Miopes

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lunes, 27 de junio de 2011

Crítica breve: Copiloto & Frank Turner


COPILOTO : "El inicio, el desencanto y el círculo de confianza" (Grabaciones en el mar, 2011)


Javier Almazán, alias Copiloto, ya me había encandilado con su anterior disco,  "Un segundo luminoso" (Grabaciones en el mar, 2008), álbum que aún se mantiene como mi favorito de los tres, habrá que darle a éste algo de más de tiempo. Dividido en tres partes (El inicio - El desencanto - El círculo de confianza), si hay algo que transmite estas once canciones son optimismo, un sentido estrictamente positivo de la vida, lo cual no nos viene mal, la verdad. Aunque son canciones bastante básicas, de pop alegre anclado en los mejores momentos de de los setenta. Por supuesto, la herencia de los Beatles pesa muchísimo. Podéis pensar en Lori Meyers, los primeros, los Deluxe de Xoel. Esta herencia del grupo de Lennon y sus muchachos está más que evidente en canciones como Lista de convocados. Es una de mis canciones del año, ya lo voy adelantando, me encanta ese aspecto retro con una sección de viento tan espectacular. Prêt à porter es un excelente comienzo, uno de esos temas que te ponen de buen humor tan sólo con escuchar los primeros compases. Salvar el día es otro de los momentos importantes del disco, un clásico tema pop, con un excelente estribillo y unas fantástica percusión también heredera de esas bandas pop de los setenta. Me hacen recordar en algunas ocasiones al recientemente fallecido Alex Chilton y sus Big Star. Guitarras amables, teclados, trompetas, una cálida voz y excelentes letras hacen de éste un gran trabajo del oscense.




FRANK TURNER "England keep my bones" (Epitaph, 2011)

El antiguo punk reconvertido a punk folk rocker ha vuelto a sacar un álbum hecho con las entrañas. Coged un poco de la esencia de cualquier bar de las islas británicas, poned la noche especial debutantes y dejaros llevar por ese chico con perilla que grita verdades como puños con su guitarra acústica, desgañitándose en cada estribillo. Frank Turner tiene algo que te engancha y no te suelta. No está inventando la pólvora pero mete mucha en sus canciones. Pura diversión sin perder la perspectiva de la realidad. Canciones de pub como he dicho antes, regadas de cerveza y sinceridad. La primera canción dedicada a su abuela recientemente fallecida Peggy sang the blues es una maravilla, una  pequeña joyita de este disco. Este disco es tan británico que hasta el nombre del disco está sacado de una obra clásica de Shakespeare, "The life and death of King John", pero no hay que irse corriendo. Son temas universales: amor, desesperación, nostalgia, Dios, amigos...temas que nos tocan a todos y nos emocionan, enfadan, irritan, alegran por igual. Y es que la voz del amigo Frank acompaña perfectamente, es un auténtico storyteller. Desafortunadamente no va a pasar por estas tierras este verano, una pena visto que parte de su gira internacional la va a hacer con los Social Distortion. También ha tocado con otras punk-rock como Against Me!. Disco llenos de himnos, mis favoritas son I still believe y la irresistible I am disappeared. Lo de cuentacuentos viene perfecto en English course, donde, a cappella, cuenta una historia clásica de la tradición oral inglesa sacada de la leyenda negra de King William y sus luchas contra los Hombres del Norte. Gran álbum, variado con muchos más matices de los que pudiera parecer. Frank Turner sigue sin decepcionar. 


sábado, 25 de junio de 2011

Hanna goes chemical: "Hanna" impacta en lo visual y los Chemical Brothers en lo acústico.

8/10
Hanna es una chica que es adiestrada para convertirse en un asesino infalible en los bosques de Finlandia. Su padre es el que la enseña en esos tortuosos caminos de forma implacable, mientras la va ilustrando con nociones de casi todo. A eso lo llamo yo Conocimiento del Medio. La curiosidad de Hanna (Saoirse Ronan) por ver que hay más allá no puede pararse. Ya se siente preparada, por mucho que su padre y mentor, Erik (Eric Bana) le niegue tal derecho, mientras en una enciclopedia acartonada y junto al fuego de su refugio en el bosque, va leyendo conceptos como la ballena azul, la supernova o la música (me gustó mucho ese momento). Pero es enviada fuera, de una forma un tanto brutal, cuando decenas de agentes salidos de no se sabe donde vienen a buscarla. Hanna tiene un objetivo, matar a Marissa (Cate Blanchett). A partir de ahí empieza una historia de persecución con alguna que otra sorpresa tanto en la trama como en el aspecto visual. 
Tengo que decir que fui a ver Hanna sin demasiada idea sobre el argumento, ni siquiera estaba seguro de quienes eran los actores principales. LLegué a creer que era una película australiana, supongo que por Eric Bana y por Cate Blanchett (qué hermosa es esta mujer, por dios). Y es una sensación que me gusta, la de no saber demasiado de una película. Me gustaría que fuera nada en absoluto, pero me gusta el cine y me encanta leer de cine. La tentación es demasiado fuerte. Cuando veo esa primera escena con la joven Saoirse (si alguien sabe como se pronuncia, se lo agradeceré) intentado cazar ese precioso reno en medio de un desierto de hielo, me quedé un poco descolocado. Además, en un principio todo está como un lugar atemporal, no está definido donde estamos ni cuando. Por eso choca tanto la escena en la que un gigantesco avión sobrevuela la cabaña donde están refugiados padre e hija, ensordeciendo sus "pacíficas" vidas y dando por comienzo la acción. Pero volviendo a esa primera escena, es importante el que Hanna se acerque al animal y le hable con respeto, acaba de matar para poder alimentarse pero observamos un cazador que considera a su presa como un animal digno de consideración, por lo que acaba con él rápidamente, lamentando el no haberlo hecho de un solo flechazo para ahorrarle el dolor. 

Conforme iba pasando la película, me iba pareciendo más convencional. Una chica superentrenada para matar puede no ser algo típico, pero toda la historia de huida de aquel lugar secreto en medio de ninguna parte, junto con la posterior persecución ya se había visto antes. Si a eso le añadimos los factores venganza de madre cruelmente asesinada y experimentos genéticos de dudosa ética, pues ya tenemos un combo interesante, aunque ya visto. Pero eso, al menos para mí, no es un problema. La historia nos ha enseñado que las mismas tramas se encuentran presentes en miles de obras de la literatura. Lo importante es el qué, pero aún más importante es el cómo. Y en Hanna, el  cómo funciona. La estética es realmente de una factura superior. Las peleas están logradas, no son superbatallas increíbles, tienen un aspecto realista a pesar de lo irreal de toda la situación. Los papeles de Eric Bana y Cate Blanchett no están mal tampoco. Quizás demasiado hieráticos a veces, pero el director querría algo así, posiblemente para provocar esa sensación de frialdad necesaria para un asesino de la CIA. Aún con todo, quedan demasiado superficiales, en especial el papel de Blanchett, que debería haber sido un contrapunto a Ronan. Por cierto, esta chica lo hace muy bien, pero es tan guapa y tan mona, y tan perfecta, que lo de superasesina letal me descoloca. 

Y estamos inmersos en esta persecución, tremenda, angustiosa a ratos (ojo al supervillano ejecutor que envían, resulta cuanto menos curioso), cuando te plantan una historia de amistad entre dos niñas. Y te quedas como diciendo, vaya esto sí que es raro. Pero sin embargo funciona. Estamos descubriendo el mundo de Hanna, pero ella está descubriendo a su vez el resto del mundo. Y las emociones es algo de lo que había estado privada demasiado tiempo. Hay momentos de gran intimidad, rodados con especial sensibilidad. Por un momento te hacen sentir en otra película completamente distinta. Una de mis escenas favoritas es la escena de los interrogatorios en la zona de las aduanas, con todo los contenedores abiertos y contemplando el interior como si fueran pequeños habitáculos, y uno de los agentes saltando como un niño sobre ellos. El director Joe Wright ha decidido hacer una película de acción estilizada, al estilo de la serie de Bourne, incluso usa una banda sonora peculiar, de la que hablaré más tarde. Aunque hay ciertas cosas que rechinan, sobre todo para un espectador español, en líneas generales, Hanna es un entretenido experimento que es más de lo que aparenta. No le gustará a quien espere una película convencional, pero quien quiera sumergirse en una nueva recreación del mito del héroe, ésta es su película. Y está Cate Blanchett, de mala malísima, mal editada, con pocas líneas, acento extraño, pero .... está Cate Blanchett.

Otras opiniones sobre Hanna las podéis encontrar en Insensatos en MoriaCityTerrores y en el Steven's blog.

Y, ¿qué pasa con la banda sonora? Pues que está genial.

