Miopes

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domingo, 27 de febrero de 2011

El verdugo de sí mismo: Cisne negro, de Darren Aronofsky


OBSESIÓN : f. (Psiquiatría/Psicol.) Perturbación anímica producida por una idea recurrente que produce malestar y ansiedad significativos; en muchas ocasiones el contenido de la idea recurrente es de naturaleza sexual.
[ob/obs lat. 'delante de', 'contra' + sed(ēre) lat. 'estar sentado' + -si-ōn(em) lat., asedio ]

La obsesión. Cuando me preguntaban en mi anterior trabajo que nos definía como humanos solía contestar varias cosas, pero incluía la obsesión. Por supuesto no es correcto del todo y hay muchas matizaciones por hacer, pero esta perturbación de nuestra conducta nos modifica e incluso distorsiona hasta los límites más impensables. Sin pretender saber nada de psicología, como es el caso, resulta extraordinariamente complejo estudiar qué nos provoca esa ofuscación, ese empeño que lleva a la destrucción de lo que amamos y de nosotros mismos. La obsesión ha creado imperios y los ha hundido, ha forjado fortunas, has creado mitos en todas las artes y monstruos. Llegamos a darle un valor positivo en nuestro día a día, sólo tenemos que escuchar cualquier telediario en la sección de deportes para comprobarlo. Y sin embargo, si hay un infierno en nosotros, es el de sentirse "asediado" ante algo y no tener posibilidad de evasión.

8/10

Nina Sayers (Natalie Portman) es una bailarina de una compañía de New York que está preparando una nueva versión de "El lago de los cisnes". Ante la retirada forzada de Beth (Winona Ryder), primera bailarina, las especulaciones por saber quién tendrá ese papel se desatan. Nina encaja con el perfil de Odette, el cisne blanco pero el director (Leroy, interpretado por Vincent Cassel) quiere que la protagonista haga también el papel del cisne negro, Odile. Para este papel, la perfección técnica de Nina no es suficiente y una rutilante bailarina venida de California (Lilly, interpretada por Mila Kunis) juega su parte por conseguirlo. Nina se ve sometida a una gran presión, por parte de la compañía, por su madre Erica (Barbara Hershey), una bailarina frustrada que aboca todas sus miedos en su hija, y sobre todo, por ella misma. La situación se volverá más tensa ante las alucinaciones y los delirios que se sucederán, confundiendo realidad y pesadilla sin poder discernir. Hasta aquí el argumento de Cisne negro o Black swan, película nominada para la noche de hoy para cinco Oscars y que ya tiene una buena cantida de premios, ayer mismo los Spirit Awards al cine independiente. Sin duda es una de las películas referencia de este año y quedará como una interpretación arriesgada de Natalie Portman, sobre la que ya había declarado mi admiración.


Cuando salía del cine, aún emocionado tras la actuación de la Portman y con la impresionante música del final, oía gente a mi alrededor que intentó por todos los medios sacarme del estado de amargo placer en el que me encontraba. Alguien dijo un "anda que me vas a engañar más" o un escueto pero muy directo "vaya mierda". Lo que demuestra es que no es una película para todo el mundo. No es debido a su complejidad, que tampoco es tanta, sino a la composición de la misma. Aronofski no quiere ponerlo fácil y la película no siempre resulta "agradable" para el espectador. El informado sabe que el director de "Requiem por un sueño" o "Pi" no es complaciente y aunque se trate de hablar de la perfección en la expresión corporal, como es el ballet, el transeunte que compra su entrada debería saber que no va a ver algo sencillo. Siempre es hermoso ver un ballet en una representación, pero resulta doloroso el contemplar los interminables ensayos, los imposibles equilibrios en cuerpos aparentemente tan débiles, el sacrificio de una bailarina no resulta bello, al menos para el observador externo. De hecho en muchos casos resulta incomprensible.

