Miopes

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lunes, 18 de julio de 2011

Anvil! Friends will be friends

8/10
Muchos habréis visto ya el documental de Sacha Gervasi Anvil! The story of Anvil (Canada, 2008). Si no lo habéis hecho, lo único que os puede sugerir es que lo hagáis. Son ochenta minutos de humanidad. De humanidad y de los sueños que tenemos. A veces nos olvidamos de ellos completamente y otras, en cambio, preferimos atarnos a ellos porque no tenemos otra. Si hay una película que pueda transmitir valores basados en la amistad, en el trabajo y en la dedicación, señores políticos y demás autoridades, aquí tienen una perfecta.

Steve "Lips" Kudow y Robb Reiner son amigos desde niños. Los dos provienen de una familia judía que llegó a Toronto a mediados de siglo para abrirse paso en este Canadá que tanto prometía. En cierto modo lo consiguieron, una posición decente. Tanto que pudieron darle una buena educación a sus hijos. Pero estos chicos estaban locos por la música, como no podía ser de otra manera. Empezaron a tocar juntos siendo adolescentes, formando la banda llamada Lips, que más tarde derivaría en Anvil. En 1979 sacaban su primer disco Hard n' Heavy, disco de pobre producción pero que tuvo cierto éxito. Se reeditó en 1981 con nueva portada y los años que vinieron después resultaron espectaculeres para el cuarteto que formaban Lips a la guitarra y voz, Reiner a la batería, Ian Dicksson al bajo y Dave Ellison a la guitarra rítmica. En 1982, Anvil publicaría su opera magna Metal on Metal y al año siguiente, Forged on fire. Resultaba curioso como una banda canadiense, sin que prácticamente ninguna otra banda del entorno les secundara, estaba introduciendo en Norteamérica el sonido rompedor de la New British Heavy Metal Wave, conlos Maiden a la cabeza. Pronto este sonido también daría frutos en sus vecinos estadounidenses con los trashers de la Bay Area tipo Metallica, Anthrax, Megadeth, Testament o Slayer. Estaban en lo más alto. Pero llegaron los problemas que trae estar ahí. Queremos más dinero, nuestra compañía no nos paga lo que nos tiene que pagar, problemas de creatividad, un mal disco que se publicó cuatro años después, en el 87, una imagen que quizá no iba con los tiempos (muy superficiales, era la época del Hair Metal), problemas con los manager... En definitiva, su cuarto disco Strength of Steel fue un fracaso. No solo un mal disco, además supuso matar esa pequeña ola de popularidad que tuvieron. Dejaron de hacer grandes giras y poco a poco, o quizá de golpe, la banda dejó de estar presente en las emisoras más metaleras. 


Hubo cambios en la banda, por supuesto. Mantener un grupo en declive es tarea ... imposible. Pero ni Robb ni Lips dejaron la banda. De hecho consiguieron mantener una formación bastante estable a partir de 1995 con Ivan Hurd a la guitarra rítmica y Glenn Five al bajo. Hurd dejó la banda en 2007, pero Five sigue todavía al pié del cañón. Y poco a poco, fueron viendo como el tocar en Osaka, en París, en Berlín, en Londres se hacía ya imposible, uno de esos recuerdos de juventud que no llegas a disfrutar tanto como quisieras porque pensabas que iba a durar para siempre. Y es ahí cuando empieza el documental de Gervasi. Es la historia de la banda en el año 2005, más de veinte años después de su popularidad. Y sin embargo, como intentan con una devoción solo comparable a la religiosa más ferviente, seguir adelante con su sueño de poder tocar, vivir de lo que les gusta. Y en el fondo la grabación de su decimotercer disco, This is thirteen.

Nunca fui un gran seguidor de la banda. Sí los conocía, de hecho tengo en casa dos viejas K7, no sé donde las compré, del Hard n' Heavy y el Forged on Fire. Aunque el estilo sí me podía atraer, nunca le pillé el gusto a la voz de Kudlow, y sí es cierto que los pillé muy tarde. Ya lejos de su mejor etapa. Así que cuando oí hablar de este documental sentí mucha curiosidad, más por el morbo de saber que había pasado con estos metaleros venidos a menos. ¿Qué me encuentro? Un documental hecho desde el cariño, desde el respeto e incluso la admiración, pero que no esconde los momentos más duros, e incluso patéticos de los dos protagonistas y sus familias. Es la historia de dos amigos, pero dos amigos de verdad, de los que se pelean, de los que lloran, de los que comparten todo, luchando por un sueño, uno tira del otro. Es triste cuando los ves tocando delante de cuatro gatos, cuando se emocionan por hacer un tour por Europa y resulta un fracaso estrepitoso, también cuando tienen la oportunidad de grabar un nuevo álbum con un veterano y reputado productor y no hay dinero para el proyecto. Realmente, éste es el día a día de miles de bandas en el mundo, pero pocas tienen cincuenta años y siguen ahí. Cualquiera hubiera tirado la toalla, ellos no. 



"Lips" es un personaje de una fe inquebrantable. Reiner transmite serenidad. También pinta, como Lars Ulrich, pero el de Metallica ha tenido más suerte igualmente en esa faceta. Pero el apoyo de sus familias resulta conmovedor. El verlos ahí trabajando de cualquier cosa por que quieren dedicarse a su verdadera vocación, años y años, y mantener ese apoyo resulta cuanto menos loable. El momento final volviendo a Japón a tocar delante del público que los encumbró, afrontando todos los miedos al fracaso resulta conmovedor. Gervasi ha tenido buen ojo a la hora de editar todo el material que tendría, ha creado una atmósfera muy cálida en torno a esta pareja indestructible. Hay momentos de gran tensión emocional y de ridículo también, no en vano alguno llegó  a pensar que era otro mockumentary tipo This is Spinal Tap. A veces lo de que la realidad supera a la ficción es indiscutible. Una historia humana, real y sobre todo auténtica en el mejor sentido de la palabra. 

P.D. No es por mal meter, pero cuando me acuerdo de todos aquellos que están empezando y van a la televisión y dicen que venir a ese pograma concurso de telerrealidad porque es el sueño de su vida....eso, o ser actor o algo así...me dan ganas de, ganas de.....

P.D. (2) Os pongo un enlace de los amigos de Apartamento 666. Jordi tuvo un encuentro con el gran Lips tras su último concierto en Barcelona.


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