Miopes

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lunes, 6 de junio de 2011

"Ukulele songs", Eddie Vedder (más o menos...)

 “I may be dreaming, but I’m longing to belong to you
Longing to Belong , Eddie Vedder


Hay un instrumento que odio especialmente. Es la dulzaina. No soporto su soniquete en las fiestas populares que están empezando justo en este mes. Es algo así como un ruidito sin importancia que se va metiendo en mis tímpanos y va hurgando y hurgando hasta dañarme alguna parte de mi, por otra parte, ya maltrecho cerebro. Los dulzaineros son seres especialmente entrenados para mi tortura. No les deseo ningún mal. Que se lleven tan paz como dejan cuando se van. Yo sólo espero que un día no se me pete un cable y tenga uno de esos arrebatos en plan Un día de furia (película que por cierto ya tiene 18 años, joer, como pasa el tiempo). Con eso quiero decir que una de mis peores pesadillas es que algún cantante de reputado prestigio se le ocurra romper con todo y hacer un disco de dulzainas, donde pueda desarrollar todo ese potencial que por desgracia se le ve lastrado en su banda/carrera en solitario. Ya me estoy imaginando a Bunbury informándose. Además siendo de Zaragoza, para qué quieres más. 

Por otro lado, yo tengo un cuñado tuno. Sí, así es. Un saludo, Sergio. Y cuando no están con sus chicos de un lado para otro parcheando aquí y parcheando ya, se dedican a recrear con guitarra, laúd y pandereta en mano los grandes clásicos. Dame ese AC/DC, dame ese Barricada, dame ese Metallica, vamos, que se ponen con el Ritmo de la Noche de Coldplay y lo sacan en un momento. Y no suena mal, así muy folklórico, en el buen sentido de la palabra. Además, esto de mezclar instrumentos más o menos tradicionales con el rock más contundente se ha hecho siempre. Cuando de pequeño estabas metido en una peña huertana allí en Murcia y no tenías perras para comparte una buena guitarra, tú te ponías ahí con tu laúd en plan Michael Schenker, y estabas ahí todo digno. Y cuando se hacían las rondallas allá por Navidad para pedir el aguilando, hay que decirlo bien, aguinaldo es para estirados, anda que no estaba ahí uno pensando en tocar algo de los Suaves a todo meter mientras cantabas esas canciones tan populares "a esta puerta hemos venioooooooooo..."....pues sí, hay muchos instrumentos que pueden sonar rock and roll, pero un ukelele....




8/10
En efecto, tan ignorante como soy, el ukelele es un medio para rockear como otro cualquiera, y muy mal por mi parte por ponerlo en duda. Sí, todos tenemos en mente esa maravillosa composición que fue aquella del malogrado Israel "IZ" Kamakawiwo'ole, aquella versión tan hermosa del Somewhere over the rainbow / What a wonderful world, y alguna que otra más aparición de Elvis en Hawaii. Pero yo, personalmente, desconocía que pudiera hacerse música atractiva para un servidor con ese instrumento tan característico, tan evocador de una determinada (y maravillosa) zona del mundo. No me imagino yo a los Fear Factory recreando su música con ukeleles...aunque quién sabe, lo mismo hay sorpresa. A saber. Y entonces me viene uno de mis ídolos de toda la vida, el grandísimo Eddie Vedder, icono del rock absoluto para este humilde bloguero. Y saca un disco intimista repleto de ukulele como dice el título. Curiosa portada, por cierto. Lo primero que hay que decir es que aquí tenemos un disco muy personal, no ya por el hecho de usar una instrumentación tan particular (no hay otra cosa apenas), también las letras están alejadas de lo habitual en Pearl Jam. Canciones muy cercanas al amor en toda su extensión. Son composiciones delicadas, sencillas, donde predomina los distintos matices de la voz del maestro de Evanston, Illinois. El que fuera uno de los padres del grunge (sabes que te he perdonado ya todo eso, fue un error de juventud, lo sé) ha crecido tanto como músico y ha dejado de ser tan influyente que se permite hacer lo que quiere, justo cuando su banda está en un momento dulce, sacando los mejores discos en muchos años. Una opinión personal que no tiene por qué ser compartida, por supuesto. Las 16 canciones son bastante cortas, no llegan a aburrir y es que algunas como Satellite o Longing to belong llegan a ponerte la piel de gallina. Están escritas desde las tripas, pero la forma de expresarlas distan mucho de aquel Ten de hace ya veinte años, no hay rabia o mala leche escupida. Tan solo momentos de inspiración que te hacen sentirte reconfortado, a veces te da la sensación de querer escuchar estas canciones en una hoguera al lado del mar con una mantita que tape a tu pareja y a ti, mientras piensa...ah, no se sabe lo que uno puede llegar a pensar....soy un sentimental que se le va a hacer. Si ya os gustó la banda sonora de "Into the wild", creada por Vedder, sabréis de qué va esta otra incursión en solitario. Estaba pensando lo bien que le va a Eddie y lo mal que hace las cosas Chris Cornell, otra voz mítica del rock 90's, cuando se va por su cuenta. Reflexión para otro momento. Qué gozada escuchar canciones como You're true ....

Open up, she said
You're true, be you
I'm at home in my own skin
I'm like an ocean's tide come in


En definitiva, un disco muy especial que NO gustará a todo el mundo, de hecho será la cosa más aburrida y patética que hayan escuchado en mucho tiempo. Tanto peor para ellos.

 

P.D. Hace veinte años del "Ten" de Pearl Jam. Habrá que celebrarlo de alguna manera, vamos digo yo...

2 comentarios:

Andrés dijo...

Lo que uno aprende, y no tiene mucho que ver con el post, pero es que me he quedado sorprendido con el aguilando XD.

A mi sí me gusta mucho el sonido del ukelele, me transmite mucha calidez.

Antò dijo...

Ja,ja,ja...Pues sí! "aguilando"...pero no pienses que lo aprendí enseguida...tardé bastantes años en darme cuenta cual era la palabra correcta. Es lo que tiene el haberse criado en la Murcia profunda...De acuerdo, con la calidez del ukelele. ¡Un saludo!