Miopes

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martes, 21 de junio de 2011

Stake land, una road movie con todos los extras.

7/10
Siempre me ha parecido que situar la escena de una película en una zona apocalíptica o post-apocalíptica suena prometedor, al menos la idea me atrae. Creo que es esa premisa justamente, el mundo tal y como lo conocemos (o parte de él, preferiblemente los Estados Unidos) se ha ido al garete y los pocos supervivientes que quedan de ese desastre nuclear / virus mortal / invasión extranjera o extraterrestre / horda de zombis o vampires voraces, deben luchar por no sucumbir ante los nuevos peligros de un mundo que ya no es sino una sombra de lo que fue. Porque encima, el detalle más aterrador es que puedes ver lo que fue ese mundo: tiendas, gasolineras, comisarías, vehículos abandonados en medio de la carretera...ciudades enteras que no son otra cosa que ruinas de civilizaciones pasadas, como ya las habíamos encontrado en otros tantos puntos del planeta. Eso es lo que engancha al espectador, es como si fuera nuestro mundo o un reflejo de él, oscurecido, estamos al otro lado del espejo. Y nuestros héroes o antihéroes tienen que resolver la papeleta como pueden. 

Stake land (2011) pertenece a ese género tan bastardo llamado las road movies. Y digo bastardo porque está repleto de elementos que pueden o no aparecer en él, en Stake land los encontrarás todos. Plaga de vampiros hambrientos de sangre fresca, humanos deshumanizados que son otro monstruo más, tierra hostil que no permite débiles, héroe solitario que se apiada de un chaval indefenso, ciudades fortificadas donde poder conseguir un poco de esa sociedad ya perdida. Todo eso y más lo podemos ver en esta buena película del 2010 que se estrenó en algún festival, aunque oficialmente se haya estrenado este año, con buenas críticas en su mayoría, aunque las hay también que la convierten en un producto más de una larga lista de historias trilladas y sin imaginación. 

Una epidemia vampírica ha convertido América en una lugar aún más inhóspito de lo habitual, los ataques son constantes y resulta casi imposible eliminar la plaga. Lo que se intenta es ponerla en cuarentena creando pequeñas zonas totalmente vigiladas que puedan estar bien protegidas. Falta comida y lugar donde cobijarse, por lo que los supervivientes se vuelven recelosos y tienen miedo de cualquiera que se les acerque. Tribus de religiosos extremistas o caníbales pueden ser aún más peligrosas que los propios vampiros. En todo este marasmo de terror, está Mister, un cazador de vampiros solitario que salva a Martin de ser comida de vampiros, pero que no puede evitar la muerte de la familia de éste, en una primera escena perfectamente introductoria de lo que vamos a ver. A lo largo del camino que emprenden juntos, Mister se convierte en un maestro y la lista de personajes que encontramos nos irán enseñando las distintas visiones de la sociedad emergente tras el apocalípsis vampírico. 

Lo que más me gusta de la película no es la trama, que no descubre nada nuevo, sino la forma en la que está narrada, muy realista, es como un drama independiente con vampiros (terribles, por cierto) en medio. Tiene escenas de gran creatividad, así como personajes secundarios que enriquecen la acción. El personaje de Kelly McGillis es uno de ellos, haciendo de monja violada por unos miembros de una secta ultrareligiosa caníbal (sí, en efecto), pero Michael Cerveris (conocido como uno de los observadores en Fringe) tiene otro gran papel, como líder de la Hermandad, la secta en cuestión. La película está filmada con bajo presupuesto, se ve, pero el director sabe lo que está haciendo y consigue algunas escenas realmente espectaculares. También hay otros momentos más flojos, demasiado anclados en el cliché, en lo que hemos visto tantas veces. Una de las escenas cumbre se encuentra al final en una lucha desigual contra uno de esos infectados, y a pesar de lo gore y lo terrible por el drama del que ahora no voy a hablar nada, me resulta un tanto vacía. Y el final no me parece tampoco muy conseguido, creo que sucede de manera muy abrupta, falta algo más de transición, o sobra metraje antes para llegar ahí. Aún con todo, la película resulta estimulante en muchos momentos. Desde luego es mucho mejor que la mayoría de pelis y series de vampiros que estoy viendo (The Vampire diaries comparado con esto es como ver los Teletubies), y demás plagas incluyendo zombis o infectados o lo que queráis. A destacar, por último, algunos de los diálogos y la música que los acompaña. No es una película de momentos épicos, toda la tensión viene de una trama bien desarrollada. Eso es lo que hace que se disfrute aún con más ganas.





2 comentarios:

Renaissance dijo...

Esta la encontré en The Horror Club, aunque todavía la tengo pendiente para ver. Yo es ver una película con algo de tema postapocalíptico, y caigo como una pardilla. Y claro, lo mismo salen cosas como estas, que acabo viendo Resident Evil 4.

Antò dijo...

Hola! Pues no está nada mal, sin ser tampoco la maravilla de las maravillas. Todos somos muy apocalípticos, creo. Aunque personalmente prefiero un mundo en ruinas tipo Mad Max o, ya puestos, ¡Waterworld! Tanto vampiro suelto ya me cansa, ahora que éstos no sé muy bien ni lo que son. Un saludo.