Miopes

Miopes

jueves, 27 de enero de 2011

Ya tengo escenas para mi muestra teatral


Casi dos semanas sin escribir en el blog. Desde luego nunca voy a pasar de blogger principiante con futuro, si acaso a principiante acabado. A veces cuesta incluso pensar una idea que desarrollar, y el hacerlo, el desarrollarla quiero decir, se hace harto complicado cuando no quieres que sea algo mecánico. En definitiva, el blog me necesita de mis cuidados y tengo que pasarme a ponerle un paño caliente. En realidad no quería hablar de eso. Estoy todo emocionado porque ya tenemos en la humilde escuela de teatro donde pierdo las noches, las escenas de las obras que vamos a representar este mayo. Como actor ultramateur estoy más que emocionado. En serio. El sistema es muy sencillo. Habrá una parte de muestra de interpretación y una parte de expresión corporal que todo junto llegará a las dos horas y algo. Somos cuatro "actores" así que nos tendremos que diversificar y resultar más polivalentes de lo que nunca fuimos.  Después de mucho madurar los cientos de propuestas que trajimos, tenemos una selección bastante interesante de obras y, sobre todo, de escenas. No sé si daremos con la tecla, pero desde luego, ya sólo los textos merecen la pena. Calidad oiga. 

El primer texto que cayó fue un par de escenas de la película Sóla en la oscuridad (Wait until dark, 1967). Estaba interpretada por Audrey Hepburn haciendo de ciega y unos actores no demasiado conocidos en la actualidad pero que brillaron en un par de secuencias bastante bien logradas. Dos trapicheros se dirigen a casa de una amiga suya que les espera para darles un encargo, allí se encuentran con una trampa por parte de un siniestro tipo y en medio la presencia de una mujer ciega 
con una escena final con gasolina, cerillas y oscuridad excelente. A ver como lo conseguimos.
Existe una obra de teatro bastante interesante también, pero nosotros hemos tomado como referencia la película. Sobre todo la escena final y la del encargo/trampa que resulta de lo más teatral. No teníamos muy claro si queríamos una película, hubo desde luego muchas propuestas: Eva al desnudo, El quinteto de la muerte, Funny Games (ésta encajaba perfectamente), La gata sobre el tejado de zinc caliente, Recuerda, Atraco a las 3...pero parece que nos decidimos por la que menos nos implicaba emocionalmente, es decir, por la que más igual nos daba.
Tenemos más obras, cinco más. La segunda en caer y que pronto nos llamó la atención fue el clásico de Lope de Vega "La dama boba". Este ejemplo perfecto del Siglo de Oro español nos venía al pelo, aunque no pudiéramos hacerla entera y sólo una escena y cortita. La historia de Fineas, una chica a la que todos consideran una bala perdida, más tonta que mandarla hacer, pero que a la postre se superpone a todo el que la rodea, le iba muy bien a nuestra única compañera del grupo. En realidad es un pequeño recosido de dos escenas en la que la protagonista se ríe y pone de los nervios a dos profesores que intentan educarla a base de paciencia y honorarios. La más corta de todas, pero una de las más divertidas. 
No estamos muy convencidos de hacer nada de teatro americano tan moderno, ya llevábamos dos (Sóla en la oscuridad y otra que contaré más tarde) y Woody Allen nos hacía gracia relativamente. Pero al leer "Adulterios" dijimos que adelante. Es una pieza de un acto llamada "Riverside drive" sobre un psicópata que acosa a un escritor de éxito, del cual van a hacer una película sobre su última obra, reclamándole la autoría de ese libro. Este autor está extrañado y angustiado por la presencia de este loco que no para de meterle ideas absurdas en la cabeza, como la de asesinar a su amante a la que espera de un momento a otro. La verdad es que el bueno de Woody tiene unos diálogos muy afilados y aunque yo era el que más reticencias ponía en un principio, la obra es divertida, con un toque de humor negro que gusta. Nos lo vamos a pasar bien con ésta.
Luego llegó la otra americana, una obra corta de Tennessee Williams llamada "Siete vagones de algodón". La historia refleja muy bien el universo Williams con personajes sureños, delimitados por sus pasiones, bajas como debe de ser, y que son víctimas de su propio sino. El incendio en una plantación de algodon y la soledad de una mujer en una sociedad que la considera un objeto del que poder hacer uso a su antojo. La hemos tenido que acortar un poquito porque se salía del tiempo, pero merece la pena hacerla entera porque es verdaderamente intensa. Quizás no es de lo más conocido del gran dramaturgo de la decadencia americana, se puede considerar como una obra menor, pero merecerá la pena. 
Una de las que yo tenía en mente desde hace mucho tiempo es "El hombre de la flor en la boca". Una pieza corta de Pirandello sobre un curioso encuentro una noche, en un bar indeterminado en un pueblo de iguales características. Allí un padre de familia que ha perdido el tren a su sitio de vacaciones mantiene una conversación con un extraño tipo que le descubre los secretos de la vida. Delicatessen. Hay un video por internet interpretado por Vittorio Gassman. No aspiro yo a tanto, pero habrá que poner toda la carne en el asador, de eso estoy seguro.
Y la última en subirse al carro ha sido la escena inicial ("now is the winter of my discontent...") de Ricardo III, de Shakespeare. Esta obra lo tiene todo, pero sobre todo, es una obra basada en la venganza, el odio y la envidia. El bardo expone lo peor de la ambición humana en esta obra que ha sido revisada cientos de veces. Me acuerdo de dos versiones especialmente notables la de Ian Mckellen, una especie de versión distópica del clásico, situándola en los años 30 pero en una Inglanterra fascista, y esa rareza que es Looking for Richard de Al Pacino.