8/10
Siempre me han gustado The Chemical Brothers, aunque digan que ya están acabados. Todos sus discos tienen temas que me hacen sentir de maneras muy distintas, desde la violencia, pasando por la pasión, por la paranoia, melancolía, amor...son unos maestros del electro. Por supuesto, no podía ser menos. Y este año parece que dos de los grupos más reconocidos del panorama, han decidido crear su banda sonora. Estoy hablando de Daft Punk y su Tron: Legacy. En el caso de los Daft Punk, estaban trabajando para Disney y un megaproyecto, mientras que los Chems se adhieren a esta pequeña película sin muchas pretensiones pero que quizás así les permita moverse con mayor libertad y exponer mayor creatividad. Desde luego la jugada les ha salido redonda, al menos en lo que a mi respecta.


El tema inicial, Hanna's theme, el único con voces y que se nos muestra de nuevo al final en su versión más larga, es hermoso, cautivador, como el principio de la película. Una música distinta hubiera dañado seriamente la historia, la hubiera hecho menos emotiva, incluso el tema Escape 700, el de la huida, no intenta sobrecargar la escena con música, sino acompañarla. Mi favorito es The devil is in the details con su versión posterior The devil is in the beats. Un tema infantil, practicamente naif que con su repetición te puede llevar al nerviosismo, pero al que requiere la película. En las bandas sonoras se producen muchas variaciones de una misma idea, pero los Chemical Brothers la manejan maravillosamente bien. Y los tiempos lentos, lo que te lleva a momentos más íntimos o de reflexión como Marissa's flashback o el propio Hanna's theme. El tema pensado para la lucha entre los contenedores es puramente cine, pero también es Chemical Brothers. No han perdido nada de su identidad en esta banda sonora, cosa que sí les pudo ocurrir a los Daft Punk con Tron. Por cierto que la colaboración en el tema principal y único cantado del disco corre a cargo de Stephanie Dosen, una cantante americana que guarda cierto parecido con la propia Hanna, sino mirad aquí. Una gran banda sonora de los Chems que, sin llegar al nivel de sus discos, no desentona en absoluto con el trabajo de Tom Rowlands y Ed Simmons tras veinte años al pie del cañón.


viernes, 24 de junio de 2011

Amy

Over futile odds 
And laughed at by the gods 
And now the final frame 
Love is a losing game




Todo el mundo se ríe de ti. Todos hacen chistes, manipulan tus imágenes y te hacen parecer aún más ridícula, aún más estúpida, aún más derrotada. Te has convertido en un cliché, en un tema socorrido para los últimos minutos de algún programa sin ningún contenido que el del puro odio. Te vemos cayéndote, como si te empujaran todos aquellos a los que tu música les importa poco. Eres carne de prensa amarilla, ya ni siquiera de la rosa. Te quieren ver así, resbalándote, pidiendo que te recuerden las letras, casi agarrándote del brazo porque en cualquier momento estarás otra vez en el suelo, sin dignidad, con todos aquellos flashes bombardeándote. Los titulares al día siguiente no serán condescendientes. Te tildarán de drogadicta, de enferma, de desastre y de mal ejemplo para esta sociedad bien pensante. Te llamarán estrella de un día, muñeca rota o cualquier otro adjetivo que pueda dar esa sensación de que un día, un sólo día, fuiste la mejor, pero ahora, ¿qué eres?

Eras especial. La primera vez que escuché tu voz no pude pensar otra cosa. Es especial. Etta James, Etta Jones, Billie Holiday...todos esos nombres, diosas del olimpo del soul, se han pronunciado al hablar de ti. Quizás esas comparaciones son las que te han hundido. Tenías ese encanto en la voz, ese manera de arrastrarla, de susurrar. No parecías ser de este siglo, alguien como tú debería haber vivido 60 años atrás. Y sin embargo tu aspecto tan peculiar. A medio camino entre una pin-up oscura y la camarera de una taberna en algún puerto perdido. Tu cuerpo plagado de tatuajes que no aspiran al misticismo ni mucho menos, tú eres directa, eres peligrosa. Hasta para tí misma. Ese pelo, ay dios, ese peinado imposible que sirve de carnaza a tus detractores, esos herejes. Esa maravillosa combinación de cabello, elevada de forma imposible. Nunca fuiste hermosa, nunca tuviste una cara de ángel, si es que sabemos lo que es eso. Tu voz era tu gancho, tu voz y una actitud, un estilo y el saberte heredera de una tradición que no todos pueden llevar. Y sin embargo tenías una sonrisa franca, quizás por eso pusiste ese nombre a tu debut. Una sonrisa abierta, que, con todos tus defectos, me ponía de buen humor sólo verla, incluso cuando te colgabas esos horribles aros como pendientes. Qué extraña combinación con aquella flor naranja en la cabeza, la camiseta interior ajustada que no ocultaba ni tus tatuajes, ni tus prominentes pechos en tan mínima figura, ni esos dientes a los que un arreglo no hubieran venido mal, unido todo a esa piercing encima del labio superior y las interminables cejas, qué combinación Dios mío....¿Dónde está ahora toda esa fuerza de una chica de 20 años que se quería comer el mundo a base de un estilo propio? Dominabas el funk, el jazz, el R&B, te atrevías a tocar con guitarra en mano como si fueras una auténtica rock star. Muchos envidiaban que tuvieras toda ese determinación, y ahora...Ahora eres una sombra de todo eso. La heroína y solo dios sabe qué más te han convertido en un fantoche, en una figura a la que todos acusar. Decirte que vuelvas a ser la que fuiste no serviría de nada, alguno ya tiene preparado el titular en el que diga que Amy Winehouse ha muerto, por fin lo consiguió. Y mientras tanto, sigo emocionándome con esa voz, con esas palabras, aunque sepa que no eres buena, sigo creyendo que volverás a deslumbrar. Yo sigo creyendo en los finales felices. 


martes, 21 de junio de 2011

Stake land, una road movie con todos los extras.

7/10
Siempre me ha parecido que situar la escena de una película en una zona apocalíptica o post-apocalíptica suena prometedor, al menos la idea me atrae. Creo que es esa premisa justamente, el mundo tal y como lo conocemos (o parte de él, preferiblemente los Estados Unidos) se ha ido al garete y los pocos supervivientes que quedan de ese desastre nuclear / virus mortal / invasión extranjera o extraterrestre / horda de zombis o vampires voraces, deben luchar por no sucumbir ante los nuevos peligros de un mundo que ya no es sino una sombra de lo que fue. Porque encima, el detalle más aterrador es que puedes ver lo que fue ese mundo: tiendas, gasolineras, comisarías, vehículos abandonados en medio de la carretera...ciudades enteras que no son otra cosa que ruinas de civilizaciones pasadas, como ya las habíamos encontrado en otros tantos puntos del planeta. Eso es lo que engancha al espectador, es como si fuera nuestro mundo o un reflejo de él, oscurecido, estamos al otro lado del espejo. Y nuestros héroes o antihéroes tienen que resolver la papeleta como pueden. 

Stake land (2011) pertenece a ese género tan bastardo llamado las road movies. Y digo bastardo porque está repleto de elementos que pueden o no aparecer en él, en Stake land los encontrarás todos. Plaga de vampiros hambrientos de sangre fresca, humanos deshumanizados que son otro monstruo más, tierra hostil que no permite débiles, héroe solitario que se apiada de un chaval indefenso, ciudades fortificadas donde poder conseguir un poco de esa sociedad ya perdida. Todo eso y más lo podemos ver en esta buena película del 2010 que se estrenó en algún festival, aunque oficialmente se haya estrenado este año, con buenas críticas en su mayoría, aunque las hay también que la convierten en un producto más de una larga lista de historias trilladas y sin imaginación. 

Una epidemia vampírica ha convertido América en una lugar aún más inhóspito de lo habitual, los ataques son constantes y resulta casi imposible eliminar la plaga. Lo que se intenta es ponerla en cuarentena creando pequeñas zonas totalmente vigiladas que puedan estar bien protegidas. Falta comida y lugar donde cobijarse, por lo que los supervivientes se vuelven recelosos y tienen miedo de cualquiera que se les acerque. Tribus de religiosos extremistas o caníbales pueden ser aún más peligrosas que los propios vampiros. En todo este marasmo de terror, está Mister, un cazador de vampiros solitario que salva a Martin de ser comida de vampiros, pero que no puede evitar la muerte de la familia de éste, en una primera escena perfectamente introductoria de lo que vamos a ver. A lo largo del camino que emprenden juntos, Mister se convierte en un maestro y la lista de personajes que encontramos nos irán enseñando las distintas visiones de la sociedad emergente tras el apocalípsis vampírico. 

