Miopes

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sábado, 25 de junio de 2011

Hanna goes chemical: "Hanna" impacta en lo visual y los Chemical Brothers en lo acústico.

8/10
Hanna es una chica que es adiestrada para convertirse en un asesino infalible en los bosques de Finlandia. Su padre es el que la enseña en esos tortuosos caminos de forma implacable, mientras la va ilustrando con nociones de casi todo. A eso lo llamo yo Conocimiento del Medio. La curiosidad de Hanna (Saoirse Ronan) por ver que hay más allá no puede pararse. Ya se siente preparada, por mucho que su padre y mentor, Erik (Eric Bana) le niegue tal derecho, mientras en una enciclopedia acartonada y junto al fuego de su refugio en el bosque, va leyendo conceptos como la ballena azul, la supernova o la música (me gustó mucho ese momento). Pero es enviada fuera, de una forma un tanto brutal, cuando decenas de agentes salidos de no se sabe donde vienen a buscarla. Hanna tiene un objetivo, matar a Marissa (Cate Blanchett). A partir de ahí empieza una historia de persecución con alguna que otra sorpresa tanto en la trama como en el aspecto visual. 
Tengo que decir que fui a ver Hanna sin demasiada idea sobre el argumento, ni siquiera estaba seguro de quienes eran los actores principales. LLegué a creer que era una película australiana, supongo que por Eric Bana y por Cate Blanchett (qué hermosa es esta mujer, por dios). Y es una sensación que me gusta, la de no saber demasiado de una película. Me gustaría que fuera nada en absoluto, pero me gusta el cine y me encanta leer de cine. La tentación es demasiado fuerte. Cuando veo esa primera escena con la joven Saoirse (si alguien sabe como se pronuncia, se lo agradeceré) intentado cazar ese precioso reno en medio de un desierto de hielo, me quedé un poco descolocado. Además, en un principio todo está como un lugar atemporal, no está definido donde estamos ni cuando. Por eso choca tanto la escena en la que un gigantesco avión sobrevuela la cabaña donde están refugiados padre e hija, ensordeciendo sus "pacíficas" vidas y dando por comienzo la acción. Pero volviendo a esa primera escena, es importante el que Hanna se acerque al animal y le hable con respeto, acaba de matar para poder alimentarse pero observamos un cazador que considera a su presa como un animal digno de consideración, por lo que acaba con él rápidamente, lamentando el no haberlo hecho de un solo flechazo para ahorrarle el dolor. 

Conforme iba pasando la película, me iba pareciendo más convencional. Una chica superentrenada para matar puede no ser algo típico, pero toda la historia de huida de aquel lugar secreto en medio de ninguna parte, junto con la posterior persecución ya se había visto antes. Si a eso le añadimos los factores venganza de madre cruelmente asesinada y experimentos genéticos de dudosa ética, pues ya tenemos un combo interesante, aunque ya visto. Pero eso, al menos para mí, no es un problema. La historia nos ha enseñado que las mismas tramas se encuentran presentes en miles de obras de la literatura. Lo importante es el qué, pero aún más importante es el cómo. Y en Hanna, el  cómo funciona. La estética es realmente de una factura superior. Las peleas están logradas, no son superbatallas increíbles, tienen un aspecto realista a pesar de lo irreal de toda la situación. Los papeles de Eric Bana y Cate Blanchett no están mal tampoco. Quizás demasiado hieráticos a veces, pero el director querría algo así, posiblemente para provocar esa sensación de frialdad necesaria para un asesino de la CIA. Aún con todo, quedan demasiado superficiales, en especial el papel de Blanchett, que debería haber sido un contrapunto a Ronan. Por cierto, esta chica lo hace muy bien, pero es tan guapa y tan mona, y tan perfecta, que lo de superasesina letal me descoloca. 

Y estamos inmersos en esta persecución, tremenda, angustiosa a ratos (ojo al supervillano ejecutor que envían, resulta cuanto menos curioso), cuando te plantan una historia de amistad entre dos niñas. Y te quedas como diciendo, vaya esto sí que es raro. Pero sin embargo funciona. Estamos descubriendo el mundo de Hanna, pero ella está descubriendo a su vez el resto del mundo. Y las emociones es algo de lo que había estado privada demasiado tiempo. Hay momentos de gran intimidad, rodados con especial sensibilidad. Por un momento te hacen sentir en otra película completamente distinta. Una de mis escenas favoritas es la escena de los interrogatorios en la zona de las aduanas, con todo los contenedores abiertos y contemplando el interior como si fueran pequeños habitáculos, y uno de los agentes saltando como un niño sobre ellos. El director Joe Wright ha decidido hacer una película de acción estilizada, al estilo de la serie de Bourne, incluso usa una banda sonora peculiar, de la que hablaré más tarde. Aunque hay ciertas cosas que rechinan, sobre todo para un espectador español, en líneas generales, Hanna es un entretenido experimento que es más de lo que aparenta. No le gustará a quien espere una película convencional, pero quien quiera sumergirse en una nueva recreación del mito del héroe, ésta es su película. Y está Cate Blanchett, de mala malísima, mal editada, con pocas líneas, acento extraño, pero .... está Cate Blanchett.

Otras opiniones sobre Hanna las podéis encontrar en Insensatos en MoriaCityTerrores y en el Steven's blog.

Y, ¿qué pasa con la banda sonora? Pues que está genial.

8/10
Siempre me han gustado The Chemical Brothers, aunque digan que ya están acabados. Todos sus discos tienen temas que me hacen sentir de maneras muy distintas, desde la violencia, pasando por la pasión, por la paranoia, melancolía, amor...son unos maestros del electro. Por supuesto, no podía ser menos. Y este año parece que dos de los grupos más reconocidos del panorama, han decidido crear su banda sonora. Estoy hablando de Daft Punk y su Tron: Legacy. En el caso de los Daft Punk, estaban trabajando para Disney y un megaproyecto, mientras que los Chems se adhieren a esta pequeña película sin muchas pretensiones pero que quizás así les permita moverse con mayor libertad y exponer mayor creatividad. Desde luego la jugada les ha salido redonda, al menos en lo que a mi respecta.


El tema inicial, Hanna's theme, el único con voces y que se nos muestra de nuevo al final en su versión más larga, es hermoso, cautivador, como el principio de la película. Una música distinta hubiera dañado seriamente la historia, la hubiera hecho menos emotiva, incluso el tema Escape 700, el de la huida, no intenta sobrecargar la escena con música, sino acompañarla. Mi favorito es The devil is in the details con su versión posterior The devil is in the beats. Un tema infantil, practicamente naif que con su repetición te puede llevar al nerviosismo, pero al que requiere la película. En las bandas sonoras se producen muchas variaciones de una misma idea, pero los Chemical Brothers la manejan maravillosamente bien. Y los tiempos lentos, lo que te lleva a momentos más íntimos o de reflexión como Marissa's flashback o el propio Hanna's theme. El tema pensado para la lucha entre los contenedores es puramente cine, pero también es Chemical Brothers. No han perdido nada de su identidad en esta banda sonora, cosa que sí les pudo ocurrir a los Daft Punk con Tron. Por cierto que la colaboración en el tema principal y único cantado del disco corre a cargo de Stephanie Dosen, una cantante americana que guarda cierto parecido con la propia Hanna, sino mirad aquí. Una gran banda sonora de los Chems que, sin llegar al nivel de sus discos, no desentona en absoluto con el trabajo de Tom Rowlands y Ed Simmons tras veinte años al pie del cañón.


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