Ya hemos empezado con los ensayos, de momento la cosa no parece que avance mucho. Dentro de cinco meses habrá que tenerlo todo mejor que perfecto, ya iré contado.

domingo, 16 de enero de 2011

Kid Rock vuelve a casa con su Born free


Aunque se veía venir ya desde hace tiempo con ciertas dosis de rock tradicional americano entre sus temas más hip-hop, este Born free (Atlantic, 2010) me ha parecido una de las transformaciones o evoluciones como queráis llamarlo, más evidentes de los últimos tiempos. Nadie podía imaginarse que el rubiales con cara de macarra de patio que gritaba desaforado aquello de bawitdaba da bang a dang diggy diggy diggy said the boogy said up jump the boogy en su disco Devil without a cause (Atlantic, 1998) se haya pasado al country rock más setentero en un salto mortal sin red. Robert James "Bob" Ritchie, a.k.a. Kid Rock  (nacido por cierto el 17 de enero de 1971, con lo que mañana hace 40 añitos el chaval....have a happy birthday, buddy!) se hizo muy conocido por su estilo rap-metal de los 90, su hip-hop blanco mezclado con guitarras de rock clásico no hizo demasiada gracia a los seguidores más acérrimos del estilo y consideraban a Rock como una especie de Vanilla Ice para el cambio de milenio, que no podía compararse para nada con el Real McCoy que no era otro que Eminem. Es cierto que el estilo viva la virgen de este chico nacido en Romeo, Michigan no le hacían ser otra cosa que un party man que no pareciera aportar música de verdad, si se me permite. Luego estaba su breve pero intensa relación con Pamela Anderson que no hizo más que confirmar lo que todos sabíamos, a Kid Rock le gustaba aprovechar el momento y disfrutar lo que la vida le estaba dando. 

8/10
Tras su gran éxito del 98, llegaron una serie de álbums muy recomendables que seguían un poco el camino marcado pero que empezaban también a enseñarnos ciertas pistas que finalmente nos llevarían a este Born free. En este álbum no hay hip hop, hay puro y sólido rock sureño, rock tradicional americano y country rock. Para la ocasión, el señor Ritchie se ha rodeado de unos músicos de sesión de peso, que confieren al álbum un sonido excelente junto con la producción del sempiterno Rick Rubin. Entre estos músicos nos encontramos al batería Chad Smith, sí el batería de los Red Hot Chili Peppers, a Matt Sweeney, guitarrista de Chavez o de Guided by Voices, o David Hidalgo, guitarrista de Los Lobos, junto con Benmont Tench, el mítico teclista que acompaña a Tom Petty con los Heartbreakers. Una banda cinco estrellas, sin duda. Y como Born free es un disco de celebración, Kid Rock no ha querido privarse de la presencia de más amiguetes como diría el castizo, y ha contado con la participación de artistas muy próximos al nuevo estilo adoptado de Rock, como son Sheryl Crow, Zac Brown, Martina McBride o el origen de todo este cambio, Bob Seger.

Canción por canción, el disco es impecable. Es una colección de temas muy cuidada tanto en arreglos musicales como en las letras, de las cuales es co-autor el propio Rock. Obviamente no estamos hablando de Mark Lanegan o Lambchop, esto es party rock and roll y esas letras van en consonacia con ese modo de ver la música. Aquí tenemos temáticas ligeras, accesibles a cualquiera, amor o desamor a raudales, sentimientos encontrados, necesidad de encontrar su camino...digamos lo típico. Supongo que el tema inicial es bastante indicador de todo lo que vendrá después: Fast, on a rough road riding / High, through the mountains climbing / twisting, turning further from my home. No, las letras no se las ha escrito Aldo Guthrie ni Rufus Wainwright, o cualquier otro cantautor "sesudo" digamos, pero realmente se ajusta de forma perfecta con el espíritu de este nuevo Kid Rock. 




El video está lleno de clichés que resumen cualquier cosa que pudiera decir sobre él. Sin embargo, a pesar de tener un estribillo facilón y que incluso puede cansar, no os desesperéis. El resto es mucho mejor. El siguiente tema "Slow my roll" es un tema bastante poderoso, siempre en ese tono de fiesta que no deja Ritchie. Antes he dicho que había abandonado el hip-hop y ciertamente es así, pero no ha podido resistirse a meter una colaboración de T.I. en la canción "Care" que es una de mis favoritas sin duda. Precioso tema incluyendo la participación de T.I. y de mi admirada Martina McBride, es un clásico medio tiempo con tintes country o incluso alt. country (sea eso lo que sea, porque lo que es yo..) que realmente me encanta (Cuz I cant stop the war / Shelter homeless, feed the poor / I can't walk on water / I can't save your sons and daughters / I can't change the world and make things fair 

/ The least that I can do / The least that I can do / The least that I can do is care). Quizás un poco ingenuo de nuevo en ese estilo "salvemos el mundo o por lo menos, intentémoslo" pero realmente llega esta canción.

Más tarde tenemos la mejor parte del álbum para mí: "Purple sky", con un estribillo sencillamente genial, "When it rains", "God bless Saturday" donde el viejo Kid Rock se asoma para hacernos ver que no se va a retirar y la grandísima "Collide" con Sheryl Crow y al piano el maestro Bob Seger. Bob Seger & the Silver Bullet Band es una de las referencias de la música rock americana en los setenta. Los que no lo conozcan en absoluto (muy mal) seguro que han escuchado la versión de su "Turn the page" que hizo Metallica en el Garage Inc. años ha. Los que sí saben quien es, seguro que ven muchos parecidos con "Night moves" o "Against the wind" en alguna canción de este Born free.
El resto del disco mantiene la tónica de todo el álbum, no puedo decir que haya una sola canción mala, realmente se ha superado aquí el amigo Kid Rock. En "Times like these" tenemos un clásico tema de rock americano, grandes coros y un himno para los conciertos que desde luego va a hacer en cantidades industriales. Si queréis otra referencia, aparte de la de Bob Seger, yo diría John Mellencamp. Desde luego esta última parece sacada de la mejor etapa de Mellencamp con Uh-huh o Scarecrow.
En definitiva, Born free es un disco que debéis escuchar si os gusta el rock americano de bar cutre donde sólo beben bourbon, huele a vaca, señoras muy apretadas te miran desafiantes con sus Stetson y se disfruta de una buena Budweiser. Te echará para atrás si tienes alergia a toda esa parafernalia yankee gratuita y no te apetece mirar más allá. Como dicen por ahí: Michigan brotha all the way!

sábado, 15 de enero de 2011

Daft Punk is playin' (Tron) in my house, my house....

