Miopes

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domingo, 29 de mayo de 2011

Crítica breve: Dum Dum Girls, The Unthanks, Samael

5/10

Dum Dum Girls - I will be (Sub pop, 2010)
El origen del nombre de este cuarteto femenino viene de la canción de Iggy Pop Dum Dum boys y también del disco Dum Dum de The Vaselines. La banda fue creada por Kristin Gundred/Dee Dee en 2007, buscando el estilo pop lo-fi y garage de los 60 y los 70. La propia Dee Dee hizo las primeras mezclas en su casa de las canciones que luego aparecerían en el primer disco, allá por mediados del 2010, este "I will be". Para el directo, Dee Dee conformó al resto de la banda: Jules a la guitarra, Bambi al bajo y Frankie Rose a la batería, quedando la propia Dee Dee a las voces y guitarras. Y nos encontramos una docena de canciones ligeras concentradas en apenas treinta minutos con una simpleza que no hace más que beneficiar la música de la banda. Canciones con grandes melodías, directas, básicas pero que no te cansas de escuchar una y otra vez. El problema se me presenta precisamente en la poca variedad de éstas, tengo la impresión de estar escuchando varias veces la misma cadencia, la misma guitarra y la misma batería. Se hace aburrido a ratos y quizás con una nueva producción más acertada eso pudiera cambiar. Quizás demasiado monótonos, lo que no quita que haya también buenos momentos.  Muy recomendadas son Jail La La, la pausada Rest of our lives y la inicial It only takes one night.

10/10
The Unthanks - Last (Rough Trade, 2011)
Sólo puedo decir una cosa de este disco que no caiga en el cliché. Es una obra de arte. Aquí estamos hablando de belleza. The Unthanks están formados por Rachel Unthank y Becky Unthank (creando unas armonías vocales que son una delicia absoluta), Niopha Keegan (voz y violín), Adrian McNally (percusión, piano) y Chris Price (guitarras, pianos y mucho más). Su visión del folk británico con melodías cercanas al pop más elaborado raya la perfección. No es una canción para una noche loca de juergues precisamente. Son canciones para días de lluvia, hay que dejar salir la melancolía y escuchar esas maravillosas composiciones llenas de sentimiento y de fuerza. Son canciones tristes, apasionadas, delicadas, quizás demasiado deprimentes en ciertos momentos, pero que irradian una hermosura fuera de toda convención artística. Su anterior disco, "Here's the tender coming" (2009), ya me había parecido algo muy especial. Éste no se queda atrás. En su cuarto disco (teniendo en cuenta las diferentes formaciones y nombres) han creado de nuevo esas atmósferas de soledad y añoranza. Un compendio de canciones tradicionales como la estupenda Gan to the kye que abre el disco, o también Queen of Hearts, que se ajustan perfectamente a canciones propias como Last. El resto son versiones de otros artistas entre las que sobresale el No one Knows I'm Gone, de Tom Waits. Una canción que me pone los pelos de punta literalmente ("The leaves will bury every year / And no one knows I’m gone"). Otra que es aún más impresionante es la recreación del tama de Robert Fripp y sus King Crimsom, Starless. Otro delicatessen para mentes abiertas. Sin duda uno de los discos del año. No sé si puedo recomendar un disco así a todo el mundo, necesitaría estar cualquiera que quiera seguir mi consejo en el mismo estado de ánimo que yo me encontraba para apreciarlo en su plenitud. Dejaos llevar y disfrutad.


Samael - Lux Mundi (Nuclear Blast, 2011)
Hacía tiempo que no escuchaba un nuevo disco de Samael, creo que no los escuchaba con atención desde "Eternal" en 1999. Nunca me había fascinado el black metal y menos cuando no tenía ninguna imaginación y se limitaba a sonidos guturales y blasfemias una tras otra. Aunque entre mis amigos más metaleros, los suizos Samael encabezados por los hermanos Vorph y Xytras siempre habían sido santo de su devoción. Continúan en la banda Makro a la guitarra y Mas al bajo. Sin embargo, en la discografía de la banda vemos una transición del black más básico a un sonido mucho más evolucionado y complejo con un nada disimulado uso de la electrónica y de las guitarras melódicas, añadiendo también más matices a la poderosa voz de Vorph. Es un sonido industrial pero que a veces se combina con un sonido de banda sinfónica, en la cantidad justa: "Luxferre" y "For a thousand years" son mis títulos favoritos. Una contundencia marcada por la furiosa percusión, por la increíble voz de Vorph y por unas enormes composiciones. No será lo mejor de Samael, pero por ahí andará.


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