, amigos. Aún hay gente que piensa así.

¿Puedo decir simplemente Priest en lugar de El Sicario de Dios? Otro gran acierto de la traducción, me tira para atrás solo de oirlo. La historia de Priest, la película, comienza con una amena explicación de lo que ha pasado en el mundo en el último milenio. Resulta que humanos y vampiros han estado peleando a muerte intentando ser la raza dominante. Por supuesto no estamos hablando de los vampiros sacados del catálogo primavera de Tommy Hilfinger de Crónicas vampíricas, no. Esos rufianes hubieran durado menos que una camarera sexy trabajando para Sam Merlotte. Uther Pendragon se hubiera hecho un bonito collar de colmillos para su querida Lady Igraine. No, éstos son más bien estilo los de Soy Leyenda. Muy rápidos, muy ágiles, muy asesinos. Muy poco humanos, vaya. Pero bastante inútiles, al parecer. Han estado dando por saco toda la vida pero no han sido capaces de acabar con unos miserables humanos tirando flechas. Luego llega la época de las Guerras Mundiales, seguimos siendo unos losers hasta que aparece una grupo de humanos fervientes creyentes cristianos llamados sacerdotes, los Priests del título. Son expertos en todo tipo de artes marciales y conocen perfectamente como acabar con los vampiros. Empezamos a ganar la guerra a base de tener un estado dictatorial. En este caso una teocracia. Nos vemos recluidos en grandes ciudades amuralladas protegidos del exterior, que en su mayor parte es una vasta extensión de tierra marchita por las continuas guerras. Hay, sin embargo, granjeros que viven en el exterior, e incluso pequeñas poblaciones que han retrocedido tiempo atrás hasta tener todo el aspecto de pequeñas poblaciones del Far West. Y luego están los vampiros, encerrados en colonias donde están supuéstamente bien vigilados y controlados. Pero como las cosas no son lo que parecen, una de esas granjas es atacada por los vampiros. El padre no es otro que Stephen Moyer, sí, sí, Bill Compton que ya no es rey de ningún sitio, sino un vulgar granjero y además humano. A pesar de intentar esconder a su hija, los vampiros llegan allí, lo hacen todo mixtos como dicen en mi pueblo y se llevan a la nena. Vampiros sedientos de sangre que secuestran niñas de 13 años. No, no es un episodio de Buffy donde el Primero se pone a hacer planes de una malignidad inconcebible para la mente humana. Casualidad de las casualidades, resulta que la niña secuestrada es sobrina de un Priest (Paul Bettany) que además es el mejor. Ahora están relegados a un segundo plano, de hecho vagan errantes por la ciudad mientras los habitantes los miran con temor y desonfianza. Monsignor Orelas (Christopher Plummer) es el líder de todo esta nueva sociedad y tiene a los  Sacerdotes bien controlados. Un sheriff de la zona atacada viene a hablar con Priest. Es el joven Hicks (Cam Gicandet) y le explica la situación. Entonces, Priest no tiene otra que salir a buscar a la niña con Hicks, a pesar de las advertencias de Orelas que lo declara proscrito y manda al resto de Priests a cazarlo. Ahí tenéis la película. No la he destripado entera ni mucho menos, hay bastantes detalles que he omitido que la hacen más interesante. Sí, de verdad, pero poco.






¿Qué tiene de bueno Priest? La estética, corta duración, las escenas de lucha... ¿Qué tiene de malo Priest? Todo lo demás. Una actuación totalmente encorseta, sin ninguna emoción. Un guión que tendrá una extensión de dos folios y medio. Un cúmulo de lugares comunes y clichés. Y la estética tiene un gran problema, se pasa de moda a una velocidad endiablada. ¿Entretenida? Puff...yo me aburrí y solo dura hora y media. Realmente lo que tienes es una película creada exclusivamente para epatar con lo visual. Los efectos especiales, el uso de la cámara lenta con la única función de que admiremos la coreografía de las peleas...No hay gore (tan sólo en las primeras escenas hechas con animación), no hay terror, ni siquiera cuando se meten en la boca del lobo, no hay tensión, no hay gracia ni comentarios ingeniosos, no hay nada de nada. De acuerdo, tenemos una película sobria centrada en un futuro apocalíptico. Eso tampoco tiene que ser algo negativo, no tenemos que llamar al Condemor para que nos haga reír...pero tampoco tenemos que llamar a Neo y copiar y pegar todo el rato. Es una película sin ningún tipo de propósito, el de agradar supongo, ni siquiera el de gustar. Por otro lado, tampoco es que se pueda innovar mucho más en el campo chupóptero. Ya se ha inventado prácticamente todo: vampiros medievales, decimonónicos, en el Oeste, en la China Imperial, en el África Subsahariana, glamurosos, babosos, tímidos, salvajes, de buen corazón, destripadores, en guerra con los hombres lobo, en guerra con otros vampiros con peor imagen pero más hambre, enamorados, envidiosos, sin dientes, figurados, vecinos encantadores, con capa, en bermudas, en La Habana, en el futuro post-nuclear, vampiresas de pechos turgentes, vampiresas estancadas en los 13 años, vampiros detectives, millonarios, homosexuales, bisexuales, asexuales, vampiros perro, vampiros emocionales....¿cómo innovar con algo así? Cuesta encontrar algo que sea realmente original, así que nos quedamos con la diversión para toda la familia y con un canto en los dientes.


2 comentarios:

Renaissance dijo...

Otra que tengo pendiente (sí, desde que me quedé sin dvd, no hago más que acumular películas y mirar aparatos de oferta).

Lo que suelen hacer ultimamente con los vampiros es tener dos corrientes: unos más teen y suavecitos, en plan crepúsculo, y otros tipo alimañas como pueden ser los de Nocturna o 13 Balas, de Wellington. En general estos últimos los suelen compensar con una falta de inteligencia que los hace más cercanos a un animal que a un conde centroeuropeo.

Y sí, yo también me pregunto para qué una pandilla de carroñeros como los que describen en Priest les daría por secuestrar jovencitas.

Antò dijo...

Perdona, pero no había visto tu comentario...Voy a leer 13 Balas a ver si me motiva, porque Nocturna me aburrió un poquito y la segunda parte tres cuartos de lo mismo. Ya me he visto tu entrada en Barrilete Cósmico, me alegra ver que estamos de acuerdo en que se podían haber ahorrado la película o, por lo menos, haberla hecho entera.