Antes que nada dejadme aclarar que no he visto esta nueva Tron: Legacy. Además gracias a vivir donde vivo, la posibilidad de verla en cine ya ha desaparecido. Todo el mundo que ya ha tenido la oportunidad de verla me habla auténticas maravillas del aspecto visual y...un poco más de lo mismo de todo lo demás. Sin embargo, después de escuchar esta banda sonora original creada para la ocasión por el dúo electrónico francés Daft Punk, mis ganas han aumentado considerablemente y no perderé la ocasión si ésta se presenta.


No soy muy seguidor de Daft Punk. Me gustó su disco "Discovery" y muy poco el "Human after all" del 2003. Pero al César lo que es del César, el proyecto de Thomas Bangalter y Guy-Manuel de Homem-Christo es uno de los grupos más importantes del mundo. Cuando me enteré que la banda sonora iba de Tron: Legacy iba a ser para Daft Punk no me extrañó demasiado. Creo que los franceses encajan perfectamente con toda el mundo de Tron y sus realidades paralelas donde se fusionan el ser humano y la tecnología. No es la primera banda sonora para el grupo. Ya utilizaron las canciones de "Discovery" para el animé Interstella 5555: the 5tory of the 5ecret 5tar 5ystem y Bangalter compuso la banda sonora para la dura película de Gaspar Noé Irreversible. Sin embargo, me sigue sorprendiendo el que hayan podido hacer una banda sonora tan sobria y elegante y que se adapta como un guante a esta fantasía cibernética que es Tron. 

8/10
Es una banda sonora épica. Cercana a otras dentro del mismo género pero que desarrolla ese sentido de majestuosidad que tienen todas las películas que quieren contar una historia que está más allá de lo humnanamente posible. "Ouverture" es una presentación fantástica del disco, la melodía que va a acompañarnos en diferentes partes de la película se nos presenta en una forma medida, apenas se intuye lo que vamos a escuchar más tarde. A partir de ahí empezamos a escuchar diferentes cortes que son básicamente acompañamiento de la acción. Son cortes trepidantes, nos llevan a una tensión propia de una gran historia. Si sólo fuera por la música, Tron parecería ciertamente apoteósica. Entonces llegamos a cuatro temas realmente logrados y que captan la esencia de todo el disco "The game has changed", "Outlands", "Adagio for Tron" (preciosa ésta) y "Nocturne". Hasta ese momento no parece que estemos ante una banda sonora compuesta por un grupo como Daft Punk, no se parece a nada que ellos hubieran hecho anteriormente y eso quizás es lo que hace que sea tan especial. Si hay un tema que sí podría estar en cualquiera de sus discos anteriores es "Derezzed". Es el que más se acerca al estilo Daft Punk y el que más se aleja de la película, supongo, a pesar de todo, un gran tema. Posteriormente seguimos encontrando cortes de poca longitud que van aumentando esa tensión dramática, algunos de los cuales los podríamos imaginar perfectamente en una banda sonora más propia de un film de magia y espada, sobre todo gracias al uso (buen uso) de los instrumentos de cuerda y viento. Eso quizás le otorga a la música un aspecto más tradicional, pero que desde luego no desagrada en absoluto, salvo quizás a los fans de los Daft Punk más disco que no encontrarán aquí sus clásicas melodías electrónicas con aquellos ritmos tan enloquecidos. "Tron:Legacy" es un trabajo musical muy logrado, lleno de matices y con composiciones que se nos quedan en el oido durante mucho tiempo. No sé si estamos ante una banda sonora que será muy premiada, pero desde luego es una de las mejores que he escuchado en los últimos tiempos. 


Hablando de bandas sonoras, quería recomendar la lectura de un blog que he descubierto no hace mucho tiempo. Se trata de Psicolología y Cine, que ha decidido empezar el año con energía e espuertas creando una grandiosa colección de posts con el título de 33 compositores fundamentales para entender la música de cine. Sólo puedo decir que me he quedado muy satisfecho al leer algo tan bien elaborado, de lo que se podría escribir una enciclopedia entera, en apenas seis posts (largos, eso sí). Desde mi humilde blog sólo me queda felicitar a Eligio por su trabajo y por supuesto animar a que se le eche un vistazo. ¿Qué pensarán todos estos monstruos de la composición de estos Daft Punk y su Tron?

martes, 11 de enero de 2011

Dame pantalla grande y déjate de tonterias

  Escuchando como siempre de buena mañana el gran programa Hoy empieza todo de Radio 3, he escuchado una entrevista con el responsable de Phenomena (no recuerdo el nombre, lo siento). Un proyecto muy pero que muy atractivo que consiste en proyectar en sesión doble películas clásicas de los 70 y los 80 en pantalla grande, como Dios manda. Esta fantástica idea tiene lugar en el Cine Urgel de Barcelona, al parecer uno de los pocos cines, sino el único, que queda que todavía conserva ese aspecto tan característico de los cines de los ochenta, con esas butacas, ese olor y ese telón. Ese telón. Ese telón que se abría para ver la proyección. Dándole a la película el valor que se merecía, coño. Que algunas veces vas al cine hoy en día y estás al móvil, a las palomitas, a los asientos ergonómicos, a las gafas 3D ultramaravillosérrimas, y luego empieza la película y ni te enteras. Entonces tenemos este proyecto Phenomena que se dedica a proyectar sesiones dobles tipo "Indiana Jones y el templo maldito" y luego "La cosa". En VOSE además. Yo recuerdo haber asistido a esas sesiones dobles en el cine de mi pueblo, como ya conté en una entrada anterior. Todavía en los cines de verano puedes tener una de esas. Es algo fantástico. Tienes tu sesión doble preparada, tienes tus palomitas, o tu bocadillo de calamares con tomate, tus ganas de pasártelo bien con una historia que seguro que te encanta. Déjate de ver defectos de raccord, de actores hieráticos y de réplicas absurdas...tu vas a disfrutar y eso no te lo quita nadie. Es cierto que este tipo de proyectos vienen muy bien para treintañeros y cuarentones soñadores o directamente frikis, que el veinteañero medio te dirá que si no pones 2 fast to furious pues que no está tan interesado. Este proyecto parece que busca como objetivo aquellos que prefieren ver la TRON original antes que este TRON: Legacy. Aquellos que se aburren viendo Avatar pero lloran de emoción cuando ven Krull o Willow antes que El Señor de los Anillos. 


