Miopes

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lunes, 7 de febrero de 2011

The Warriors o una de esas noches en las que me tenía que haber quedao por el barrio

"The Warriors", conocida desafortunadamente en España como “Los amos de la noche”, está en un puesto bastante destacado dentro de la lista de las 50 mejores películas de culto de la historia. Ya sabéis que el término de culto es una de esas etiquetas de las que el cinéfago de pro abusa una y otra vez, sin importarle demasiado el que el resto de secta cinefílica esté radicalmente en contra.  Qué curioso también lo ser de culto. Yo recuerdo haber visto esta película hace la tira de años, cuando era un adolescente perturbado, y no me impresionó especialmente.  No tenía, por tanto, una idea muy clara de que me fuera a gustar si la veía de nuevo, aunque también hay que decir que mis recuerdos eran muy vagos. 


Walter Hill dirigió esta película en 1979, una de esas películas “de encargo” que afortunadamente entusiasmaron al entonces prometedor director. Estaba basada en una novela de Sol Yurick (desconocido para mí, debo reconocerlo) y que a su vez tomaba algunas referencias del clásico de la literatura griega “Anábasis” de Jenofonte. Ésta es la historia poco más o menos: En un Nueva York oculto gobernado por las bandas callejeras, Cyrus,  líder de la banda más importante del Bronx llamada los Riffs, convoca una reunión en la que participarán nueve miembros de cada banda de la ciudad, al menos de las que pertenecen a la red de Riffs. El objetivo de Cyrus es que haya una tregua entre bandas para que dejen de pelearse entre ellas y pueda crearse una especie de ejército secreto que se apodere de la ciudad. A esa reunión asisten entre otras bandas, los Warriors con su líder Cleon al frente. Vienen desarmados, como el resto de clanes, llenos de desconfianza y con serias dudas sobre lo fructífero de la reunión. Al llegar allí quedan encandilados por el poder de convocatoria de Cyrus y su magnetismo. Pero en momento de máxima excitación por la arenga de Cyrus, éste es disparado por Luther, líder de una peligrosa banda llamada The Rogues, que había conseguido pasar una pistola escondida entre la multitud. El caos se hace presente y Fox, uno de los miembros de los Warriors, que se había separado del resto es testigo del atentado. Inmediatamente Luther acusa a los Warriors del “magnicidio”. Ahí se produce un intento de linchamiento contra los que han osado matar a Cyrus y romper la tregua. Los Warriors escapan ante la marabunta que les persigue si bien no son conscientes de ser perseguidos ya que creen que la locura desatada se debe al disparo y a la aparición de la policía. Cleon, el líder de los Warriors , es acusado de haber matado a Cyrus y linchado hasta lo que parece su muerte, los otros ocho miembros escapan hasta un cementerio cercano donde se reagrupan y plantean la estrategia que les lleve de nuevo a su zona, Coney Island, Brooklyn. Swan, se erige en Warlord  ante la ausencia de Cleon. Este puesto de jefe de guerra es discutido por el impetuoso Ajax, pero la necesidad puede más y deben ponerse de acuerdo para poder coger el tren que les lleve hasta casa. Su idea en ese momento es la de evitar a la policía, que está deseando que alguien pague el pato de todo ese desorden en las calles, y la de no enfrentarse a las bandas que se encuentran en el territorio ya que desconocen si la tregua ha terminado o no. Bien, en este punto comienza la escapada de los ocho, enfrentándose a diversas pruebas como son el enfrentamiento con otras bandas o las propias luchas internas. Por el camino aparecerá un personaje llamado Mercy, una chica de armas tomar que se cruza en su camino, no siempre para bien.

La historia es muy sencilla, que no simple. La novela era mucho más realista que esta historia eminentemente nocturna, presentaba a las bandas de una manera bastante menos idealizada, alejada de la fantasía heroica de Hill, cuya idea inicial era la de crear una historia episódica al estilo de los cómics. Algo que hoy en día sería mucho más fácil de encontrar no lo era tanto hace treinta años. Walter Hill quería plantear la historia en episodios con sus introducciones cual coro griego pero con una estética más moderna. Incluso se planteó la idea de que el mismísimo Orson Welles leyera el prólogo de la historia. Wow, eso sí que hubiera dado empaque a esta pequeña película pero que cuenta una historia eterna. Sin embargo se decidió hacer algo mucho más humilde, no por las ganas de Walter Hill sino por la poca confianza que tenía la Paramount en este proyecto. Otro ejemplo de no tenerlas todas consigo, es el hecho de crear un casting multirracial con personajes de varias etnias, mientras que en la novela original, las bandas estaban formadas principalmente por afroamericanos. Se temía un fracaso comercial. Lo que sí es cierto es que restaba credibilidad al tono general, pero no estábamos hablando de eso, sino de la fantasía que Hill estaba creando, como luego haría en “Calles de fuego”, unos años más tarde, partiendo de una premisa realista creaba una historia atemporal. 


Como he dicho, tanto el libro como la película toman referencias de la obra clásica de Jenofonte "Anábasis". Se trata de la historia de la venganza de Ciro contra su hermano rey de Persia (o Gran Rey para los griegos) Artajerjes II. Ciro reúne a un grupo de 10000 hombres para luchar contra su hermano, siendo derrotados en el interior de Asia Menor. La historia, que recomiendo encarecidamente por la de referencias que se pueden sacar, aparte de su amena lectura ya que resulta mucho menos erudita de lo que se pueda pensar e incluso tiene pasajes que son más que comprensibles para el lector inexperto en temas clásicos, es la lucha y muerte de Ciro, y como sus hombres deben volver a su tierra atravesando peligros de todo tipo. Una de las frases más conocidas del libro es "Thalassa, Thalassa" (el mar, el mar) dicha justamente al llegar a ver la costa y por tanto, su lugar de salvación. No diré más que también podemos ver una escena muy parecida en "The Warriors" dicha por el héroe último en esta aventura, que no es otro que el Jefe de Guerra Swan. No es una adaptación del relato de Jenofonte, que lo vivió en sus propias carnes además, sino más bien un préstamo estético. Walter Hill no quería contar una historia al uso, sórdida de tintes ultrarealistas, quería algo más épico y sobre todo que se envolviera de ese aura de epopeya que tenía el Anábasis. De ahí que la historia sea contada de forma episódica, casi como los relatos clásicos en los cuales se basa. 
Los personajes aparecen poco dibujados, apenas unas líneas para describirlos. En sus propios nombres aparece su definición en muchos casos. El líder asesinado se llama Cyrus, justo como el personaje que congrega al gran ejército y que es asesinado creando el caos. El líder de The Warriors se llama Cleon, como el político de la Grecia clásica del mismo nombre. Ajax, héroe griego por antonomasia, Cohise, jefe apache, Rembrandt, el más joven y débil de los Warriors y encargado de dejar su marca por donde pasan. Una cosa que me gusta bastante es la presentación de estos mismos personajes, justo cuando se preparan para la reunión, aparecen en varias secuencias cortas cada uno de ellos dando su opinión sobre lo que va a acontecer, a media luz y con la noche de testigo como dictan las normas. Resulta de lo más poético y te pone en una situación de tensa espera, como la de ellos mismos. El personaje de Mercy resulta un poco más perturbador. A ratos podemos pensar que es una concesión a la comercialidad, pero plantea un punto de ruptura en la historia que puede ser interesante. Supone el primer intento de cambio en sus vidas. Quizás un poco de moralina, si bien el personaje tiene poco de moral.  
Las bandas rivales no tienen diálogo, aparecen completamente estereotipadas. Sin embargo, se convierten pronot en personajes icónicos, como este miembro de The Baseball furies. Son tres las bandas que disfrutan de importancia en la historia, al menos de verdadero peso: The Riffs, The Rogues y The Lizzies. Ésta última es una banda de chicas que intentan seducir a tres de los miembros de The Warriors, para luego matarlos. Su imagen lleva a pensar en un posible lesbianismo (lezzie es un término despectivo para las lesbianas) pero lo que sin duda representa en la historia es el personaje de las Sirenas, que con cantos y encantos (ojo al baile pseudo lésbico de dos de sus "miembras") convencen a los protagonistas para caer en la trampa. 
Cada banda tiene su rol, The orphans representan las diferentes capas o niveles que podemos encontrar. The Riffs la organización, The Turnburlls el odio racista, The Punks (compuesto por skaters rubios y enormes) un tipo de sociedad que parece excluido de ese tipo de vida y un largo etc...





Luego está la locutora. La sensual voz de esta dj nos va contando la historia según van pasando los episodios. Una voz soul para esta historia de amistad y lealtad. Nos hace las veces de ese corifeo que ya he comentado más arriba, el narrador que forma parte de la historia sin hacerlo del todo. Su puesta en escena con aquel "Nowhere to run" dedicado a los fugitivos resulta de lo más motivador para emprender la caza. Y por supuesto, no hay que olvidar dos de las frases que más huella han dejado:  "Can you dig it?" gritada por Cyrus para comprobar que todo el mundo estaba en sintonía hasta que Luther decide cargarse toda la historia, y el mismo Luther acosando  a los Warriors con botellas de vidrio en las manos gritando aquello de "Waaaaaaaaaaaaaaaariors, come out and plaaaaaaaaaaaaaaaaaay" en la playa de Coney Island. Mítico. Sin lugar a dudas, un clásico con todas las letras y que merece ser revisado para disfrutarlo como debe ser. Además sólo son 90 minutos, la medida justa.

P.D. No lo he dicho aún, pero por favor, fijaos en lo estilizado de la película. Pocas veces se ha visto una ciudad tan bien fotografiada y unos personajes tan perfectemente dibujados con tan poco.


8 comentarios:

Renaissance dijo...

La ví hace un montón de tiempo (en uno de los primeros dvdrip de calidad que empezaban a circular por emule), sin saber ni de su existencia, ni si era de culto.
Me resultó bastante chocante, por esos personajes apenas detallados por lo que hacen, y efectivamente, la trama me hacía pensar en alguna obra clásica, adaptada a la época.

Fran G. Lara dijo...

A mí me impactó muchísimo cuando era unm mocoso. La recordaba como algo épico, hipnótico. No hace poco la repasé y el chasco fue enorme. No es ya que haya envejecido mal, es que nuestra percepción de la acción y de la angustia han evolucionado de manera mucho más realista. Con 12 años es tremenda, ahora, hasta para los críos de 15 años, es flojita.

Antò dijo...

No he hablado de lo que no me gusta de la película, pero lo hay. Me parece que tiene una historia sencilla, pero también simple. Que todas las teorías que se puedan sacar son elucubraciones porque en realidad tenemos a 8 tíos con chalecos muy horterillas caminando way cool por diferentes barrios de la Gran Manzana y con actuaciones de mediocres para abajo. Sin embargo, con lo de la acción no estoy demasiado de acuerdo. En realidad, la acción de hoy en día no es tan realista. Pocas veces se pueden ver peleas de verdad en el cine de hoy en día, y sin embargo, en esta película encontramos algunas bastante parecidas a lo que sería una de verdad. Por ejemplo la de los baños contra los Punks, eso hoy en día hubiera parecido otra cosa completamente. Claro esta que luego tenemos alguna fantasmada que otra, pero bueno, The Warriors es una fantasia heroica como otra cualquiera.

Fran G. Lara dijo...

Seguramente no me he explicado bien. Me refería a que ahora los malos son malos de verdad y hacen cosas realmente aterradoras. Véase Funny Games de Michael Haneke. Debería haber dicho "violencia" en lugar de "acción".

Antò dijo...

En eso Fran tienes mucha razón. Lo naïf de los personajes en the Warriors no tienen parangón con lo que llegó apenas unos años después o incluso en algunas películas de la época (la sierra mecánica en El precio del poder por ejemplo).

Andrés dijo...

No conocía esta película, pero veo que tiene un buen culebrón de bandas e intrigas entre ellas.

Lo que me parece interesante es que esté ambientada en una obra clásica griega.

Saludos.

Antò dijo...

Bueno Andrés, no sé si te gustará. Sinceramente creo que es una buena y divertida película con sus altibajos pero que resulta curiosa. Además, visualmente es bastante atractiva.
Un saludo!

Anónimo dijo...

Yo la vi en el Año 86 con un amigo merendando ...teniamos 10 años y me marco!! En mi barrio ( el conurbano bonaerense) las 200 viviendas se vivía de manera similar...un clásico sin lugar a dudas....warriorssss come out and playyy...es el día de hoy que me acuerdo perfectamente de esa frase!!!