Miopes

Miopes

lunes, 13 de junio de 2011

Black Stone Cherry, "Between the devil and the deep blue sea"

6/10
¿Se puede ser más americano que alguien que venga de Kentucky? De ahí proceden estos chavalotes, tan sanos como se pueden ver en las fotos de promoción, los llamados Black Stone Cherry. Ya decían ellos con su anterior álbum,el contundente Folklore and superstition, que querían "tomar la tradición sureña y darla a probar al resto del mundo". Es decir, estamos hablando de una banda que combina la música folk americana con el hard rock más contundente. En principio, todo eso me gusta.

La banda está compuesta por Chris Robertson (a la guitarra y la voz), el batería John Fred Young, como miembros originales de la banda. Luego se les unirían Ben Wells como guitarra, y el bajo lo lleva Jon Lawhon. El peso de la banda recae sobre la poderosa voz de Chris, y los riffs asesinos, mortales, tremendos, no aptos para artipoperos de Ben Wells. Pero claro, en una banda así la batería no puede quedar atrás, y es que abruma el bueno de Young  ahí detrás con la base rítmica de Lawhon. Dicho todo esto parece que estamos ante los nuevos Kings of Leon. Nope, la originalidad de los primeros KOL no se ve estas canciones para nada, que sí, que son muy buenas y, personalmente, me levantan el ánimo. Yo voy con los BSC por todos lados, pero hay que reconocer que a veces el sonido te llega a aburrir. No es todo lo enérgico que pudiera esperar, hay sus medios tiempos baladas muy american style y esos coros que tan bien quedarían para una road movie de buen rollo. Si no conocéis a los Black Stone Cherry sólo tenéis que hacer esta receta. Se coge un poquito de Alter Bridge/Breaking Benjamin/Creep, pero sólo su parte más melódica y por tanto más anodina, lo rocías todo con una pizca de Buckcherry, de los primeros tiempos, pero sin ponerle huevos...a la receta, quiero decir....lo pasas por la batidora mientras escuchas Lynyrd Skynyrd o Blackfoot, sin pasarte que ellos dicen que son música de raíces pero no sureños...no sé qué se puede ser en USA si no tomas esas raíces...añades a la mezcla el último de Kid Rock...y el resultado es....¡Nickelback!. De acuerdo, no son tan clavaditos, pero estamos muy muy cerca, digamos que el cruce es Nickelback + The Calling. De hecho, la voz de Chris me recuerda en algunos momentos a la Alex Band, cantante de The Calling, los de Camino Palmero, que tampoco es tan mal disco digan lo que digan...pero eso eso otra cosa..


Rock and roll attitude!!


El disco en sí es una auténtica gozada para alguien a quien le guste todas las bandas citadas anteriormente. Y el rock americano en general. Y digo rock americano porque son composiciones muy clásicas, tanto en la música como en las letras. Pero tras escuchar los discos anteriores (Folkore and superstition y Black stone cherry) se ve que han tomado el rumbo más clásico (sin dejarse unas patillas extraordinariamente largas y ponerse un stetson extragrande, que éstos no trabajan para MCA), quitando un poco de la presencia del hard rock heredero del grunge de finales de los 90. Más melodía, más coros y más diversión. "White trash millionaire" es la presentación a lo grande, con esa declaración de intenciones tan brutal:

I wanna be a white trash millionaire
Ain't got much and I don't care
Count your cash and kiss my ass
This whole damn world gonna know I been here
I got two zig-zags and you know I'll share
I'm everyone from nowhere

"Killing floor", como su propio nombre indica, es otro chute de adrenalina. Pura energía con unos riffs tremendos, de la vieja escuela adaptada al siglo XXI. Aquí no huele precisamente vaca, lo del country lo tienen como una influencia un poco ad hoc en contadas ocasiones. Nos bajamos un poco de la burra con el siguiente tema, "In my blood", un medio tiempo con un inmenso solo también à l'ancienne. "Such a shame" es el clásico tema que podríamos encontrar en Alter Bridge, en cualquier momento. Coros persistentes, que tienen a la épica. "Won't let go" es la primera balada del disco, es de esos temas que podemos reconocer tanto en la escuela americana (ahí es cuando hablo de The calling o incluso de unos Bon Jovi, ¿por qué no?). Tiene esa clase de estribillo que te va animando, de esas canciones que te gustaría cantar cuando tienes quince años y tu novia le gusta el puñetero rapero, con la clase que tú tienes..."Blame it on the boom boom", potente, un poco tonta, pero juerguista. "Like I roll", espíritu country rock total. Parece una canción de Sugarland, y yo encantado, qué quieres que te diga. Aquí tengo mis camperas listas para patear la ciudad. Versión que te crió, "Can't you see", el clásico del country rock por excelencia para un servidor, del gran Hank Williams Jr. (o al menos, la cantaba él, aunque la escribiera Tony Cadwell). "Let me see you shake" es muy boogie rock pero endurecido. "Stay", con ese nombre qué puede ser si no. De las que quedan me gusta mucho "All I'm dreamin' of", por ser un poco más diferente, aunque se trate de otra balada. En definitiva, un disco quizás demasiado trillado, pero que me parece que está a la altura de lo que se espera de una banda con tanto oficio como estos chavales, que han mamado música desde la mismísima cuna ahí en el porche, mientras los primos mayores se peleaban por los banjos. No, en serio, gran disco y en directo son matadores. Quizás les pediría algo más de ese folk y ese blues del que tanto hacen alarde, harían la escucha mucho más interesante, hay temas realmente planos. Pero todo sea por el riff.

No hay comentarios: