Miopes

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viernes, 22 de julio de 2011

Confessions, de Tetsuya Nakashima

10/10
Confessions (Kokuhaku, 2010) fue la película que Japón decidió llevar a los Oscars como mejor película en lengua no inglesa. El que se llevara los premios más importantes en su país de origen y que estuviera cuatro semanas como número uno fue sin duda un factor determinante. El que la Academia americana no quisiera incluirla también dice bastante de lo clásico y cerrado que son los Oscars, no de ahora, creo que nacieron así. Tampoco le hace falta.
Confessions está dirigida por Testsuya Nakashima a partir de la novela de Kanae Minato. Se presenta como una historia sobre la venganza y sobre la condición humana, lo que nos hace ser inmunes al dolor ajeno, tanto al provocarlo como a la hora de evitarlo. 

Cuidado, habrá algo de spoilers aunque solamente del principio de la película.

Todo comienza en una clase. Allí la profesora Yuko Moriguchi (Takato Matsu) intenta hablar con sus alumnos de 13 o 14 años en número de 37, mientras ellos hablan, ríen, gritan, corren por la clase, se tiran cartones de leche. Sin embargo, Yuko no pierde la calma y continúa hablando hasta, poco a poco, conseguir su atención. Dice que va a dejar el colegio ante el gran alborozo de los chicos, cree haber sido una buena profesora o al menos haberlo intentado. Mientras habla se va dirigiendo a algunos de forma personal, contando alguna intimidad, lo que les desconcierta, para finalmente decirles que no importa lo que le dijeran, porque ya no confía en ellos. Eso hace que se callen y empieza a cuestionarles sobre la importancia de la vida. Ellos suelen hablar de suicidarse, pero ¿realmente lo harían? Finalmente les habla de su experiencia personal con la muerte, su pareja contrayendo el VIH y como su hija de cuatro años murió ahogada en la piscina. Pero no fue un accidente, dos alumnos de esa clase fueron los culpables: Shuya, como mente pensante y Naoki como la mano ejecutora. Hay conmoción en la clase, pero esto es sólo el principio. Yuko cuenta como ocurrió todo, como los chicos fueron poniéndole a prueba hasta encontrar algo que realmente le doliera. Ella ha decidido hacer algo parecido, ha inyectado sangre con VIH en los dos botes de leche que han bebido los chicos. Quizá no sea ahora, pero estarán condenados. El shock en clase es brutal. Justo aquí empieza la película, tras esta introducción absolutamente terrible y maravillosa.


Confessions es de una rotunda belleza. El color azulado, mostrando la tristeza de los personajes, de todos,   predomina durante toda la película. Nakashima emplea la cámara lenta de forma acertada para mí, aunque habrá muchos que consideren ese empleo demasiado artificioso y efectista. La primera escena, la primera y larga escena donde se desvela toda la trama, aunque no todos los matices, es un acierto de principio a fin. Con un ritmo pausado vas entrando en ese ritmo casi adormecido que se va convirtiendo en pesadilla. Los distintos ángulos de visión de la profesora y de los alumnos. Como poco a poco vamos viéndoles transformarse. De valientes héroes que se creen eternos con toda la tecnología a sus servicio, a simples conejillos de Indias asustados que no se atreven ni a contar a otros adultos lo que están presenciando.

Esta película trata sobre la venganza, pero también la posibilidad de redención. Como la propia sociedad, reflejada en este caso por la clase, que se comporta como un ente vivo casi de pensamiento único y pobre del que intente salirse del redil. Las escenas de bullying van salpicando la película convirtiéndose en una norma, e incluso en un arma. Te haces muchas preguntas tras haber visto Confessions: ¿qué consigues con una venganza? ¿Es lícita? ¿Debe ser la venganza más dura que el acto que la originó? Los crímenes de los niños son siempre un tema problemático. En Japón no puedes pagar por un crimen hasta haber cumplido 14 años, los niños saben que saldrían impunes como la niña que había asesinado a toda su familia, pero serían recordados. ¿Hay redención posible cuando has devastado la vida de una familia entera? Redención, venganza y también, de nuevo, el poder de los medios de comunicación y las redes sociales y como influyen en las generaciones más jóvenes.


La música juega un papel evidente en la película, tanto que a veces tenemos la impresión de estar viendo un videoclip de 106 minutos. Una canción de Radiohead se repite en varias ocasiones, se trata de Last flowers, una hermosísima canción que encaja perfectamente con la trama. Lo que es más, la eleva a obra de arte en algunos momentos. Otras canciones son del grupo japonés Boris. He estado escuchando sus últimos discos y me han parecido bastante interesantes, muy al hilo de Radiohead aunque con unos riffs más pesados. A pesar de ser canciones sueltas, es una banda sonora muy compacta que no desentona con todo lo que estamos viendo, al contrario. 

Me he emocionado viéndola, sinceramente. Conforme iba pasando el metraje se me iba haciendo un nudo de angustia en la garganta. Afrontas la crueldad en esta película de una manera muy sutil, hay un momento en el que no sabes muy bien si la víctima ha cambiado de cara, como el verdugo. Los minutos finales con aquella vuelta atrás en el tiempo y viendo como las piezas se van recomponiendo para destrozarte el corazón son estremecedores. Los actores están muy bien, comedidos, se les puede acusar en algún momento de no ser expresivos. Pero eso no quiere decir que no tenga momentos de realismo, quizás un realismo matizado por los diversos puntos de vista que nos da el director. La reacción de los alumnos es perfectamente normal, son adolescentes que no son capaces de ver más allá de su mundo. Lo tienen todo e incluso pueden vivir en un mundo casi secreto en el que los adultos no se atreven a mirar, ¿qué les importa a ellos los demás si no es para ser reconocidos ellos mismos? No es una visión complaciente la que nos plantea esta película y podemos decir que eso es Japón, pero estaríamos equivocados.


El video es un montaje con "Last flowers" de Radiohead y varias escenas de la película, así que puede ser un poco explícito.

2 comentarios:

Andrés dijo...

Qué guapada, en cuanto pueda la veo, con la introducción que has contado del principio tengo bastante.

Me encantan las pelis de venganzas XD.

Saludos.

Antò dijo...

Es un plato realmente frío como venganza, te gustará. Después de haberla visto hace ya tanto tiempo, todavía tengo en la cabeza muchas escenas. De todas formas no quiero adoctrinar ni nada por el estilo, espero que te guste pero puedes pensar que es una caca de vaca igualmente....aunque espero que no!