Miopes

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viernes, 15 de abril de 2011

Recordando a Thunder, esos vecinos tan majos (I)

Vamos con otra retrospectiva de esas que voy confeccionando de por aquí y de por allá. No sé si tendrán mucho interés, al fin y al cabo son una mezcla de fechas, datos e impresiones personales sobre algún grupo que me haya podido entusiasmar o al que odie de forma especial. Bien, pues ésta va dedicada al veterano grupo londinense Thunder. Espero que a la mayoría os suene, y a los que no, sólo deciros que no os extrañe. Hace ya un tiempo que Thunder dejó de sonar en las revistas de rock más "trendy". Están alejados de cualquier cosas que suene a innovador y poco tienen que ver con cualquier estilo en boga en la actualidad. Tan sólo a los seguidores de Classic Rock Magazine podrían resultarles familiares. No hay sitio para los viejos artesanos del rock, no way. Esos finales de los ochenta, cuantos grupos nacieron que serían machacados por el Grunge.


Y aquí tenemos a nuestros protagonistas de hoy. Estos jovenzuelos (que ya estaban a punto de hacer treinta alguno) y que presentaban en la contraportada de su disco debut "Back street symphony" todos los clichés posibles de una banda de hard rock inglesa de finales de los ochenta. Ahí tenemos al apretado frontman Danny Bowes, que por cierto hoy (14/04) cumple años, sus buenos 51, happy birthday Danny!, tenemos a su amigo del alma, fanático de Sting en Dune y enorme bluesman aunque no lo parezca, Luke Morley. Casi saliendo de la puerta cual portero de club nocturno, pero de los malos, Harry James, el batería silencioso que también tocó con los Magnum. Luego ese que parece por ahí como si no estuviera, justo al lado de Danny es Mark "Snake" Luckhurst, como buen bajista de la época portaba a gala su apodo. Y el teclista Ben Matthews, que como buen piano man, pues no hay mucho que decir de él. Aquí tenemos el cuadro, con la sustitución posterior de "Snake" por Chris Childs, otro bajista del cual sólo voy a decir que su programa favorito es "Strictly come dancing", el Mira quién baila inglés. Típico de bajista, vaya. Pues estos muchachos ahí donde los veis me dieron dos discos que escuché una y otra vez en mi adolescencia. El citado "Back street symphony" y el enorme "Laughing on judgment day". Quizás no fueron el mejor grupo del mundo ni lo intentaron, pero hubo un instante, quizás sólo unos meses que los Thunder fueron the next big thing to come y creo que es una de esos ejemplos de tiempo y lugar equivocados. El fenómeno Nirvana estaba demasiado cerca.

Y otra cosa no menos importante. Se llamaban Thunder, por Dios, Thunder...¿quién en su sano juicio se iba a acercar a un grupo con ese nombre? Pues claro, todos los locuelos que seguían el Headbanger's Ball, esperando unos nuevos Manowar o unos Halloween, pero no un grupo de bluesy-rock que hacía versiones de los Spencer Davis Group. Creo que es uno de las peores elecciones de nombre posibles. Mira Morley & Bowes (o viceversa) hubiese sonado menos cliché, hubiese parecido quizá una empresa auditora o una librería, pero eso te convierte en banda de culto, lo otro sólo sirve para confundirte en el Spotify.


Y los Thunder nos llegaron de la desaparición de una banda previa, los Terraplane, formada por Danny y Luke además del bueno de Harry. Una banda muy interesante, su segundo album del 86, "Black and White" está bastante bien, un rock duro muy influenciado por bandas como Def Leppard pero que se acercaban también a otras más típicas de las islas británicas, tipo Duran Duran, cuyo miembro Andy Taylor produciría el primer disco de Thunder. Pues bien, los Terraplane desaparecieron, al parecer EMI quería un giro más comercial (la vieja historia) y no pasaron por el aro (¿por qué tengo la impresión que todo el mundo lo hace hoy? Pero tanto Morley como Bowes, acompañados de Harry decidieron continuar con su línea de rock de pesados riffs rebozado todo en blues y soul. Y de ahí salió Thunder. Visto con el tiempo parece que fue hasta fácil. La banda se formó en el 88, tras una serie de audiciones para bajista y teclista. El contrato con EMI fue en el 89 y al año siguiente publicaban su buen "Back street symphony" y además eran invitados a tocar en el megaconcierto por excelencia del metal en el siglo pasado, el Monster of Rock. Fueron los teloneros de semejante cartel. Parece que esto pasó hace mil años, Whitesnake, Aerosmith, Quireboys y Poison. Todas las casas reales juntas. Todas las críticas ponen ese concierto de Thunder como una absoluta maravilla, lo mejorcito de la noche. Los grandes gurús del rock del momento en forma de revista, es decir, la Raw, Metal Hammer o Kerrang, los eligieron como la mejor nueva banda del año y sus conciertos eran muy estimados. Quizás no habían inventado nada, pero lo que hacían lo hacían con mucho oficio. Un año maravilloso, abriendo en Donington para el Monsters of Rock y haciendo tres noches de sold out en el mítico Hammersmith Odeon. No tenían piel para pellizcarse aún más, estaban cumpliendo un sueño y aunque un poco tarde para una banda que debutaba, los Thunder eran algo más que flor de un día.




