Miopes

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miércoles, 18 de mayo de 2011

Aquellos pequeños clásicos (II): Dare - Blood from Stone (1991)

8/10
Lo primero que escuché de Dare fue una canción llamada "Abandon" que más tarde sabría que se encontraba dentro del disco Out of silence. Era una esas baladas, power ballads mejor dicho, que tanto proliferaron a la sombra de grupos como Bon Jovi allá a finales de los 80. Un amigo mío me aconsejaba que no los dejara pasar, que Dare era un grupo mucho más digno que la mayoría de hair metal bands que veíamos en MTV. Y así quedó la cosa. Años después me encontraba yo dando un paseo por el casco viejo de Lille, cuando encontré una tienda de segunda mano que me pareció bastante simpática. La tienda en cuestión vendía cd's y vinilos, todo tipo de memorabilia y cosas del género. Así buscando alguna curiosidad me encontré con el disco Blood from Stone de los Dare. Algo había escuchado yo, pero no les había prestado mucha atención. De estos ingleses apenas sabía que habían empezado copiando a Bon Jovi y luego habían sacado un disco de folk - A.O.R. (?) llamado Belief. Mucho no me decían. Pero con esa oferta no me podía resistir y compré el cd. No lo puse en cuanto llegué a casa ni mucho menos. Estaba de Erasmus, había cosas mucho más importantes que hacer y por las que preocuparse...pero pasados unos días, decidí comprobar que el disco con una estrafalaria cubierta que había adquirido de manera tan precipitada, merecía la pena o era un truño sin más.

No lo fue. Tan pronto empezó a sonar me sentí atrapado por una maravillosa colección de canciones envueltas en esa mezcla de azúcar y sal que es el hard A.O.R.  Grandes melodías, enormes melodías extremadamente pegadizas, unos coros que acompañan perfectamente las letras simplonas pero universales, unos riffs sublimes que terminaban con una orgía de solos perfectamente bien ejecutados. Y luego estaba el clásico inicio de todo buen cd del género. Tres canciones fantásticas para abrir el disco que luego dejaban paso a una mayor variedad. Yo estaba encantado. No sé cuantas veces llegué a escucharlo, pero desde luego me felicité por haber entrado y haber hecho la compra del año. Claro está, este disco ya tenía 10 años cuando lo compré y nadie, repito, nadie de mis compañeros en aquella ciudad estaba ya interesado en las melodías artesanales de un señor con crepado y rimmel. Así que todo el gozo para mí, lo cual no me gustaba demasiado, pero tampoco quería ser un defensor a ultranza del rock menos combativo y más edulcorado. Sin embargo, yo AMABA esas canciones. 


Los Dare actualmente están formados por Darren Wharton, Richard Dews, Andrew Moore y Kevin Whitehead. Sin embargo, y como suele ser habitual, en la época del Blood from Stone, la banda era bien diferente:

Darren Wharton (voz)
Vinny Burns (guitarra)
Brian Cox (teclados)
Nigel Clutterbuck (bajo)
Greg Morgan (batería)


Wharton ha sido siempre el motor de este grupo desde su formación allá por 1985, tras la separación de los míticos Thin Lizzy.  Wharton era el teclista en la banda desde el disco Chinatown (1980), donde se convirtió en miembro habitual de la banda como teclista, con tan sólo 17 años. Una joya, vamos. Con la separación de los Lizzy tras la muerte de su amigo Phil Lynott, Wharton quiso probar fortuna con una nueva banda, y, claro, se lo rifaban. Mediados de los 80, auge máximo del rock, teclista con perfecta presencia y buena voz deseando crear una banda. Las mejores discográficas se peleaban por él. Con su  primer disco, Dare no tuvieron el respaldo necesario, y con el segundo (Blood...) menos aún. Finalmente, el rumbo de la banda cambió hacia una música más intimista y compleja, con profunda huella de la música celta, sin olvidar el rock que le dio la fama. Me gusta esta nueva etapa de la banda, seguro. Pero sigo pensando que este disco mereció mejor fortuna.


La producción muy americana del disco (tanto que ahora Wharton reniega un poco de él) corre a cargo de Keith Olson, productor entre otros del 1987 de los Whitesnake. Digo demasiada americana porque si hay un defecto en el disco son esos coros tan falsos, tan imposibles de repetir en directo, con lo que la decepción está casi asegurada. Una producción exagerada que sin embargo deja ver algunas cosas buenas: una guitarra fantástica a cargo de Vinny Burns y la no menos impresionante voz de Wharton. Hay que decir que este disco es una rareza de los Dare, que tomaron un camino bien distinto, mucho más relajado y sobre todo más folk, en sus discos posteriores. 




