Miopes

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martes, 19 de abril de 2011

"Eden", los Subonica en busca de la reinvención perdida

En los últimos tiempos, los italianos Subsonica se habían convertido en uno de mis grupos referencia. Es quizás el grupo bandera de la modernidad, bien entendida, en Italia. Estamos hablando de un grupo que pese a hacer una música ciertamente poco complaciente, sigue llenando estadios, sus discos son alabados por crítica y público, con la salvedad de aquellos que consideran que sólo merece la pena sus primeros discos, y que después del SubsOnicAMicrochip Emozionale todo ha sido comercialidad y concesiones a un público conservador. Conservadores son Maná, que llevan 20 años haciendo la misma canción, Subsonica hacen una música eminientemente electro con matices pop-rock e incluso punk (en algunas canciones parecen Depeche Mode en otras The Prodigy) y esta etiqueta les hace imposible anclarse y seguir evolucionando, con todos los peligros que lleva eso. El paso del tiempo suele ser muy cruel con este tipo de obras tan marcadas por su época. 
Su disco del 2007, L'eclissi les había hecho tomar una postura más extrema con respecto a la experimentación y al total abandono de las guitarras, si bien esto ya se veía en Terrestre (2005). Los teclados marcan el devenir del disco y canciones como "La glaciazione" o "Ali sicure" son buena prueba de ello. Pero, todo hay que decirlo, el grupo de de Max Casacci, Samuel, Boosta, Ninja y Pierfunk (de los Pierfunk de toda la vida, vaya) siempre deja su espacio, no pequeño, para esos medios timpos y reconocibles baladas que no hagan huir a sus fans más acérrimos. Me gustó ese disco, pero no entró ni mucho menos a la primera. Bien, pues algo así ha pasado con este Eden.

7/10
No me gustó tampoco Eden cuando lo escuché por primera vez, me pareció un disco anodino, donde la voz de Samuel, una de las bazas del grupo sin duda, se difuminaba entre temas que podían llegar a la exasperación por el abuso de los samples y de los ritmos frenéticos. Colocaba este nuevo trabajo entre los peores de su carrera sin ninguna duda, cuando no el peor. Así, a la primera, quizás influenciado por alguna crítica que había leído en la prensa musical italiana. Las siguientes escuchas fueron cambiando mi opinión. Poco a poco fui descubriendo nuevos matices y registros. Es cierto que en Eden la experimentación está muy presente. Hay temas como "Il diluvio" o "Tra gli dei" que lo indican. Es justamente lo que indicaba antes, Subsonica parecen tener siempre la necesidad de justificar ante sus fans, los críticos e incluso ellos mismos, que se están reinventando. Da la impresión que están siempre a prueba y que cada trabajo suyo va a ser juzgado en relación a todo lo hecho anteriormente (algo que más o menos pueda ser normal) y sobre todo en su punto de progresión y evolución. Sobre este tema, los Subsonica crearon una especie de película amateur (muy) donde se reían un poco de todas esas críticas que recibían. Así ParaSubnormal Activity muestra el acoso de un asesino en serie al grupo por haberse vendido a lo comercial. Es divertido, pero sólo para iniciados y, qué diablos, para los que os guste Subsoca, de lo contrario este video os parecerá una absurdez absoluta.

Sin embargo, este disco también es diferente. No se parece en nada a aquel Amorematico (2003) quizás mi favorito, ni a los siguientes. La rabia y lo oscuro que se podía sentir en Terrestre y, sobre todo, en L'eclissi, no están presentes aquí. Podíamos hablar aquí de una colección de canciones más positivas, quizás no tan enérgicas pero desde luego de gran calidad. Ya empezando por "Eden", un medio tiempo que te va atrapando poco a poco gracias a esas guitarras sutiles, delicadas, casi sacadas de unos Sigur Rós, pero que va a aumentando hasta un clímax final que no llega a alcanzarse (... e se alla fine riusciremo a credere nelle nostre promesse...). Continua con "Serpente", de nuevo otro tema lento, pero más pesado, una voz que te va meciendo en una melodía prácticamente dub. Sigue "Il diluvio" con esos arreglos que me ponen tan nervioso, un tema muy Subsonica del disco anterior, más hip-hop éste. Con "Prodotto Interno Lurido" llega otro aspecto de Subsonica, la denuncia de los problemas sociales, algo muy presente en toda su música. Personalmente me gusta mucho este tema, con un comienzo de esos "en suspenso" que tan bien se le dan, nos encontramos con un pegadizo estribillo hecho claramente para levantar al personal en sus conciertos. 
 Pero si hablamos de animar a la gente, para eso tenemos "Benzina ogoshi". Curiosa la historia de esta canción. Salió de las sesiones de "Uccisi dalla commerciabilità" el primer corte de esa "ParaSubnormal Activity". Es un tema escrito por cuantos fans quisieron participar, y básicamente es una descripción de su estado de ánimo ante las constantes críticas a las direcciones artísticas que toman. Es un tema speedico, frenético y totalmente eufórico. Una comunión con sus seguidores basada en una frase que se repite constantemente "Non siete riusciti a bissare un microchip emozinale", o sea, no habéis sido capaces de repetir un Microchip emozionale (el disco que los encumbró), además de otra serie de "fracasos" que de forma irónica van soltando en un ambiente de fiesta subsoniquera. Es especialmente divertida la parte final, cuando compara todas esas críticas a las que le podría decir su madre.
  La segunda parte del disco son medios tiempos y baladas de un corte pop muy claro. La voz de Samuel manda, pero los arreglos de Casacci son los que dan ese ambiente tan relajado. "Quando" es una balada realmente conseguida, pero aún mejor ejemplo resulta una de sus primeros singles "Istrice", uno de esos temas oscuros que mezclan la melodía más clásica con la electrónica más de vanguardia. Lo malo de algunos de esos temas es que parecen sacados de un disco de Nek, a decir verdad. ¿Eso es tan malo? Hombre, pues sí. En resumidas cuentas, un buen disco. No creo que no hayan sido capaces de repetir el éxito de Microchip, más bien al contrario, se han convertido en una banda con una sólida carrera y que, sobre todo, no hay que perderse en directo si tenéis la oportunidad. Ahora, avisados estáis, esto no es rock clásico precisamente. 



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