Miopes

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sábado, 21 de mayo de 2011

El mapa de Vetusta

Hay pocos discos que susciten tanta expectación como este Mapas. Reconozco que el primer disco de Vetusta Morla, "Un día en el mundo" (Pequeño Salto Mortal, 2009), no me entró a la primera ni mucho menos. Estuve renegando practicamente desde que lo oí por primera vez, me negaba a aceptar el éxito de esa banda que no sabía de donde venía ni a quién quería copiar. Porque claro, se trata de eso, de decir que imitaban ya que en España la originalidad brilla por su ausencia. Y si la hay es debido a su cutrez. Y otras lindezas que se suelen decir siguiendo nuestra vieja costumbre de recelar de todo lo patrio, la sempiterna duda sobre nuestra valía. No hay de qué extrañarse, todo esto ya nos viene de muchos años atrás. Está en nuestro código genético o es nuestra idiosinsia, como preferáis. Pero poco a poco, con diversas escuchas fui entrando en su música. Hasta verles en directo. Allí ya me conquistaron del todo y me lancé a recuperar esas canciones que tanto me habían impresionado sobre el escenario. "Un día en el mundo" me parece ahora una de esas joyitas que sólo pueden surgir en la efervescencia de un debut.


8/10
Siendo el disco más esperado del año en el panorama nacional, podéis imaginaros la cantidad de entradas con comentarios, críticas positivas o negativas que podéis encontrar. No soy ningún crítico de nada y mis reseñas se basan más en estados de ánimo que en objetividad. Así que ahí va mi humilde comentario que poco más aportará, salvo una opinión más.
Una de las cosas que me sorprendieron de los Vetusta cuando los descubrí fue el hecho de no ser precisamente un grupo novel. Se formaron en Tres Cantos (Madrid) en 1998, con Pucho a la voz, David García "el Indio" tocando la batería, Álvaro B.B. en el bajo, Jorge González con más percusión y programaciones varias, y los guitarristas Guillermo Galván y Juan Manuel Latorre. Estuvieron dando vueltas por diversos concursos hasta finalmente publicar ellos mismos en 2005 el EP "Mira", lanzado en su propio sello Pequeño Salto Mortal. Tres años después vendría la "gran sorpresa" que fue la de su primer disco. Tras una gira espectacular recorriendo toda España, México y Argentina, llegó el momento de empezar a componer la continuación de ese debut. Algo muy difícil. Las expectativas suscitadas tras un primer gran disco suelen tan fuertes que cualquier segundo parece más flojo en comparación. He estado leyendo bastante sobre este nuevo disco de Pucho & co. Y se ha dicho de todo. Desde la completa rendición a las virtudes de la banda, hasta los insultos más viscerales. Es muy curioso cuando la palabra truño y obra maestra aparecen juntas. Y no sé muy bien por qué, quizás hubiera que volver al pensamiento del primer párrafo de esta humilde entrada para entenderlo. ¿Nos fiamos más de una mala crítica que de una buena? La respuesta es simple. Sí. Una mala crítica, una crítica completamente destructiva, y ya hablando del mundo de los blogs, tendrá siempre mucha más repercusión que una buena, habrá más comentarios de iracundos fans o de aliviados sufridores. Tras haber escuchado objetivamente "Mapas", no puedo entender de donde vienen unas posiciones tan radicalmente en contra. No hablo de aquellos que simplemente no disfrutan del sonido de los Vetusta, sino de odios reflejados en un comentario de cinco palabras. 


Y, ¿"Mapas"? El segundo disco de la banda tras el éxito arrollador de crítica y público, y aún con todo, sigue siendo producido y publicado por la propia banda. Decidieron grabar la mayor parte de las canciones todos juntos, como si de un concierto se tratara, añadiendo los pertinentes arreglos posteriores. No son canciones tan inmediatas, pero siguen siendo fieles a su estilo: melancólico, evocador, intimista y a ratos, también arrollador, extrovertido e incluso épico. La voz de Pucho,  tan ajustada a las composiciones de la banda, nos lleva con maestría a lo largo del álbum. Las letras siguen siendo poéticas, sin llegar tampoco a una bisoñez extrema. No está edulcorado hasta convertirlo en bollería industrial. Las melodías, tan medidas, no llegan a explotar pero te no te dejas arrastrar sin mayores complicaciones. 


Los días raros es el primer título del disco. Una maravillosa composición in crescendo con unos bellos coros al final. La voz de Pucho suena muy sútil y poderosa al mismo tiempo, acompañada de unos fantásticos arreglos. Éste es mi tema favorito hasta ahora, pero hay otras perlas en el resto del álbum. No la siguente precisamente, Lo que te hace grande que sí es una de las que más pudieran continuar con el modelo del primer disco. Lo mismo se podría decir de En el río, el que fuera primer single. Sin embargo son dos cortes con unos enormes riffs y una potentísima percusión que en directo van a triunfar sin ninguna duda. Baldosas amarillas usa uno de los símbolos más conocidos y bellos de la mitología moderna (Dorothy y su viaje al encuentro del Mago de Oz, evidentemente) para una balada tristona pero con una gran fuerza, gracias a su estribillo principalmente. Boca en la tierra nos trae otro gran riff para una excelente canción. Las guitarras son muy importantes para la banda, aunque muchas veces nos quedemos en la especial voz de Pucho o en sus sentidas letras. El hombre del saco tiene una interesante percusión que nos trae un tema muy alejado del mundo pop en el que algunos metían a Vetusta Morla. No es un tema fácil, no tiene un estribillo claro, como les pasa a la mayoría de las canciones, resulta un tema cargado que, sin embargo, me parece un gran acierto. La canción posterior es de las más bellas, Maldita dulzura. Uno de los momentos del disco sin duda. Un tema con un estilo que se acerca al rock latino en algunas fases, incluso en las voces pero sobre todo en la percusión de "el Indio". Maná podría matar por esta canción. Cenas ajenas recupera ese muro de sonido que tanto les caracteriza y del que a veces abusan, digámoslo todo. Mapas es una canción trepidante, otra de las que se gozará en directo, con sus guitarras que aparecen y desaparecen hasta construir de nuevo esa amalgama de sonido con los gritos de Pucho y la potente percusión. Levantamos el pie del acelerador con otra bonita balada Canción de vuelta. Ya sabéis que cuando se usa la palabra "bonito/a" en una reseña es que no hay mucho más que decir. En realidad esta canción es, sobre todo, bonita. La tierna voz de Pucho, los arreglos casi de cuento infantil, lo tiene todo para ser una nana. Lo que tampoco tiene que ser algo negativo ni mucho menos. Más riffs duros y cortantes en Escudo humano, y terminamos con la más Radiohead de todas, Mi suerte. El sonido está muy trabajado, no entiendo cuando se crítica la falta de evolución en un grupo de un disco para otro, sobre todo cuando no es cierto. Es verdad que muchas de las canciones  siguen la estela del primer disco, pero no es menos cierto que un salto a la comercialidad los hubiera hundido igualmente (aún más) y una búsqueda de nuevos sonidos (electrónicos me parecería la tendencia más lógica) tampoco hubiera sido bien vista. Somos un poco perros de hortelano todos, creo. Me gusta este disco, con sus más y sus menos. Creo que gana con las escuchas y nos presenta una banda que no intenta mantener un estilo propio que sea fácilmente identificable. Vetusta Morla lo ha hecho muy bien y eso es de aplaudir. 

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