Lo que más me gusta de la película no es la trama, que no descubre nada nuevo, sino la forma en la que está narrada, muy realista, es como un drama independiente con vampiros (terribles, por cierto) en medio. Tiene escenas de gran creatividad, así como personajes secundarios que enriquecen la acción. El personaje de Kelly McGillis es uno de ellos, haciendo de monja violada por unos miembros de una secta ultrareligiosa caníbal (sí, en efecto), pero Michael Cerveris (conocido como uno de los observadores en Fringe) tiene otro gran papel, como líder de la Hermandad, la secta en cuestión. La película está filmada con bajo presupuesto, se ve, pero el director sabe lo que está haciendo y consigue algunas escenas realmente espectaculares. También hay otros momentos más flojos, demasiado anclados en el cliché, en lo que hemos visto tantas veces. Una de las escenas cumbre se encuentra al final en una lucha desigual contra uno de esos infectados, y a pesar de lo gore y lo terrible por el drama del que ahora no voy a hablar nada, me resulta un tanto vacía. Y el final no me parece tampoco muy conseguido, creo que sucede de manera muy abrupta, falta algo más de transición, o sobra metraje antes para llegar ahí. Aún con todo, la película resulta estimulante en muchos momentos. Desde luego es mucho mejor que la mayoría de pelis y series de vampiros que estoy viendo (The Vampire diaries comparado con esto es como ver los Teletubies), y demás plagas incluyendo zombis o infectados o lo que queráis. A destacar, por último, algunos de los diálogos y la música que los acompaña. No es una película de momentos épicos, toda la tensión viene de una trama bien desarrollada. Eso es lo que hace que se disfrute aún con más ganas.





No sé como llamar este post, por ejemplo, canciones que no te deberían gustar si fueras un talibán de rock and roll, pero aún así te gustan

Estando en una verbena de pueblo este fin de semana, comencéme a preguntar por las mejores canciones supuestamente no convencionales de mis grupos favoritos. Es decir, aquellas canciones que se salen del estilo habitual de los grupos que han marcado mi aprendizaje musical, y que, sin embargo, se han vuelto populares, por las razones que sean. Ya sabéis, la típica conversación de bar entre dos frikis hartos de cubatas sin mucho más que hacer. Así que vuelvo a lo hizo grande este blog (pero qué tonterías digo...) y no es otra cosa que ... ¡las listas!

Todo comenzó al asistir al concierto de una de esas denostadas orquestas que se pegan el verano trabajando como unos campeones. Empiezan por las mañanas, a la hora de vermú, tocando todo tipo de pasodobles, salsa, alguna de Shakira. Pero todos sabemos que mientras estaban calentando motores antes de empezar el show, se sucedían los riffs de Metallica, AC/DC, e incluso algún moderno metían a los Sôber. Sólo para probar sonido, que luego venía Ricky Martin y Antonio Molina. Por cierto, algún día tengo que hablar del look de esos cantantes, ayer vi uno que...madre mía. A lo que íbamos. Nos encontrábamos el sábado escuchando ya la última parte del concierto. El cantante, un tipo ya veterano pero con voz inmensa y mucha, mucha energía, llevaba ya dos horas y media de concierto por la mañana, otras tres o cuatro por la tarde, más las cuatro de la noche, todo un campeón, y se puso a cantar ...

"Jump" - Van Halen 
En 1984, Van Halen eran un grupo muy muy grande. Tenían a un guitarrista que ha marcado una época, sus discos eran una auténtica orgía de riffs y solos, mezclado todo con una canciones muy pegadizas y encima contando con un frontman de manual. Mr. Dave Lee Roth. Tras 1984, el sexto disco de la banda, Roth se fue y les dejó con una canción hecha a su medida. Si había algo que había cambiado en este genial disco era el uso de los sintetizadores, que estaba por todos lados, pero sorprendía el hecho de que una banda que basaba su sonido en el poder de las guitarras los usara tanto. ¿Qué tiene que ver la potencia de Ain't talkin' about love o Dance the night away con Jump? Que son canciones festivas, alegres y explosivas, como todas las de uno de los grupos más míticos del hard rock americano. Es una canción que me pone de buen humor siempre que la escucho, no importa que sea el paradigma de la comercialidad al cubo, que tenga un estribillo repetitivo y que sea más bien tonta. Ese riff de sintetizador es inolvidable.


"Turbo lover" - Judas Priest
El disco más blandito de los Judas, eso dicen. Después de la obra maestra Screaming for Vengeance (1982) y el más flojo, pero igualmente estimable Defenders of the faith (1984), llegó Turbo (1986). Los sintetizadores estaban de moda, ya lo habíamos dicho antes, pero es que se pasaron. No sé en que estaban pensando estos chicos, de hecho la reacción posterior no pudo ser más evidente. Endurecimiento del sonido primero con Ram it down (1988) y luego con Painkiller (1990). No será un disco que guste a todo el mundo, por supuesto, de hecho para la mayoría ha quedado como una rareza de los Judas, exclusivo para los fans de la banda, el resto lo ven como música anticuada sin ningún interés. Pero ahí tienes esas primeras notas del título inicial, Turbo lover, una declaración de principios del amigo Halford, que se siente más que a gusto con ese tono chulito piscinas. Grande.

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"Sure know something" - Kiss
No es que los Kiss hayan sido un dechado de virtudes rockeras, pero sí han disfrutado como nadie del status de rock star. En 1979, los Kiss estaban en lo más alto, pero se empezaba a notra el cansancio, sobre todo de Peter Criss, tras su desafortunado accidente. Y después de dos discazos en directo que ya están dentro de la mitología rock, los Kiss no se sabía muy bien que querían hacer. ¿Seguier haciendo rock clásico sin buscar la excelencia, o un poco de experimentación,que nunca viene mal? Y aquí tenemos este Dinasty, una colección de canciones tirando a pop repleto de capa de brillantina propia de la época. Estuve a punto de poner I was made for lovin' you, pero es que creo que Sure know something tiene algo especial, ese bajo tan funky, además siempre me ha parecido que Paul Stanley tenía ese puntito filogay que tan bien le iba a esta canción.



"Can I play with madness?" - Iron Maiden
Sí, en efecto Seventh son of a seventh son es algo así como el último gran disco de los Maiden. Entonces todas sus canciones deberían ser favoritas, pero no sé por qué creo que Can I play with madness está algo así como infravalorada. Siempre me ha parecido una canción grandiosa, aunque tiene poco que ver con ese metal progresivo que tan bien se le da. Esos coros tan propios de otras bandas no parecen tener mucho que ver con los viejos éxitos de la banda. Pero aún con todo, esta canción me parece magnífica, divertida y además queda muy bien cuando la tocas con los amigos. 



"Carry on" - Manowar
Hace unos años observé en la universidad, en una de las salas de estudio, una curiosa pintada que decía algo así como "Me gustan bastante Manowar". Siempre me pregunté que quiso decir ese misterioso autor con "bastante". Una banda tan excesiva como Manowar, la única y verdadera banda de heavy metal, según ellos mismos, no puede conformarse con un bastante, como si fuera un episodio de Six feet under.  O los amas o los odias. Pero entonces que pinta una canción tan facilona como Carry on, qué disparate es este. ¿Iban a volverse en Fighting the world una banda mainstream? Y qué más da, esta canción suena tan comercial y tan pegadiza como siempre.



"Home Sweet Home" - Mötley Crüe
No sé vosotros, pero en la época en la que me empezó a interesar el rock más duro, el disco que menos escuchaba de los Crüe fue este Theatre of Pain. Y creo que a pesar de la calidad del disco, que no era poca, éste nunca estuvo a la altura de los anteriores y los dos posteriores. Y sin embargo en este disco tenemos el mejor medio tiempo de Nikki Sixx y los suyos, una balada genial que no me canso de escuchar, con esos coros tan fantásticos al final, y sí puede ser que de Mötley Crüe nos gustaran sus temas más sleazy, pero este Home sweet Home es genial.



"Crazy little thing called love" - Queen
Este disco, The Game, siempre me echó para atrás. Nunca me gustó, ni siquiera Another one bites the dust. Pero hoy en día me parece una obra maestra de la música pop, más que rock. Así eran los Queen, cuanto más los escuchas más te das cuenta de los matices de su música. Y está esta Crazy little thing called love, un tema rock que rinde homenaje al más clásico rock de los cincuenta. No es que la canción sea más o menos buena, que lo es, es que encaja perfectamente con Queen, podían haber hecho death metal y no les hubiese ido mal.





lunes, 20 de junio de 2011

Fracaso escolar

Bueno, pues estoy corrigiendo los últimos trabajos y exámenes pendientes para poder poner las notas finales de mis alumnos. No habrá grandes sorpresas, las recuperaciones en junio no han surtido el efecto deseado, el de último bote salvavidas del Titanic, y la mayoría de los que no han superado los exámenes estudiarán este verano para poder hacerlo. Así ha sido siempre. ¿O no?
Mientras echaba un vistazo a la red, he encontrado este post en Les inrockuptibles. En su blog sobre educación, un profesor ha dado su visión, muy negativa, sobre los "consejos de clase". Se trata de las juntas de evaluación, el momento en el que todos los profesores ponen sobre la mesa los resultados del año, se evalúan y se decide el que promociona, el que no lo hace y el que lo hace "Por Imperativo Legal". Este profesor francés está realmente indignado. Ve que no hay medios en la Éducation Nationale para mantener repetidores, además de suponer un lastre para los buenos alumnos que vienen por detrás y deciden dejar pasar al curso siguiente, la Seconde Générale, vamos lo que sería nuestro Bachillerato, incluyendo 4º ESO, a una retahíla de zoquetes de mucho cuidado. Chicos que tienen medias que no superan el 3 en las mejores asignaturas, en lengua y en matemáticas no pasan del 1 o incluso menos, lo que explica el resultado que obtienen en otras asignaturas que, en cierto modo, dependen de ellas. Una chica se encuentra presente en la reunión, es como los consejos escolares aquí, tiene que haber al menos dos alumnos representando al colectivo. La chica tiene unas notas deprimentes...pero quiere continuar. Repetir, ni de coña. Ahí, el profesor comienza su sarta de insultos. Lo de cara de bovino es lo de menos. Esos insultos se basan en la idea que los alumnos lo hacen continuamente, y él no puede más. Finalmente, termina diciendo que adelante que vayan pasando, que nos volveremos a ver las caras el año que viene para seguir regalando educación mientras reza para que no le toquen unos de esos desastres académicos imposibles de curar.