  • "Wings of fire". Canción apertura. No puede fallar. Monstruoso tema con coros que apuestan por la épica, por lo grandisoso e hiperbólico. Aquí la guitarra de Burns suena en cierta manera muy metalera, en algunos momentos me recuerda a Michael Schenker. No es la mejor del disco ni mucho menos, pero hace boca.
  • "We don't need a reason". La canción. Si hay que recordar un solo tema de este disco, sin duda es éste. Otro tema épico, con un inicio trepidante que va in crescendo, unos coros portentosos y un Wharton que se desgañita como nunca lo ha hecho ni lo hará. Una declaración de principios en toda regla que te deja eufórico. El perfecto ejemplo de como debe ser una canción de hard A.O.R.
  • "Surrender". Otra gran canción. Otro estribillo muy pegadizo que pronto se te clava y no paras de canturrearlo. Buenísima selección de guitarras aquí de nuevo. Éste es otro de esos ejemplos de lo enardecedor que era escuchar A.O.R. Te levantaba el ánimo con estas letras tan sencillas y esa música que iba directamente al estómago. Toda la imaginería del rock tradicional ochentero en este tema de amor correspondido si tú quieres.
  • "Chains". Esta canción podría haber entrado perfectamente en un disco de Tesla. Medio tiempo pegadizo, un poco sleazy. Un poco country rock también. Aquí no se ve tanto la influencia de los Lizzy como en los anteriores (mucho en We don't need a reason) sino más bien la de las grandes bandas americanas del momento. Un poco menos buena que las demás, pero nada floja.
  • "Lies" La primera balada del álbum. Extraordinaria. Es un tema muy a lo Bryan Adams (cuando eso significaba algo positivo). 
  • "Live to fight another day".  Esta canción resume el estilo de los discos de los que bebe. Buenos coros, estribillo demasiado repetitivo, una voz quizás demasiado forzada y una guitarra que intenta ser agresiva. Me hace pensar en Poison y en algunos momentos a los Faster Pussycat. De las más alejadas de lo que Dare será en los álbumes siguientes.
  • "Cry wolf". Sólo las primeras notas de esta canción y ya sabes que esto es A.O.R. La melodiosa voz de Wharton lanza uno de esos gritos de furia para que las guitarras se entrecrucen para presentarnos un clásico ritmo como ya habíamos visto en "Roulette" de Bon Jovi por ejemplo. Demasiado americana para Wharton. Empieza genial, pero no termina de convencerme. 
  • "Breakout". Claro que sí, las canciones party all night long también tienen que estar presentes. Divertida, fiestera y pegadiza. Tiene todo lo necesario para ponerla a todo volumen.
  • "Wild heart" Una de las cosas que más me cansaron siempre de este tipo de discos fueron los coros tipo wow wow wow. Aquí hay uno que sin embargo es una buena canción, estilo primeros Bon Jovi, con esa dosis de ingenuidad y de rabia controlada. Me gusta la canción por la inocencia por la época que me recuerda, esos ochenta, ese Corey Feldman...aunque yo realmente no la haya vivido plenamente. 
  • "Real love". Otro gran medio tiempo. Gran voz de Wharton de nuevo. No es una power ballad exactamente, más un tema de camaradería a cantar a gritos en medio del bar. Uno de esos sing-a-long. Normal, Wharton es medio irlandés, algo se le tiene que pegar. 

En definitiva, un disco de los que levantan el ánimo, con canciones pegadizas pero también mucha calidad demostrada. Se echan en falta más teclados, Wharton no los empleó mucho aquí  a pesar de ser justo ése su rol, pero las guitarras son buenísimas. Si os gusta el rock melódico con garra y no conocéis este disco, no sé a qué estáis esperando.











1 comentario:

Ana dijo...

Joé Janto, macho. Lo de tú y yo es un desencuentro en vez de una amistad... siento no haberte visto y sentiré no verte porque ese finde VOY a Burgos pero con compañeros de curro y jefes a cuestas, que me les llevo a Atapú (tururú).
Me alegro de que el otro día triunfarais (sé que lo hicisteis, aunque seas tan autocrítico).
Un beso!