Miopes

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jueves, 7 de julio de 2011

Invasión a la Tierra, sí, a la nuestra, pero no os preocupéis que empiezan por L.A.

5/10
No seré yo quien critique una buena invasión de este bendito planeta, siempre centrado en Norteamérica, que para eso pagan. Este tipo de películas alimentan nuestras más secretas fantasías, ser invadidos por un ente superior y darles una patada en sálvase la parte. Invasión a la tierra (Battle Los Angeles, 2011) cumple con lo que se le pide a algo así: los buenos somos nosotros, bueno, los marines, y los malos son los larguiluchos aliens que parecen sacados de Distrito 9 pero mejor alimentados. Muchos gritos, muchas explosiones, muchos disparos, muchos niños indefensos y Michelle Rodríguez. Lo que está de moda vamos.
La historia es fácil de adivinar, puede que haga algún spoiler pero es difícil que no os hayáis imaginado todas posibilidades, porque sopresas tampoco tiene tantas. El Sargento Michael Nantz (Aaron Eckhart) está a punto de retirarse, pero es asignado una última y sorpresiva misión de evacuación en Los Ángeles, bajo las órdenes del joven Teniente William Martínez, nervioso por tener a un multicondecorado-sargento-héroe-para-todos-pero-muy-razonable a su cargo. Además, Martínez va a ser papá, lo que le da más emoción a la cosa. Con un grupo de jóvenes marines se disponen a cumplir la misión pensando que es una simple evacuación por una repentina caída de meteoritos, que también está afectando a más ciudades. Pero no, resulta que descubren poco antes de llegar que nos están invadiendo unos aliens armados hasta los dientes y con pocas ganas de tomar prisioneros. La misión de los marines es rescatar un grupo de supervivientes que están encerrados en una comisaría de policía y salir en tres horas porque las autoridades han decidido soltar una bomba de las gordas para atajar el problema.  A partir de ahí ya os podéis imaginar. Que si llego, que si no llego, que si ya parece que estoy a salvo pero no es así, que si los civiles se vuelven valientes y dejan de ser un estorbo, que si hay un par o una docena de discursos de aliento, que si los aliens parecen indestructibles y luego resulta que mueren como todo hijo de vecino, vamos lo típico. También es mala suerte para estos aliens que solo quieren nuestro agua, si llegan a venir un siglo antes no tenemos ni explosivos ni armas tan sofisticadas, apenas hubiéramos puesto resistencia y encima los mares estarían menos contaminados.



Es una película de acción, con intriga en cierto punto, con todos los clichés que puedas imaginar, entretenida si te gusta el género. Jonathan Liebesman es un sudáfricano que ya tiene en su haber alguna película interesante como The Killing Room o la precuela de La matanza de Texas - El origen. Ya sé que no parecen gran cosa, pero tampoco están tan mal. Está preparando la segunda parte de Clash of the Titans, que a mi me pareció una basura de proporciones olímpicas, pero que supongo que tendrá su público. Como película de guerra no es del todo mala, retrata unas batallas de forma muy competente, muchos han visto Invasión a la tierra como el cruce imperfecto entre Distrito 9 y Black Hawk Dawn. Lo que odio de la película es que todas, pero todas, pero todas todas todas las escenas están filmadas con cámara en mano. A veces resulta insoportable. Todas recuerdan Monstruoso, pero en esa película tenía algún sentido, aquí es por pura estética y eso te puede gustar más o menos y creo que aquí se abusa. Por otro lado las actuaciones, bah, si con la puñetera cámara no se entera uno de nada. Lo que sí se ve es la cara palo que ponen todos los actores, en ocasiones parece una parodia de todas las películas que hemos visto antes, sólo que hecha con dinero (mucho) y eso se tiene que notar. El guión es más que simple, los diálogos son de manual y sólo se salva por los efectos especiales. Pero como todo eso pasa de moda y lo que quedan son las buenas historias y las buenas actuaciones, pues esta película se perderá sin remedio.

Pero como yo no soy el ombligo de la blogosfera, aquí hay otras opiniones que difieren y que seguramente tendrán más razón que un santo:
The Quatermass XperimentLos archivos de TypharesQuesito Rosa y el gran James Wallenstein en su Dimensión fantástica

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