Miopes

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martes, 31 de mayo de 2011

Mi primer Constantine. Hellblazer: Pandemonium

Hellblazer: Pandemonium es el título de la última aventura gráfica protagonizada por John Constantine, con guión de Jamie Delano y dibujos de Jock. Publicada en España en 2010 por Planeta DeAgostini. Ésta es mi primera incursión en el personaje de Constantine, nunca antes había tenido la oportunidad de leer nada donde él apareciera, a excepción de aquella película del 2005 protagonizada por Keanu Reeves y Rachel Weisz. Hasta ahora, todo lo que sabía sobre este antihéroe, mitad mago mitad malnacido, es que tenía una relación especial con el infierno, de donde había vuelto y que su sangre estaba contaminada. Además, era un tramposo sin escrúpulos adicto al alcohol y a cualquier tipo de tabaco que se pudiera conseguir. Lo que queda refrendado en este volumen que conmemora el 25º aniversario del personaje, allá por el 85, de la mano de Alan Moore y su Cosa del Pantano
Constantine sigue estando martirizado por sus fantasmas, si no martirizado, usemos la palabra acosado, pues el mago ha conseguido sobrellevarlo de la mejor manera posible, viviendo con ellos. Conviene recordar que el personaje de Constantine envejece conforme pasan las publicaciones, es decir, nos presenta en esta aventura un hombre de 56 años, veinticinco años más tarde de su primera aparición. Este hecho sí resulta sorprendente en un mundo de superhéroes o antihéroes que parecen eternizarse y gozar de una juventud plena de emociones. La historia verdaderamente comienza con el encuentro entre Constantine y Aseera, una joven irakí vestida con el Burqa, durante una visita al Museo Británico de Londres. Los coqueteos de Constantine llevan a invitar a un café al enigma de mujer que tiene delante cuando una bomba explota en el museo. Huyen ante la confusión producida. Una visión de Constantine le hace descubrir el dolor que ha sufrido esa mujer y le lleva a perder el conocimiento, cuando su casa es invadida por fuerzas especiales que le culpan del ataque terrorista. Llevado a una base militar, los interrogatorios se suceden para finalmente confesarle que Aseera es una doble agente y que le han tendido una trampa para forzarle a ir a Irak. Allí una serie de misteriosas posesiones demoniacas se presentan como un hecho inexplicable en una zona ya de por sí terrible. Una vez en Irak, Constantine es acompañado por Aseera, de la que recela si bien comprende que la situación de esa mujer en un país tan devastado por la guerra no es nada fácil. Su contacto con el prisionero le hace descubrir que es un Djinn, un genio diabólico esclavo del todopoderoso demonio Nergal que está decidido a manejar a su antojo en el juego de la guerra para completar su reino infernal. 



La historia es compleja, en tanto en cuenta el guionista Delano (que ha vuelto tras convertirse en el guionista original de la serie) nos muestra un entramado de política internacional y guerra, mezclado con lo sobrenatural, el mundo al que pertenece Constantine. El cinismo del personaje principal florece en todo su esplendor en diversos momentos, se nos presenta un protagonista antipático, duro, frío, tramposo, desconfiado en todos y cada uno de los que le rodean, e incluso vengativo. No es un héroe al uso, desde luego, pero es una figura tremendamente atractiva por todo lo que representa. Un mago que prefiere el uso de su inteligencia y de sus malas artes, a la fuerza física o, incluso, a sus propios poderes. Delano nos presenta también la realidad de una guerra sucia, en la que todos son piezas del juego y son movidos a su antojo. Desde Londres los burócratas se permiten jugar con la vida de los soldados con el fin de tener una mejor posicición en la partida. Por supuesto, el "bueno" de Constantine se encargará de poner la balanza de su parte. El trabajo de Jock para esta novela gráfica es excepcional. Imágenes turbias, expresando el desasosiego de los personajes e incluso la irrealidad del mundo en el que se mueven. Constantine es presentado como un personaje tenebroso, de poca accesibilidad, taciturno y cargado de heridas, tanto físicas como mentales.
Una historia interesante, aunque no redonda, donde la guerra se nos muestra como un juego más donde ganar o perder no depende casi nunca de uno mismo.



Otras opiniones (más y mejor, señores)....
Iconoctlan
Trono de tinta
PNJ nunca muere

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