Miopes

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sábado, 30 de abril de 2011

RASL, de Jeff Smith. Otro giro de tuerca a la mejor ciencia-ficción

No soy lector de Bone, la obra más conocida de Jeff Smith, aunque siempre he tenido ganas de conocerla. He oído hablar tantas cosas positivas que no sé muy bien a qué estoy esperando. Pero por casualidades de la vida, he empezado a conocer a su autor en su parte más dramática, con este volumen editado por Astiberri, de los primeros  siete capítulos de las aventuras de Rasl, un enigmático personaje con demasiados claroscuros al que no resultar fácil amar a primera vista. Este primer volumen continuará sin ninguna duda y de hecho ha recibido ya varios premios y nominaciones como la mejor ciencia-ficción del año.

La historia se inica con Rasl robando el cuadro de Picasso "El guitarrista ciego". Un cuadro que tendrá una importancia que no termino de encontrar a lo largo de toda la trama posterior. Se nos presenta un personaje oscuro, incluso desagradable a ratos, uno de estos tipos duros que además tiene la capacidad de trasladarse en el tiempo...o eso es la impresión que nos da en un principio...En realidad, como el propio Jeff Smith se encarga de explicarnos poco más tarde, no se mueve a través del tiempo, sino a través de mundos paralelos, lo cual siempre puede resultar más excitante y más difícil. La historia se nos va desvelando a cachitos, a fragmentos tan pequeños que no llegamos a concebirla en su totalidad... ¿cómo ha conseguido el poder moverse en mundos paralelos? ¿Quién es Maya? ¿Qué es esa máscara que lleva encima? ¿Y por qué quiere matarlo el hombre lagarto? ¿Qué es el flujo (the drift)? ¿Qué tiene que ver Nikola Tesla con todo esto? Muchas preguntas que no voy a responder porque sería un spoiler de cuidado.

Jeff Smith es parco en palabras. "Rasl" se lee de viñeta en viñeta, teniendo que asumir toda la información en la mirada o los estados de ánimo del protagonista, lo cual no siempre es sencillo. El blanco y negro es el color elegido para las aventuras de este viajero maldito, que, como comprobaremos más tarde, no las tiene todas consigo. Un color que le va como anillo al dedo a una obra, que además de ser ciencia-ficción en el sentido más estricto de la palabra, destila género policíaco más clásico por los cuatro costados. Es una obra de ciencia-ficción de trama difícil, compleja, que no le da todo masticado al lector. Si bien el dibujo sigue la línea clara de las obras de Smith, éste se sucede de forma vertiginosa en algunas escenas y cuesta en cierto modo comprender todo lo que está pasando. El empleo de flashbacks, tan necesarios en las historias de héroes malditos para comprender su origen, es siempre un recurso enriquecedor, aunque a veces puede resultar un poco cliché. Con todo ello sólo intento decir que el cómic necesita otra lectura y la merece, realmente detalles que puedan parecer banales en un principio no lo son tanto y el poco uso de las palabras ayuda a crear esa idea de confusión y sobre todo, cansancio al que está sometido el protagonista. Me ha gustado mucho la última parte del volumen, aún más que la primera. Además, la historia no es tan "dura" como pueda parecer, una historia donde se mezclan sentimientos para contar finalmente una historia de amor, venganza, odio y mucha codicia. Una obra muy recomendable con el plus que significa las ediciones de Astiberri tan cuidadas. 

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