Miopes

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sábado, 30 de abril de 2011

RASL, de Jeff Smith. Otro giro de tuerca a la mejor ciencia-ficción

No soy lector de Bone, la obra más conocida de Jeff Smith, aunque siempre he tenido ganas de conocerla. He oído hablar tantas cosas positivas que no sé muy bien a qué estoy esperando. Pero por casualidades de la vida, he empezado a conocer a su autor en su parte más dramática, con este volumen editado por Astiberri, de los primeros  siete capítulos de las aventuras de Rasl, un enigmático personaje con demasiados claroscuros al que no resultar fácil amar a primera vista. Este primer volumen continuará sin ninguna duda y de hecho ha recibido ya varios premios y nominaciones como la mejor ciencia-ficción del año.

La historia se inica con Rasl robando el cuadro de Picasso "El guitarrista ciego". Un cuadro que tendrá una importancia que no termino de encontrar a lo largo de toda la trama posterior. Se nos presenta un personaje oscuro, incluso desagradable a ratos, uno de estos tipos duros que además tiene la capacidad de trasladarse en el tiempo...o eso es la impresión que nos da en un principio...En realidad, como el propio Jeff Smith se encarga de explicarnos poco más tarde, no se mueve a través del tiempo, sino a través de mundos paralelos, lo cual siempre puede resultar más excitante y más difícil. La historia se nos va desvelando a cachitos, a fragmentos tan pequeños que no llegamos a concebirla en su totalidad... ¿cómo ha conseguido el poder moverse en mundos paralelos? ¿Quién es Maya? ¿Qué es esa máscara que lleva encima? ¿Y por qué quiere matarlo el hombre lagarto? ¿Qué es el flujo (the drift)? ¿Qué tiene que ver Nikola Tesla con todo esto? Muchas preguntas que no voy a responder porque sería un spoiler de cuidado.

Jeff Smith es parco en palabras. "Rasl" se lee de viñeta en viñeta, teniendo que asumir toda la información en la mirada o los estados de ánimo del protagonista, lo cual no siempre es sencillo. El blanco y negro es el color elegido para las aventuras de este viajero maldito, que, como comprobaremos más tarde, no las tiene todas consigo. Un color que le va como anillo al dedo a una obra, que además de ser ciencia-ficción en el sentido más estricto de la palabra, destila género policíaco más clásico por los cuatro costados. Es una obra de ciencia-ficción de trama difícil, compleja, que no le da todo masticado al lector. Si bien el dibujo sigue la línea clara de las obras de Smith, éste se sucede de forma vertiginosa en algunas escenas y cuesta en cierto modo comprender todo lo que está pasando. El empleo de flashbacks, tan necesarios en las historias de héroes malditos para comprender su origen, es siempre un recurso enriquecedor, aunque a veces puede resultar un poco cliché. Con todo ello sólo intento decir que el cómic necesita otra lectura y la merece, realmente detalles que puedan parecer banales en un principio no lo son tanto y el poco uso de las palabras ayuda a crear esa idea de confusión y sobre todo, cansancio al que está sometido el protagonista. Me ha gustado mucho la última parte del volumen, aún más que la primera. Además, la historia no es tan "dura" como pueda parecer, una historia donde se mezclan sentimientos para contar finalmente una historia de amor, venganza, odio y mucha codicia. Una obra muy recomendable con el plus que significa las ediciones de Astiberri tan cuidadas. 

"Medium Rare" Foo Fighters

6/10
El segundo disco que comento de los Foo Fighters este mes. Uno de rarezas esta vez, para nada estamos hablando de nuevas grabaciones, salvo dos temas. Es una recopilación de versiones de lo más variado, aunque todas bajo el prisma de la banda, puro rock básico y casi un regalo para los fans de la banda. Los Foo Fighters, con Dave Grohl (voz, segunda guitarra, batería, etc....) a la cabeza y completando la banda Chris Schifflet a la guitarra y voz, Nate Mandel al bajo, Taylor Hawkins a la batería y de nuevo en la banda Pat Smear, son una banda que siempre han demostrado un respeto y sobre todo un disfrute por la cosmogonía del rock and roll. Todavía recuerdo uno de sus videos, "Breakout" era del There's nothing left to lose donde un Dave Grohl disfrazado de pringadillo era amenazado por unos matones con unas absolutamente cool camisetas de Iron Maiden. Aparentemente un hijo directo del grunge tenía poco que ver con el mundo del New British Metal Wave, pero dejando aparte la ironía del momento, me pareció un simpático homenaje. 

Foo Fighters decidieron celebrar el pasado Record Store Day con este disco de versiones de lo más variado y desde luego interesante. Tengo que decir que me gustan las versiones en el mundo del rock. Tienen algo de espíritu de camaradería, de colegueo en bares sin aire acondicionado y luego está todo eso de la vuelta a las raíces, que siempre viene bien. Éstas son las canciones escogidas:


  • 1.- ‘Band On The Run’ (Paul McCartney and Wings)
  • 2.- ‘I Feel Free’ (Cream)
  • 3.- ‘Life Of Illusion’ (Joe Walsh)
  • 4.- ‘Young Man Blues’ (Mose Allison)
  • 5.- ‘Bad Reputation’ (Thin Lizzy)
  • 6.- ‘Darling Nikki’ (Prince)
  • 7.- ‘Down In The Park’ (Gary Numan)
  • 8.- ‘Baker Street’ (Gerry Rafferty)
  • 9.- ‘Danny Says’ (The Ramones)
  • 10.- ‘Have A Cigar’ (Pink Floyd)
  • 11.- ‘Never Talking To You Again’ (Hüsker Dü)
  • 12.- ‘Gas Chamber’ (Angry Samoans)
  • 13.- ‘This Will Be Our Year’ (The Zombies)


Algunas son bastante conocidas dentro del repertorio de los Foo, como "Darling Nikki" de Prince o "Baker street" de Gerry Rafferty, sin saxofón esta vez pero manteniendo ese mítico riff. En general, las canciones son bastante parecidas a las originales, lo cual no está mal, ni bien tampoco. Me gusta "Band on the run" de los Wings, la estupenda versión "Down in the park" de Gary Numan (un tío que siempre me ha dado un poco de grima) y por supuesto la estupenda "Have a cigar" de Pink Floyd. La última "This will be our year" de The Zombies es otra de los grandes momentos. Otras como "Danny says" de los Ramones, o "I feel free" son más de andar por casa, sin ser malas en absoluto. Vuelvo a repetir que Dave Grohl conoce también este mundo que le cuesta hacer una mala interpretación. Y aún les quedan todavía muchas versiones que podrían aparecer en un eventual "Medium Rare 2", como por ejemplo su clásica versión de Tiny Dancer, de Elton John, Blackbird, de Beatles,  un Tie your mother down, e incluso un Stairway to Heaven. No es un mal disco, quizás porque justamente no lo es. Se trata de una colección de canciones hecha para caras b y especiales que fueron reunidas para un día especial. La fiesta puede continuar.

Es curioso este video. Es "Band on the run" tocado en la Guait Jaus delande del mismérrimo Barack Obama. Rock and roll....

miércoles, 27 de abril de 2011

Recordando a Thunder, esos vecinos tan majos (III)

Habíamos dejado a los Thunder desmantelados. Tras una década que había empezado como un tiro (ver 1 y 2), los fracasos de los últimos años habían provocado desilusión. El hecho de no tener compañía discográfica no ayudaba tampoco. Mira que estaban mal colocados estos chicos. En el sentido más amplio de la palabra. Pero tampoco es culpa todo del mercado discográfico. Si quieres jugar el juego pues tienes que seguir las reglas. Y la música de estos señores ingleses no entraba en el torneo. No ya por el estilo, sino por unas composiciones que no motivaban especialmente a la parroquia roquera. Si bien en el Reino Unido aún tenían algo de éxito, al menos entre un cierto rango de público, fuera de las fronteras de la Pérfida Albión no había nada que hacer. 


Tras la ruptura, amistosa por supuesto. Hubo varios proyectos en solitario o uniones con otras bandas, pero que fueron algo muy serio. Y entonces, ¿por qué se reunieron? Pues no hay como un Monster of Rock itinerante para unir a la familia. Y así fue, Danny Bowes empezó a moverse para conseguir un buen cartel y girar por el Reino Unido con lo mejor de un rock que parecía no morir nunca. Y ahí va el cartel: Alice Cooper, Quireboys, Dogs D'Amour, y los Thunder. Sin posibilidad de queja ninguna. Por lo que he leído en críticas, el concierto fue un éxito. De hecho se dice que los Thunder eran los ganadores en cuanto a merchandising, ganando incluso al sempiterno e incombustible Alice Cooper. Presentaron sus grandes éxitos ("Love walked in" siempre triunfante) y un nuevo EP ("Back from the crack") con temas nuevos y presagio de lo que sería su disco de regreso, Shooting at the sun.


  • "Shooting at the sun" (Frontiers Records, 2003)
7/10
Un disco de regreso, que se publicaría a finales del 2003, después de volver a foguearse con una larga y exitosa gira acompañados de Deep Purple. Parecía que a pesar de todo, la banda no había perdido fuelle. Incluso ganaron adeptos. Y se habían aceptado a sí mismos, es decir, una banda de blues rock que interpretan las canciones de forma genial, pero que no van a renovar y poner boca a bajo el panorama musical. El disco empieza bien. "Loser" es un tema de manual de "hardroquero melódico con el pelo corto". Ese tipo de coros pegadizos que tan bien quedan mientras limpias la casa, ya me entendéis. El resto del disco pues no está mal. Tiene buenos temas como "Shooting at the sun" o " If I can't feel love". Unos riffs potentes, de esos crudos y directos con ese aroma de banda que está empezando pero que siente respeto por los clásicos. Otra de las que me enganchó es "Somebody get me a spin doctor", ya presente en el EP anterior y que es un temazo del rock contundente que hacían en sus primeros tiempos sin historias complicadas. Muy buenas también "This man inside", de esos medios tiempos que lucen también la emocionante y emocional voz de Danny y "Blown away" con un gran Luke Morley demostrando que técnicamente es un guitarrista impecable. Buen disco para los amantes de los primeros Thunder, o sea, de los mejores Thunder.

  • "The Magnificent Seventh" (Frontiers Records, 2005)
8/10
Tras el éxito, sí el éxito, de "Shooting at the sun", Thunder volvían a estar ahí. Más giras con Deep Purple, varios conciertos importantes y ganas de hacer buena música. Así que se decidieron a hacer el que para mí es el mejor disco desde "Laughing at Judgement Day". Aunque tenga temas flojos ("Monkey see, Monkey do", tema manido donde los haya) tiene auténticas joyas. El primer tema ya es toda una declaración de principios " I love you more than rock and roll", una canción de lo más stoniana, divertida y con ganas de ser cantada una y otra vez en sus conciertos. El resto del disco está lleno de medios tiempos, alguna que otra balada pero de gran calidad y mucha melodía. De esta parte son especialmente buenas "I'm dreaming again". Una de esas canciones con un estribillo irresistible, de las que se llamaban power ballads, seguida de, quizás, la mejor canción del álbum "Amy's on the run", una de mis favoritas a partir de ahora, con unas guitarras fantásticas para una canción que aunque pegadiza no es del todo convencional. "The pride" es un tema más sucio y "Fade into the sun" es puro A.O.R. ochentero como podrían hacer los Foreigner de la última etapa. "Together or apart" es la GRAN canción del disco. Muchos matices en 6 minutos donde los Thunder vuelven a dejar lo mejor de sí mismos. Buenas letras, una voz fantástica y unas guitarras perfectas. Luke Morley se sale en este disco de todas formas, la guitarra suena vibrante y llena de emociones. El resto de la banda acompaña con un buen trabajo, aunque meramente de acompañamiento. Muy buen disco. Ay si hubieran sacado este en vez de aquel "maledetto" Behind closed doors.....




  •  "Robert Johnson's Tombstone" (Frontiers, 2006)
8/10
Para este octavo (o noveno si contamos los directos) disco, los Thunder decidieron, al menos de forma aparente, volver aún más a las raíces, a la del mismísmo Robert Johnson y su pacto con el diablo en aquel famoso cruce de carretera. Un primer tema sin estribillo pero muy muy soul, incluso más duro de lo habitual nos enseña los dientes en este disco que se fue a grabar en una tierra tan Blues como es... España¿?. El disco cuenta con unos riffs potentes, mucho más que en los discos precedentes. Es un hard rock más menos basado en la melodía, aunque siempre bajo el prisma de Thunder, que no es precisamente una banada de grindcore. Me gusta "Dirty dream" que es casi AC/DC en algunas partes... o a lo mejor me lo parece a mí, a saber.... seguido de otro medio tiempo algo soul llamado "A million faces", gran canción también. "The devil made me do it" es otra muestra de viejo rock and roll como era "I love you more than rock and roll". Esas guitarras humeantes acompañadas de Jack Daniels....aunque los Thunder tienen más pinta de padres de familia en pic-nic que de hijos de Satanás, la verdad. "Don't wanna talk about love" es el clásico tema hecho para levantar al personal, con un riff, este sí, a lo Angus Young y un Danny más hardrocker que nunca, ésta es de las mejores canciones de Thunder. Casi quince años después, Thunder habían vuelto a coger la forma y lo estaban demostrando. "Last man standing" es otro de esos temas largos que siempre incorporan. Un tema casi progresivo, aunque recuerda a aquellos del "Laughing at Judgment day". Gran estribillo para esta canción. "My darkest hour" es un tema íntimo, con arreglos de violines que se desmarca un poco del clásico sensiblero de las baladas de los Thunder. No hay que perderse tampoco ese "Andy Warhol said", con gran estribillo, y la que cierra "Stubbor kinda love", un clásico tema de fiesta rock and roll. Muy buen disco, sin pretensiones pero a la altura de lo mejor de Thunder, que ya gozaban con un repertorio que ya quisieran muchos. 

  • "Bang!"  (Townsend, 2008)
7/10
La banda ya le había cogido el tranquillo a esto del sonido más bluesy y no se iban a poner samples y hacer música electrónica. "Bang!" es más de lo mismo. Lo tomas o lo dejas. Desafortunadamente, la mayoría de gente lo dejó. Estando Franz Ferdinand  para qué te vas a poner a escuchar a unos abuelos tocando canciones como si fueran Humble Pie. No me interesa. Y el disco por supuesto, no está mal. "On the radio" es el clásico tema con un buen estribillo y un amortizante riff que encaja en cualquier sitio (por cierto, habría que hacer un estudio de lo bien que queda la palabra "radio" en las canciones en inglés). Con una portada algo chusca y grabado tres meses en un castillo, así son ellos, el sonido es perfecto y las canciones están muy bien. "Retribution", "Candy man", "Turn left at California" son de las mejores, aunque te deja la impresión que todo esto ya lo has escuchado antes y mejor. Mi favorita, por sucia y barriobajera, es "Miracle man", la más blues rock de todas. Pero sin olvidar (eso nunca) esos coros especiales tan propios de los Bowes, Morley and co. Buen disco, una vez más. 

A pesar de llevar prácticamente seis años de racha, de unas giras fantásticas donde no les falta público y de buenas críticas en las revistas especializadas (claro, en el resto no se sabe quienes son estos señores), el 28/1/2009 deciden tirar la toalla una vez más. Y veinte años después, estos caballeros del blues rock lo dejan y en verano de ese año hacen su último concierto hasta la fecha. Cada uno siguió su camino. Luke Morley está con su banda The Union. Harry está...con todo el mundo (Magnum, Bad Influence, Monsters of British Rock....estos baterías), Chris, el bajista, está con ese invento llamado The Ultimate Eagles...pero todos ellos se van a reunir para un nuevo fesival este verano el 24 de Julio en el Victoria Park de Londres, dentro del High Voltage Festival. Nada un festivalillo de tres al cuarto donde tocarán principiantes tipo Dream Theater, Judas Priest, Jethro Tull, Michael Schenker Group, Slash, Queensrycha o Anathema, entre otros. Quién sabe, lo mismo se animan y se dedican a tocar otra década...total ya que están. Si os gusta el rock clásico y sabéis disfrutar de unas buenas melodías hechas con las tripas, echadle un vistazo a la discografía de los Thunder, os aseguro que no os va a defraudar. 



martes, 26 de abril de 2011

Locke & Key: Head Games

"Daylight, alright 
I don't know, I don't know if it's real 
Been a long night and something ain't right 
You won't show, you won't show how you feel"



Ésta es la letra de la canción "Head games" de los míticos Foreigner, grupo Hard A.O.R. por excelencia con el sobresaliente cantante Lou Gramm a la cabeza. Ya no hay cantantes así...bueno, eso es otra discusión. Y esta canción que daba título al disco de la banda de 1979, con el que se formaba el triplete del sonido A.O.R. de manual que no era otro que Journey, Boston y los Foreigner. Pero no me quiero meter en berenjanales distintos a los del propio comentario del cómic. El caso es que esta canción nos habla de la difícil relación chico - chica donde no se dicen las cosas de forma clara, cada uno oculto sentimientos al otro para no estar totalmente expuesto. La letra es bastante chusquerilla, la verdad. Y el disco en general...también. No digo que Joe Hill haya llamado este segundo volumen de Locke & Key tras el genial Welcome to Lovecraft, por esta canción, pero digamos que en algún punto puede tener cierta relación. Al fin y al cabo era conocida la afición del padre de Hill a encabezar los capítulos de sus novelas con alguna cita sacada de algún buen tema rock de rancio abolengo. Además, que me apetecía mencionar a los Foreigner así, sin venir a cuento.


El segundo volumen de la historia continúa con el argumento de forma cronológica sin dejar pasar esos saltos en el tiempo en forma de flashbacks y sueños. Joe Hill continúa enrevesando la trama que partía del asesinato de un padre de familia y el posterior trauma en una casa encantada y llena de dolorosos secretos. Algunos de estos secretos fueron revelados en la primera parte, otros, como buena historia que es, empiezan a aparecer, con algún que otro giro argumental muy interesante. Voy a intentar no ser demasiado SPOILER, pero algo habrá, así que avisados quedáis. 
El misterio del "hada" del pozo ha quedado resuelto y un nuevo personaje en la piel de Zack Wells / Dodge (Lucas Caravaggio) aparece en la ciudad. Pronto los hermanos Locke empatizarán con él, al fin y al cabo es un chico nuevo que no termina de adptarse al nuevo ambiente. Un bicho raro que busca juntarse con otros bichos raros. El primer episodio de este segundo volumen es formidable. Empieza con un flashback en el que se nos ve al joven profesor Joe Ridgaway el día que perdió a su mujer en el lago para siempre. Tras esto vemos a un ya anciano profesor que de repente ve pasar un fantasma, el de Caravaggio en la piel de Zack Wells, y se despierta en él la terrible duda de la reaparición de alguien que sólo podía estar muerto. Asistimos al dominio mental de la profesora de Educación física Ellie, por parte de Wells, con el que había tenido una relación cuando eran adolescentes, justo en la etapa de la representación de "La tempestad". Por otro lado tenemos el misterio de las llaves, que sigue creciendo. Bode, el hermano pequeño, no encuentra la llave de la puerta negra que te convierte en fantasma, pero otra llave con una cabeza le inquieta hasta que descubre de forma increíble que es una llave para abrir literalmente la cabeza de alguien y poder meter o extraer recuerdos según se quiera. Una escena bastante divertida cuando aparece esa cabeza de Bode al descubierto. Se abren muchas posibilidades a partir de ahora. 



La historia sigue siendo apasionante, además de los hilos argumentales antes citados, tenemos la historia paralela de Duncan Locke, tío de los Locke y testigo cuando tenía la edad de Bode de un hecho de vital importancia que volverá a su mente cuando se reencuentre con Dodge. Por otro lado tenemos el drama familiar, a base de flashbacks, de Ellie Whedon, su neurótica y posesiva madre y su hijo Rufus, con un aparente desfase mental que no queda demasiado claro en este volumen. Los diálogos de Hill siguen estando bien respaldados por Gabriel Rodríguez, con unos dibujos aún más imaginativos y más trabajados. Los grandes planos en la cabeza de los protagonistas resultan de lo más interesante y el uso del color en los flashbacks. Por poner una pega a esta segunda parte, decir que no me convence para nada la libertad de Dodge, como se mueve como se maneja tan bien en una situación nueva para él. No estamos hablando de un espíritu o algo así, aparte del control absoluto que tiene de las puertas y la entrada y salida de cualquier sitio sin ser visto. Esta parte de la historia no está bien explicada y casi se entiende como un deus ex-machina que no es coherente con el resto de la trama. Gabriel Rodríguez sigue transmitiendo todas las emociones posibles en su descripción de los personajes, sin caer en el cliché y los lugares comunes. En definitiva, una buena continuación, con sus altibajos, pero con momentos muy brillantes, especialmente el primer y último capítulo. A seguir, desde luego. 

Otros bloggers que le han echado un vistazo:

lunes, 25 de abril de 2011

"Wasting light" Foo Fighters

Como amante de la música rock que me hace salirme de mi mismo cual Santa Teresa de Jesús en sus mejores momentos, cualquier manifestación de este tipo me supone un motivo de gozo y alborozo. De todas formas es conocida y notoria mi falta de criterio con según qué artistas y discos. Con los Foo Fighters me pasa algo así. Me gustan mucho sus momentos más encendidos e incendiarios y no me convencen tanto sus momentos más poppies. Que los tienen y no son pocos. Bueno, pues en "Wasting light" no. Es un disco directo de una potencia ruda, básica e incluso ordinaria hasta tener momentos de gran melodía con las sempiternas guitarras afiladas que tango gustan a Dave Grohl y sus muchachos. 

9/10

El contrapunto perfecto lo ponen por un lado la fiereza de "White Limo" con la delicadeza reforzada de "Arlandria". 
Es su séptimo disco, tras el buen "Echoes, Silence, Patience & Grace" del 2007. Producido por Butch Vig, lo que supone el reencuentro con Grohl tras un disco algo desconocido de los 90 llamado "Nevermind". Butch Vig es también miembro fundador de Garbage y espero y desespero por una resurreción de la señorita Shirley Manson lo antes posible. Para este disco ha vuelto al redil Pat Smear, que ya participara en el primer disco de la banda y que colaboró en los últimos años con Nirvana. Por cierto, que también se pasea por este disco Kris Novoselic, que toca en "I should have known". Vamos la familia al completo prácticamente, sólo falta tito Kurt, aunque dudo mucho que hubiera aprobado un disco así. La portada, que me encanta, trae un aire quizás retro, algo más setentero, y que en algunas composiciones no se encuentra tan lejos de esa mentalidad de crear canciones no discos de relleno. 
El disco abre con un cañonazo en forma de "Bridges burning", una de esas declaración de intenciones como en aquel potentísimo "The pretender" del disco anterior, para seguir con "Rope", de las más agresivas con unos riffs enormes. Le sigue mi favorita del disco, "Dear Rosemary" en dueto junto a Bob Mould, mítico lider de los Hüsker Dü, seguro que una de las bandas más importantes que ha dado el siglo XX. Así, como si nada. Enorme canción, con otro gran papel para esa guitarra que marca los diálogos en una canción, una vez más, de desesperación y rabia: ...Truth ain't gonna change the way you lie ....Youth ain't gonna change the way you die .... Luego nos encontramos con la furiosa "White Limo", seguidamente,  "Arlandria".  Hasta aquí tenemos una dosis de energía aparentemente incontrolable que no puede dejar a nadie indiferente. "These days" es un tema muy Foo Fighters, que bien pudiera haber estado incluido en "In your honor". "Back and forth" es otro de mis favoritos, con uno de esos coros tan punk que nos recuerdan a bandas emparentadas como son los Queens of the Stone Age. "I should have known" es algo más lento, uno de esos temas decadentes que nos recuerdan a los "tiempos felices" de mediados de los 90, de los que Grohl no puede alejarse así como así. Termina el disco con un tema más ligero, de ágil melodia y peso, como es "Walk". Al acabar tiene uno la idea de haber asistido a 50 minutos de puro rock en su estado más ansioso y desgarrador. Algo que llama la atención sobre todo si tenemos en cuenta que todos los integrantes de los Foo Fighters son veteranos de guerra en esto de la música y aún así no bajan la guardia. No me ha aburrido en ningún momento, sin ser la obra maestra que uno nunca podrá esperar de alguien como Grohl, me ha incluso entusiasmado. De hecho no paro de escucharlo, lo cual es una buena señal. ¿Su mejor disco desde el debut? No lo sé, a mi personalmente me gustan mucho "In your honour" y "Echoes...", a pesar de no contar con la bendición de la crítica. Creo que es un gran esfuerzo por parte de la banda por crear una colección de canciones sólidas, independientes pero con gran coherencia dentro de un álbum poderoso y que aspira a convertirse en clásico. 


Locke & Key: Welcome to Lovecraft

Empecé a leer “Locke & Key” tras enterarme de su salto a la televisión en forma de serie. Está bastante avanzada así que no tardará en estrenarse. Hasta entonces, la obra de Joe Hill había pasado bastante desapercibida para mí, reconozco no tener ni idea de quién era ese buen señor, hasta que he descubierto no sin cierta sorpresa que era el vivo retrato de su padre, es decir, Stephen King. Su gusto por lo sobrenatural y las historias truculentas es una impronta familiar que no se puede negar. De hecho, Joe Hill ha seguido los pasos de su progenitor, quizás de una forma más sutil, pero igual de efectiva en relatos breves y novelas como "El traje del muerto". En cuanto a Gabriel Rodríguez, pues tampoco lo conocía la verdad sea dicha. Este ilustrador chileno, arquitecto reconvertido en dibujante, que está nominado a tres Premios Eisner por su trabajo en Locke & Key, ha tenido una serie de trabajos anteriores reseñables, pero es con esta premiada colaboración con Hill con el que ha tenido un éxito más rotundo. Hasta entonces destacaba por sus trabajos con la serie basada en el CSI, Transformers, G.I. Joe e incluso alguna colaboración cinematográfica con Robert Zemeckis.

A continuación voy a hablar de la historia, algún spoiler caerá.

“Locke & Key: Welcome to Lovecraft” es el primer volumen de la serie y supone un inicio brutal e inesperado. Si bien desde las primeras viñetas uno puede comprender que la violencia va a estar presente, el desarrollo de la historia es mucho más tenebroso de lo que parece. Los Locke son una familia aparentemente normal, formados por el matrimonio Rendell y Nina, y sus hijos Tyler (Ty), Kensey y el pequeño Bode.  Un día de verano son atacados por un par de chicos, alumnos de Rendell en el instituto local. Rendell es asesinado por los atacantes, pero finalmente Tyler y Nina consiguen reducir a estos, matando a uno de ellos e hiriendo de gravedad al segundo, Sam Lesser, que será llevado a una especie de correccional. Tras esta desgracia, los Locke deciden mudarse a la vieja casa familiar en Lovecraft, Massachusetts. El nombre de la casa es uno de los que da título a la serie, the Keyhouse. Poco más tarde irán descubriendo secretos en una casa con demasiadas puertas cerradas, misterios en pozos escondidos y secretos que gritan por ser revelados. La historia de violencia pasa poco a poco a convertirse en un historia de terror sobrenatural con tintes de drama familiar e incluso social, gracias a los flashbacks que nos hablan del “making of” de un asesino en la piel de Sam Lesser. La historia me atrapó completamente. Hill crea una historia oscura y sin demasiadas concesiones sobre el horror en las escenas cotidianas impregnado más que salpicado de lo sobrenatural en un contexto realista. La trama se va desarrollando a partir de una serie de flashbacks que junto con los sueños más o menos premonitorios,  nos van explicando la deriva de los personajes y el por qué de sus reacciones y actitudes. Una muy buena historia, Hill maneja el tiempo narrativo con una gran habilidad proporcionando la tensión necesaria a cada capítulo hasta el gran clímax final. Otro punto a tener en cuenta en la historia es la excelente descripción de los personajes, su situación al inicio y al final de la historia e incluso su evolución. A esto a ayudado de forma notoria la gran aportación del dibujo de Gabriel Rodríguez, logrando transmitir todas las emociones que el texto requería sin caer en un excesivo dramatismo.
El dibujo de Rodríguez, por tanto,  también me ha gustado. Si bien me parece demasiado realista para una historia como ésta, considero que el trabajo del chileno es más que notable. Hay ciertamente algunas viñetas donde la expresión de los personajes es ejemplar. Me ha gustado especialmente el último capítulo con ese uso de las sombras y como resalta la sangre como una parte más de la historia. Es decir, a pesar del claro enfoque   fantástico de la historia, el dibujo te ayuda a no despegarte de ese mundo real lo que hace que entiendas lo que está pasando como algo cercano y por tanto, posible. El terror en lo cotidiano, clásico de los últimos años.



Por supuesto, el pueblo o isla de Lovecraft no existe en Massachusetts ni en ningún otro sitio que yo conozca. Se trata de un guiño al gran maestro del terror como es Howard Phillips Lovecraft, que nació en Rhode Island y vivió gran parte de su vida en Nueva York, pero que situó muchos de sus ciudades imaginarias en el estado de Massachusets.

P.D. No sé si la elección de "La Tempestad" como obra para representar por el joven padre de Tyler y su "amigo" Lucas Caravaggio fue accidental. Es una historia que trata sobre el falso encanto de vivir en una colonia, una isla con una personalidad propia (tipo Lovecraft), donde se hace difícil distinguir al hombre del diablo (Dodge), donde se crea unas extrañas relaciones entre maestros y siervos (como se verá sobre todo en el segundo volumen), y los sonidos misteriosos que envuelven la isla de La tempestad se pueden aplicar también a Lovecraft y sobre todo a the Keyhouse.  Aunque claro, las conexiones con otra isla con mucha personalidad propia y los Otros también son muy claras.

Otros bloggers que le han echado un vistazo a este Welcome to Lovecraft...
Los eternautas
Fran G. Lara
Lady Bohème
Marguis y sus insensatos en MoriaCity


domingo, 24 de abril de 2011

Libros y memes

Soy poco de memes. No los sigo nunca, más que nada porque no suelo tener mucho que opinar sobre lo que se me pide. Pero visto que Renaissance de Barrilete cósmico lo ha soltado así por las buenas, pues no me lo he pensado mucho y vamos a hacer lo propio. Era mejor ayer, pero mira estaba en la playa de vacaciones. Ya lo he dicho.



El último libro que he leído. "Hygiène de l'assassin" de Amélie Nothomb. Lo voy a comentar pronto en el blog junto con otra lectura que he hecho de "Mercure". Interesante a ratos, infumable a veces...no sé si recomendarlo, ya veremos. Ah, se me olvidaba, también acabo de terminar (hoy) "¿Quién?" de Algis Budrys, clásico de la ciencia ficción en plena guerra fría que no está nada mal.


El libro que estoy leyendo. Como me suele pasar, estoy leyendo varios al mismo tiempo: "Salmon fishing in the Yemen", de Paul Torday. Empezó bien, pero me está costando acabarla...."Le serrurier volant" de Tonino Benacquista e ilustrado por el gran Jacques Tardi, clásica novela policíaca con pringado sin suerte, y el primer volumen de "Juego de Tronos" de George R.R. Martin. Sí, yo tambíen he caído y la verdad es que me está gustando. 


El libro que cambió mi forma de pensar. Cuando leí "Frankestein" de Mary Shelly. Es de las primeras veces que me di cuenta que el blanco y el negro siempre están mezclados. 



El último libro que me hizo llorar: Puff...no sé. Recuerdo que cuando leí "El camino" hace ya muchos años me emocioné muchísimo. Y eso que lo odiaba por haberlo tenido que leer en el instituto. 



El último libro que me hizo reír. Me reí mucho con "La aventura del tocador de señoras" de Eduardo Mendoza, cuando está inspirado, está inspirado.



Un libro prestado que no me han devuelto. "American Pyscho" de Bret Easton Ellis. No es que lo eche de menos, porque no era una edición especialmente buena, pero recuerdo que me lo leí con fruición y deleite, cosa que no puede decir de otras obras consideradas maestras. Aprovecho para pedir a Paulino que me lo devuelva, gracias.....



Un libro prestado que no he devuelto. Siempre devuelvo libros, siempre. Odio que me lo hagan a mí. Excepto un libro sobre "Historia del teatro español del S. XX" que me llevé de la biblioteca de mi Instituto y nunca devolví. Sé que algún día pagaré por ello, lo sé. 



Un libro que volvería a leer. Me gusta releer capítulos de libros con los que he disfrutado. Quizás el último de Federico Moccia ...no, es broma. Antes me arrancaría los ojos (de forma metafórica claro o no, depende del día). Ante ayer estuve releyendo el primer capítulo de "Great expectations" de Dickens, uno de mis favoritos. Y volvería a leer Alicia, creo que encontraría cosas más interesantes ahora que entonces y bueno...tantos....




Un libro que cambió mi vida. Todos, un poco... ¿no? O quizás es una respuesta muy ñoña...es cierto. Hay uno que siempre me ha marcado. Es el libro además que más veces he regalado (4): "La invención de Morel" de Adolfo Bioy Casares. A los regalados no les hizo siempre mucha gracia la verdad, para mí supone una obra maestra.


Un libro para regalar a ciegas. Creo que ya lo he respondido antes...pero si no yo creo que "El señor de las moscas", de William Golding. O no importa lo majos que seamos, en el fondo somos unos cabrones.


Un libro que me sorprendió para bien. Mirad, yo parto de la premisa que soy un pésimo escritor. Con lo cual, cualquiera que tenga agallas para hacerlo (Moccia inclusive) merece mi respeto y casi siempre me lo paso bien leyendo un libro. Quizá "Tess of the d'Ubervilles" de Thomas Hardy. Le tenía bastante manía a ese libro por cuestiones personales y cuando le eché un vistazo sin prejuicios me pareció brillante, bueno no podía ser de otra manera. La película de Polanski tampoco está mal.



Un libro que me decepcionó. Lo mismo que antes, pocas veces me pasa. Ahora mismo no caigo la verdad. Para que te decepcione algo tienes que esperar grandes cosas de eso mismo. 



Un libro que encontré perdido. En una librería de Bruselas encontré un ejemplar del 42 de "El emperador Jones", la pieza teatral de Eugene O'Neill. Estába en un formato casi de cuaderno y era un ejemplar destinado al Salvation Army de los Estados Unidos. Así que sería la lectura de algún buen soldado americano que nos salvó el culo de los nazis...películas que me monto yo solo.



Un libro que robé. Oh, por favor. Yo soy un hombre muy honesto. Pero claro, estaba tan a la mano..."Texaco" de Patrick Chamoiseau. Todavía no la ha leído, pero esta crónica social de la Martinica tiene una muy buena pinta (no, en serio).








El autor del que tengo más libros. Tengo casi todos los libros de Stefano Benni. También voy bien servido con William Faulkner y Daniel Pennac.

El señor Benni está encantado de encontarse entre mis favoritos




Un libro valioso. Una edición muy especial de "Under the volcano" de Malcolm Lowry que tiene más de cincuenta años y que compré un día en Lille, con regalo dentro.



Un libro que llevo tiempo queriendo leer: "I vicerè" de Federico de Roberto, la gran novela del Risorgimento italiano. Soy un vago. 



Un libro que prohibiría: Ninguno, eso está muy feo. 



El próximo libro que leeré. "Le déchronologue" de Stéphane Beauverger. Ciencia ficción que comienza en el siglo XVII, escrita con maestría y estilo. O eso dicen las críticas. Lo poco que he leído me ha parecido apasionante.


Hala, ya está, no ha sido tan difícil. Ahora bien, si lo hago otra vez no sé que saldría. 


miércoles, 20 de abril de 2011

Recordando a Thunder, esos vecinos tan majos (II)

Tras los dos primeros albums, Thunder había cogido ya un status dentro del Hard Rock. Se prepararon para un tiempo de descanso bien merecido tras tres años de actividad frenética, sin dejar de dar pequeños conciertos incluso benéficos para CRISIS, una asociación benéfica para los Sin Techo.  Lo dicho, Thunder era un grupo de tíos majetes. Lemmy no hubiera estado muy orgulloso de ellos. Entretanto, se encontraban preparando el nuevo disco, su tercero y que debería encumbrarlos a lo más alto. Todo iba muy bien, concierto por aquí y por allá, gira con Bon Jovi, con Van Halen, con Kings X (¿alguien se acuerda del chico con el pelo de Mohicano?), entrevistas varias en los States, lo cual auspiciaba un éxito moderado pero éxito al fin y al cabo....pero "Behind closed doors" salió en 1995, a pesar  de haber sido grabado casi un año antes. Y todo había cambiado.

Así estaba el panorama en 1995, por si alguien no se acuerda. Era el año de "In Utero" de Nirvana, el disco debut de los Blind Melon, los Dinosaur Jr. con su "Without a sound", se estrenaba el chavalín Beck con "Mellow Gold", disco debut también para Garbage, Radiohead con "The Bends", The Smashing Pumpkins con "Mellon Collie and the Infinite Sadness", era el año del Astro-Creep 2000 de los White Zombie, ¡el "Demanufacture" de Fear Factory!, Oasis y Blur peleándose, el disco debut de Alanis (el de debut de verdad, quiero decir), y luego estaban la resaca de los Pearl Jam, Alice In Chains y Soundgarden. El Grunge estaba aquí y las camisas de cuadros marcaban tendencia. Si hasta Dokken ("Dysfunctional") y Skid Row ("Subhuman race") hacían guiños a esta nueva realidad. No digo que sean malos discos los citados previamente, al contrario, auténticas joyas, pero Thunder no estaban bien posicionados.


  • "Behind closed doors" (1995)
5/10
De este disco, que me compré inmediatamente, no tengo un buen recuerdo. Me aburría soberanamente, parecía que el grupo tocaba desganado, como sabiendo que tenía la batalla perdida ante el contexto que les había tocado vivir. En efecto las canciones carecen de magia, no tienen salvo pequeños destellos, la entidad de los temas del "Laughing...". Ya comenzando por "Moth to the flame", se ve que algo ha cambiado y no para bien. En general el disco es mediocre, sin momentos de creatividad, casi parece un disco para cumplir el expediente. No te emociona en ningún momento y no se deja escuchar demasiadas veces. Está "'Till the river runs dry", clásica balada donde poder lucirse, y poco más. Una pena teniendo en cuenta el tour tan tremendo que habían hecho por el Reino Unido y el resto de Europa y que tanta repercusión había tenido. Una decepción.

Pero la banda sigue girando y siendo cabeza de cartel en varios festivales de segundo orden pero aún así importantes. Un cambio de manager conlleva también la salida de EMI y su correspondiente "Best of" para   finiquitar. Ahora firmarán sus discos con Castle Communications, con lo que sus discos serían publicados ahora por Raw Power records. Se veía un grupo triste, con la salida del bajista Mikael Höglund, afectado claramente por el nuevo orden en el rock, sobre todo en los Estados Unidos, ya que en Japón siguieron teniendo algún éxito. Su nuevo disco seguiría la línea del anterior.

  • "The thrill of it all" (1996)

6/10
Un disco raro. Muy interesante en un principio para los viejos fans, con una fantástica producción y bueno, toda la carne en el asador, lo que no sé es si también estaba la inspiración. En una banda en la que no parecía haber problemas internos que alimentaran la polémica, salvo quizás ese posible fichaje de Luke Morley por David Coverdale para Whitesnake, sus discos resultaban perfectos en cuanto a la ejecución, pero no terminaban de emocionar. De este disco me quedo con el single "Don't wait up" y esos coros ochenteros más propios de Huey Lewis and the News y "Something about you", medio tiempo más cercano a los Gin Bossoms o Goo Goo Dolls que a una banda de Hard rock de corte tan clásico. Lo demás, no es que esté mal, estamos hablando de un grupo de músicos bastante talentosos y sobre todo, de un genial cantante como era Daniel Bowes. Pero este disco no sirvió para enganchar nuevos seguidores, más bien al contrario.


  •  "Giving the game away" (1999)
5/10
Con una base de fans bastante reducida, pocos se esperaban algo así tras su triunfal inicio, y sobre todo cuando estamos delante de una banda de músicos de verdad, no un producto prefabricado, los Thunder sacaban este "Giving the game away" para celebrar su décimo aniversario. Los rumores hablaban de una separación tras el tour del disco pues ya parecía que la propia inercia les llevaba a tomar esta decisión y seguir por otros derroteros. Como single salió la versión de "Play that funky music". No les pega mucho la verdad, y la canción resulta pesada. Pero el resto del álbum no está mal. Son medios tiempos y baladas en su mayor parte, pero son canciones mucho más profundas que en el disco anterior. "Time to get tough" (será el signo de los tiempos) y "Rolling the dice" son mis favoritas. Las demás, sin estar mal no me dicen gran cosa. Pero se puede escuchar con deleite, sobre todo si se aprecia el trabajo bien hecho y la maestría de estos trabajadores del hard rock más bluesy. 

Durante dos años, la banda se separó por "fuerzas externas al grupo". Cada uno siguió su camino, carreras en solitario, músicos en otras bandas...lo típico, vaya. Hubo una gira de despedida que tuvo un éxito arrollador, con lo que más de uno se lo pensó. Pero aún así, mantuvieron su palabra y Thunder se separó en el 2000 tras once años de luces y sombras. 


River of pain (de "Behind closed doors")

martes, 19 de abril de 2011

"Eden", los Subonica en busca de la reinvención perdida

En los últimos tiempos, los italianos Subsonica se habían convertido en uno de mis grupos referencia. Es quizás el grupo bandera de la modernidad, bien entendida, en Italia. Estamos hablando de un grupo que pese a hacer una música ciertamente poco complaciente, sigue llenando estadios, sus discos son alabados por crítica y público, con la salvedad de aquellos que consideran que sólo merece la pena sus primeros discos, y que después del SubsOnicAMicrochip Emozionale todo ha sido comercialidad y concesiones a un público conservador. Conservadores son Maná, que llevan 20 años haciendo la misma canción, Subsonica hacen una música eminientemente electro con matices pop-rock e incluso punk (en algunas canciones parecen Depeche Mode en otras The Prodigy) y esta etiqueta les hace imposible anclarse y seguir evolucionando, con todos los peligros que lleva eso. El paso del tiempo suele ser muy cruel con este tipo de obras tan marcadas por su época. 
Su disco del 2007, L'eclissi les había hecho tomar una postura más extrema con respecto a la experimentación y al total abandono de las guitarras, si bien esto ya se veía en Terrestre (2005). Los teclados marcan el devenir del disco y canciones como "La glaciazione" o "Ali sicure" son buena prueba de ello. Pero, todo hay que decirlo, el grupo de de Max Casacci, Samuel, Boosta, Ninja y Pierfunk (de los Pierfunk de toda la vida, vaya) siempre deja su espacio, no pequeño, para esos medios timpos y reconocibles baladas que no hagan huir a sus fans más acérrimos. Me gustó ese disco, pero no entró ni mucho menos a la primera. Bien, pues algo así ha pasado con este Eden.

7/10
No me gustó tampoco Eden cuando lo escuché por primera vez, me pareció un disco anodino, donde la voz de Samuel, una de las bazas del grupo sin duda, se difuminaba entre temas que podían llegar a la exasperación por el abuso de los samples y de los ritmos frenéticos. Colocaba este nuevo trabajo entre los peores de su carrera sin ninguna duda, cuando no el peor. Así, a la primera, quizás influenciado por alguna crítica que había leído en la prensa musical italiana. Las siguientes escuchas fueron cambiando mi opinión. Poco a poco fui descubriendo nuevos matices y registros. Es cierto que en Eden la experimentación está muy presente. Hay temas como "Il diluvio" o "Tra gli dei" que lo indican. Es justamente lo que indicaba antes, Subsonica parecen tener siempre la necesidad de justificar ante sus fans, los críticos e incluso ellos mismos, que se están reinventando. Da la impresión que están siempre a prueba y que cada trabajo suyo va a ser juzgado en relación a todo lo hecho anteriormente (algo que más o menos pueda ser normal) y sobre todo en su punto de progresión y evolución. Sobre este tema, los Subsonica crearon una especie de película amateur (muy) donde se reían un poco de todas esas críticas que recibían. Así ParaSubnormal Activity muestra el acoso de un asesino en serie al grupo por haberse vendido a lo comercial. Es divertido, pero sólo para iniciados y, qué diablos, para los que os guste Subsoca, de lo contrario este video os parecerá una absurdez absoluta.

Sin embargo, este disco también es diferente. No se parece en nada a aquel Amorematico (2003) quizás mi favorito, ni a los siguientes. La rabia y lo oscuro que se podía sentir en Terrestre y, sobre todo, en L'eclissi, no están presentes aquí. Podíamos hablar aquí de una colección de canciones más positivas, quizás no tan enérgicas pero desde luego de gran calidad. Ya empezando por "Eden", un medio tiempo que te va atrapando poco a poco gracias a esas guitarras sutiles, delicadas, casi sacadas de unos Sigur Rós, pero que va a aumentando hasta un clímax final que no llega a alcanzarse (... e se alla fine riusciremo a credere nelle nostre promesse...). Continua con "Serpente", de nuevo otro tema lento, pero más pesado, una voz que te va meciendo en una melodía prácticamente dub. Sigue "Il diluvio" con esos arreglos que me ponen tan nervioso, un tema muy Subsonica del disco anterior, más hip-hop éste. Con "Prodotto Interno Lurido" llega otro aspecto de Subsonica, la denuncia de los problemas sociales, algo muy presente en toda su música. Personalmente me gusta mucho este tema, con un comienzo de esos "en suspenso" que tan bien se le dan, nos encontramos con un pegadizo estribillo hecho claramente para levantar al personal en sus conciertos. 
 Pero si hablamos de animar a la gente, para eso tenemos "Benzina ogoshi". Curiosa la historia de esta canción. Salió de las sesiones de "Uccisi dalla commerciabilità" el primer corte de esa "ParaSubnormal Activity". Es un tema escrito por cuantos fans quisieron participar, y básicamente es una descripción de su estado de ánimo ante las constantes críticas a las direcciones artísticas que toman. Es un tema speedico, frenético y totalmente eufórico. Una comunión con sus seguidores basada en una frase que se repite constantemente "Non siete riusciti a bissare un microchip emozinale", o sea, no habéis sido capaces de repetir un Microchip emozionale (el disco que los encumbró), además de otra serie de "fracasos" que de forma irónica van soltando en un ambiente de fiesta subsoniquera. Es especialmente divertida la parte final, cuando compara todas esas críticas a las que le podría decir su madre.
  La segunda parte del disco son medios tiempos y baladas de un corte pop muy claro. La voz de Samuel manda, pero los arreglos de Casacci son los que dan ese ambiente tan relajado. "Quando" es una balada realmente conseguida, pero aún mejor ejemplo resulta una de sus primeros singles "Istrice", uno de esos temas oscuros que mezclan la melodía más clásica con la electrónica más de vanguardia. Lo malo de algunos de esos temas es que parecen sacados de un disco de Nek, a decir verdad. ¿Eso es tan malo? Hombre, pues sí. En resumidas cuentas, un buen disco. No creo que no hayan sido capaces de repetir el éxito de Microchip, más bien al contrario, se han convertido en una banda con una sólida carrera y que, sobre todo, no hay que perderse en directo si tenéis la oportunidad. Ahora, avisados estáis, esto no es rock clásico precisamente. 



sábado, 16 de abril de 2011

Record Store Day

Casi se me pasa, es lo que tiene vivir en una ciudad sin tiendas de discos, desde que cerrara hace un par de años la última de Tipo que había en Laín Calvo. Hoy es el Record Store Day, el día de las tiendas de discos, sí esos sitios que parecen un chino por la cantidad de camisetas y demás merchandising que podemos apreciar en el escaparate. Podéis seguir aquí el evento a nivel internacional. Es el día de las tiendas de discos independientes, no de la FNAC o El Corte Inglés, que parece que son los únicos que venden. Se ha preparado un montón de conciertos en diferentes puntos para reivindicar el valor social de estos lugares, sacrosantos templos en algunos países, "frivolité" despilfarradora en otros, o sea, España.