La respuesta a la entrada estuvo mucho más dividida de lo que cabría esperar. Hubo comentarios de todo tipo, tanto a favor como en contra. Desde padres como desde profesores. Los padres, la mayoría de ellos, estaban en contra, pero no todos los profesores estaban a favor. Para mí, uno de los grandes errores que comete el profesor es insultar a los alumnos, pierde todos los argumentos. Es como si ya no hubiera ninguna esperanza para esos chavales. Pero también hay que entenderlo, el estar delante de veinte a treinta chicos que diariamente te hacen la vida imposible no es fácil. Pero es que no creo que sea el caso, él habla de seis. Y en un curso muy concreto. Hay un recién licenciado que se cree muy listo que argumenta que él ha estado un año de prácticas en Inglaterra y que eso sí que es difícil. El tipo tiene 21 años y no sabe lo que es realmente ser el profesor principal de una clase, pero se permite opinar. Pues que opine. Sé como son las clases en Inglaterra y sé como son en Francia...y sé como son aquí en España. En Francia el orden en clase es increíble. Hay algún díscolo, pero nada grave. Mi experiencia como profesor en un público francés fue más que satisfactoria, cuando conocí la realidad española casi caigo en depresión. 

La realidad es que los chavales trabajan en España, tienen muchas actividades extraescolares que les limitan el acceso a un conocimiento más exhaustivo de la materia, pero refuerzan otras habilidades que también son importantes (deporte, música, idiomas, etc..). Cada vez los temarios están más adaptados a esta nueva realidad, no digo que sean mucho más fácil que hace unos veinte años, pero da esa impresión. Pero los chicos sí que traen los deberes o tareas, mejor o peor, y se esfuerzan en su mayoría. Lo malo son los que no. Hay mucho abandonado. No necesitan los estudios, no les hacen falta para su futuro profesional, porque ni siquiera se lo han planteado, y prefieren vivir el día a día. Se aburren en clase y se dedican a hablar con los compañeros, muchos de ellos además se sienten fascinados por estos "boicoteadores", así que les siguen el juego, lo que les lleva a despistarse y hay ciertas materias que si no las entiendes en clase, en casa va a ser más difícil. Así van apilando suspensos y suspensos, la montaña se hace enorme y directamente ni se plantean atacar la cima. Saben además que tienen recuperaciones para parar un tren, que se les da muchísimas oportunidades, clases de apoyo incluidas, pero aprobar no es una prioridad. ¿Por qué aprender algo que no sólo no les gusta sino que además no les va a servir para nada en su vida profesional? 

Muchos padres me dicen que hay que castigar más, que no puede ser que una clase sea todo alboroto y los alumnos no puedan aprender. En clase se habla poco, en cuanto alguien dice algo inoportuno se le manda callar y normalmente lo acepta, de lo contrario se le castiga con venir una tarde o algo así. No sé que esperan los padres, un régimen policial o algo así, en clase hay que crear un ambiente agradable que fomente el aprendizaje, eso no viene desde el insulto,viene desde la motivación..¿pero como conseguir esa motivación? Los chavales lo tienen todo. Todo. Ejemplos: Hace un par de semanas encontré a una (buena) alumna escuchando un Ipod en clase. Pues nada, muy bien. El artefacto quedó confiscado y nota en la agenda para la madre. No estuvo muy impresionada esa madre, dijo que la chica se le estaba yendo de las manos y que había que castigarle. Poco más. En otra ocasión, un chico se puso a copiar en clase. Como castigo le dije que tenía que venir esa misma tarde. La madre dijo que de acuerdo, pero que como tenía clases de pádel y ya estaban pagadas, pues que mejor le pusiera deberes, ella le obligaría hacer hasta el último de ellos. Así que el chico no vino al castigo, porque los propios padres no querían. El resto de chavales encantados. Pero luego hay que mantener el orden. Así, todas las que podamos contar. Y llegan nuestras juntas de evaluación finales. Para los que no lo sepan, un alumno puede perfectamente suspender un año. No hay problema, el año que viene pasa de curso, aunque le queden diez. Y sí puede suspender otro más, pero volverá a pasar y así sucesivamente. Además, los chavales pueden ser ateos o no, pero creen con una fe inquebrantable en que vamos a levantar la mano los profesores, aprobando alumnos  con una media de 3 o 3,5. El esfuerzo del año y todo eso. Pues sí, todo esto hace que los chavales se vayan anclando en la mediocridad y que el esfuerzo no tenga premio, que no compense. Estos chavales van avanzando cursos, llegan a la universidad y se convierten en profesores en unos años y ... bueno, imaginad el final. Seguiremos luchando porque los chavales aprueben por sus propios medios, aunque nos cueste alguna bordería o algo peor. La cultura del esfuerzo está ausente de nuestra sociedad, los chavales son un simple reflejo de lo que ven. No hay que olvidar que hoy en día los problemas de los chavales pueden tener formas muy distintas, uno se horroriza cuando se entera de ciertas cosas. Tenemos que cambiar todos. Poco a poco. 

domingo, 19 de junio de 2011

Adiós Mr. Clemons

Dice la leyenda que se encontraba un joven Bruce Springsteen tocando con su banda, The Bruce Springsteen Band en el Student Prince, Kingston Avenue, Band en Ashbury Park (New Jersey, por supuesto) cuando de repente la puerta del local se abrió, casi arrancándola de los goznes. Una sombra alargada de un enorme tipo negro cargada de confianza entró en el local. El tipo le dijo al joven Bruce: "Quiero tocar con tu banda", a lo que éste respondió "Claro, haz lo que quieras". Corría septiembre del año 1971 y la enorme sombra de imponente figura no era otra que la de Clarence Clemons, también conocido como El Príncipe de la Ciudad y el Duque de Paducah o, simplemente, Big Man. Seguramente no sería la primera vez que se veían, eran músicos que tocaban una y otra vez en los bares de la ciudad, y en aquel circuito se conocía todo el mundo, pero estos dos amigos les gustó mantener la anécdota de aquel encuentro que marcó un sonido muy especial de una banda con las que soñaría cualquier músico: la E Street Band.

Clarence Clemons murió ayer 18 de junio en Florida, a los 69 años, tras un ataque que le había tenido seis días al borde la muerte. Toda muerte es sentida, al menos por alguien, pero es que Clarence Clemons significaba muchas cosas para mucha gente. Era la mano derecha de Bruce Springsteen, claro que sí, pero es que daba la impresión de ser un tipo genial. Una sonrisa eterna que disfrutaba haciendo disfrutar a la gente. Un tipo que había empezado en una familia humilde, con un saxofón como regalo de navidad, que se había decidido en un principio por hacer versiones de James Brown, sin descuidar a la gente del barrio de donde venía él. Había estado echando una mano a los chicos más problemáticos de una escuela de barrio. Oímos esa historia de vez en cuando, el gran tipo que se preocupa por los demás. En Clarence siempre fue así. Para el Boss, Clarence fue más que un compañero, fue un hermano, una amistad fraguada en cuarenta años de unión, dando algunos de los mejores momentos de la historia del rock. 

Mi pequeña historia con Clarence es la misma para muchos. Hace ya 13 o 14 años, la E Street Band se volvió a unir con ese disco de rarezas que acababan de sacar. Vinieron a Madrid, a La Peineta, y allí fuimos unos cuantos murcianos en autobús. Ida y vuelta en mismo día. El concierto estaba ganado. No era material verdaderamente nuevo, eran todo grandes éxitos y ver a la mítica banda reunida. Qué más se puede pedir. Pero para mí ver a Clarence fue un espectáculo, recuerdo perfectamente cuando Bruce estaba despidiendo a los músicos, todos enormes, grandísimos, pensad los nombres de la E Street Band: Roy Bittan al piano, Danny Federici a los teclados, Nils Lofgren a la guitarra, banjo y lo que hiciera falta, Patti Scialfa a la guitarra y corros, Steven Van Zandt (qué grande, metafóricamente hablando) a la guitarra y el maestro Max Weinberg a la batería...todos mayúsculos pero en el momento en el que Bruce dijo aquello tan famoso de "and now, the biggest man you've ever seen....Clarence Clemons", el estadio se vino abajo, la ovación a ese hombre no tenía parangón. Era alguien especial.

Descanse en paz, Mr. Clemons.