  • "Backstreet symphony" (EMI, 1990)
7/10
 Cuando una de las mejores canciones de un disco es una versión ("gimme some lovin'"), no se puede decir mucho más. "Backstreet symphony" es el debut de Thunder y sin embargo es un disco que no te engancha. No es un mal disco, ni mucho menos, tiene canciones enormes, pero en general no hay nada que lo haga especial. Y sin embargo, la banda lo tenía todo. Eran buenos músicos, Danny era un cantante sensacional, de la mejor escuela británica, letras sencillas pero pegadizas y una buena producción. Lo que pasa es que estamos ante un disco debut que ya suena a viejo. Ahí estaba el problema entonces. El disco empieza con ese clásico rockero de la banda como es "She's so fine" y con un viejo tema que se remonta a los tiempos de Terraplane, como es "Dirty love". Siguen temas un poco anodinos como son "Higher ground", "Don't wait for me" (en Thunder abundan quizás los clichés, eso es otro de sus defectos) y la balada normalita "Until my dying day". Uno de sus himnos se encuentra aquí, sin embargo. No es otro que "Love walked in" un temazo donde los músicos se ponían a prueba y una de las mejores canciones de la banda. Fue un buen arranque, llegó a los primeros puestos y fue el gran éxito de los Thunder en los Estados Unidos, donde tenían contrato con Geffen. Este éxito no se repetiría en los discos sucesivos que poco a poco fueron perdiendo fuelle comercial que no de calidad. A pesar de ser mucho mejor que la mayoría de los discos del mismo año dentro de hard rock,  el empuje del que disponían, o sea, la bendición de medios y público estaba un poco limitada. La portada recuerdo que me encantaba, ahora la veo un poco simplona. Eso sí, los Thunder nunca nos han ahorrado buenas portadas para sus discos, al menos originales. Buen disco repito, no lo mejor pero desde luego a escuchar.


Pasó el tiempo. Y Thunder estaban en un momento dulce, dulcísimo. Incluso se permitían algún divertimento como ese grupo paralelo llamado "Danny and the Doo-whops". Tocaban con bandas como Cinderella o David Lee-Roth y sus conciertos se prodigaban cada vez más y en sitios más diversos en todo el mundo. Llegó 1992 y con él un nuevo álbum: "Laughing on judgement day" y una nueva participación en el Monster of Rock '92, con un cartel de lujo formado por Iron Maiden, Skid Row, Slayer o WASP entre otros. Vaya un lujo.

  • "Laughing on judgement day" (EMI, 1992)
8/10
Era el año del "Nevermind" de Nirvana. El rock festivo de Thunder empezaba a quedar obsoleto. Y mira que a mi este disco me gusta. Me pareció difícil en su elaboración, con temas zeppelinescos que nos ofrecían un disco de esos que debes volver a escuchar y revisar. "Does it feel like love?" abre el disco de forma estupenda, quizás siguiendo la estela de "She's so fine". Luego vienen una serie de canciones que se me han quedado en mi imaginario juvenil. Estamos delante de uno de los primeros discos que fui a comprar a una tienda, yo solito, sin intentar mangarlo ni nada. "Everybody wants her" es un tema más  propio de los Quireboys de la buena época. Y así una serie de canciones estupendas que nos dejan un poco fríos a ratos, pero siempre con el buen sabor del saber hacer. Mis favoritas son "A better man", "Empty city" y la vacilona "Flawed to perception ", además de la buenísima, "Low life in High places". En general, el disco muestra una búsqueda de lo grandioso, de hacer himnos más que temas y eso que no tiene que ser malo, lo aleja un poco del estilo más directo que tenían sus compañeros de viaje por aquel entonces.. Es recomendable para aquellos que disfruten del rock clásico, con buenos solos y potentes riffs y un frontman que sabe como hacerlo. La portada sigue siendo extraordinaria, al menos en el sentido de fuera de lo ordinario. El disco les llevó a telonear a los Maiden por Sudamérica. Una pequeña obra maestra que quizás quiere abarcar demasiado y no termina de coger el toro por los cuernos. Por cierto, el disco está dedicado a mucha gente y entre ellos a un danés un poco loco lamado Lars Ulrich. Si le echáis un vistazo a este "Laughing...", no os perdáis la versión del ·"gimme shelter" en la versión especial, así como de esos directos divertidos y estupendos que podemos escuchar en el doble cd. Todavía guardo esta cassette, casi veinte años después. 

Los Thunder se dieron un tiempo de pausa, la vorágine del éxito les estaba consumiendo y un descanso hacía falta. Como a mí. La segunda parte de esta retrospectiva próximamente.





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