Miopes

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martes, 3 de mayo de 2011

La bicicleta que me amó

Hace unas semanas me robaron la bicicleta. No fue a punta de navaja, ni me rodearon tres tíos enormes con malas pintas, ni me empujaron en una curva para luego echar a mi pobre rockrider recién comprada del Decathlon en una furgoneta preparada para la ocasión...no, no, no. Fue todo mucho más simple que eso, dejé la bicicleta con dos candados en uno de esos aparcabicicletas que puden verse por nuestras queridas ciudades de España, sólo que estos eran de un hierro forjado tipo ventana de pueblo, toda una reliquia enclavada en un marco incomparable. 
Yo venía a esas clases de teatro que me están amargando la existencia (eso es otro tema), a las que dedico mis buenas horas al día, y llegaba justito. En realidad, sabía que iba a llegar tarde de todas todas, pero prefería llevarme la bicicleta porque cruzar Burgos andando no es mucho, pero en bici es menos. Y el tiempo vale oro. Llegué con retraso, como estaba previsto, y me puse a atar la bici con la mejor de mis maniobras, pero sabiendo que debía presentar un ejercicio en breve. Prisa, que mala consejera has sido siempre. Subí las escaleras como una exhalación mientras soltaba un "hey" al conserje allí plantado que pasaba el rato oyendo la radio. Día duro. Descanso tras hora y media. Bajamos a fumar. Yo no lo hago, pero como si lo hiciera. Estaba hablando con mi compañero sobre una escena que se me hace cuesta arriba...y no estaba. En el sitio donde la había encadenado se podía contar hasta cinco bicicletas. Una de ellas sin candado, ni falta que le hacía de lo mal que estaba. Sin embargo, mi Rockrider Decathlon negra de la cual hay miles....no estaba. Había una Orbea, una rockrider más vieja, una BH, una GIANT....todas ataditas como la mía, pero mi bici no, los muy desgraciados se la habían llevado ahora que acaba de ponerle el cuentakilómetros. Yo creo que esas cosas los chorizos las saben. Es decir, ellos saben cuando puede hacerte más daño el que te roben algo. Es como los cortes de agua. Nunca son después de ducharte. 
Y tenía planes para ella. Era como una de esas relaciones que son un flechazo, no sé si me entendéis. La vi allí...con las demás. Pero era especial, tenía un no se qué, sería el timbre, o la luz que le ponen ahora, o quizás era la poca amabilidad del dependiente, que me trató como si fuera un dominguero ignorante que nunca sacaría la bici, que para eso había que hacer ejercicio. En cuanto la toqué y te puse junto a mi cintura supe que serías para mí. Me venías como anillo al dedo, que digo anillo, éramos uña y carne, y sabía que ibas a cambiar mi vida como nadie la había hecho. 

Nada más salir del centro comercial le dije a mi chica...la de verdad...."Noelia, me la llevo puesta". "Pero ya está oscuro, vas a  bajarte así?", ni siquiera pensé la respuesta "sí, que está para eso" Y bajé por  toda la cuesta probando esos frenos nuevos a estrenar, claro, los estaba estrenando yo...pocas veces en la vida se puede sentir esa sensación...cuesta bajo, cogiendo velocidad, casi 10 años sin subirte a algo parecido, con coches en contra y tú sin control del vehículo, y con una luz que más bien servía para poco. Todo el mundo en contra, pero ahí estaba yo y mi Rockrider. Salí con ella cada fin de semana, lloviera o hiciera calor, ladraran gatos o maullaran perros, gritaran las señoras o me insultaran los caballeros...esto ya era una simbiosis. 
Y la relación iba viento en popa, ya me había hecho con todos esos extras que tanta faltan nos hacían. Tú sabes que no me gustaba ponerme protección, todos esos trastos hacían que el viaje fuera menos placentero, la sensibilidad no era lo mismo...pero yo hacía lo que tú me pedías, o al menos lo que me indicaba la pegatina de tu barra central. Esos viajes por la montaña, por la playa, esas subidas a los puertos mientras esos payasos en bicicleta de carretera me adelantaban de forma impune. Siempre se han querido mejores, pero tú eras más bicicleta, esas esqueléticas barras de metal no significaban nada con tus curvas y 
ese manillar levantado al que me aferraba como si fuera la última rama antes del abismo. Y por la ciudad...el placer de saludar a los viandantes mientras quemábamos el carril bici. La pareja perfecta, no había más que vernos. 
Y esa noche....salí y no estabas tú. Alguien te había necesitado más que yo, o al menos quiero pensarlo así. Recuerdo mi cara de incredulidad, mi silencio orgánico contemplando que dejabas en el aparcabicicletas ... y en mi corazón ... Todos se acercaron a animarme, exactamente como lo que era. Había perdido una parte de mí, me metí las manos en los bolsillos y encontré una luz intermitente que te acababa de comprar de esas que centillean una lucecita roja...apenas habíamos tiempo de probarlo. Justo en el mejor momento me abandonaste. Espero que quién se te haya llevado sepa darte todo el amor que yo estaba dispuesto a darte.

