Miopes

Miopes

domingo, 27 de febrero de 2011

El verdugo de sí mismo: Cisne negro, de Darren Aronofsky


OBSESIÓN : f. (Psiquiatría/Psicol.) Perturbación anímica producida por una idea recurrente que produce malestar y ansiedad significativos; en muchas ocasiones el contenido de la idea recurrente es de naturaleza sexual.
[ob/obs lat. 'delante de', 'contra' + sed(ēre) lat. 'estar sentado' + -si-ōn(em) lat., asedio ]

La obsesión. Cuando me preguntaban en mi anterior trabajo que nos definía como humanos solía contestar varias cosas, pero incluía la obsesión. Por supuesto no es correcto del todo y hay muchas matizaciones por hacer, pero esta perturbación de nuestra conducta nos modifica e incluso distorsiona hasta los límites más impensables. Sin pretender saber nada de psicología, como es el caso, resulta extraordinariamente complejo estudiar qué nos provoca esa ofuscación, ese empeño que lleva a la destrucción de lo que amamos y de nosotros mismos. La obsesión ha creado imperios y los ha hundido, ha forjado fortunas, has creado mitos en todas las artes y monstruos. Llegamos a darle un valor positivo en nuestro día a día, sólo tenemos que escuchar cualquier telediario en la sección de deportes para comprobarlo. Y sin embargo, si hay un infierno en nosotros, es el de sentirse "asediado" ante algo y no tener posibilidad de evasión.

8/10

Nina Sayers (Natalie Portman) es una bailarina de una compañía de New York que está preparando una nueva versión de "El lago de los cisnes". Ante la retirada forzada de Beth (Winona Ryder), primera bailarina, las especulaciones por saber quién tendrá ese papel se desatan. Nina encaja con el perfil de Odette, el cisne blanco pero el director (Leroy, interpretado por Vincent Cassel) quiere que la protagonista haga también el papel del cisne negro, Odile. Para este papel, la perfección técnica de Nina no es suficiente y una rutilante bailarina venida de California (Lilly, interpretada por Mila Kunis) juega su parte por conseguirlo. Nina se ve sometida a una gran presión, por parte de la compañía, por su madre Erica (Barbara Hershey), una bailarina frustrada que aboca todas sus miedos en su hija, y sobre todo, por ella misma. La situación se volverá más tensa ante las alucinaciones y los delirios que se sucederán, confundiendo realidad y pesadilla sin poder discernir. Hasta aquí el argumento de Cisne negro o Black swan, película nominada para la noche de hoy para cinco Oscars y que ya tiene una buena cantida de premios, ayer mismo los Spirit Awards al cine independiente. Sin duda es una de las películas referencia de este año y quedará como una interpretación arriesgada de Natalie Portman, sobre la que ya había declarado mi admiración.


Cuando salía del cine, aún emocionado tras la actuación de la Portman y con la impresionante música del final, oía gente a mi alrededor que intentó por todos los medios sacarme del estado de amargo placer en el que me encontraba. Alguien dijo un "anda que me vas a engañar más" o un escueto pero muy directo "vaya mierda". Lo que demuestra es que no es una película para todo el mundo. No es debido a su complejidad, que tampoco es tanta, sino a la composición de la misma. Aronofski no quiere ponerlo fácil y la película no siempre resulta "agradable" para el espectador. El informado sabe que el director de "Requiem por un sueño" o "Pi" no es complaciente y aunque se trate de hablar de la perfección en la expresión corporal, como es el ballet, el transeunte que compra su entrada debería saber que no va a ver algo sencillo. Siempre es hermoso ver un ballet en una representación, pero resulta doloroso el contemplar los interminables ensayos, los imposibles equilibrios en cuerpos aparentemente tan débiles, el sacrificio de una bailarina no resulta bello, al menos para el observador externo. De hecho en muchos casos resulta incomprensible.

Una reflexión ahora que ha acabado el programa de la TeleCinco Operación Triunfo. Fijaos el drama que ha sido. Bueno, quién lo haya seguido sabrá de que estoy hablando. Aparentemente se ha roto el sueño de estos artistas o más bien, "artistas". Unos chicos que lo único que querían era cantar por los escenarios de donde fuera (sobre todo de grandes locales y platós televisivos, no nos engañemos) y que protestaban cualquier reproche. Sin embargo, tenemos chicos y chicas que se dedican al baile en general, y al ballet particularmente, que echan horas a espuertas. Que tienen una alimentación espartana, que sufren en sus carnes la disciplina a la que son obligados. Y todo para tener la satisfacción personal, porque saben que son poquísimos los que pueden acceder al reconocimiento del público, por otro lado, un público que no deja de ser minoritario, no nos engañemos. Si podemos aplicar la expresión "por amor al arte" en algún sitio, ésta es aquí, en el ballet. Estamos hablando de hacer jornadas titánicas para conseguir que una posición sea ... perfecta. Hacer denostados esfuerzos para que algo que parece imposible parezca tan ligero como una pluma. Pues bien, pocas veces se representa en el cine este denostado esfuerzo. Aquí aparece con toda su crudeza. Se muestra tanto en las heridas de Nina, como en sus miedos y dudas, que somatiza en cada uno de sus sarpullidos, heridas y torceduras.

La película habla del miedo como paralizador, como primer y mayor obstáculo. También se dice una gran verdad, tú eres tu mayor verdugo, tú eres quién te limita. El miedo puede crear monstruos y así aparece la figura del doble, de ese otro yo que pretende dominarnos y poder ser libre. La figura del otro que hemos visto en tantas ocasiones en el cine, desde Hitchcock hasta Lynch, aquí aparece a ráfagas, con mayor o menor acierto. Pero nos trasladan la angustia del personaje de forma magistral. La atmósfera de opresión nos ayuda a enter el sufrimiento de Nina. Su casa, dominada por su madre, una antigua bailarina metida a pintora con poco éxito. Una casa sin luz, oscura, tétrica y recargada para transmitirnos el deseo de la madre de tener encerrada a su hija. El viaje en metro, donde el reflejo en las ventanas de Nina nos da de nuevo esa figura del döppelganger. Los espejos como puerta de entrada del otro. Muy visto, pero siempre efectivo. Yo, muy amante de los metros, me sentía muy angustiado en estas escenas. En pocos momentos de la película vemos a Nina libre, siempre la vemos encadenada de alguna forma. En el metro, en su casa, en los pasillos de hormigón de la escuela, entre las otras alumnas, siempre vestida con su abrigo (elegante por cierto) y esa bufanda blanca que no suelta y que le confería estética de cuello de cisne. Realmente estresante.

 Creo que una actuación como la de Natalie Portman se merece el Oscar. Es un trabajo de esos que marcan una carrera. Hay escenas realmente comprometidas que ha sabido sacar adelante con una increíble veracidad, incluso dentro de la locura más absoluta. Pocas veces se puede saborear un papel así en la vida de un actor. Es una golosina que no se puede rechazar, a sabiendas de las dificultades que se le iban a presentar. Un papel físico como éste, donde su cuerpo debía transmitir tanto o más que su voz es siempre un desafío. Decía Thomas Mann que "la palabra sólo puede celebrar la belleza, no reproducirla", por mucho que hable de la actuación de la Portman me voy a quedar corto. Así sólo diré que ha estado fantástica.

Ahora bien, la película no se merece tantos premios. Sinceramente creo que el directo se ha centrado en hacer un retrato de la danza en todo su esplendor y dureza. Pero ha olvidado la interpretación en los demás personajes. Mila Kunis (Lilly) no está tan mal, le da ese cinismo a un personaje del que se llega a dudar su existencia, pero el maestro Vincent Cassel resulta bastante torpe en su papel. Da la impresión que los personajes secundarios son más secundarios que nunca en esta trama. Apenas se esbozan y se diluyen ante la presencia de Nina. Algunos, como su compañero en la danza, resultan casi irrisorios. La madre, Erica,  da una carga emocional bastante fuerte, sin embargo nunca llegamos entender esa relación. Luego están los recursos estilistas del director. Supongo que el reflejo de la sangre en el film era necesario, pero es que algunas veces parece más que estamos viendo una versión de "Carrie". Hay escenas que de lo obvias que son resultan extrañas para el contexto tan perturbador de la película. Por ejemplo la del bar, cuando Lily se pide una hamburguesa y coquetea con el camarero, mientras Nina tarda una vida en comerse una ensalada. Casi parecía que nos estaba mostrando una promo de Ángel o demonio. La cámara que va de un lado para otro queriendo provocar aún más confusión no hace sino molestar por su abuso. Y en general, el tono de la película fuera de la actuación de Natalie Portman deja un poco que desear. Los movimientos de los actores entre bastidores, como esa bronca que le echa Cassel al príncipe al caer Nina en uno de los portées. Por otro lado, la transformación de Nina sí resulta creíble. Y en eso tiene mucho que ver la dirección. Esa mutación hacia la parte más oscura, ese descenso hacia los infiernos interiores y su posterior exposición es realmente impactante.

En realidad, la película resulta muy interesante, inquietante por su crudeza, y sobre por la realidad que esconde o que más bien muestra. Una bailarina acosada por sus propios anhelos que le lleva a tener continuos desórdenes alimenticios mientras su cuerpo sufre lo indecible por conseguir crear belleza de la forma más perfecta posible. Un buen homenaje, si bien la historia resulte demasiado truculenta a ratos.




Otros bloggers que también la vieron:
Insensatos en MoriaCity
El diario de Mr. MacGuffin


Anexo:
Tras el comentario de Adrià, he decidio incluir este interesante blog en la lengua de Shakespeare y ... Natalie Portman, bueno, al menos en la de ahora, donde se habla de la interpretación oculta de Cisne negro. Atención habla de Mind-Kontrol y la Programación Monarca. Los podéis encontar en The Vigilant Citizen. Tras leer esto, mi entrada quedará a la altura del betún...así que, por favor, leedla después. Ah, y no os perdáis los comentarios, los hay de todos los colores, pero algunos son de alta escuela de frikismo. Pero ojo, el artículo merece la pena y mi forma de ver la película ha cambiado sustancialmente.

martes, 22 de febrero de 2011

Aquellos pequeños clásicos: Los mejores Drivin' n' Cryin' en Fly me courageous

7,5/10
Hace veinte años que esta banda formada a finales de los 80 en Atlanta publicó su mejor, y también más exitoso, disco hasta la fecha. Los Drivin' N' Cryin' publicaron "Fly me courageous" en enero del 91, una época de las llamadas de transición. Por un lado estaban las bandas supervivientes de los 80, que intentaban mantenerse a flote a sabiendas que los gustos musicales en cuanto al rock estaban yendo a la patria chica de Starbuck's, o sea, Seattle. Y luego estaban los imitadores de los Nirvana, Pearl Jam, AIC etcétera que empezarían a proliferar en breve. Los Drivin' N' Cryin' no imitaban a ninguno de estos modelos. Su estilo era más cercano a un rock sureño pero actualizado a los tiempos que llegaban y sin olvidar sus influencias locales por parte grupos como: Lords of the the New Church, The Replacements o Hüsker Dü.
Cuando oí hablar de los DnC yo leía con mucha asiduidad la revista Metal Hammer, apareció allí en una de esas críticas. No era un disco especialmente destacado. La portada no es que me atrajera demasiado y el nombre del grupo aún menos. Yo pensaba entonces que serían uno más de los grupos Hard A.O.R. tipo Danger Danger, Dangerous Toys, Firehouse o los Harem Scarem, que era lo que me tiraba por aquella época. Los DnC estaban formados en la época del Fly me courageous  por Tim Nielsen al bajo, Buren Fowler a la guitarra, Jeff Sullivan a la batería y Kevin Kinney a la guitarra y voz. Una voz muy particular, bastante alejada de los standards sureños y que sin embargo funcionaba perfectamente tanto en los medios tiempos como encima de los riffs más bluesy. Quizás sea la voz y los riffs pesados una de las características más típicas de esta desconocida banda.
El disco está compuesto de 11 temas que van del sureño más clásico como "Chain reaction" hasta otros que podían haber sido grabados para un disco de los R.E.M. otra de sus grandes influencias. Desde luego, los chicos se movían entre muchas aguas. El mismo Kinney decía que no debía haber muchas más bandas que hubieran girado con Lynyrd Skynyrd, Sonic Youth y Neil Young. De todo el álbum, mi favorita, como la de la mayoría de los seguidores de la banda, es "Fly me courageous", la que da título al disco. Es un temazo indiscutible. Una canción con tintes políticos con una letra que dice algo así:
"Mother America is brandishing her weapons
She keeps me safe and warm by threats and misconceptions
So if you break my heart you'll have to take me"

Tiene un riff potentísimo mientras suena la vibrante voz de Kinney de forma muy enérgica. Es el tercer tema del disco, y junto con "Around the block again" y "Chain reaction" crean un perfecto inicio. Del resto de temas me gustan especialmente "For you", un tema muy fok y melódico, y la pegadiza "Let's go dancing". Fantástico medio tiempo que me recuerda a la banda sonora de alguna serie noventera tipo Dawson's creek (lo he dicho como elogio, que la serie tenía de lo mejorcito de la época, aunque era posterior). En general todo el disco resulta muy completo. No hay canciones que estén demás y te deja con ganas de conocer más de estos chicos de Atlanta. Aunque (ya ahorro yo el viaje) lamentablemente, su momento más álgido es sin duda este disco que queda como uno de esos clásicos desconocidos para desgracia de sus creadores. 
Mirad esta curiosa actuación en el programa de Letterman (con 20 años menos)
 

domingo, 20 de febrero de 2011

Mi Natalie

Willie Conway: [from a window] Hey.
Marty: Romeo and Juliet, the dyslexic version

En una semana sabremos si el óscar a la mejor actriz va para la protagonista de Cisne Negro, Natalie Portman. En una semana podremos ver si esta mujer de 30 años, con una formación académica y profesional impecable finalmente consigue el reconocimiento definitivo  en Hollywood. De Cisne Negro y su impresionante actuación hablaré en otro post, cuando llegue el momento. Hoy quiero hablar de Natalie Hershlag, más conocida como Natalie Portman.
Empezó a trabajar, muy joven a los doce años ya aparecía en un destacado papel en una película para nada sencilla llamada Leon, el profesional, junto con el francés más duro de los últimos años, Jean Reno.  Para muchos pasó desapercibida esta película nada despreciable con una relación un tanto sospechosa entre adulto y menor. Luego vinieron otras actuaciones, de diferente relevancia, pero siempre con directores interesantes como Michael Mann (Heat), Woody Allen (Todos dicen I love you), Tim Burton (Mars Attack) o participando en la precuela más famosa de la historia con Georges Lucas. Sin duda, Natalie estaba en el buen camino para convertirse en una de las actrices más conocidas y cotizadas, pero ella no quería eso y necesitaba  algo más (Closer, My blueberry nights, Free zone, V de Vendetta…). El resultado es una carrera irregular, pero que a los que amamos a esta señorita como un servidor, no nos importa. 
A lo largo de  la historia del cine, las estrellas del celuloide siempre han sido justamente eso, estrellas. Seres mitificados, exagerados, idealizados, idolatrados en algunos casos, envidiados en otros, admirados casi siempre, pero lo más importante, conocidos hasta límites desorbitados. Hoy en día, la percepción de la estrella de cine ha cambiado. Es un hecho innegable. Ya no estamos hablando de series intocables. Hoy en día no se pueden tapar los trapos sucios que los convirtieran en seres terrenales sin más. Hoy sabemos todo y más, o, al menos, tenemos a nuestro alcance el conocerlo. Tanto las verdades como las falacias desmitifican a estos actores, perdiendo parte de la magia que habían tenido, no ya en el siglo XX, también en épocas muy anteriores. Y, ¿a qué viene todo esto entonces? En cierto modo, uno de esos mitos actuales es Natalie Portman, al menos para mí. Puedo decir que me enamoré de esta mujer hace mucho tiempo, concretamente con la primera película que vi de ella, que no es otra que la de Beautiful Girls.
En el 96 empecé a interesarme por el cine. No es que no me gustara antes, claro que había mucho cine antes. Muchísimo, sobre todo de aquel que llamábamos “Blockbuster”, más que nada porque en los cines donde yo vivía había poco más que ver. Llevaba ya algún tiempo grabando todas las películas que echaban en la 2, y me pegué un empacho de cine clásico esperando poder compensar esas carencias en cultura cinematográfica. A partir de ahí me propuse buscar entre las novedades que podía encontrar en los cines de mi ciudad algo que se saliera de la norma, algo que “alimentara el espíritu además de las pupilas” (cuán pretencioso era en la época, hoy sé que no hay nada de malo en disfrutar de un “Jungla de cristal” y de un “8 y ½”, pero ya sabéis como son los intelectualoides). Recuerdo haber leído por entonces de una película que se llamaba “Beautiful Girls”. Era un comedia amarga que hablaba sobre el paso de la vida, y el afrontar las nuevas etapas sin anclarse en el pasado. Con un argumento sencillo, pero repleto de diálogos ingeniosos, con algunas actuaciones muy meritorias y con una banda sonora excelente, producida por Dave Stewart de Eurythmics y con grandes canciones a cargo de grupos indie de la época como Afghan Wings y otros más mainstream como Fine Young Cannibals o los mismísimos Kiss. Recuerdo que me compré ese Cd, no sé donde estará ahora….

Así fui al cine acompañado de mi novieta de la época, que no estaba muy convencida de ver un producto así. La historia es el regreso del personaje interpretado por Timothy Hutton ( Willie Conway) a su ciudad natal para un reunión de antiguos compañeros de instituto. Allí se mezclarán las historias de sus viejos compañeros, como todos echan de menos su pasado, más o menos exitoso, pero como sólo unos pocos  son capaces de mirar hacia adelante y no hacerse más daño. Willie llega a casa de su padre. Un hombre de memoria frágil y enfermo que no le hace sentir como en casa, y luego está su hermano, consumidor habitual de drogas que apenas sabe cómo reaccionar ante la llegada de su hermano. Willie está frustrado por su trabajo como músico en bares en la gran ciudad, su gran futuro parece haberse ido al garete y teme estar siempre a la sombra de su futura y exitosa esposa, que llegaría unos días después. Y es ahí cuando aparece Marty, una vecina de apenas 13 años (aunque Natalie tenía ya 15) con la que se inicia una amistosa relación que hace a Willie plantearse muchas cosas sobre su existencia pasada y … futura. 

Yo quedé totalmente enamorado de esa niña, jugando con la nieve en el jardín de su casa, mientras coqueteaba de manera inocente con Willie, haciendo caer a pedazos todo su mundo.  Apenas unas palabras y ya te sientes fascinado por ese personaje. Pero Marty no era una de esas “Lolitas” de obvia fascinación por parte de un adulto abandonado, es un personaje real. Sus diálogos no están cargados de una fuerza arrebatadora que te hace apuntarlos en lo primero que encuentras con el fin de repetirlos una y otra vez. Ahora bien, son mordaces, con esa mordacidad de aquellos que no saben que la tienen. Marty es una chica normal, que está empezando a descubrir el mundo que le rodea. Que lo observa con esa mezcla de pasión y desgana con la que miran los adolescentes. Natalie Portman era Marty, le confería una ternura e incluso una inocencia que resultaba real a los ojos del espectador. Natalie/Marty te sonreía de forma cándida, feliz ante el mundo de posibilidades que se le ofrecía. Ese personaje, carente de maldad o de un doble fondo que pudiera llevarnos a otro sitio más oscuro a la hora de entenderlo, se convertía en el personaje que se comía a toda la película. Decía Marty en un momento dado: “If I'm not mistaken, you've come back here to the house of loneliness and tears, to Daddy Downer and Brother Bummer, to come to some sort of decision about life, a life decision if you will” Willie respondía: “How old are you?” y Marty: “I am thirteen. But I have an old soul”. Marty/Natalie tenía una sonrisa que se contagiaba, una belleza cercana y tranquila. Es como una de esas personas que encuentras en el metro y la miras una vez, sigues leyendo, la miras otra vez, y vuelves a bajar la cabeza pensando en tus cosas, hasta que vuelves a mirar porque hay algo en esa extraña que te está llamando y no sabes qué es. Quizás no sea la persona más hermosa que has visto en tu vida, pero desde luego, la palabra "atractiva" cobra toda su fuerza en esa ocasión. 

Salí del cine como pocas veces he salido, con el placer de haber visto algo que me había dejado tan buen sabor de boca, que no quería que se acabara nunca. Eso no me ha ocurrido tantas veces como me hubiera gustado. Fue la primera película que fui a ver dos veces al cine, algo que tampoco ha sido demasiado frecuente después de tantos años. Ni que decir tiene que he seguido la carrera de Natalie Portman con mucha atención, ha habido de todo, es cierto, pero en general, no estoy decepcionado después de las sensaciones que tuve aquel día. Ese mismo año vi Heat y he de confesar que si lo hice fue más por ella que por la fabulosa unión entre Pacino y de Niro, tantas veces buscada. Quedé decepcionado por la poca atención que se le daba a "mi Nati", pero sabía que sólo era cuestión de tiempo. Luego se convirtió en Padmé Amidala, haciendo un papel más que sobresaliente para mí y en la muy interesante Closer, donde se exponían de forma explícita todas mis fantasías más ocultas en aquella escena con el c***** suertudo de Clive Owen.  Natalie Portman es alguien que ha sabido escoger, que quizás no ha tenido tanta suerte como debería, pero que desde luego se puede reprochar pocas cosas. Quizás la comedia "Sin compromiso" de este año sea una de ellas, con el insigne Aston "sólo-tengo-un-papel-importante-pero-me-acuesto-con-Demi-Moore" Kuschner, pero seguro que Cisne negro le sirve para redimirse. Adoro a Natalie Portman, qué le voy a hacer.

sábado, 19 de febrero de 2011

Malzieu saca partido a su mecánica cardiaca

Reconozco que me da cierta envidia la gente como Matthias Malzieu. El tipo no sabe cantar, sus composiciones son las de cualquier alucinado crecido porque le han dicho que es un freaky en el buen sentido de la palabra, escribe, como haría tanta gente con cierto estilo si tuviera el tiempo suficiente para ello, ayuda en la producción y encima hace cursillos de dirección y se pone a ello basando su primera película en su propia novela multiventas, con Rossy de Palma por cierto. Y sin embargo, sin embargo, sin embargo...el tipo tiene éxito. Es feliz, está en vena creativa y encima es respetado. Su grupo empieza a ser considerado como algo más que unos locuelos con letras raras y portadas absurdas. Y encima su inglés está mejorado. Y para colmo, tiene una relación con mi adorada Olivia Ruiz. Definitivamente, le tengo un poco de envidia. Pero de la buena, no, de la mala mala.
Y me gustaría poder hablar pestes de este hombre, pero no creo que pueda. Su música no me entusiasma, es cierto, pero reconozco que he escuchado sus discos con Dyonisos más de una y dos veces. Y en cuanto a su libro "La mecánica del corazón", que está vendiéndose por doquier, tiene su aquel. El señor Malzieu, no contento con el éxito de su novela, ha decidido ponerse manos a la obra y crear una banda sonora para el libro, o más bien un álbum a partir del libro, mientras va preparándose para lo que será el estreno de la película el año que viene. Pues ahí está el tema de esta entrada, he leído el libro, he escuchado el disco y tengo una opinión al respecto, nada especial.
Malzieu sabía lo que quería escribir. El mundo recreado en sus canciones está cerca de la fantasía, pero mucho más de ese realismo mágico del maravilloso literario iberoamericano que tantas joyas no ha dado. Efectivamente, el principio de la historia se nos marca dentro de ese cuadro fantástico-surrealista al que nos estamos acostumbrando en el cine y la literatura de los últimos años. Es esa especie de disfraz infantilizado que esconde una tragedia que se sucede en la vida de un personaje poco común. Pues ésta es la historia de Jack, el chico que tuvo que ser intervenido de urgencia al nacer y que la Doctora Madeleine rescató de la muerte con un reloj de cuco ligado al corazón, para evitar que éste se parase, con la desventaja de tener que darle cuerda cada cierto tiempo. Supongo que es lo que tiene el haber nacido el día más frío del mundo y que tu corazón se congelara. Como diría el bueno de Miguel Mihura: "Es normal, le pasa a todo el mundo".  A partir de aquí se desarrolla la trama, con desigual fortuna. El comienzo es bastante interesante. Malzieu usa unas imágenes muy ricas y sobre todo, que sitúan muy bien la acción. No podemos evitar pensar en Malzieu imaginándose así mismo preparando la película. No nos sorprende a los conocedores de su carrera musical, sus discos están llenos de reflexiones de lo más dispar, que buscan el sorprender y el provocar emociones de un modo poco tradicional. Pues bien, ese onírico pero a veces demasiado pretencioso, cuando no simplemente tonto mundo de Dionysos tiene su vertiente impresa en este libro. La historia empieza bien, como ya he dicho, pero no baja el ritmo con la continuación, no tan esperada como uno cabría pensar. El encuentro con Miss Acacia, una joven andaluza de Granada (toma exotismo al canto) cambia la vida de Jack, su corazón se dispara, él piensa que va a estallar y la doctora Madeleine, su protectora y madre en funciones, aparte de salvadora ocasional, le advierte de los peligros del amor. Una historia que se irá intrincando conforme el pequeño Jack se convierte en Giant Jack y con su desafortunado incidente con el matón local, que le obligará a emprender un viaje de esos que se llaman iniciáticos desde Edimburgo hasta Granada, pasando por París. Por el camino irá encontrando algún personajillo de la época tipo Jack el Destripador o Georges Meliès, el cual se convertirá en su compañero de viaje. Esto de convertir en personajes de ficción a personajes históricos o pseudo tiene su interés, aunque en su mayor parte, estos intentos  suelen quedarse en experimentos fallidos, apenas anecdóticos que resultan simpáticos en un primer momento, pero faltos de profundidad posteriormente (léase Forrest Gump, que abusó y marcó una época). No creo que merezca todo el éxito que ha conseguido, sinceramente. Es una lectura muy superficial en muchas partes, que sinceramente llega a aburrir en apenas 170 páginas, lo cual resulta cuanto menos mala señal, pero que tiene pasajes muy destacables, ciertos enfrentamientos dialécticos y alguna broma que otra que tiene su gracia. Lo que sí me enfada es lo rápido que pasan los acontecimientos, los saltos argumentales que dan y que no resuelve  de manera adecuada, de nuevo haciéndome pensar en una mejor resolución del problema gracias a la película, que podrá darnos imágenes lo que las palabras dejan en el aire.

Pero Malzieu ha barrido en las listas con esta obra. Y el siguiente paso pareció lógico en el contexto del grupo, una banda sonora de acuerdo con el estilo del libro. El disco firmado por la banda nos cuenta la histora del libro añadiendo además diferentes personajes para realzar el color de la trama. Algunos son cantantes muy afines al grupo, como Olivia Ruiz, cantautora de origen español y pareja sentimental de Malzieu, la cual interpretaría a la propia Miss Acacia, pero luego tenemos a Arthur H., el actor Jean Rochefort, Alain Bashung, Eric Cantona (!) e incluso Rossy de Palma (!!), los cuáles a su vez participarán en el proyecto cinematográfico derivado. Mi favorito es el slammeur de la "banlieu" parisina, Grand Corps Malade, un tipo con una poderosa voz que recita de manera ejemplar su poesía urbana y que se aplica como buen alumno a las directrices de Malzieu, haciendo el personaje del tullido enemigo de Giant Jack, Joe. El álbum no desentona para nada con los anteriores de la banda. Musicalmente muy variado, refleja perfectamente el mundo romántico fantástico de la novela, añadiendo ese toque irónico que tantas veces hemos oido antes, como en "Monster in love" o "Western sous la neige". La verdad es que la entrada es contundente, y se sigue escuchando con bastante interés el resto de canciones, el hecho de contar con esas colaboraciones tan destacadas (sobre todo si eres un francófilo como yo) contribuye al éxito del disco. Ojo, no es una colección de temas facilona, el pop rock de Dionysos es de todo menos ligero. Necesita varias escuchas, pero estamos delante de un disco conceptual, con entidad propia, más que de una banda sonora al uso. Bueno, no esperaba menos de Malzieu. Debo reconocer que me ha gustado, sin ser algo especialmente sugerente, y que sigo pensando que hay que tener lo que hay que tener para intentar algo así, y que encima te salga bien. 




DIONYSOS "L"HOMME SANS TRUCAGE"

domingo, 13 de febrero de 2011

Valor de Ley

¿Es Jeff Bridges el mejor actor del Hollywood actual? No, en serio. ¿Lo es? Este hombre me parece que rebosa talento, que borda los personajes, que trasmite credibilidad y sobre todo, entusiasmo en cada uno de sus trabajos. Yo, a este hombre, yo le tengo fé. Que es decir mucho. Creo que es una declaración de principios que no deja lugar a dudas. Jeff Bridges es lo que Pacino o De Niro dejaron de ser hace un buen rato. Un actor con todas las de la ley.

Claro...están también los que no piensan igual y me parece correcto, por supuesto. Son los problemas de la democracia. La gente dice cosas que no te gustan pero tienes que decir aquello de "es tu opinión" o "para gustos, colores" (¿?). Ayer me decían que Jeff Bridges lleva haciendo el mismo personaje (concretamente The Dude, cuál si no) desde hace más de una década...bueno, pues ellos se lo pierden.
9/10
Valor de ley es la nueva película de los Coen. Los hermanos se están construyendo una filmografía de las que permanecen en los anales. Creo que en estos días de espectáculo y distracción, sus películas siguen apostando por el talento de los actores y el soporte de un buen guión. Han decidido lanzarse al remake o la recreación de la misma historia que había tomado en la homónima Valor de ley de 1969, que valió el óscar a John Wayne por la interpretación de Rooster Cogburn, role que ha tomado en esta ocasión Jeff Bridges. Ésta es la historia, el padre de Mattie Ross (Mattie Ross, sorpresa de la película y el personaje que se come la pantalla) ha sido asesinado por Tom Chaney (Josh Brolin) cuando se encontraban de viaje fuera de su granja, huyendo posteriormente con una yegua y dos monedas de oro. Nadie parece preocuparse por lo que le pase a Chaney o a la joven Mattie, de apenas 14 años. Mattie decide buscar a un alguacil que busque y capture a Chaney. De esta manera podrá ver como Chaney es ajusticiado y la venganza por su padre se completará. Contrata a Rooster, un impulsivo y poco escrupuloso alguacil que demuestra pocas maneras, con un aspecto fiero gracias a ese parche en el ojo derecho, pero también posee unas agallas fuera de lo común. Verdaderas agallas (True Grit, como el título original). Finalmente acepta ir en la búsqueda de Chaney, siendo acompañado por el ranger de Texas LaBoeuf (Matt Damon) e incluso por la propia Mattie. A partir de ahí se desarrolla una historia truculenta, narrada con la coherencia (o no) de los Cohen.

Sinceramente, he disfrutado esta película como un niño. Como cuando de chico nos tragábamos esas grandes películas que solían poner después de comer, cuando todavían ponían algo decente a esas horas. Los actores están muy bien, y la estética es perfecta. Me imagino lo que tuvieron que disfrutar con ese vestuario absolutamente maravilloso. Sobre todo el del personaje de Mattie y LaBoeuf. Por cierto, no es tan habitual ver westerns con nieve, ¿verdad? No se me ocurren demasiados, por no decir ninguno. Aparte de Paint your wagon, pero eso es un musical y eso desvirtúa un poco la esencia del género, aunque siga siendo una gran película. Pero luego están los Coen que han reescrito esta historia de forma magistral con unos diálogos brillantes, que hacían reir a la sala y emocionar a partes iguales. Las réplicas del socarrón Cogburn son geniales, como los esfuerzos denostados del insigne Texas Ranger por parecer tan duro como su extraño compañero de viaje y, por supuesto, la marisabidilla Mattie Ross, que tiene una de las mejores escenas en su alocución con el comerciante de ponys. Una escena redonda sin duda, sobre todo con la coletilla final ("un momento...estamos negociando otra vez?"). Los Coen abordan este tipo de situaciones como nadie, diálogos aparentemente banales pasan a convertirse en transcendentes al marcar la personalidad de los personajes. Nos encontramos con una Mattie fuerte, aguerrida, ingenua algunas veces, pero decidida a hacer lo que es justo, y eso no es otra cosa que ver a Chaney ahorcado en una plaza pública. Resulta impactante el ahorcamiento que vemos en las primeras escenas. Desde luego la presentación de los personajes no puede ser más eficaz. A Cogburn lo vemos en "excusado" vociferando a la pobre niña, para más tarde verlo en toda su gloria en medio de un juicio donde cuenta el "ajusticiamiento" de dos hermanos. LaBoeuf se nos presenta como el príncipe azul, caballero de capa y espada dispuesto a socorrer a los débiles por la gracia de Dios. Creo que Damon hace un gran papel aquí, breve, conciso, sin aspavientos pero muy completo. Fuera de su registro habitual, diría yo. El personaje de Chaney es expuesto de una manera directa, casi sin esperarlo, nos encontramos con alguien que parece realmente estúpido, pero tan estúpido como despiadado. Brolin es un gran actor, siempre me lo ha parecido, aquí en un papel tan corto sigue estando a la altura. 


Por lo demás la película gustará aquellos que entren en el juego de los Coen, como ocurre siempre, y también en el universo legendario del oeste americano. De sobra es conocido que si existe una mitología en Estados Unidos, ésta es la de la Conquista del Oeste, la Nueva Frontera y los personajes que salieron de ella. Personajes planos en muchos aspectos, estereotipados, salvajes sin ninguna duda, pero con un encanto especial que ha atraido a varias generaciones desde siempre. Es un universo machista, clasista y seguramente irreal en algunos aspectos. Ese sentido del honor tan especial, la valentía que muestran los personajes y sobre todo, la justicia. La justicia de unos o de los otros, pero que siempre es implacable y te pone en tu sitio. Nada de eso es verdad o mentira, los mitos son así, pero para eso ya está la escena final de "El hombre que mató a Liberty Valance" : "Si tienes que elegir entre la historia del hombre y la leyenda, publica la leyenda". Los Coen lo usan muy bien, crean personajes idealizados, muy diferentes unos de otros, pero que en algunos casos casi se convierten más en un concepto que en un verdadero ser humano. 

El final responde a los tiempos que estamos viviendo, un poco de descrédito de esa época. Casi todos los westerns que se hacen ahora (incluyendo la fantástica serie Deadwood) vienen a ser de los llamados "crepusculares". El final de una época que nos muestra un nuevo siglo que traerá modernidad, infamia, egoismo y progreso. Como dicen al final de la película "Time just gets away from us". Sublime.


Algunos compadres que la vieron:





lunes, 7 de febrero de 2011

Gary Moore

Con una discreta página en negro y un escueto mensaje de condolencia, la web de Gary Moore  aparece cerrada ante el fallecimiento de este gran trabajador del blues rock.  Moore murió ayer en Estepona a los 59 años tras una vida que aparentemente había significado el sueño de cualquier amante del rock and roll. Un irlandés como Dios manda, duro como una roca y amante de la música hecha con las vísceras, llegó a publicar veinte discos en solitario que iban de rock duro más clásico, el de los setenta, el de cuando una banda era sagrada y nos sabíamos el nombre de todos los miembros, hasta el blues más puro. Respondía al mismo tipo de guitarrista aguerrido que desdeñaba los aspectos más comerciales y estaba dispuesto a suicidarse ,musicalmente hablando, por sus propias ideas. No siempre fue santo de mi devoción, pero siempre creí que Gary Moore estaba destinado a ser un icono blues, aunque sólo fuera por su apariencia totalmente alejada de la clásica rock and roll star y su evidente parentesco con su compatritota Rory Gallagher, otro monstruo irlandés del mejor blues rock. Como la mayoría de gente de mi generación, conocía a Moore una vez que oí hablar de Phil Lynott y la mejor banda de rock irlandesa de la historia, con permiso de la que estamos pensando, Thin Lizzy. Pero Moore era mucho más, su primer grupo, Skid Row (sí, como la de Sebastian) ya marcaba su camino y sus incursiones con otras bandas o proyectos siempre fueron muy interesantes. Especialmente llamativa fue esa recreación de Cream en los 90 que fue BBM, sin Clapton, claro. La verdad es que echar una mirada a la discografía de Moore es encontrar luces y sombras, pero desde luego lo que na falta es energía, actitud y sinceridad. Descanse en paz, Robert William Gary Moore.

Muchas son las canciones que me gustan de este guitarrista de Belfast. No sabría cual poner, quizás su tema más conocido, "Parisienne walkaways", o ese metalero "Over the hills and far away", o su temazo del 91 "Still got the blues" o "Cold day in hell", o por supuesto, su trallazo musical que es "Out in the fields". Muchas como digo, pero me quedo con este tema de Thin Lizzy que Gary Moore tocó como homenaje a Phil Lynott. Hoy se la podemos dedicar también. Después de estos solos, la música que escuchemos durante lo que queda del día nos parecerá la banda sonora de los Teletubbies.

The Warriors o una de esas noches en las que me tenía que haber quedao por el barrio

"The Warriors", conocida desafortunadamente en España como “Los amos de la noche”, está en un puesto bastante destacado dentro de la lista de las 50 mejores películas de culto de la historia. Ya sabéis que el término de culto es una de esas etiquetas de las que el cinéfago de pro abusa una y otra vez, sin importarle demasiado el que el resto de secta cinefílica esté radicalmente en contra.  Qué curioso también lo ser de culto. Yo recuerdo haber visto esta película hace la tira de años, cuando era un adolescente perturbado, y no me impresionó especialmente.  No tenía, por tanto, una idea muy clara de que me fuera a gustar si la veía de nuevo, aunque también hay que decir que mis recuerdos eran muy vagos. 


Walter Hill dirigió esta película en 1979, una de esas películas “de encargo” que afortunadamente entusiasmaron al entonces prometedor director. Estaba basada en una novela de Sol Yurick (desconocido para mí, debo reconocerlo) y que a su vez tomaba algunas referencias del clásico de la literatura griega “Anábasis” de Jenofonte. Ésta es la historia poco más o menos: En un Nueva York oculto gobernado por las bandas callejeras, Cyrus,  líder de la banda más importante del Bronx llamada los Riffs, convoca una reunión en la que participarán nueve miembros de cada banda de la ciudad, al menos de las que pertenecen a la red de Riffs. El objetivo de Cyrus es que haya una tregua entre bandas para que dejen de pelearse entre ellas y pueda crearse una especie de ejército secreto que se apodere de la ciudad. A esa reunión asisten entre otras bandas, los Warriors con su líder Cleon al frente. Vienen desarmados, como el resto de clanes, llenos de desconfianza y con serias dudas sobre lo fructífero de la reunión. Al llegar allí quedan encandilados por el poder de convocatoria de Cyrus y su magnetismo. Pero en momento de máxima excitación por la arenga de Cyrus, éste es disparado por Luther, líder de una peligrosa banda llamada The Rogues, que había conseguido pasar una pistola escondida entre la multitud. El caos se hace presente y Fox, uno de los miembros de los Warriors, que se había separado del resto es testigo del atentado. Inmediatamente Luther acusa a los Warriors del “magnicidio”. Ahí se produce un intento de linchamiento contra los que han osado matar a Cyrus y romper la tregua. Los Warriors escapan ante la marabunta que les persigue si bien no son conscientes de ser perseguidos ya que creen que la locura desatada se debe al disparo y a la aparición de la policía. Cleon, el líder de los Warriors , es acusado de haber matado a Cyrus y linchado hasta lo que parece su muerte, los otros ocho miembros escapan hasta un cementerio cercano donde se reagrupan y plantean la estrategia que les lleve de nuevo a su zona, Coney Island, Brooklyn. Swan, se erige en Warlord  ante la ausencia de Cleon. Este puesto de jefe de guerra es discutido por el impetuoso Ajax, pero la necesidad puede más y deben ponerse de acuerdo para poder coger el tren que les lleve hasta casa. Su idea en ese momento es la de evitar a la policía, que está deseando que alguien pague el pato de todo ese desorden en las calles, y la de no enfrentarse a las bandas que se encuentran en el territorio ya que desconocen si la tregua ha terminado o no. Bien, en este punto comienza la escapada de los ocho, enfrentándose a diversas pruebas como son el enfrentamiento con otras bandas o las propias luchas internas. Por el camino aparecerá un personaje llamado Mercy, una chica de armas tomar que se cruza en su camino, no siempre para bien.

La historia es muy sencilla, que no simple. La novela era mucho más realista que esta historia eminentemente nocturna, presentaba a las bandas de una manera bastante menos idealizada, alejada de la fantasía heroica de Hill, cuya idea inicial era la de crear una historia episódica al estilo de los cómics. Algo que hoy en día sería mucho más fácil de encontrar no lo era tanto hace treinta años. Walter Hill quería plantear la historia en episodios con sus introducciones cual coro griego pero con una estética más moderna. Incluso se planteó la idea de que el mismísimo Orson Welles leyera el prólogo de la historia. Wow, eso sí que hubiera dado empaque a esta pequeña película pero que cuenta una historia eterna. Sin embargo se decidió hacer algo mucho más humilde, no por las ganas de Walter Hill sino por la poca confianza que tenía la Paramount en este proyecto. Otro ejemplo de no tenerlas todas consigo, es el hecho de crear un casting multirracial con personajes de varias etnias, mientras que en la novela original, las bandas estaban formadas principalmente por afroamericanos. Se temía un fracaso comercial. Lo que sí es cierto es que restaba credibilidad al tono general, pero no estábamos hablando de eso, sino de la fantasía que Hill estaba creando, como luego haría en “Calles de fuego”, unos años más tarde, partiendo de una premisa realista creaba una historia atemporal. 


Como he dicho, tanto el libro como la película toman referencias de la obra clásica de Jenofonte "Anábasis". Se trata de la historia de la venganza de Ciro contra su hermano rey de Persia (o Gran Rey para los griegos) Artajerjes II. Ciro reúne a un grupo de 10000 hombres para luchar contra su hermano, siendo derrotados en el interior de Asia Menor. La historia, que recomiendo encarecidamente por la de referencias que se pueden sacar, aparte de su amena lectura ya que resulta mucho menos erudita de lo que se pueda pensar e incluso tiene pasajes que son más que comprensibles para el lector inexperto en temas clásicos, es la lucha y muerte de Ciro, y como sus hombres deben volver a su tierra atravesando peligros de todo tipo. Una de las frases más conocidas del libro es "Thalassa, Thalassa" (el mar, el mar) dicha justamente al llegar a ver la costa y por tanto, su lugar de salvación. No diré más que también podemos ver una escena muy parecida en "The Warriors" dicha por el héroe último en esta aventura, que no es otro que el Jefe de Guerra Swan. No es una adaptación del relato de Jenofonte, que lo vivió en sus propias carnes además, sino más bien un préstamo estético. Walter Hill no quería contar una historia al uso, sórdida de tintes ultrarealistas, quería algo más épico y sobre todo que se envolviera de ese aura de epopeya que tenía el Anábasis. De ahí que la historia sea contada de forma episódica, casi como los relatos clásicos en los cuales se basa. 
Los personajes aparecen poco dibujados, apenas unas líneas para describirlos. En sus propios nombres aparece su definición en muchos casos. El líder asesinado se llama Cyrus, justo como el personaje que congrega al gran ejército y que es asesinado creando el caos. El líder de The Warriors se llama Cleon, como el político de la Grecia clásica del mismo nombre. Ajax, héroe griego por antonomasia, Cohise, jefe apache, Rembrandt, el más joven y débil de los Warriors y encargado de dejar su marca por donde pasan. Una cosa que me gusta bastante es la presentación de estos mismos personajes, justo cuando se preparan para la reunión, aparecen en varias secuencias cortas cada uno de ellos dando su opinión sobre lo que va a acontecer, a media luz y con la noche de testigo como dictan las normas. Resulta de lo más poético y te pone en una situación de tensa espera, como la de ellos mismos. El personaje de Mercy resulta un poco más perturbador. A ratos podemos pensar que es una concesión a la comercialidad, pero plantea un punto de ruptura en la historia que puede ser interesante. Supone el primer intento de cambio en sus vidas. Quizás un poco de moralina, si bien el personaje tiene poco de moral.  
Las bandas rivales no tienen diálogo, aparecen completamente estereotipadas. Sin embargo, se convierten pronot en personajes icónicos, como este miembro de The Baseball furies. Son tres las bandas que disfrutan de importancia en la historia, al menos de verdadero peso: The Riffs, The Rogues y The Lizzies. Ésta última es una banda de chicas que intentan seducir a tres de los miembros de The Warriors, para luego matarlos. Su imagen lleva a pensar en un posible lesbianismo (lezzie es un término despectivo para las lesbianas) pero lo que sin duda representa en la historia es el personaje de las Sirenas, que con cantos y encantos (ojo al baile pseudo lésbico de dos de sus "miembras") convencen a los protagonistas para caer en la trampa. 
Cada banda tiene su rol, The orphans representan las diferentes capas o niveles que podemos encontrar. The Riffs la organización, The Turnburlls el odio racista, The Punks (compuesto por skaters rubios y enormes) un tipo de sociedad que parece excluido de ese tipo de vida y un largo etc...





Luego está la locutora. La sensual voz de esta dj nos va contando la historia según van pasando los episodios. Una voz soul para esta historia de amistad y lealtad. Nos hace las veces de ese corifeo que ya he comentado más arriba, el narrador que forma parte de la historia sin hacerlo del todo. Su puesta en escena con aquel "Nowhere to run" dedicado a los fugitivos resulta de lo más motivador para emprender la caza. Y por supuesto, no hay que olvidar dos de las frases que más huella han dejado:  "Can you dig it?" gritada por Cyrus para comprobar que todo el mundo estaba en sintonía hasta que Luther decide cargarse toda la historia, y el mismo Luther acosando  a los Warriors con botellas de vidrio en las manos gritando aquello de "Waaaaaaaaaaaaaaaariors, come out and plaaaaaaaaaaaaaaaaaay" en la playa de Coney Island. Mítico. Sin lugar a dudas, un clásico con todas las letras y que merece ser revisado para disfrutarlo como debe ser. Además sólo son 90 minutos, la medida justa.

P.D. No lo he dicho aún, pero por favor, fijaos en lo estilizado de la película. Pocas veces se ha visto una ciudad tan bien fotografiada y unos personajes tan perfectemente dibujados con tan poco.