De mi círculo de amigos más cercano (hablo en proximidad geográfica) soy el que más discos (cd's  la mayor parte, vinilos tengo pocos) tengo. No son tampoco muchos, apenas llegan a doscientos. Luego están mi colección de K7 que superan los cien, pero tampoco es una maravilla. Comparado con cualquier melómano, soy un principiante sin mucho futuro. El dinero nunca me ha llovido y soy un obseso del cine y la literatura. Como soy una persona racional, me he dedicado a buscarme la vida para seguir disfrutando de mis grandes hobbys, ya me entendéis. Los suelo tener bien ordenados (libros, películas, cd's...), bien por estilo, a épocas lo hago por autor y ahora que nos hemos mudado una vez más, pues lo tengo como puedo, hasta que encuentre una estantería que encaje. En general los suelo revisar de vez en cuando. Siempre escucho música en casa, es decir, siempre tengo algo sonando. Me gusta ese ambiente que se crea con la banda sonora correcta. Mis últimas adquisiciones han sido  el Live 1975/1985 de Bruce Springsteen & The E Street Band y el Mama's gun de Erykah Badu. Siempre que voy alguna ciudad grande intento pasar por alguna tienda de discos, no es que compre en todas las ocasiones, porque no es que me lo pueda permitir precisamente, pero me gusta echar un vistazo por lo de los dientes largos, se entiende.
La mayoría de mis adquisiciones, al menos de las recientes, las he hecho ya sea por internet, ya sea en la FNAC. El tema de los precios y de las prisas. Cuando puedo paso por alguna de las tiendas que me pillan más cerca por supuesto, CD Drome, La Metralleta o Rockland y bueno, cualquiera que esté en mi camino. Entrar en una tienda de discos es entrar en un lugar especial. Puede que no sea el sitio más limpio y, evidentemente, más ordenado del mundo, pero tienen todo el encanto de las buenas librerías, son sitios donde se respira música, donde se siente, donde se palpa y a veces, incluso donde se escucha. Por cierto, también se vende. El ir a la FNAC a fin de cuentas es como ir al Carrefour a comprar fruta, tú sabes que es mucho mejor la tienda de la esquina e incluso el dependiente es más simpático/a, pero al final vas a lo fácil. Qué culpable me siento hoy, cagonsós. Hoy en día, muchas de estas tiendas han tenido que diversificarse para poder subsistir. Como les ha pasado también a las tiendas de cómics. Deben vender un montón de memoralia estilo muñequitos, camisetas, tazas, posavasos, postales, bolsitos, chapitas y demás chorradas con los que completar sus ingresos. En España tener un negocio así es algo muy difícil, la verdad. 
El placer que uno siente cuando empieza a rebuscar en un tienda de discos de barrio, de esas que tiene el material apilado porque apenas cabe, mientras vas escuchando una música que al principio ignoras y poca a poco se te va metiendo entre ceja y ceja. U oreja y oreja. Necesitas acercarte y decir qué diablos es eso que suena tan bien ahí. Se lo preguntas. El último disco de tal, mierda, pero sí yo lo he escuchado ya en iTunes, Spotify o donde quieras...pero no sonaba igual, claro que no, como va a sonar igual. Estás en un templo de la música, allí nada suena igual. Y qué sensación cuando ves un vinilo que te maravilla, pides escucharlo y suena como si fuera la obra maestra del año. La música suena diferente en una tienda de discos. Suena cuidada, suena sintiéndose querida, respetada y lo más importante....¡escuchada! Siempre que compro algo en una de estas tiendas intento dejar la etiqueta, siempre que se pueda, aparte de un souvenir sin mayor valor, me parece un pequeño detalle que eleva el valor del álbum. Es como el sello de calidad.

¿Sabéis la cantidad de gente que no ha comprado un disco en su vida? No os lo podéis ni imaginar. Es una cantidad enorme, y en los tiempos que corren aún más, obviamente. No les pidas a las nuevas generaciones que traigan sus discos al colegio como hacíamos nosotros hace unos cuantos años. Incluso vinilos se llevaban. Ahora es el turno de los Ipod y familia, cuando no directamente de los móviles. Una de las cosas que se pierden ante semejante y útil soporte, es la pérdida de la individualidad del disco. ¿Qué es un disco cuando deja de ser uno y se convierte en una carpeta? Esto nos lleva a un tema bien diferente, el futuro de la música y de sus soportes. Quizás se pierda el formato "álbum". Va a dejar de tener sentido una colección de canciones bajo un nombre que las unifique. Volviendo a la pregunta del principio, mucha gente que viene a casa y ve los discos, me pregunta que para qué tengo tantos, que si tengo tiempo de escucharlos, que si cuanto cuestan...En este tema lo tengo muy claro. Si tú tienes un quad, tu vicio es más caro que el mío, si te has comprado un A3, tu vicio y préstamo es mucho más caro que el mío. Si para tí, escuchar música se limita a los 40 en el coche camino del curro, pues no nos vamos a entender. Si quieres te pongo algo y si no, pues nada, tan amigos. 
El problema de la piratería en España no es que descarguemos y punto. Es que descargamos y nos da igual lo que escuchamos, nos importa tres pijos cualquier cosa porque para nosotros la música no tiene valor. Tú vas a Inglaterra y ves gente de 10 a 90 años comprando discos. Los ves yendo a conciertos, aprendiendo a tocar instrumentos. Borrachos perdidos, los ves cantar como el maldito Paul Carrack. Hay un respeto por la música y por el cine. En España no existe, en general, esa idea de arte. La música es un pasatiempo que no tiene sentido a ciertas edades. Por eso dejamos de interesarnos por las novedades a partir de ciertos cumpleaños, ya no tiene sentido. Tampoco el panorama que está por venir es mucho más esperanzador. Supongo que la culpa mía, por querer vivir siempre como he aprendido a vivir. De todas formas, un servidor seguirá frecuentado estos pequeños espacios cada vez que pueda, echándome unas risas o unas cervezas, lo que se tercie. Happy Record Store Day!