Una reflexión ahora que ha acabado el programa de la TeleCinco Operación Triunfo. Fijaos el drama que ha sido. Bueno, quién lo haya seguido sabrá de que estoy hablando. Aparentemente se ha roto el sueño de estos artistas o más bien, "artistas". Unos chicos que lo único que querían era cantar por los escenarios de donde fuera (sobre todo de grandes locales y platós televisivos, no nos engañemos) y que protestaban cualquier reproche. Sin embargo, tenemos chicos y chicas que se dedican al baile en general, y al ballet particularmente, que echan horas a espuertas. Que tienen una alimentación espartana, que sufren en sus carnes la disciplina a la que son obligados. Y todo para tener la satisfacción personal, porque saben que son poquísimos los que pueden acceder al reconocimiento del público, por otro lado, un público que no deja de ser minoritario, no nos engañemos. Si podemos aplicar la expresión "por amor al arte" en algún sitio, ésta es aquí, en el ballet. Estamos hablando de hacer jornadas titánicas para conseguir que una posición sea ... perfecta. Hacer denostados esfuerzos para que algo que parece imposible parezca tan ligero como una pluma. Pues bien, pocas veces se representa en el cine este denostado esfuerzo. Aquí aparece con toda su crudeza. Se muestra tanto en las heridas de Nina, como en sus miedos y dudas, que somatiza en cada uno de sus sarpullidos, heridas y torceduras.

La película habla del miedo como paralizador, como primer y mayor obstáculo. También se dice una gran verdad, tú eres tu mayor verdugo, tú eres quién te limita. El miedo puede crear monstruos y así aparece la figura del doble, de ese otro yo que pretende dominarnos y poder ser libre. La figura del otro que hemos visto en tantas ocasiones en el cine, desde Hitchcock hasta Lynch, aquí aparece a ráfagas, con mayor o menor acierto. Pero nos trasladan la angustia del personaje de forma magistral. La atmósfera de opresión nos ayuda a enter el sufrimiento de Nina. Su casa, dominada por su madre, una antigua bailarina metida a pintora con poco éxito. Una casa sin luz, oscura, tétrica y recargada para transmitirnos el deseo de la madre de tener encerrada a su hija. El viaje en metro, donde el reflejo en las ventanas de Nina nos da de nuevo esa figura del döppelganger. Los espejos como puerta de entrada del otro. Muy visto, pero siempre efectivo. Yo, muy amante de los metros, me sentía muy angustiado en estas escenas. En pocos momentos de la película vemos a Nina libre, siempre la vemos encadenada de alguna forma. En el metro, en su casa, en los pasillos de hormigón de la escuela, entre las otras alumnas, siempre vestida con su abrigo (elegante por cierto) y esa bufanda blanca que no suelta y que le confería estética de cuello de cisne. Realmente estresante.

 Creo que una actuación como la de Natalie Portman se merece el Oscar. Es un trabajo de esos que marcan una carrera. Hay escenas realmente comprometidas que ha sabido sacar adelante con una increíble veracidad, incluso dentro de la locura más absoluta. Pocas veces se puede saborear un papel así en la vida de un actor. Es una golosina que no se puede rechazar, a sabiendas de las dificultades que se le iban a presentar. Un papel físico como éste, donde su cuerpo debía transmitir tanto o más que su voz es siempre un desafío. Decía Thomas Mann que "la palabra sólo puede celebrar la belleza, no reproducirla", por mucho que hable de la actuación de la Portman me voy a quedar corto. Así sólo diré que ha estado fantástica.

Ahora bien, la película no se merece tantos premios. Sinceramente creo que el directo se ha centrado en hacer un retrato de la danza en todo su esplendor y dureza. Pero ha olvidado la interpretación en los demás personajes. Mila Kunis (Lilly) no está tan mal, le da ese cinismo a un personaje del que se llega a dudar su existencia, pero el maestro Vincent Cassel resulta bastante torpe en su papel. Da la impresión que los personajes secundarios son más secundarios que nunca en esta trama. Apenas se esbozan y se diluyen ante la presencia de Nina. Algunos, como su compañero en la danza, resultan casi irrisorios. La madre, Erica,  da una carga emocional bastante fuerte, sin embargo nunca llegamos entender esa relación. Luego están los recursos estilistas del director. Supongo que el reflejo de la sangre en el film era necesario, pero es que algunas veces parece más que estamos viendo una versión de "Carrie". Hay escenas que de lo obvias que son resultan extrañas para el contexto tan perturbador de la película. Por ejemplo la del bar, cuando Lily se pide una hamburguesa y coquetea con el camarero, mientras Nina tarda una vida en comerse una ensalada. Casi parecía que nos estaba mostrando una promo de Ángel o demonio. La cámara que va de un lado para otro queriendo provocar aún más confusión no hace sino molestar por su abuso. Y en general, el tono de la película fuera de la actuación de Natalie Portman deja un poco que desear. Los movimientos de los actores entre bastidores, como esa bronca que le echa Cassel al príncipe al caer Nina en uno de los portées. Por otro lado, la transformación de Nina sí resulta creíble. Y en eso tiene mucho que ver la dirección. Esa mutación hacia la parte más oscura, ese descenso hacia los infiernos interiores y su posterior exposición es realmente impactante.

En realidad, la película resulta muy interesante, inquietante por su crudeza, y sobre por la realidad que esconde o que más bien muestra. Una bailarina acosada por sus propios anhelos que le lleva a tener continuos desórdenes alimenticios mientras su cuerpo sufre lo indecible por conseguir crear belleza de la forma más perfecta posible. Un buen homenaje, si bien la historia resulte demasiado truculenta a ratos.




Otros bloggers que también la vieron:
Insensatos en MoriaCity
El diario de Mr. MacGuffin


Anexo:
Tras el comentario de Adrià, he decidio incluir este interesante blog en la lengua de Shakespeare y ... Natalie Portman, bueno, al menos en la de ahora, donde se habla de la interpretación oculta de Cisne negro. Atención habla de Mind-Kontrol y la Programación Monarca. Los podéis encontar en The Vigilant Citizen. Tras leer esto, mi entrada quedará a la altura del betún...así que, por favor, leedla después. Ah, y no os perdáis los comentarios, los hay de todos los colores, pero algunos son de alta escuela de frikismo. Pero ojo, el artículo merece la pena y mi forma de ver la película ha cambiado sustancialmente.

5 comentarios:

Andrés dijo...

Precisamente me la ha recomendado un amigo canadiense por e.mail, aunque era simplemente por la inclusión del corto papel de Winona Ryder.

Como siempre, es un placer leer tu crítica y opinión de la película. Me la dejo apuntada en mi lista de "must".

Saludos.

Antò dijo...

Vaya, muchas gracias! Sí creo que hay que verla porque es un trabajo que merece la pena. A mi siempre me ha gustado Winona, será por la edad, pero es que aquí Aronofsky la ha afeado y ninguneado. Su papel está reducido a un mero esbozo. No es una película 10, de hecho no es ni ocho, pero bueno, dadas las circunstancias. Ahora bien, en cine gana mucho más. Como todas supongo. Saludos!

Ana dijo...

Yo la tengo en la lista de las que tengo ganas de ver...
Por cierto, me he tropezado con un blog muy gracioso y el último post creo que está hecho totalmente como complemento a tus quejas de los españoles como espectadores de cine. Te dejo la dirección: http://loqueahorroenpsicoanalisis.blogspot.com/

Adrià Palomeras dijo...

La pelicula habla sobre mind-kontrol y programacion monarca. Hay ke estudiar el tema para entenderlo. Aunque muy buen post.

Antò dijo...

Gracias por la aclaración, Adrià. Desde que me has escrito me he puesto a buscar y rebuscar por internet la programación monarca y resulta más que inquietante. Mi entrada se basaba tan sólo primeras ideas basadas en mi mera opinión. Y siempre desde el punto de vista de un espectador más o menos experimentado, pero lejos de saber de psicología sea esta oculta o no. Efectivamente, para poder buscar todas esas referencias habría que haber estudiado el tema en profundidad. ¡Oye gracias por comentar y recibe un cordial saludo!