Miopes

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domingo, 1 de mayo de 2011

Lo que nos hace humanos según Algis Budrys: "¿Quién?"

¿Quién? (1958) es una novela del autor lituano-americano Algis Budrys, fallecido hace tres años en Estados Unidos. Tuvo que dejar su país poco antes del inicio de la Segunda Guerra Mundial para marcharse a América, por lo que su educación tuvo lugar allí aunque estuvo siempre ligado a su país, incluso cuando pertenecía a la Unión Soviética. Vivió por tanto su vida adulta bajo la Guerra Fría Ruso-Americana y se nota en su obra centrada en la Ciencia - Ficción pero con un gran contenido político. 


La historia de ¿Quién? comienza con la entrega de Lucas Martino importante científico americano, capturado en la frontera entre la zona americana y soviética en plena Guerra Fría tras un accidente del que no se sabe demasiado pero que había podido causar graves trastornos en Martino. El gran problema y la principal preocupación del gobierno americano y del agente Rogers es que el científico se hubiera ido de la lengua mientras había estado recuperándose en el centro soviético (de sobra es conocida el poder de convicción de los servicios de interrogatorio rusos), especialmente de un proyecto absolutamente secreto llamado K-88 que podía poner en peligro la débil paz en la que se encontraban. La terrible sorpresa llega cuando ven al brillante científico convertido en una especie de androide con la mayor parte de su cuerpo reconstruido con componentes metálicos, incluyendo el rostro, siendo prácticamente imposible saber si la persona, o lo que sea esto que tenemos delante, es realmente Martino o un espía entrenado para poder completar la información que ya habría sido extraída al prisionero/paciente. A partir de aquí comienza la historia que pronto funciona a partir de analepsis (flashbacks, desde que conozco el término literario soy aún más pedante). Conoceremos la historia del joven científico, como transcurrió toda su vida hasta llegar a involucrarse en ese proyecto secreto y extremadamente peligroso. Por otro lado, también asistiremos al regreso del enfermo y a su difícil adaptación a una sociedad que recela de él. 

La novela es corta pero plantea un interesante problema. ¿Qué es lo que nos hace humanos? ¿Cómo podemos saber qué es lo hace que una persona sea ... dicha persona? No sabemos si Martino lo es, pero no podemos estar seguros de que no lo sea, o de que el propio accidente y su nueva condición le hayan hecho cambiar de tal manera que ya nunca más pudiera volver a ser el mismo. Mi estado febril me ha hecho pensar en estas preguntas y la respuesta no es tan sencilla. Nuestro rostro, nuestra voz, nuestros gestos y demás, son lo que nos identifican. De hecho, muchos relatos de ciencia-ficción o simplemente de suspense se basan en la confusión y el engaño que se crea al tener dos iguales, no gemelos, sino directamente doppelganger, un otro yo. La imposibilidad de discernir entre el real y el falso es lo que crea el conflicto y la tensión. Aquí se nos plantea un problema distinto, nuestro héroe ha desaparecido y ha vuelto tan diferente que sólo podemos reconocerlo por sus hechos, por sus recuerdos que pueden ser tan falsos como verdaderos y por su palabra. La novela se pregunta por la esencia de esta humanidad y también por la duda, y de cómo ésta es capaz de corroer cualquier buena intención hasta convertirla en algo totalmente distinto. 
He encontrado la historia muy estimulante. Aunque no estemos ante un relato de nivel literario extraordinario, está muy bien escrito, con momentos repletos de sobrios diálogos junto a otros momentos mucho más intensos y llenos de emoción, de la emoción de un personaje que se plantea todo lo que ocurre a su alrededor y, lo más importante, dentro de él mismo. Seguiré leyendo a Budrys.




                                                                    

Algún compañero que también la ha leído....


P.D. Por cierto, gracias a San IMdb  he comprobado que hay una película basada en el libro. Se trata de La máscara de acero (1973), llamada en el título original Who?. La película no parece gran cosa, da la impresión que se quedaron en los detalles más superficiales (explosiones, helicópteros, coches saltando al estilo Bullit, Elliott Gould siguiendo con su papel de Phillip Marlowe y una señora de muy buen ver que no pega ni con cola) sólo hay que ver el título que le dieron a la película en su estreno en video: Roboman. No sé si la película será tan mala, no la he visto ni tengo muchas ganas pero como curiosidad funciona. Lo que sí parece es que no todo el mundo quiso más que supo entender que esto no es simple ciencia-ficción, sino una historia de existencialismo puro y duro.  Otra razón para más para dudar de cualquier adaptación cinematográfica.

2 comentarios:

Carmen dijo...

Yo no, no la he leído, pero me parece una lectura interesante. Tomo nota, Antó.
Por cierto, a mí me gusta mucho el término analepsis. En cuanto puedo ahí la coloco,jeje...
Besos,

Antò dijo...

A mí me lo pareció, incluso si no te gusta la ciencia-ficción, porque realmente es una historia muy humana. Analepsis es tan bonito que no voy a usar flashback en mi vida, la gente me mirará raro al principio pero sé que me aceptarán al final,je,je,je
Besicos..