Todas estas iniciativas me dan mucha envidia, la verdad. Sé que hay algunas ciudades que proyectan cine clásico continuamente en ciertas salas más o menos alternativas, en España no es habitual y con la desaparición de los cines es aún más complicado. Pero es que no hay como entrar en una sala, con ese determinado olor, qué importante es el olor. Alguna vez haré un post sobre el sentido del olfato que es tan importante para nuestros recuerdos. Lo dicho, el olor de la sala, el tacto de los asientos, la gente que habla y suelta sus desvaríos hasta que empiezan los títulos de crédito y ahí todo el mundo pendiente de la historia que nos van a contar. No se puede comparar a la mejor televisión que tengas. El ir al cine y ver una película que te pueda emocionar, en un cine que te sientas cómodo, protegido, al resguardo de cualquier distracción que te impida meterte en la historia, involucrarte hasta quedarte sin uñas, soltar esas lagrimillas. Es una ceremonia. Y ese acto quasireligioso se puede adulterar, se puede manipular, se puede copiar ... pero no se puede igualar. En mi ciudad es imposible que eso pase. Quizás alguna sesión en la universidad, o en alguna sala polivalente...pero no es lo mismo. Una sala de cine es una sala de cine. Deberían ser Patrimonio de la Humanidad, maldita sea. 

Alguna vez, ya en tiempos más recientes, he tenido la oportunidad de ver algún que otro clásico en pantalla grande. Y la experiencia me ha encantado. Cuantas veces habré visto Alien o Blade Runner, incontables. Cuando las vi en el cine, las vi casi como si fuera una película distinta. Y el cine negro en pantalla grande, el cine clásico de los 40 y 50 en cine es fantástico. Vi Sed de mal hace unos años y me pareció la mejor película del mundo. Todo el mundo debería ver sus películas favoritas en un cine, con toda la parafernalia que cada uno guste. En el blog de Hoy empieza todo pedían a los oyentes su doble programa favorito. Yo me conformo con pedir qué películas clásicas o clásicas recientes te gustaría ver en la pantalla de un cine. Es casi como decir qué grupo de la historia te gustaría ver en concierto. Yo he visto videos de Bon Scott claro, pero daría lo que fuera por verlo ahí en directo cantando de Girls got rythm. Traer al bueno de Bon es, de momento, imposible, pero lo de traer clásicos a la pantalla de algún cine no debe ser demasiado difícil, y seguro que bien publicitado tendría su público. O lo mismo no.


Vamos a pensar que sí, que hay un cine por aquí que está dispuesto y pide ideas para ofrecer una sesión semanal con películas que ya hace tiempo que no están disponibles. Se me hace la boca agua. Vamos a ver yo empezaría por esa película que es de 1990 pero parece sacada de 1940, que no es otra que Labios ardientes, con Don Johnson (hey, sin reirse), Virginia Madsen y una jovencísima pero muy sexy Jennifer Connelly. Una película que respira sexo, tabaco y blues. Otra que me encantaría ver es La carrera del siglo, esa divertida locura con un Jack Lemmon genial y un elenco de actores fantástico. Lo que se llama una comedia épica. Igualmente iría corriendo a ver Golpe en la pequeña china, en un doble programa con 1997: Rescate en Nueva York. Qué gran tarde John Carpenter dirigiendo a un Kurt Russell en estado de gracia. Pero acaso no sería también fantástico ver El castañazo, con un Paul Newman realmente divertido en la mejor película sobre hockey hecha nunca?? Y Calles de fuego? Como me gustaría tener la oportunidad de ver esta opera rock situada en unos 50 imposibles contienen los sueños de todo mitómano. No he tirado por la intelectualidad precisamente, pero es que ahora estamos hablando de recuerdos de juventud y en aquella época Kurosawa y Fassbinder no estaban entre mis favoritos. Podría seguir y seguir, pero como sé que no va  a poder ser tendré que conformarme con hacerme una pequeña sesión en casa mientras veo la nieve caer. 


lunes, 10 de enero de 2011

El dolor ajeno

Este fin de semana nos hemos encontrado con un nuevo suceso en los USA relacionado con las armas y con los extremos políticos. El atentado del otro día ha suscitado una gran polémica, no solo por el acto criminal en sí, sino por toda la guerra ideológica que supuestamente había llevado a ello. No quiero hablar ahora de esas 6 muertes y del estado crítico en el que se encuentra la congresista Gabrielle Griffords. Está en todas las tertulias y se pueda encontrar opinión por todas partes al respecto y tampoco es que tenga una opinión formada sobre el asunto ni mucho menos. Me parece un espanto porque por principio estoy en contra de la violencia. Creo que ese tipo era un ser obseso, desquiciado, que ha dado rienda suelta a su odio de una manera fatal. 
Me gustaría comentar que tenemos información muy detallada de las víctimas, su historia personal, incluso alguna casualidad bastante cruel relacionada con el nacimiento de una niña. Seguimos el estado de los heridos sin mucha dificultad gracias a las versiones online de los principales periódicos naciones e internacionales. Y, sin embargo, cuando pasa algo así en ciertos paises, donde los atentados son costumbre, apenas tenemos una noticia en los telediarios del día, una crónica en los periódicos y al día siguiente no tenemos apenas nada. Todo el mundo sabe a que me refiero. Prácticamente tenemos algo así o incluso mucho peor, todos los días y ¿de cuántos hablamos con los amigos o compañeros? Apenas somos capaces de recordar si es Irak, Somalia, Afganistán o la India. Ahora bien, Tucson, Arizona, no se nos olvida. No es que lo vea mal, ni creo que el atentado no se merezca repercusión. Al contrario, yo lo he segudio bastante y lanzo un mea culpa respecto a esos olvidados de cada día.
Voy a contar una anécdota personal. Cuando sucedió el atentado del 11-M, estaba viviendo en Francia. Estaba dando clase de español en un instituto. Ese día, mientras me afeitaba escuchaba la radio y hablaron de un ataque terrorista (hablaban de ETA, obviamente) en Madrid, con muchos muertos, una veintena se decía. Conforme pasó el día fueron aumentando las cifras y alcanzó la que todos conocemos. Al día siguiente volví al instituto donde trabajaba. El día anterior ya había hablado con los compañeros, no había demasiada información y por la tarde ya me fui enterando de todo, con lo que estuvimos hablando de que había sido un gran atentado de ETA y que esta vez habían ido demasiado lejos y otras muchas cosas que se decían en un primer momento. Como digo al día siguiente llegué al colegio y me dispuse a dar clase a unos alumnos de unos 16 o 17 años, eran mis alumnos mayores. Como era clase de español, el atentado salió en la conversación. Estaban enterados por supuesto, pero desde luego, dicho antentado no había supuesto un gran shock en sus vidas. El día anterior yo lo había vivido con bastante intensidad y apenas me daba cuenta que ellos no tenía porqué hacerlo. Me preguntaron si conocía alguien en Madrid, si había novedades y cual era mi opinión sobre la autoría del ataque. Una alumna me dijo que efectivamente, había oido sobre el atentado y lo había habldo con sus padres. Peor el 11-S había sido más importante, me dijo. Y luego me habló, con bastante frialdad, sobre la cantidad de atentados que se producen en el mundo y que, en cierto modo, el de Madrid había sido uno más. Que lo único que podía llamar la atención es que había sido en un país vecino, pero no tenía porqué tener más relevancia. Además, hace unos años había habido una guerra en Europa, la de los Balcanes y ese asunto sí que merecía debate (era de origen eslavo, pero no sé exactamente de donde era, nunca lo dijo). En un principio me enfadé, aunque no lo demostré porque me parecía que no debía hacerlo. Puse cara de póker, acepté su opinión. Hubo alguno que se la rebatió, pero algunos incluso la apoyaron. Yo no lo entendía en ese momento, me había tocado demasiado de cerca ese acto terrorista como para pensar que es algo cotidiano en otros sitios. Al fin y al cabo la cercanía es lo que podemos cuantificar, sólo cuando podemos tener la percepción de algo podemos entenderlo, amorlo u odiarlo. Todo lo demás, es ignorancia o indiferencia.
Lo comenté con mis compañeros. Algunos hablaron de la poca sensibilidad de la chica. Pero realmente, tenía razón. Ella no le quitó importancia al atentado, al contrario. Ahora me viene a la cabeza lo de las píldoras del dolor ajeno que se pueden encontrar ahora. Me estaba hablando de  la poca visión global que tenía sobre lo que realmente estaba pasando. Ese ataque hablaba de la salud del planeta. Hablaba mal, daba miedo este mundo. Sigue dándo miedo. Simplemente quiso que no perdiera la perspectiva de la realidad que nos rodea y me hizo ver que sólo los ojos con los que se ve otorgan la importancia o no de algo. Ni que decir tiene que la chica en cuestión era brillante y aprobó con un 20/20.

sábado, 8 de enero de 2011

Peter Weir ha vuelto con su Camino a la Libertad

Hay algo que me suele molestar en ciertas producciones cinematográficas de alto standing, y pasa sobre todo en las norteamericanas, aunque no exclusivamente. Lo primero que vemos en pantalla al empezar la última película del (gran) director de Master and Commander, La última ola o El club de los poetas muertos, Peter Weir, es un cartelito para no entendidos en la historia del siglo XX: (algo así) "En 1941, Hitler había invadido la parte Oeste de Polonia y Stalin la parte este, entre los dos se repartieron el país". Gracias por la aclaración, así todos los espectadores parlanchines que tenía a mi alrededor no se perdían y podían situarse en el tiempo. Y luego está el epílogo final, que no voy  a desvelar, pero todas esas imágenes de archivo y esos titulares que intentan contarnos que ha pasado con esa Europa que se encontraba Bajo el Telón de Acero. Las obviedades me gustan en su justo término, pero las obviedades que se toman en serio, esas me fastidian más que otra cosa. 

6/10

Camino a la libertad (The way back, 2010) está basado en el libro "The Long Walk: The True Story of a Trek to Freedom" de Slavomir Rawicz, que cuenta la historia real o basada en hechos reales de unos prisioneros en una cárcel de Siberia en la URSS de Stalin justo a mitad de la Segunda Guerra Mundial. Algunos de esos prisioneros son políticos por ser "enemigos del pueblo" y contrarios al partido y otros son púramente criminales. Ya en una de las primeras escenas, uno de los soviéticos encargados de la prisión se encarga de contarnos que el auténtico carcelero allí no es otro que la propia naturaleza extremadamente hostil que rodea el lugar. En efecto, los paisajes son bastante extremos, aunque no auténticos, ya que la parte de Siberia se rodó en Bulgaria. Algo que no me extraña porque esta película absolutamente antisoviet no creo que sea del gusto de la Rusia actual. La historia se centra en Janusz (Jim Sturgess) que traicionado por su esposa es deportado a Siberia como enemigo del partido comunista. Allí entabla una serie de amistades y un día deciden poner su plan de escape en acción. A partir de ahí se desarrolla la trama, su intento de huida hacia algún lugar donde no puedan ser deportados por las huestes comunistas. Es la odisea de estos personajes a través de montañas, temperaturas inhumanas tanto por el frío como por el extremo calor, y la propia lucha personal. Digamos que hasta aquí todo está bien. La historia me parece realmente interesante y en verdad creo que se merecen toda la publicidad posible esos hombres que consiguieron lo imposible. Pero sinceramente, creo que no es suficiente. Unos paisajes excepcionales, unos momentos de reflexión y otros donde el coraje de los personajes se ponen a prueba pueden ser resultones en pantalla, pero, vuelvo a decir, no es bastante para decir que ésta es una gran película ni mucho menos. 

Peter Weir es un buen director, o al menos ha hecho muy buenas películas hasta ahora, y supongo que las seguirá haciendo en el futuro, pero aquí ha dirigido una historia de las que se llaman efectistas. Todo está dibujado a trazos, a fragmentos en los que los actores no tienen tiempo de mostrar ninguna tensión dramática para que el espectador pueda realmente engancharse a ellos. El escape de la prisión se hace en un minunto, sin apenas imágenes, no sabemos quienes son los prisioneros que escapan, a excepción de los personajes de Janusz, el americano Smith (Ed Harris) y el criminal Valka (Colin Farrell) que ya habían quedado más o menos dibujados. A partir de ahí, todas las escenas se van desarrollando de forma bastante rápida, casi como no queriendo aburrir al espectador con la historia de unos personajes que se dedican a caminar y a caminar sin parar. En algunos momentos me siento como si estuviera viendo las diapósitivas de la expedición. Hay personajes que sobran, pero no me voy a meter en eso ya que es posible que sean los de la historia original y es lícito tanto el respetar esa historia como el no hacerlo. Es por eso que creo que Weir abusa de las imágenes de los distintos paisajes, como queriendo que éstas sean un personaje más, pero creo que sólo consigue crear un batiburrillo de lugares con los que no nos sentimos relacionados en ningún momento.
En cuanto a las interpretaciones, son propias de las grandes producciones con tantos personajes. No están mal o no hay tiempo de saber si están mal, porque apenas tienen diálogos más o menos interesantes, salvo algunas réplicas sin demasiada gracia o algunos momentos que intentan ser de emoción personal, aunque, insisto, conmigo no lo consiguieron. También tengo que decir que éramos cuatro viendo la película, y el único que piensa así soy yo, por lo que es posible que guste a más de uno. Las mejores escenas son aquellas más introspectivas, las del desierto realmente no están mal. También me gustó bastante la escena del primer fuego fuera de la prisión, no quiero desvelar nada más. La escena inicial me confirma que el actor Jim Sturgess (un desconocido para mí) no podía sostener toda la película, y así fue. No me ha gustado demasiado, pero vuelvo a repetir que apenas ha tenido escenas en las que demostrar su valía actoral. Los conocidos Farrell y Harris están bien. El veterano Harris siempre está bien, o siempre hace el mismo papel como queráis. Farrell está especialmente bien aunque teniendo en cuenta el resto de actores, no parecía muy difícil salirse. Un fallo mío, si bien inevitable, es verla en versión doblada. Como siempre este tipo de películas donde los acentos son tan importantes (polaco, serbio, inglés, letón, ruso, mongol...) pierden mucho en el doblaje. 
En definitiva, se trata de una buena historia, potencialmente buena que incluso puede llegar a emocionar si conseguimos empatizar con los personajes, que nos lleva por unos parajes donde poner a prueba la resistencia humana y una cosa muy importante: cuenta una parte de la historia que, al menos el que os habla, no estamos demasiado acostumbrados a oir, la de los prisioneros por el lado soviético, la de la dureza de sus vidas y la del olvido que sufrieron por parte del resto del mundo.

jueves, 6 de enero de 2011

De canciones y cine (III)

Quizás me esté volviendo demasiado exigente o simplemente no encuentro el momento adecuado, pero no consigo incluir demasiadas novedades en esta lista de canciones y cine que vengo haciendo. Ya sabéis que lo que me gusta mostrar aquí es la combinación entre música y cine de forma independiente, no la banda sonora original, lo que daría para otro tipo de entradas bastante jugosas también.
  • Free fallin', Tom Petty (Jerry Maguire) Todo el éxito que tuvo esta rom-com de 1996 se debió a los personajes secundarios (“Show me the Money” y todo eso) y a su visión tan optimista de la vida, al encanto de esas segundas oportunidades que tan buen resultado dan en el cine hollywoodiense. Uno de los momentos cumbres de la película es cuando un hundido Tom Cruise escucha en la radio esta gran canción de Tom Petty y comienza a seguirla voz en grito. Sin duda, una declaración de intenciones.

  • Sweet Caroline, Neil Diamond (Beautiful Girls) De Beautiful Girls podría hablar largo y tendido. Si la memoria no me falla, fue la primera película que vi dos veces en el cine. Me sentí y me siento tan atraído por la historia del protagonista y de sus vivencias al regreso a su pueblo y la confrontación con los recuerdos de la infancia. Está llena de buenos momentos, musicalmente hablando pero yo me quedo con esa reunión en la taberna, todos emocionados con la presencia de Uma Thurman y por ese reencuentro. Las canciones en grupo siempre tienen ese aire de felicidad que se contagia.
  • Nessun dorma (The killing fields) El protagonist ha vuelto a la comodidad de su hogar tras vivir el auténtico infierno de la guerra. Mientras contempla la televisión y ve como Nixon dora la píldora a los acomodados televidentes, suena la poderosa voz de Pavarotti cantando “Nessun dorma”.
  • Angel, Massive Attack (Snatch)  El turco está recibiendo su castigo preventivo y entre tanto, Boris ha decidido hacer pagar al gitano Pitt su desobediencia quemando la caravana donde vive su madre y asesinándola por tanto, la furia de un Pitt desatado se ve en sus ojos y en su cuerpo iluminado por las llamas. La música de Massive Attack resuena en la escena con una fuerza especial, para algunos es un tema de gran erotismo, yo siempre lo he sentido como una composición muy oscura.
  • Head over heels, Tears for fears (Donnie Darko). Que esta película es algo especial, creo que de eso podemos estar seguros. La banda sonora se cuidó muchísimo y Tears for Fears tuvieron su pequeño resurgimiento tanto con este tema como con el versionado "Mad World". La radiografía de la escuela secundaria en una canción.

  • Fight the power, Public Enemy (Do the right thing) Quizás mi película favorita de Spike Lee, en el momento de máximo esplendor del gangsta rap en las voces de los míticos Chuck D y Flavor Flav. Ese conflicto social que se plasma en el tema de los Public Enemy encaja como anillo en la película de Lee. Por cierto, Rosie Pérez está genial.
  • The power of love, Huey Lewis and the news (Back to the future) Si hay una película icónica de mi adolescencia, es ésta y esta canción, sin ser nada del otro jueves, me trae grandes recuerdos. Michael J. Fox representa una década entera subido a ese monopatín y enganchado a la furgoneta. No he encontrado el video exacto pero siempre hay algún video que acompañe.



  • In dreams, Roy Orbison (Blue Velvet) Obra maestra de Lynch, dentro de una película surrealista una escena que desborda esperpent. Dean Stockwell está genial y la cara de admiración de Denis Hopper no tiene desperdicio.
  • Colors, Donovan (The rules of attraction) No es la primera canción que comento de esta película. En esta ocasión se trata de la escena con la pantalla dividida, donde se nos muestran el recorrido matutino de dos de los protagonistas hasta su encuentro frente a frente en uno de los pasillos de la facultad. El tema “Colors” del cantante folk Donovan ilustrando la acción completan una naïve mañana que poco tiene que ver con los acciones sociópatas de algunos de los personajes.
          Escena pantalla dividida - Las reglas de la atracción
  • The blower's daughter, Damien Rice (Closer) No es una película que guste a todo el mundo, quizás demasiado explícita en algunos aspectos. Me gustó en su momento y fue cuando descubrí esta enorme canción del gran cantautor irlandés Damien Rice. Precioso tema que nos muestra el principio de la acción, cuando los personajes de Law y Portman se cruzan las miradas en medio de la multitud.
  • God moving over the face of the waters, Moby (Heat)  La película estuvo precedida de todo el revuelo que suponía el primer encuentro cinematográfico entre Pacino y De Niro. En realidad Michael Mann confeccionó un pulso dramático contundente y de gran nivel La escena final con la muerte de uno de los personajes mientras suena este tema de Moby crea una atmósfera crepuscular sublime. 

Breve encuentro

Fue justo pasando por la Merced, aquí en Murcia. Era ya tarde y el trasiego de gente que iba y venía creaba la típica postal navideña previa a la Epifanía. Yo sentía una ansiedad que iba en aumento, quizás por las tareas que me habían encargado quizás por saber que el tiempo se me echaba encima o quizás simplemente que es que odio a la gente, sobre todo a la que va de compras tan tarde. No es el caso, vaya. Pero es lo que tienen las situaciones de stress. Sobre todo, las que nos inflingimos nosotros mismos. Decía entonces que iba andando, sólo, pensando en mil cosas, ninguna parecía tener una solución y todas se resolverían solas. Y así, como en el poema de Ezra Pound o quizás aún mejor, como en la canción de Tom Petty, una cara en la multitud. Puede que sea sorprendente para la mayoría, ni tan siquiera algo reseñable, pero para mí cada vez lo es más. Hace tiempo que me fui de aquí y la gente que conocía ya ha dejado de ser esa gente que fue, como yo también lo he hecho. He estado de un lado para otro los últimos doce años y mi círculo de amistades ha venido reduciéndose de forma considerable, el roce hace el cariño y la distancia, pues eso. Y fue justamente ese el motivo que me hizo sorprenderme cuando esta chica me saludó y se paró unos segundos a charlar. Hacía años que no nos veíamos, quizás hasta quince años desde la última. Se trataba de una compañera del instituto, cuando terminé seguimos viéndonos un poco, pero luego ya me fui a Francia y pasaron los años, y simplemente pasó la vida. 
No es que tuviera una relación especialmente cercana con esta chica, nos llevábamos bien, pero nunca fue una de esas personas cercanas que dejan huella, que ayudan a forjar tu carácter. Era esa cara amiga que te gusta encontrar al fondo del bus, con la comentas las diatribas del día a día, con la que no tienes tiempo de enfadarte, quizás porque aún continuas manteniendo las formas. Pero tenía algo de especial ese encuentro. Desde que dejé Murcia y fui dando tumbos por diferentes lugares, he ido perdiendo raiz en vez de echarlas como el resto del mundo. En Madrid nadie tiene un pasado o al menos se te permite el inventártelo, cuando estaba en Francia qué mas da de donde viniera, lo mismo en Inglaterra y en Irlanda. No me malinterpretéis, no es que fuera por ahí fingiendo ser quien no era, no es el caso, siempre he sido bastante franco y sobre todo, nada pretencioso. Pero admito que me sentía muy cómodo charlando con gente que acababa de conocer, que no tenía una idea prefijada de mi o de mi familia, o de mis amigos, como suele pasar en los pueblos. Puede que estemos hablando de ser un poquito más libre. Ahora vivo en Burgos, ahora estoy casado y claramente estoy echando raíces. Además ya empiezo a tener un grupo de amigos "propio", y más o menos fidedigno. He encontrado de nuevo un sitio. Sin embargo, hay algo que me hacía pensar. Es un detalle sin importancia, que incluso pudiera molestar a algunos. Cuando estoy con alguien en mi ciudad actual, tranquilamente tomando un café por ejemplo, y esta persona en cuestión saluda a algún amigo de la infancia. De la infancia. Ése es el punto importante. Cuando hablé con esta chica y poco a poco nos fuimos poniendo al día de nuestros asuntos (que si nos hemos casado, que si no has cambiado nada, que si tú has mejorado mucho, insinuas que antes estaba mal, etc.) me di cuenta enseguida que lo que esta chica sabía de mi era justo lo que todos mis amigos de la actualidad ignoran excepto lo que yo les haya podido contar. Esta chica ha vivido en primera persona esos años tan incomprendidos que son los de la adolescencia y uno siente que ese es el elemento que falta para completar el puzzle de mi vida. Fue un breve pero bonito encuentro, seguramente más importante para mi que para ella. Serán las fiestas que me están ablandando...aunque como ella misma dijo: "tú siempre fuiste un poquico alelao hijomío".

P.D. Tengo la impresión que esta entrada no tiene nada que ver con el resto del blog...pero teniendo en cuenta mi falta de coherencia a lo largo de los años, precisamente he ahí la lógica. Por cierto, sigo escuchando (mientras hago escribo esto) a esta chica llamada Ingrid Michaelson a la que cada vez admiro más. Ésta es "Maybe" de su disco "Everybody" (2009), sé que sus títulos no son lo más original del mercado, pero no os dejéis llevar por las apariencias a estas alturas de la película



martes, 4 de enero de 2011

Smoke gets in your eyes ... pero sólo un rato


Y después de reflexionar un poco sobre el asunto del tabaco...mira que me da incluso un poco de pena, sobre todo recordando todos esos grandes momentos en el celuloide. Si es que no se puede tener doble moral, maldita sea. ¡Que vuelva el fumeteo ya!


 
 








P.D. Es la primera vez que me pasa. He coincidido en título de entrada con otro bloggero de mi blogroll. Además uno que me gusta mucho, El diario de Mr. MacGuffin, si bien su entrada se hizo unas horas antes, así que el plagiador soy yo. Pero es que tema del tabaco nos afecta más o menos a todos en estos días, me temo.

lunes, 3 de enero de 2011

Smoke on the water (si no te pillan, claro)

Y aquí estamos una vez más. Un año llega y un montón de cambios se suceden a nuestro alrededor sin que nos percatemos. Sí, hay una breve noticia en los diferentes telediarios con un esquemita con todo lo que sube y baja (electricidad, gas, transporte, etc.) pero estamos más pendientes de las distintas resacas que han acontecido, así como del principio de las rebajas que están a la vuelta de la esquina o incluso, ya están aquí (yo mismo he estado en ellas hoy). Pero ayer, y definitivamente, entró en vigor  la nueva ley antitabaco por la que en España se prohíbe en fumar en lugares públicos cerrados y en algunos abiertos, que, en fin, podéis consultar si os interesa en el enlace que he puesto anteriormente. Durante toda esta semana de celebraciones, fiestas y reuniones varias, el tema ha aparecido una y otra vez. En dichas reuniones, la presencia de fumadores y no fumadores variaba en número, pero siempre había alguien que defendía a alguna de las partes. Porque en efecto, había que defender a alguna de las partes. Los fumadores con los que he hablado tendían a la resignación, a asimilar la situación y a entrever sus planes para saltarse la norma cuando pudieran, aunque saben que la costumbre del cigarrillo no se va a prodigar tanto como antes. Había alguno siempre que clamaba al cielo ante semejante prohibición y hacía referencias a otros países, claro, a los que le interesaba. En cuanto a los no fumadores pasaba más o menos lo mismo, algunos no estaban del todo conformes con la ley y otros se convertían en Torquemada y pedían el cumplimiento completo de las penas por parte de aquellos que infringieran la norma. Otro de los temas que se debatíe era el porqué esa reforma en bares y restaurantes de hace un tiempo con el que consiguiente gasto y perjuicio para habilitar zonas de fumadores y no fumadores, aunque es cierto que por donde yo vivo la mayoría optaron por una única clase, y en resumidas cuentas, la culpa finalmente iba para el gobierno. Una vez más la frase famosa que se escuchó tanto en la radio por el asunto de los controladores, lluvias o cualquier elemento perturbador en la marcha del país: "se piove, porco governo e se non piove, porco governo pure".

La verdad es que yo nunca he fumado, y por lo tanto, sigo sin hacerlo ahora. Y no parece que sea el mejor momento para empezar, me temo. Desde muy chaval me he rodeado de gente que fumaba. Mi padre fumaba (aunque ahora menos) como un carretero, le he visto fumar celtas, ducados y de todo... legal...mis amigos, bueno, mis amigos....como recuerdo salir los fines de semana en aquel seat Panda que parecía una cafetera mientras escuchábamos el "Kill 'em all".  Y esos bares donde todos los adolescentes fumaban como descosidos con la libertad que les daba no tener a sus padres cerca. También recuerdo esos besos con chicas que acababan de fumar y como me daba exactamente igual que lo hubieran hecho. Ahí, la ley antitabaco, o la posibilidad de ella, no podía importarme menos. Luego ya me hice mayor, más maduro, más cínico y me molestaba el humo que tenía en el pelo, en la ropa, en mi casa cuando vienen los amigos y fuman como descosidos. Y luego estaba el asunto de comer mientras se fuma. Para mí resulta bastante desagradable el estar comiendo en cualquier sitio y que mis acompañantes se pongan a fumar de forma sistemática entre plato y plato. ¿Te importa si fumo? Pues que les voy a decir, pues que adelante, si en el local está permitido. Y ya hemos llegado a un punto en el que odio el tabaco. No me gusta fumar, pero es que tampoco me gusta que se fume a mi alrededor, aunque no voy por ahí dando estacazos a la gente por hacerlo. Quizás debería.

Ahora bien. No estoy tan seguro sobre la prohibición total. No estoy muy cómodo con ese tipo de restriccíones por parte de las autoridades. Creo que debe existir una posibilidad. Sé que lo que pasaría entonces, es que en un grupo de 8 personas, de las cuales 2 fuman, terminaríamos yendo al lugar donde se esté permitido fumar porque al resto nos importaría más bien poco. Aún así prefiero tener la opción y que el propio ritmo de la sociedad vaya indicando qué hacer. No quiero llegar a convertir a los fumadores en unos apestados, aunque gracias a ellos me convierta en uno ciertas noches. Quizás el estado debería ponerse también a regular el uso y abuso de alcohol. O la venta de garrafón en los bares de este país, que hace que nuestra salud y nuestra cartera se resientan sobremanera. Aunque mejor que no se pongan a restringir, que lo mismo nos quedamos hasta sin bares y tenemos que volver a los Teleclub de los pueblos.

Hay que ver esto del tabaco, como nos joroba a algunos con la de iconos musicales y cinematográficos que ha creado. Además, en teatro, poco queda mejor, estilísticamente hablando, que un foco iluminando a media luz a un fumador o fumadora mientras intenta soltar un discurso de filosofía popular. Todo eso ya nada de nada. Con todo este lío del tabaco me he acordado de una película que vi hace unos meses y me gustó mucho. Se llama Gracias por fumar ((Jason Reitman, 2008) y está protagonizada por el gran Aaron Eckhart. Es una sátira sobre la sociedad ésta que hemos creado, que no demoniza más al tabaco que a otros estamentos relativamente importantes de nuestro mundo. Quizás sea la mejor película sobre el tabaco que he visto, o quizás la que más me ha divertido. En especial, cuando un productor de cine (Rob Lowe) plantea al vendedor Eckhart una publicidad encubierta en una película del espacio con Angelina Jolie y no sé si Brad Pitt haciendo que Brad Pitt fume un cigarro y haga una O gigante por la que se desplaza el cuerpo de la Jolie gracias a la falta de gravidez.

Veremos como se desarrolla todo este nuevo embrollo del tabaquismo. Ahora he escuchado en la tele a un tipo que dice que si él apesta con su tabaco, las señoras le apestan con su colonia. Bueno, pues habrá que prohibir colonias y así sucesivamente. Vamos bien