Dicen que fue la primera canción que tocaron juntos...se me pone la piel de gallina.

viernes, 17 de junio de 2011

Yo también hubiera atracado a las tres o a la hora que hubiera hecho falta

8/10
Atraco a las tres (José María Forqué, 1962)
Guión: Vicente Coello, Pedro Masó
Intérpretes: José Luis López Vázquez, Cassen, Gracita Morales, Manuel Alexandre, Manuel Díaz González...

Un director de banco bonachón que se preocupa por la gente del barrio, agobiados por las letras que tienen que pagar y por la falta de trabajo. Así se le ocurre ir dando préstamos a todo aquel que pasa por la sucursal del banco que dirige, con la consiguiente felicidad de la parroquia local. Qué bonito sería todo si ese dinero no viniera de algún sitio, sino que saliera de los árboles en plan maná. Al jefe del director, pues los directores también tienen directores, no le hace nada de gracia esa actitud suya, tan permisiva, tan poco propia de un banco de aspiraciones. Y le obliga a tomarse dos años de vacaciones. Tampoco está mal, dos años de baja cobrando el 50% del sueldo. Pero supone un duro golpe para ese director, blandito, paternal, abuelete, que se ve derrotado por el poder. Su sucesor no será otro que Don Prudencio. Ah, Don Prudencio, cuanta rectitud mal entendida en un mero ser humano. Su ansia de perfección le lleva a la total exclusión de la empatía con sus subordinados, futuros subordinados ya que aún no ha conseguido el puesto. Don Felipe dejará de ser el director en unos días. El gran jefe llegó con todo su séquito de correveidiles y lamebotas para notificarle su despido, así como el ascenso al encomiable Don Prudencio. 
El resto de trabajadores de la sucursal, botones y chicoparatodo incluido, se encuentran con semejante panorama al marcharse el gran jefe, y haberle hecho la pelota como Dios manda. Terrible futuro se les brinda con semejante director cuyo desprecio por la vida personal de todo ser humano y por extensión de sus empleados, es total. A Galindo, el personaje maravillosamente interpretado por José Luís López Vázquez, no le salen las cuentas. Es el momento de actuar. Cuando Don Prudencio se marcha y sólo quedan sus compañeros y el futuro ex-director Don Felipe, suelta la bomba: hay que robar el banco. Una próxima partida de 20 millones de la que apenas se sabe, será el objetivo. Claro, nadie se lo toma en serio, pero todos tienen necesidades y la codicia se apodera de su pensamiento. Además, no robarían a nadie, sólo al banco y, en el fondo, el banco ya nos está robando la vida cada vez que tienen que quedarse toda la noche porque el arqueo da una diferencia de 9 pesetas....poco a poco, las ilusiones de todos les llevarán a unirse en pos de un sueño, alimentado con las fantasías sacadas de alguna doble sesión en el cine del barrio, donde el gangster de turno tenía un plan genial para desvalijar el banco inexpugnable. Eso sí, Don Felipe no se puede enterar ni parecer involucrado, no señor, aunque algo le caerá. Qué fácil parece todo en la teoría, ahora sólo es cuestión de ponerlo en práctica. No puede faltar tampoco una femme fatale, una manipuladora Eva que juegue con la confianza del más aguerrido de todos, esa diablesa llamada Katia Durán, ante la que Galindo sólo podrá decir aquello de "Fernando Galindo, un admirador, un amigo, un esclavo, un siervo...", nunca un ofrecimiento sonó tan sincero que cuando las poderosas caderas de la vedette entraron por aquella puerta. Lástima que los chicos se llamen Galindo, Cordero, Martínez, Enriqueta, Benítez, Castrillo...no, señor, no. Aquí no hay ningún Dillinger, ni un Bugsy Malone, ni un Frank Nitti, ni un Tom Powers. La España cañí más ilusionada y voluntariosa, pero poco efectiva. ¿Es una parodia o un retrato costumbrista? No sé muy bien que decir después de haber visto o revisto la película de José María Forqué, del año 1962. Clásico de la comedia disparatada española, pero hecha con clase y con mucha ironía.


Hoy en día se hablan de los mismos problemas que en "Atraco a las tres", todo quizás está disfrazado de una capa de modernidad, barnizado más bien, porque se sigue viendo el lobo bajo esa piel de cordero. A veces, ya ni se molestan en enseñar la piel del pobre corderito. La idea absolutamente disparatada de Galindo se le ha pasado a más de uno en un momento dado. Ves pasar ante ti, cientos de miles de euros cada día, sabes que ese dinero pasa unos controles, y sabes que te pillarían, pero por unos segundos te gustaría que fuera tuyo. ¿Quién dice que el dinero no da la felicidad? ¿El que lo tiene? Déjame comprobarlo. Me conformo con poco: un buen coche pagado a tocateja, que lo de pagar letras cada semana me lleva por el camino de la amargura; o lo suficiente para casarme con mi novia de toda la vida, que es que veo que esta chica está demasiado pretendida y ese jefe suyo, maldito playboy, va a por ella; y la tele del edificio, ¿por qué me obligan a pagarla de golpe? Si hago un servicio social, hombre, todo el mundo puede pasarse por casa y comentar la novela juntos. Lo hago por el bien de la comunidad. ¿No merezco ese dinero? Más que nadie. Y ese jefe inquisidor, que sólo piensa en la empresa restregándonos las reglas un día tras otro. ¿Quién no robaría ese dinero? ¿Quién no estaría tentado de hacerlo, al menos?
Qué gran grupo de actores se encuentran en esta cinta. Es divertida porque cada réplica pisa a la siguiente, hay una agilidad en el texto de Pedro Masó de esas que enganchan. López Vázquez está estupendo, pero es que Cassen lo vuelve a bordar. Sí, quizás es el mismo papel que en Plácido. Bueno, ¿y qué? Una comedia que nos muestra una España que no está tan lejos en el tiempo, la del servilismo pero también la de la picaresca. Y qué momentos tan especiales: esa policía entrando en casa porque ha visto una luz encendida a ciertas horas de la noche, esas genuflexiones ante el todopoderoso jefe que viste casi de forma idéntica al que era jefe de todos...y sobre todo, que es divertida, Atraco a las tres hace reir 50 años después. Ahí queda eso.



Sólo dejaros una cosa más. Echad un vistazo al blog deLady Filstrup, uno de los blogs personales más currados que he encontrado. Dedicado al cine español más clásico, una rara avis, sin duda. Por desgracia, la actividad del blog por parte de su creador El Burgomaestre, ha cesado. Espero que no por mucho tiempo.

miércoles, 15 de junio de 2011

"El hombre del balcón", Maj Sjöwall & Per Wahlöo

Ya he dicho alguna vez que no soy un buen lector. Por lo menos no soy el lector que solía ser. Y es algo de lo que me arrepiento totalmente. Creo que he perdido muchos enteros por dejar la lectura a un lado estos años y se me nota. No quiero decir que no lea una línea, pero de los 60 a 80 libros que podía leer hace unos al año, hemos pasado a 10 o en el mejor de los casos, 15. Este año subiré esa media, sin duda. Me he propuesto leer más (aún no tengo muy claro en qué formato) y, si es posible, mejor. Todos estas tonterías de los desafíos literarios ayudan, aunque parezca que no. Son obligaciones que se impone uno, así por amor al arte y al menos te hacen tener una disciplina lectora que es la que había perdido, en favor de otras costumbres mucho menos beneficiosas.

Así que me dispuse a cumplir con el reto del relato misterioso. Ya haré en su momento, cuando me haya leído los diez libros, una entrada sobre todo el reto en general, pero de vez en cuando comentaré alguno que me haya parecido más interesante. Empiezo por este El hombre del balcón, escrito a pachas por  la pareja comunista (eso es lo que dice la biografía, yo sólo me dedico a matizar) Maj Sjöwall (Estocolmo, 1935) y Per Wahlöo (Göteborg, 1926-1975). No había leído nada hasta ahora de estos autores, pero este primer libro ha resultado ser más que interesante. Su obra literaria (también eran periodistas bien implicados en movimientos de izquierdas) se centraría en las novelas policíacas dedicadas a Martin Beck y su equipo de policías de la Oficina Central de Investigación de Estocolmo. Las tres más importantes novelas dedicadas a estos investigadores son la propia El hombre del balcón, El policía sonriente y Roseanna, considerada entre las mejores novelas policíacas del siglo XX.
En 1967, al principio de verano en Estocolmo, se cometen una serie de asesinatos donde las víctimas son niñas entre 9 y 11 años, que son violadas y después asesinadas. El horrendo caso surge justo en medio de otro caso de menor entidad pero que estaba preocupando a la población sobremanera, el caso de un ladrón que atacaba de forma violenta a sus víctimas en los parques de la ciudad. La población empezaba a poner en entredicho a la policía, empezaban a notar un gran presión social y la "ineficacia" demostrada hasta ese momento era un peso que mermaba las propias relaciones entre ellos. El desarrollo de la investigación se complica al no encontrar ninguna pista concluyente, con lo que terminan agravándose las disputas internas entre los investigadores, cuya intrahistoria se nos va presentando en pequeños retazos.
Es una novela procedimental con todas las de la ley. No es una novela estrictamente negra, en mi opinión, porque aunque hay claramente un caso de asesinato, y la consiguiente investigación, los autores se centran más en el modo de reunir pistas de la manera más diversa. Es decir, el capturar al asesino es importante, pero no es el único fin del libro, también se trata de mostrar las debilidades de los policías, sus problemas como agentes y como personas, nos muestra la humanidad de los investigadores ante un asesino que parece invisible. Me gusta mucho el inicio de la novela, es fantástico. La descripción de la primera escena desde el balcón es sencillamente brillante. No tiene demasiado que ver con la mayor parte del resto de la historia, que es esencialmente dialogada. Aquí nos presenta el pequeño cosmos de un personaje que pudiera o no ser crucial en el desarrollo posterior de la trama. Porque otro aspecto que me ha hecho disfrutar mucho de la lectura ha sido la forma de tratar a los personajes considerados secundarios: la historia del ladrón, la de su amante filóloga, la de las patrullas ciudadanas, la del niño de tres años testigo del primer asesinato, la de la señora alarmada por el comportamiento de su vecino y muchas otras. Para ser una historia tan dialogada, la descripción de los personajes tanto física como moral está muy conseguida.

