Miopes

Miopes

viernes, 17 de junio de 2011

Yo también hubiera atracado a las tres o a la hora que hubiera hecho falta

8/10
Atraco a las tres (José María Forqué, 1962)
Guión: Vicente Coello, Pedro Masó
Intérpretes: José Luis López Vázquez, Cassen, Gracita Morales, Manuel Alexandre, Manuel Díaz González...

Un director de banco bonachón que se preocupa por la gente del barrio, agobiados por las letras que tienen que pagar y por la falta de trabajo. Así se le ocurre ir dando préstamos a todo aquel que pasa por la sucursal del banco que dirige, con la consiguiente felicidad de la parroquia local. Qué bonito sería todo si ese dinero no viniera de algún sitio, sino que saliera de los árboles en plan maná. Al jefe del director, pues los directores también tienen directores, no le hace nada de gracia esa actitud suya, tan permisiva, tan poco propia de un banco de aspiraciones. Y le obliga a tomarse dos años de vacaciones. Tampoco está mal, dos años de baja cobrando el 50% del sueldo. Pero supone un duro golpe para ese director, blandito, paternal, abuelete, que se ve derrotado por el poder. Su sucesor no será otro que Don Prudencio. Ah, Don Prudencio, cuanta rectitud mal entendida en un mero ser humano. Su ansia de perfección le lleva a la total exclusión de la empatía con sus subordinados, futuros subordinados ya que aún no ha conseguido el puesto. Don Felipe dejará de ser el director en unos días. El gran jefe llegó con todo su séquito de correveidiles y lamebotas para notificarle su despido, así como el ascenso al encomiable Don Prudencio. 
El resto de trabajadores de la sucursal, botones y chicoparatodo incluido, se encuentran con semejante panorama al marcharse el gran jefe, y haberle hecho la pelota como Dios manda. Terrible futuro se les brinda con semejante director cuyo desprecio por la vida personal de todo ser humano y por extensión de sus empleados, es total. A Galindo, el personaje maravillosamente interpretado por José Luís López Vázquez, no le salen las cuentas. Es el momento de actuar. Cuando Don Prudencio se marcha y sólo quedan sus compañeros y el futuro ex-director Don Felipe, suelta la bomba: hay que robar el banco. Una próxima partida de 20 millones de la que apenas se sabe, será el objetivo. Claro, nadie se lo toma en serio, pero todos tienen necesidades y la codicia se apodera de su pensamiento. Además, no robarían a nadie, sólo al banco y, en el fondo, el banco ya nos está robando la vida cada vez que tienen que quedarse toda la noche porque el arqueo da una diferencia de 9 pesetas....poco a poco, las ilusiones de todos les llevarán a unirse en pos de un sueño, alimentado con las fantasías sacadas de alguna doble sesión en el cine del barrio, donde el gangster de turno tenía un plan genial para desvalijar el banco inexpugnable. Eso sí, Don Felipe no se puede enterar ni parecer involucrado, no señor, aunque algo le caerá. Qué fácil parece todo en la teoría, ahora sólo es cuestión de ponerlo en práctica. No puede faltar tampoco una femme fatale, una manipuladora Eva que juegue con la confianza del más aguerrido de todos, esa diablesa llamada Katia Durán, ante la que Galindo sólo podrá decir aquello de "Fernando Galindo, un admirador, un amigo, un esclavo, un siervo...", nunca un ofrecimiento sonó tan sincero que cuando las poderosas caderas de la vedette entraron por aquella puerta. Lástima que los chicos se llamen Galindo, Cordero, Martínez, Enriqueta, Benítez, Castrillo...no, señor, no. Aquí no hay ningún Dillinger, ni un Bugsy Malone, ni un Frank Nitti, ni un Tom Powers. La España cañí más ilusionada y voluntariosa, pero poco efectiva. ¿Es una parodia o un retrato costumbrista? No sé muy bien que decir después de haber visto o revisto la película de José María Forqué, del año 1962. Clásico de la comedia disparatada española, pero hecha con clase y con mucha ironía.


Hoy en día se hablan de los mismos problemas que en "Atraco a las tres", todo quizás está disfrazado de una capa de modernidad, barnizado más bien, porque se sigue viendo el lobo bajo esa piel de cordero. A veces, ya ni se molestan en enseñar la piel del pobre corderito. La idea absolutamente disparatada de Galindo se le ha pasado a más de uno en un momento dado. Ves pasar ante ti, cientos de miles de euros cada día, sabes que ese dinero pasa unos controles, y sabes que te pillarían, pero por unos segundos te gustaría que fuera tuyo. ¿Quién dice que el dinero no da la felicidad? ¿El que lo tiene? Déjame comprobarlo. Me conformo con poco: un buen coche pagado a tocateja, que lo de pagar letras cada semana me lleva por el camino de la amargura; o lo suficiente para casarme con mi novia de toda la vida, que es que veo que esta chica está demasiado pretendida y ese jefe suyo, maldito playboy, va a por ella; y la tele del edificio, ¿por qué me obligan a pagarla de golpe? Si hago un servicio social, hombre, todo el mundo puede pasarse por casa y comentar la novela juntos. Lo hago por el bien de la comunidad. ¿No merezco ese dinero? Más que nadie. Y ese jefe inquisidor, que sólo piensa en la empresa restregándonos las reglas un día tras otro. ¿Quién no robaría ese dinero? ¿Quién no estaría tentado de hacerlo, al menos?
Qué gran grupo de actores se encuentran en esta cinta. Es divertida porque cada réplica pisa a la siguiente, hay una agilidad en el texto de Pedro Masó de esas que enganchan. López Vázquez está estupendo, pero es que Cassen lo vuelve a bordar. Sí, quizás es el mismo papel que en Plácido. Bueno, ¿y qué? Una comedia que nos muestra una España que no está tan lejos en el tiempo, la del servilismo pero también la de la picaresca. Y qué momentos tan especiales: esa policía entrando en casa porque ha visto una luz encendida a ciertas horas de la noche, esas genuflexiones ante el todopoderoso jefe que viste casi de forma idéntica al que era jefe de todos...y sobre todo, que es divertida, Atraco a las tres hace reir 50 años después. Ahí queda eso.



Sólo dejaros una cosa más. Echad un vistazo al blog deLady Filstrup, uno de los blogs personales más currados que he encontrado. Dedicado al cine español más clásico, una rara avis, sin duda. Por desgracia, la actividad del blog por parte de su creador El Burgomaestre, ha cesado. Espero que no por mucho tiempo.

No hay comentarios: