Miopes

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martes, 26 de abril de 2011

Locke & Key: Head Games

"Daylight, alright 
I don't know, I don't know if it's real 
Been a long night and something ain't right 
You won't show, you won't show how you feel"



Ésta es la letra de la canción "Head games" de los míticos Foreigner, grupo Hard A.O.R. por excelencia con el sobresaliente cantante Lou Gramm a la cabeza. Ya no hay cantantes así...bueno, eso es otra discusión. Y esta canción que daba título al disco de la banda de 1979, con el que se formaba el triplete del sonido A.O.R. de manual que no era otro que Journey, Boston y los Foreigner. Pero no me quiero meter en berenjanales distintos a los del propio comentario del cómic. El caso es que esta canción nos habla de la difícil relación chico - chica donde no se dicen las cosas de forma clara, cada uno oculto sentimientos al otro para no estar totalmente expuesto. La letra es bastante chusquerilla, la verdad. Y el disco en general...también. No digo que Joe Hill haya llamado este segundo volumen de Locke & Key tras el genial Welcome to Lovecraft, por esta canción, pero digamos que en algún punto puede tener cierta relación. Al fin y al cabo era conocida la afición del padre de Hill a encabezar los capítulos de sus novelas con alguna cita sacada de algún buen tema rock de rancio abolengo. Además, que me apetecía mencionar a los Foreigner así, sin venir a cuento.


El segundo volumen de la historia continúa con el argumento de forma cronológica sin dejar pasar esos saltos en el tiempo en forma de flashbacks y sueños. Joe Hill continúa enrevesando la trama que partía del asesinato de un padre de familia y el posterior trauma en una casa encantada y llena de dolorosos secretos. Algunos de estos secretos fueron revelados en la primera parte, otros, como buena historia que es, empiezan a aparecer, con algún que otro giro argumental muy interesante. Voy a intentar no ser demasiado SPOILER, pero algo habrá, así que avisados quedáis. 
El misterio del "hada" del pozo ha quedado resuelto y un nuevo personaje en la piel de Zack Wells / Dodge (Lucas Caravaggio) aparece en la ciudad. Pronto los hermanos Locke empatizarán con él, al fin y al cabo es un chico nuevo que no termina de adptarse al nuevo ambiente. Un bicho raro que busca juntarse con otros bichos raros. El primer episodio de este segundo volumen es formidable. Empieza con un flashback en el que se nos ve al joven profesor Joe Ridgaway el día que perdió a su mujer en el lago para siempre. Tras esto vemos a un ya anciano profesor que de repente ve pasar un fantasma, el de Caravaggio en la piel de Zack Wells, y se despierta en él la terrible duda de la reaparición de alguien que sólo podía estar muerto. Asistimos al dominio mental de la profesora de Educación física Ellie, por parte de Wells, con el que había tenido una relación cuando eran adolescentes, justo en la etapa de la representación de "La tempestad". Por otro lado tenemos el misterio de las llaves, que sigue creciendo. Bode, el hermano pequeño, no encuentra la llave de la puerta negra que te convierte en fantasma, pero otra llave con una cabeza le inquieta hasta que descubre de forma increíble que es una llave para abrir literalmente la cabeza de alguien y poder meter o extraer recuerdos según se quiera. Una escena bastante divertida cuando aparece esa cabeza de Bode al descubierto. Se abren muchas posibilidades a partir de ahora. 



La historia sigue siendo apasionante, además de los hilos argumentales antes citados, tenemos la historia paralela de Duncan Locke, tío de los Locke y testigo cuando tenía la edad de Bode de un hecho de vital importancia que volverá a su mente cuando se reencuentre con Dodge. Por otro lado tenemos el drama familiar, a base de flashbacks, de Ellie Whedon, su neurótica y posesiva madre y su hijo Rufus, con un aparente desfase mental que no queda demasiado claro en este volumen. Los diálogos de Hill siguen estando bien respaldados por Gabriel Rodríguez, con unos dibujos aún más imaginativos y más trabajados. Los grandes planos en la cabeza de los protagonistas resultan de lo más interesante y el uso del color en los flashbacks. Por poner una pega a esta segunda parte, decir que no me convence para nada la libertad de Dodge, como se mueve como se maneja tan bien en una situación nueva para él. No estamos hablando de un espíritu o algo así, aparte del control absoluto que tiene de las puertas y la entrada y salida de cualquier sitio sin ser visto. Esta parte de la historia no está bien explicada y casi se entiende como un deus ex-machina que no es coherente con el resto de la trama. Gabriel Rodríguez sigue transmitiendo todas las emociones posibles en su descripción de los personajes, sin caer en el cliché y los lugares comunes. En definitiva, una buena continuación, con sus altibajos, pero con momentos muy brillantes, especialmente el primer y último capítulo. A seguir, desde luego. 

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