Per Wahlöo y Maj Sjöwall
Los diálogos no son especialmente afilados o cargados de simbolismo, pero tampoco banales y llenos de clichés. Digamos que hacen un dibujo muy realista de una investigación policial, con sus altibajos, sin convertir en héroe a nadie. Toda la novela se mueve en parámetros muy realistas, sin llegar a caer en un sensacionalismo barato, lo cual podría llevar a más de uno a tomarla como una historia aburrida, pues los picos de interés no son de montaña rusa, todo va in crescendo, como debe ser, pero no es un relato tramposo que te vaya a dejar sin respiración. Per Wahlöö y, más tarde, Maj Sjöwall, siempre se caracterizó por denunciar la pasividad de la sociedad sueca en la que vivían. La descripción de escenas burguesas con tanto detenimiento nos da el reflejo de una sociedad que no parece importarle mucho lo que le ocurra al otro, mientras sea precisamente al otro al que le ocurra. También intenta mostrar seres humanos normales, gente con problemas que no actúa con una especial astucia o intuición, tan sólo trabajo y método para vencer a una sociedad cada vez más criminalizada. Es de destacar también el retrato que hace de una juventud desencantada que busca consuela para su falta de objetivos en las drogas y en el sexo. Tal como hoy pero hace cincuenta años. Es de destacar el encuentro entre el inspector Martin Beck y una chica de 14 años en la estación de tren. La chica tenía por costumbre hacerse unas fotos en los fotomatones enseñando sus encantos para luego vendérselas a pasajeros maduritos que bien pudieran pagar por ellas, con el fin de conseguir unas coronas para droga. Resulta impactante la naturalidad con la que aborda esta narración el autor (los autores en este caso), una situación tan sórdida retratada sin entrar en hipérboles dramáticas.
En definitiva, una buena novela con una historia con muchos matices, a la que quizás se le pueda achacar una falta de ritmo, aunque no seré yo quien lo haga. Recomendada.

lunes, 13 de junio de 2011

Black Stone Cherry, "Between the devil and the deep blue sea"

6/10
¿Se puede ser más americano que alguien que venga de Kentucky? De ahí proceden estos chavalotes, tan sanos como se pueden ver en las fotos de promoción, los llamados Black Stone Cherry. Ya decían ellos con su anterior álbum,el contundente Folklore and superstition, que querían "tomar la tradición sureña y darla a probar al resto del mundo". Es decir, estamos hablando de una banda que combina la música folk americana con el hard rock más contundente. En principio, todo eso me gusta.

La banda está compuesta por Chris Robertson (a la guitarra y la voz), el batería John Fred Young, como miembros originales de la banda. Luego se les unirían Ben Wells como guitarra, y el bajo lo lleva Jon Lawhon. El peso de la banda recae sobre la poderosa voz de Chris, y los riffs asesinos, mortales, tremendos, no aptos para artipoperos de Ben Wells. Pero claro, en una banda así la batería no puede quedar atrás, y es que abruma el bueno de Young  ahí detrás con la base rítmica de Lawhon. Dicho todo esto parece que estamos ante los nuevos Kings of Leon. Nope, la originalidad de los primeros KOL no se ve estas canciones para nada, que sí, que son muy buenas y, personalmente, me levantan el ánimo. Yo voy con los BSC por todos lados, pero hay que reconocer que a veces el sonido te llega a aburrir. No es todo lo enérgico que pudiera esperar, hay sus medios tiempos baladas muy american style y esos coros que tan bien quedarían para una road movie de buen rollo. Si no conocéis a los Black Stone Cherry sólo tenéis que hacer esta receta. Se coge un poquito de Alter Bridge/Breaking Benjamin/Creep, pero sólo su parte más melódica y por tanto más anodina, lo rocías todo con una pizca de Buckcherry, de los primeros tiempos, pero sin ponerle huevos...a la receta, quiero decir....lo pasas por la batidora mientras escuchas Lynyrd Skynyrd o Blackfoot, sin pasarte que ellos dicen que son música de raíces pero no sureños...no sé qué se puede ser en USA si no tomas esas raíces...añades a la mezcla el último de Kid Rock...y el resultado es....¡Nickelback!. De acuerdo, no son tan clavaditos, pero estamos muy muy cerca, digamos que el cruce es Nickelback + The Calling. De hecho, la voz de Chris me recuerda en algunos momentos a la Alex Band, cantante de The Calling, los de Camino Palmero, que tampoco es tan mal disco digan lo que digan...pero eso eso otra cosa..


Rock and roll attitude!!


El disco en sí es una auténtica gozada para alguien a quien le guste todas las bandas citadas anteriormente. Y el rock americano en general. Y digo rock americano porque son composiciones muy clásicas, tanto en la música como en las letras. Pero tras escuchar los discos anteriores (Folkore and superstition y Black stone cherry) se ve que han tomado el rumbo más clásico (sin dejarse unas patillas extraordinariamente largas y ponerse un stetson extragrande, que éstos no trabajan para MCA), quitando un poco de la presencia del hard rock heredero del grunge de finales de los 90. Más melodía, más coros y más diversión. "White trash millionaire" es la presentación a lo grande, con esa declaración de intenciones tan brutal:

I wanna be a white trash millionaire
Ain't got much and I don't care
Count your cash and kiss my ass
This whole damn world gonna know I been here
I got two zig-zags and you know I'll share
I'm everyone from nowhere

"Killing floor", como su propio nombre indica, es otro chute de adrenalina. Pura energía con unos riffs tremendos, de la vieja escuela adaptada al siglo XXI. Aquí no huele precisamente vaca, lo del country lo tienen como una influencia un poco ad hoc en contadas ocasiones. Nos bajamos un poco de la burra con el siguiente tema, "In my blood", un medio tiempo con un inmenso solo también à l'ancienne. "Such a shame" es el clásico tema que podríamos encontrar en Alter Bridge, en cualquier momento. Coros persistentes, que tienen a la épica. "Won't let go" es la primera balada del disco, es de esos temas que podemos reconocer tanto en la escuela americana (ahí es cuando hablo de The calling o incluso de unos Bon Jovi, ¿por qué no?). Tiene esa clase de estribillo que te va animando, de esas canciones que te gustaría cantar cuando tienes quince años y tu novia le gusta el puñetero rapero, con la clase que tú tienes..."Blame it on the boom boom", potente, un poco tonta, pero juerguista. "Like I roll", espíritu country rock total. Parece una canción de Sugarland, y yo encantado, qué quieres que te diga. Aquí tengo mis camperas listas para patear la ciudad. Versión que te crió, "Can't you see", el clásico del country rock por excelencia para un servidor, del gran Hank Williams Jr. (o al menos, la cantaba él, aunque la escribiera Tony Cadwell). "Let me see you shake" es muy boogie rock pero endurecido. "Stay", con ese nombre qué puede ser si no. De las que quedan me gusta mucho "All I'm dreamin' of", por ser un poco más diferente, aunque se trate de otra balada. En definitiva, un disco quizás demasiado trillado, pero que me parece que está a la altura de lo que se espera de una banda con tanto oficio como estos chavales, que han mamado música desde la mismísima cuna ahí en el porche, mientras los primos mayores se peleaban por los banjos. No, en serio, gran disco y en directo son matadores. Quizás les pediría algo más de ese folk y ese blues del que tanto hacen alarde, harían la escucha mucho más interesante, hay temas realmente planos. Pero todo sea por el riff.

domingo, 12 de junio de 2011

Descubriendo a Bastien Vivès con "Le goût du chlore"

Le goût du chlore es obra del nuevo prodigio del cómic francés Bastien Vivès, que con apenas 24 años ya apunta maneras de futuro icono de la BD francesa y europea. Sus obras son un éxito de crítica y público, y son rápidamente traducidas a otros idiomas. Le goût du chlore (El gusto del cloro) fue publicado en Francia en el 2008 por Casterman, dentro de su serie KSTR. Es ésta una serie muy interesante, con un estilo provocador tanto visual como argumentalmente, con ediciones muy cuidadas (como todas en Francia). Aquí en España, la obra de Vivès está siendo publicada por Diábolo ediciones.

Éste es el argumento: chico con problemas de espalda va a nadar los miércoles para curarse. Allí conoce chica muy atractiva con la que entabla amistad. 


Poco más se puede decir de la historia que se desarrolla en unas 140 páginas.  Y sin embargo al leer el cómic se perciben cientos de sensaciones diferentes que te llevan por caminos muy distintos. Lo primero que hay que decir es que es una obra casi muda. Nos encontramos páginas y páginas enteras sin que aparezca más que una corta frase. No quiere decir que no nos cuente nada el joven Vivès, al contrario. Si en algo destaca esta historia y la obra del francés en general, es por su gran maestría en el arte de los gestos. La información que te dan esos personajes poco definidos no es poca. Y el autor nos deja a los lectores el interpretar todo lo que está sucediendo. La trama se desarrolla prácticamente en su totalidad en la piscina. Todo el cómic tiene ese color azulado/verdoso propio de esos entornos de piscina pública. Me parece muy interesante como los personajes son definidos en el agua, a veces es simplemente una figura apenas percibida en medio de una masa verdosa que parece no tener fin. La soledad del chico protagonista queda bien reflejada en estas viñetas. Y sin embargo, a pesar de tener una línea poco clara de dibujo, de difuminar a propósito el contorno de los personajes para que no estén verdaderamente definidos, resulta sorprendente la forma detallada con la que muestra la natación. Es una aproximación casi perfecta a la posición que debemos tomar en cada brazada, en cada movimiento de piernas. 


Son como pequeñas instantáneas donde se muestra cada movimiento, cada expresión, cada mirada que no son normalmente percibidas cuando no estamos pendientes. Es como cuando vemos unas fotografías y nos sorprendemos de la cara que había puesto fulanito o menganito, la cual no habíamos visto antes ya que estábamos a otra cosa. Es cierto que no parece suceder mucho en esta historia, pero sin embargo se cuenta una historia universal que a nadie nos parece banal si esa misma historia nos pareciera a nosotros. La poca gana con la que el chaval sigue el consejo de fisioterapeuta y se va a nadar, el interés que siente por esa chica que va creciendo conforme empiezan a entablar amistad. Como se percibe el amor que siente por ella, pero se hace de forma sutil, sin estridencias, como la vida misma. Los diálogos no son gran cosa, es cierto. Pero es que son diálogos reales. Aquí no se ponen a hablar de los problemas del cultivo de patata en el sur de Kentucky, no. Hablan de nadar... y a partir de ahí surgen nuevas conversaciones, más personales, propias de una relación más estrecha, donde se forja una confianza que sólo parece existir dentro de la piscina. Es como esas relaciones que mantienes con gente que, en un lugar en concreto, son muy cercanas aparentemente, cuando mantienes algo en común, pero que se diluyen al salir del contexto y ya todo eso que compartíais no parece tan importante. Es triste, pero son lecciones de la vida. ¿Hay algo más interesante que eso? 

P.D. Sólo me quedo con las ganas de saber qué le dice la chica debajo del agua al chico...si alguien lo sabe, pues eso...


Otras opiniones....
Rafus, de Malabares en su Tinta
Banda aparte, de La Tormenta en un vaso
Fran G. Lara, de El pequeño misántropo en el país de los sueños
EduXavi, de Trazos en el bloc
Pequeño saltamontes

sábado, 11 de junio de 2011

Complementos circunstanciales de tiempo: Triangle (Christopher Smith, 2009)

Llevo un tiempo sin comentar ninguna película. No veo demasiadas últimamente, y las que veo no motivan especialmente para hacer una crítica, ni en sentido positivo ni negativo. Ahora que tendré más tiempo me dedicaré a ver todas esas películas atrasadas que tengo, así como las últimas novedades, aunque me encuentro bastante desmotivado al respecto. Veo la cartelera y no siento nada especial, será que tengo otras cosas en mente.

Triangle es una película del año 2009, que ha sido bastante comentada debido a su originalidad y a su descarado desprecio a las reglas del tiempo y el espacio. Está dirigida por Christopher Smith, que también ha escrito el guión. De este mismo director ya había visto dos interesantes películas de terror: Creep (2004) y Severance (Desmembrados, 2006), esta última sí que me gustó, me pareció un slasher bastante curioso. Su última película es Black death, una de terror con la peste bubónica de fondo. Es del año pasado, ya le echaremos un vistazo. 

Creo firmemente que su mejor película hasta ahora es esta Triangle. La historia es relativamente compleja. Intentaré no soltar demasiados spoilers: Jess es una madre que intenta llevar a su hijo autista, Tommy, como puede. Los primeros minutos son ligeramente desconcertantes, pero hasta ese momento todo te hace pensar que algo va a ocurrir a este niño y que la acción va a desencadenarse a partir de ahí. Poco después, y tras un misterioso evento en su casa, vemos a Jess sola entrando en el muelle donde su amigo Greg la ha invitado a pasar un feliz día de navegación en su yate, con unos pocos amigos más. Todo bien hasta entonces, tan sólo las pequeñas rencillas propias de las amistades con intereses diferentes. Una extraña tormenta aparece de repente. El barco se da la vuelta y quedan a la deriva en medio de ninguna parte. Ahí aparece un barco llamado Aeolous, un enorme trasatlántico que parece ser su salvación. No tardan en subirse en él. No parece haber nadie. Jess tiene la extraña sensación de haber estado allí antes. Y a partir de aquí una serie de extraordinarios acontecimientos llevarán a la locura a los protagonistas.

Hasta aquí digo, porque sinceramente esta película merece la pena ser vista sin que nadie te prevenga de nada. A nivel interpretación los actores están bastante bien, aunque reconozco que la cara permanentemente en tensión de Melissa George (Jess) me molesta bastante. Los diálogos no son especialmente agudos ni siquiera son relevantes en su mayor parte. Lo que realmente marca la película es el montaje de la misma. Las diferentes tomas o puntos de vista de una misma escena y como podemos llegar a entenderlo todo de forma distinta según estemos situados. La película juega con los saltos en el tiempo, o más bien con la ausencia de éste. La angustia que siente Jess como madre que no puede comprender a su hijo es trasladada a esta nueva situación absolutamente incomprensible. Tiene escenas verdaderamente memorables, como cuando Sally, una de las acompañantes de Jess, debe huir, ya herida, y se esconde entre una pila de cuerpos ya en descomposición que guardan todos algo en común. Es bastante impactante esa escena por la paradoja que supone. Se repetirá algo parecido en otra escena posterior. El hecho de que sólo haya interacción con dos personajes que no están en el barco también da que pensar. Uno es Tommy, el hijo autista, y el otro es un conductor de taxi con el que Jess no cumplirá lo acordado. 

7/10
La tensión narrativa está asegurada en esta película británica rodada en Australia. Los continuos cambios en la percepción de las escenas, así como su reiteración en planos distintos crean una confusión necesaria para entender al personaje de Jess que da la impresión de ser el único personaje estable en la historia. Lo de estable no es sinónimo en este caso de cuerdo. La estabilidad emocional es algo de lo que carece. Creo que el director ha resuelto plenamente la historia que no parecía fácil. Visualmente la película es impactante, con momentos de auténtica claustrofobia, mezclados con otros de terrible agorafobia al estar en medio del mar (talasofobia sería entonces, creo). Las escenas de violencia no son nada exageradas, no es el guiñol de sangre al que las películas del género nos tienen acostumbrados. La violencia da la impresión de ser real. Pero hay alguna que otra escena delicadita. Todavía estoy dándole vueltas a la trama y a lo que realmente ha querido decirnos el director. Seguramente no tenía en mente todas las elucubraciones que han surgido luego en la red, pero eso no deja de ser algo bueno. Interesante. 

Un añico ya....

Hoy El tercer miope cumple un año. No es que haya cambiado el mundo, pero un poco mi vida sí que lo ha hecho. Ahora veo las cosas a través del prisma del blog, de como escribiría estas cosas o de como hablaría de estas otras. Si me atrevería a decir esto o lo otro. Es cierto que ahora miro de forma diferente, pero también pongo más cuidado e interés por mis viejos hobbies favoritos. Ahora no sólo leo, escucho o veo, también intento analizar lo que estoy sintiendo. No es que haya llegado al punto de no querer seguir haciéndolo ni mucho menos, de hecho es mucho más enriquecedor. Me gusta la idea de tener un blog como lo que es, una especie de diario enriquecido de las cosas que me gustan, sin entrar en demasiados detalles personales, o sí, si fuera necesario. Algo sin ataduras que te da libertad para hablar de lo que te plazca. Y además, algo tan importante o más, me ha permitido conocer a otros blogueros. Este humilde blog, que se iba a llamar "Bailes eróticos para miopes compulsivos", me ha hecho descubrir cosas más que interesantes y otras que me han echado para atrás. Y me gusta. Todavía no he dado el paso al podcast, no creo que lo haga nunca, pero me gusta que mis compañeros lo hagan, que sepan que suelo escuchar todos los que tengo en mi lista de blogs (siempre que puedo). Tampoco he dado el paso a la apertura de otro blog, más especializado (a pesar de haber estado tentado). De momento sigo manteniendo este batiburrillo de ideas que me van surgiendo. Cuando tengo preparado material suficiente para un nuevo blog...pues lo sacaré...a menos que ya se haya pasado de moda y tenga que volver a mis viejos cuadernos. Lo que tampoco estaría tan mal. Ha sido un año muy completo, la verdad. Me he casado con la mujer que amo, hicimos un espectacular viaje, he conseguido completar un segundo curso de teatro muy difícil con los nervios a flor de piel, en el trabajo me ha ido bien, pero he tenido que aprender más de una lección de humildad, se han cargado a Bin Laden, aunque el mundo no es mucho más seguro, ha habido y sigue habiendo catástrofes naturales por doquier, la corrupción política está instaurada casi de forma oficial, ha muerto Berlanga,    España no está tan dormida como creíamos.... y además, si todo va bien, y esperemos que así sea, ¡seré padre a final de este año! Como decía el gran Frankie ...."It was a very good year....". A todos los que os pasáis por aquí, muchas muchas muchas gracias. Seguiremos al pie del cañón, siempre que no haga algo con la configuración del blog y lo mande todo a   freír espárragos.



viernes, 10 de junio de 2011

Érase una vez en Francia: Honneur et Police & Aux armes, citoyens!


Segunda entrada dedicada a Il était une fois en France, el cómic multipremiado creado por Fabien Nury y Sylvain Vallée, basdo en la historia de Joseph Joanovici y su superviviencia en una Francia ocupada por los nazis. Trata fundamentalmente de aclarar si estamos hablando de un héroe o un aprovechado sin escrúpulos, capaz de todo para conseguir sus objetivos, pase lo que pase. Voy a hablar del volumen 3 (Honneur et Police) y el 4 (Aux armes, citoyens!), los años de la ocupación nazi en París y sobre todo de la Resistencia. Años difíciles en los que los boches (nombre despectivo al que se referían los franceses a los alemanes, procendente de alboche) dominaban la ciudad en todos sus aspectos, y las denuncias y delaciones estaban a la orden del día. Y sin embargo, la primera página de Honneur et Police es bastante clara en lo que propone. Se ve en una habitación que parece más bien una bodega, a Joseph y a su secretaria y amante circunstancial, Lucie contando dinero, mientras Joseph sigue haciendo sus propias cuentas con sus gráficos de creación propia. La última viñeta es una imagen de toda la bodega repleta de dinero y lingotes. Dinero a espuertas en un momento en el que nadie puede conseguir nada. Obsceno.




Honneur et Police hace referencia al grupo de la Resistencia interior francesa más importante durante la ocupación nazi, el llamado Honneur de la Police. Hubo una famosa redada de los nazis contra los dirigentes del grupo en la Brassie Le Zimmer, que es perfectamente narrada aquí. El sucesor de los detenidos Dubent y Porte en ese grupo de Resistencia clandestino (como todos) será Armand Fournet, uno de los personajes principales en estos dos tomos. Apoyado por Joanovici no dudará en pasar por encima de cualquiera por liberar París y Francia, si bien no llega a saber que la manipulación de Joanovici llega muy lejos. 

Aux armes, citoyens! hace referencia a una de las líneas de La Marseillaise, el himno de Francia que volvió a cobrar una enorme fuerza y simbolismo bajo la opresión de la Gestapo francesa. Es el fin de esa ocupación, la entrada de las fuerzas aliadas en París y la llegada de la Resistencia exterior, la situada en Londres con De Gaulle a la cabeza. Son tiempos complicados para Joseph. Aunque en París se le pueda considerar un héroe, es un personaje oscuro con propósitos poco claros, muy sospechosos, que no gusta a la Resitencia Exterior. Alguien que tiene un salvoconducto de la Gestapo significa que ha tenido contactos muy estrechos con la policía alemana, por lo que puede tener que ver la deportación de tantos ciudadanos franceses. La mujer de Joseph, Eva, no perdona todo lo que está haciendo su marido. Joseph se ve obligado a usar todo su dinero y los favores que le deben para salir de una situación más que difícil.

En estos dos tomos asistimos a la creación de una red de personajes de lo más variado. La traición y la ambición es lo que predomina en esta historia que sigue siendo de supervivencia. Cuando lees la vida de Joanovici puedes incluso a entender como se desarrollaron los acontecimientos. Joseph vende al jefe de la Resistencia y a los jefes de la Gestapo por igual, conviriténdose en un héroe para ambos bandos, ¿qué tipo de persona puede hacer algo así? ¿Es realmente Joanovici una mala persona, un bastardo sin piedad, o no tuvo otra opción? Es tan bonito ser un héroe de esos de pantalla grande, donde todo está claro y nunca te arrepientes de tus decisiones porque siempre son correctas, pero en la vida real, esto no se ve a menudo. De nuevo, muy recomendado.


Crítica breve: Davila 666, The Vaccines y JOANovARC

7/10
Davila 666 - Tan bajo (In the red records, 2011)


Una banda puertorriqueña de verdadero rock and roll que saca lo mejor del espíritu de los sesenta, con un estilo impecable y una clase fuera de dudas. Ahora bien,que posen como gangsta rap en la portada de su segundo disco Tan Bajo, eso ya es otra cosa. Estos boricuas hasta la médula de Davila 666 hacen un sonido garajero pero con mucho pop que da gusto oirlos. La verdad es que dan una nueva y muy atractiva dimensión al término rock latino. Está formada por Carlitos en la voz, AJ en el bajo, GiGi y Johnny en las guitarras, The Latin Snake en la batería y Panda en la percusión, y ya desde la primera "Obsesionao" nos trae a la memoria bandas como The Standells, aunque también me llevan a pensar en The Creation, en algunos momentos. Pero con un toque más oscuro y desde luego potente. El sonido de este segundo disco no es el más limpio, pero le va como anillo al dedo. Son temas rápidos pero también abundan los medios tiempos con muchos coros, guitarras con riffs cambiantes y un sonido muy cercano a la música rock americana de principios de los 60. También recuerda bastante a los primeros discos de los Rolling Stones, que son sin duda, una gran influencia para estos chicos. Todas las canciones están cantadas en español y la variedad es muy notoria. Estos en directo son mortales. Las mejores canciones son prácticamente todas, yo me quedo con esa primera "Obsesionao", "Robacuna" (muy divertida), "Eso que me haces"....pero son 45 minutos de puro entretenimiento. Cuanto más lo escucho, más me gustan. Lo de llamarse Menudo on drugs, por la banda infantil donde estuvo Ricky Martin, tiene también su gracia. 

5/10
The Vaccines - What did you expect from the Vaccines? (Columbia Records, 2011)

Éste me ha gustado menos, a pesar de tener enormes canciones pop como "If you wanna". The Vaccines pueden tener ciertos parecidos con los anteriores Davila 666, aunque con la mitad de mordiente. Quizás una pretensión demasiado estilizada. Algunas veces quieren parecerse a las bandas de surf rock  o incluso garage, y otras veces a los Coldplay más pop. Aquí son cuatro miembros, Justin Young, a la voz, Freddy Cowan, a la guitarra, Pete Robertson a la batería y Anri Hjorvar al bajo. Es una banda formada en Londres, por lo que la influencia británica se debe dejar notar muchísimo. En algunos momentos podemos ver a The Strokes, pero quizás una falta de originalidad en las canciones haga un poco monótona la escuchar. Raro  quizás, porque prometían, pero el debut les ha salido un poco regular. "Norgaard" y "Post break-up sex" están bastante bien, aunque esta última más parece sacado de un disco de Doves. No me voy a meter con toda la crème de la crème de los medios británicos musicales, pero es cierto que tanto encumbramiento a las alturas de esta banda, puede resultar un pelín exagerado. No está mal el disco si te gusta el pop-rock británico que mira atrás en busca de inspiración.

7/10
Joanovarc - Beneath the sky (Ep, 2011)

Primer EP del, ahora, quinteto melódico compuesto de cinco chicas, Joanovarc. Sí, lo vuelvo a repetir, es una banda de sólo chicas, con toda la potencia que lleva eso, que es mucho. Tienen una cantante sensacional, con mucha personalidad y enorme estilo. Las londinenses ganaron un premio con más de 10000 bandas, el Indig02. De JOANovARC no tengo demasiada información, aparte de ser unas enormes admiradoras así como creadoras de rock clásico. Es una banda que gusta por igual a Bruce Dickinson, que las había visto y tratado en su banda anterior, The Suffrajets, o al mismo Brian Howe el veterano cantante de Bad Company (tras Paul Rodgers, claro). En este ep de cinco canciones vemos unos temas de lo más variado, pero ejecutados con una enorme maestría. De este Beneath the sky, un servidor se queda con "Sisters" y "Seeds of summer", pero las demás tambiénson destacables. Me gusta "Peace of mind", a pesar de su estilo un poco sui generis. Son cinco canciones, pero prometen muchísimo. Les seguiré la pista. 

Davila 666 - Ratata