Vaya esta canción en tu honor...donde quiera que estés....




P.D. Ya sé que la noticia es la muerte de Bin Laden. Pero compendedme, tengo prioridades.


P. D. (2) No quiero ser hipócrita. Los que me han robado la bicicleta son unos malditos bastardos del infierno y espero que se pudran de roña. You bastards....

9 comentarios:

Vanessa dijo...

También yo espero que esos bastardos roba bicicletas se gasten el sueldo en medicinas, pero...

¡Qué gran post!

Casi casi me alegro de que te hayan robado la bici... Noooo...! No es eso. Pero es que...

¡Qué gran post!

Eva dijo...

Este post me ha recordado la canción de Sergio Makaroff, "me han robado la mountain bike, fue un yonki de la plaza real..." genial

Antò dijo...

Hola Vanessa...gracias por los ánimos...tengo todavía la herida abierta...fíjate que ayer encontré el cuentakilómetros..con la última carrera que hice...sniff sniff. ¡Ayyyy! Un besico.

Hola Eva! Pues no conocía la canción de Makaroff - ahora ya sí - como me identifico. Muchas gracias!!

Dani dijo...

Estos de Burgos, son unos cabrones... siempre lo fuimos :P

Pues sí, jode mucho, aunque bueno, por lo menos te ha salido un post muy grande sobre este hecho tan terrible... ¿Muerte de Bin Laden? ¡Que se pudra en el mar! ¡Con la bici de uno no se juega! Y más en Burgos que en general es tan llano y cómodo para la bici...

martinyfelix dijo...

Pues lo siento :( pero la verdad es que te ha salido un post genial.

Antò dijo...

Muchas gracias Dani & Martinyfelix! Se agradece el apoyo y lo que de que es buen post, pues oye, muchas gracias la verdad es que simplemente quité las blasfemias, los insultos y cualquier referencia a familiares vivos o fallecidos y...ya está. Poco más se puede hacer... ¡Saludicos!

Andrés dijo...

Ah, menos mal que escribiste la postdata 2, a ver si se estrella el que te la robó como castigo del niñito Jesús.

Entiendo cómo te sientes cuando te roban, es una sensación extraña de silencio y sentirse engañado muy amarga.

A mi me pasó con la moto, que me la robaron dos veces. La gentuza es así de mala, luego no sé porqué hay tantos telemaratones en Navidad si la gente te demuestra todo el año que son unos capullos integrales.

Es todo un faenón que cuando le coges cariño a una cosa, te la arrebaten de esa manera.

En fin, espero que haber escrito esto te haya servido para desahogarte.

Saludos.

Antò dijo...

Dos veces te robaron la moto...pero que hijos de p.... La verdad es que cuando te roban algo te sientes un poco imbécil. Ya me habían robado un par de veces la radio del coche. Una de ellas ni siquiera funcionaba, creo que sólo lo hicieron por fastidiar. Pero bueno, hay que tener sentido del humor. Un abrazo.

Antò dijo...

Vaya, Andrés, siento lo de tu moto. Ya es mala suerte..Qué gente más repugnante. Además, estoy tan seguro que los que me robaron la bici no la necesitaban para nada, lo mismo ni la vendían. O la daban a un Cashconverters por 50€. Bueno, sí que me desahogué. Un saludo