Miopes

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sábado, 16 de abril de 2011

Record Store Day

Casi se me pasa, es lo que tiene vivir en una ciudad sin tiendas de discos, desde que cerrara hace un par de años la última de Tipo que había en Laín Calvo. Hoy es el Record Store Day, el día de las tiendas de discos, sí esos sitios que parecen un chino por la cantidad de camisetas y demás merchandising que podemos apreciar en el escaparate. Podéis seguir aquí el evento a nivel internacional. Es el día de las tiendas de discos independientes, no de la FNAC o El Corte Inglés, que parece que son los únicos que venden. Se ha preparado un montón de conciertos en diferentes puntos para reivindicar el valor social de estos lugares, sacrosantos templos en algunos países, "frivolité" despilfarradora en otros, o sea, España.

De mi círculo de amigos más cercano (hablo en proximidad geográfica) soy el que más discos (cd's  la mayor parte, vinilos tengo pocos) tengo. No son tampoco muchos, apenas llegan a doscientos. Luego están mi colección de K7 que superan los cien, pero tampoco es una maravilla. Comparado con cualquier melómano, soy un principiante sin mucho futuro. El dinero nunca me ha llovido y soy un obseso del cine y la literatura. Como soy una persona racional, me he dedicado a buscarme la vida para seguir disfrutando de mis grandes hobbys, ya me entendéis. Los suelo tener bien ordenados (libros, películas, cd's...), bien por estilo, a épocas lo hago por autor y ahora que nos hemos mudado una vez más, pues lo tengo como puedo, hasta que encuentre una estantería que encaje. En general los suelo revisar de vez en cuando. Siempre escucho música en casa, es decir, siempre tengo algo sonando. Me gusta ese ambiente que se crea con la banda sonora correcta. Mis últimas adquisiciones han sido  el Live 1975/1985 de Bruce Springsteen & The E Street Band y el Mama's gun de Erykah Badu. Siempre que voy alguna ciudad grande intento pasar por alguna tienda de discos, no es que compre en todas las ocasiones, porque no es que me lo pueda permitir precisamente, pero me gusta echar un vistazo por lo de los dientes largos, se entiende.
La mayoría de mis adquisiciones, al menos de las recientes, las he hecho ya sea por internet, ya sea en la FNAC. El tema de los precios y de las prisas. Cuando puedo paso por alguna de las tiendas que me pillan más cerca por supuesto, CD Drome, La Metralleta o Rockland y bueno, cualquiera que esté en mi camino. Entrar en una tienda de discos es entrar en un lugar especial. Puede que no sea el sitio más limpio y, evidentemente, más ordenado del mundo, pero tienen todo el encanto de las buenas librerías, son sitios donde se respira música, donde se siente, donde se palpa y a veces, incluso donde se escucha. Por cierto, también se vende. El ir a la FNAC a fin de cuentas es como ir al Carrefour a comprar fruta, tú sabes que es mucho mejor la tienda de la esquina e incluso el dependiente es más simpático/a, pero al final vas a lo fácil. Qué culpable me siento hoy, cagonsós. Hoy en día, muchas de estas tiendas han tenido que diversificarse para poder subsistir. Como les ha pasado también a las tiendas de cómics. Deben vender un montón de memoralia estilo muñequitos, camisetas, tazas, posavasos, postales, bolsitos, chapitas y demás chorradas con los que completar sus ingresos. En España tener un negocio así es algo muy difícil, la verdad. 
El placer que uno siente cuando empieza a rebuscar en un tienda de discos de barrio, de esas que tiene el material apilado porque apenas cabe, mientras vas escuchando una música que al principio ignoras y poca a poco se te va metiendo entre ceja y ceja. U oreja y oreja. Necesitas acercarte y decir qué diablos es eso que suena tan bien ahí. Se lo preguntas. El último disco de tal, mierda, pero sí yo lo he escuchado ya en iTunes, Spotify o donde quieras...pero no sonaba igual, claro que no, como va a sonar igual. Estás en un templo de la música, allí nada suena igual. Y qué sensación cuando ves un vinilo que te maravilla, pides escucharlo y suena como si fuera la obra maestra del año. La música suena diferente en una tienda de discos. Suena cuidada, suena sintiéndose querida, respetada y lo más importante....¡escuchada! Siempre que compro algo en una de estas tiendas intento dejar la etiqueta, siempre que se pueda, aparte de un souvenir sin mayor valor, me parece un pequeño detalle que eleva el valor del álbum. Es como el sello de calidad.

