Miopes

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sábado, 5 de marzo de 2011

Los Murciálagos Clan

Parece que este año, el grupo de mis paisanos M-Clan va a tener su ración de éxito. Está nominado a los Premios de la Música, que ya comenté en la entrada anterior, y tiene una larga lista de conciertos por delante. Yo soy de los que piensan que desde que se fue Santi Campillo, la banda ha perdido parte del espíritu que nos llamó tanto la atención a unos pocos en Murcia allá por el 92 o 93.  Personalmente me gustan sus discos, más o menos. Siguen ostentando el título personal de tener las peores letras del panorama rock, como aquella vergonzante "Te fuiste a Moscú, me dejaste sin menú, soplándole a la sopa fria como un esquimal al que le ha sentado mal... la sopa fría"... da casi vergüenza...pero lo suple con unos músicos de sesión más que buenos, un inspirado Ricardo Ruipérez y Carlos Tarque, para mí el mejor cantante soul-rock de este bendito país. Pues nada, lo que les den seguro que no será tan inmerecido como a otros. Supongo que el éxito les ha hecho adoptar una domesticación de su música, que ni siquiera se intuía en aquellos inicios tocando canciones de rock sureño comos si fueran los mismísimos Molly Hatchet.



A los actuales M-Clan hace tiempo que no los he visto, pero en los noventa sí me vi varios conciertos suyos. Y la verdad sea dicha, nunca me sentí defraudado. Tenían un directo contundente, poco común en la época, con un repertorio aún menos común. A ver, situémonos, estamos hablando de unos años en los que proliferaban los grupos que tocaban sin moverse del sitio, mirándose las botas sucias mientras sus flequillos más bien tirando a rígidos por la roña saltaban de manera imprecisa con ligeros balanceos...grunge...malo. Por lo que un grupo que eran denominados los Black Crowes  españoles, grupo al que adoraba en aquellos tiempos (y aún hoy en día) sólo me podía provocar felicidad. Poco me importaba que los discos parecieran a medio hacer, que la producción fuera más que limitada, que las letras estuvieran basadas en clichés...los Murciálagos Clan, que eran como yo los conocí, estaban dispuestos a hacer rock con pedigree.

La primera vez que los vi fue en un festival que hubo en Murcia por el 92 creo recordar, quizá fuera al año siguiente. Los cabezas de cartel eran Soziedad Alkóholika y Barón Rojo, luego había grupos de menos enjundia, aunque muchas ganas. De los cuáles yo me quedé con el nombre de Murciálagos Clan. Por supuesto, nosotros queríamos oficialmente ir a ver a "Soziedad Alkóholika", todo lo demás nos importaba poco. Sin embargo, yo había leido sobre las influencias de los Murciálagos y aunque me daba vergüenza declararme seguidor del rock sureño delante de mis amigos que no escuchaban nada que no fuera Death, a mí lo que me empujaba a ver ese concierto de clara presencia de música extrema, eran los chavales que cantaban "Se calienta". No había una gran oferta  de conciertos en la época, al menos para un servidor, que vivía sin vehículo y con 16 años. Llegamos al sitio, yo gordito y con gafas (ahora me he quitado el -ito, pero evidentemente, no las gafas), con mi camisa de leñador y mis botas militares, y estábamos rodeados de lo mejorcito de la casa. Todos los metaleros de nuevo cuño se juntaban con las viejas glorias que venían a ver a los Barón Rojo. Una gran experiencia, pronto me di cuenta que no había demasiadas chicas entre la audiencia lo que me hizo plantearme alguna duda sobre lo oportuno de asistir a estos conciertos en el futuro. Del concierto en sí no tengo muchos recuerdos, sólo la imagen de Carlos Tarque muy delgado y sin camiseta corriendo de un lado a otro del escenario mientras iba cantando los temas del que iba a ser su primer disco. Yo lo estaba disfrutando, de eso sí me acuerdo, pero mis amigos vociferaban insultos de diverso pelaje. Y llegó el momento final de los teloneros. Los Barón iban a empezar a tocar y el público se impacientaba. Carlos Tarque anunció que era su última canción y bueno, quiso hacer una harenga al público allí presente...y dijo algo así como "bueno, ya estamos terminando...ahora vendrán los maestros Barón a darnos una clase de rock, ¿queréis que nos vayamos ya?" ...qué iluso...sonó un atronador "SÍIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII" que casi les tira para atrás. Se fueron cabizbajos, se veía que no estaban contentos por tocar ahí, aunque lo estaban por tocar, que no era fácil. Bueno, el tiempo ha pasado y ha puesto a cada uno en su sitio.



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