¿Sabéis la cantidad de gente que no ha comprado un disco en su vida? No os lo podéis ni imaginar. Es una cantidad enorme, y en los tiempos que corren aún más, obviamente. No les pidas a las nuevas generaciones que traigan sus discos al colegio como hacíamos nosotros hace unos cuantos años. Incluso vinilos se llevaban. Ahora es el turno de los Ipod y familia, cuando no directamente de los móviles. Una de las cosas que se pierden ante semejante y útil soporte, es la pérdida de la individualidad del disco. ¿Qué es un disco cuando deja de ser uno y se convierte en una carpeta? Esto nos lleva a un tema bien diferente, el futuro de la música y de sus soportes. Quizás se pierda el formato "álbum". Va a dejar de tener sentido una colección de canciones bajo un nombre que las unifique. Volviendo a la pregunta del principio, mucha gente que viene a casa y ve los discos, me pregunta que para qué tengo tantos, que si tengo tiempo de escucharlos, que si cuanto cuestan...En este tema lo tengo muy claro. Si tú tienes un quad, tu vicio es más caro que el mío, si te has comprado un A3, tu vicio y préstamo es mucho más caro que el mío. Si para tí, escuchar música se limita a los 40 en el coche camino del curro, pues no nos vamos a entender. Si quieres te pongo algo y si no, pues nada, tan amigos. 
El problema de la piratería en España no es que descarguemos y punto. Es que descargamos y nos da igual lo que escuchamos, nos importa tres pijos cualquier cosa porque para nosotros la música no tiene valor. Tú vas a Inglaterra y ves gente de 10 a 90 años comprando discos. Los ves yendo a conciertos, aprendiendo a tocar instrumentos. Borrachos perdidos, los ves cantar como el maldito Paul Carrack. Hay un respeto por la música y por el cine. En España no existe, en general, esa idea de arte. La música es un pasatiempo que no tiene sentido a ciertas edades. Por eso dejamos de interesarnos por las novedades a partir de ciertos cumpleaños, ya no tiene sentido. Tampoco el panorama que está por venir es mucho más esperanzador. Supongo que la culpa mía, por querer vivir siempre como he aprendido a vivir. De todas formas, un servidor seguirá frecuentado estos pequeños espacios cada vez que pueda, echándome unas risas o unas cervezas, lo que se tercie. Happy Record Store Day!



3 comentarios:

sergio dijo...

Interesante tu párrafo final. Tal vez sea eso, que en España no damos valor a la música, nos parece lo mismo David Bisbal que "esa canción tan chula que oí ayer", y que no es otra que "Sitting on the dock..." de Ottis Reding. Así como vamos a valorar nada. Con respecto a las tiendas de música, tengo un recuerdo grabado en mi cerebro. Vivía por entonces en Huelva. Estando de paso por Sevilla, entré en una de esas "disquerías de viejo", donde los discos polvorientos se apilaban sin control ni espacio alguno entre sillas y escalones. De repente mi vista tropezó con lo impensable: Un "Live" de Curtis Mayfield del setenta y tantos. Portada setentera a más no poder. Un auténtico tesoro para los amantes del soul. Lo cogí con manos temblorosas, lleno de reverente respeto... y la tapa estaba vacía, sin vinilo dentro. No lo pude encontrar. Qué decepción. Quién me iba a decir por entonces (1.95) que pronto existiría algo llamado Internet y P2P que haría que pudiera acceder a ése y casi a cualquier otro LP. Sin embargo... reconozco que no fue lo mismo cuando lo "obtuve" por la red. La emoción del hallazgo no existía.

Andrés dijo...

La verdad que has hecho varias reflexiones acertadas, hay muchas cosas que están cambiando en este mundo, y con él la magia de la música tal y como la conocimos.

Cuando era jovencito y me empezó a interesar la música, era una de mis aficiones principales, me encantaba.

Pero claro, viniendo una familia humilde, no tuve para comprar mucho (no tenía ni radiocasete), y para cuando tuve mejor economía, ya había surgido Internet y dejé de comprar cd's, por lo que mi fonoteca (o como se llame) es muy reducida.

Tener mp3 en el ordenador tiene una parte gratificante, y es que pude acceder a música que nunca escuché y rarezas, así como la posibilidad de escucharla aunque no me la hubiese comprado.

Pero también pierde el factor de ilusión y disfrute de cada álbum, ahora le presto poca atención a la música, se pierden las experiencias de disfrutar del álbum y poseer una carátula física, aun recuerdo la emoción cuando compré mi primer casete y CD.

Y no creo que sea problema de la piratería, ya que incluso cuando me pirateaba música en cintas porque no me podía permitir comprar música, apreciaba esas cintas como oro. Y ahora que tengo carpetas y discografías enteras de artistas, les presto poca atención, será porque hay mucha cantidad de música que puedo asimilar y no centro mucho en cada disco.

Por cierto, donde yo vivía, en Benidorm, no existían buenas tiendas de música, ni en la época de sin piratería piratería ni ahora. Una cosa que tiene buena Internet es que puedes comprar ciertos productos que en tu ciudad no encuentres, yo al menos encontré una cierta sequía en mi ciudad en ese aspecto. Saludos.

Antò dijo...

Muchas gracias Sergio y Andrés por vuestros comentarios. Se agradece unas respuestas tan largas para algo que ha escrito uno.
Yo no es que esté en contra de la piratería. Gracias a ella puedo acceder a cosas que no están ni mucho menos a mi alcance, cosas que ni siquiera se han estrenado en España ni quizás se estrenen, y que comprarlas me supondrían un desembolso exorbitado. Pero lo habéis entendido muy bien, aquí estamos hablando de magia y de ilusión. Este tipo de cosas son demasiado personales como para poder generalizar. Un saludo!