Miopes

Miopes

sábado, 31 de diciembre de 2011

Año nuevo

Este año serán unas campanadas diferentes. Es muy posible, e incluso probable, que mientras la estrella de turno nos entretiene con el clásico discurso de cuartos y uvas, mientras nos atragantamos y pasamos algo de vergüenza ajena, por un falso programa de fin de año grabado en octubre...yo esté atento de Darío, esa pequeña personita que decidió acompañarnos y, de paso, cambiarnos la vida. Pronto tentrá su primer mes, ya me doy cuenta que cada vez más gente viene a verlo a él, que nos convertimos en protectores, en personal de apoyo, en secundarios. Pero el protagonista es él. Bien, así debe ser.
Este mes he abandonado el blog, esta criaturita que tanto trabajo me da, pero también satisfacciones, aunque tan poco cuantificables. En cuanto recupere mi rutina recuperaré igualmente la de la bitácora del Tercer Miope que ya va por el año y medio y ya ha superado akas 200 entradas. Pronto haré la típica entrada con mi música favorita de este 2011, así como la de libros y cine. Aún no he visto Drive y presiento que es algo que no me debo perder... Ha sido un mal año, no personalmente, pero lo estamos pasando mal. Veo mucha gente tocada, al borde de la caída libre. Los vientos de cambio llegaron, ahora lo ha hecho el propio cambio. Ojalá funcione y podamos decir que el 2012 no fue tan fiero como lo habían pintado. Por supuesto, yo soy optimista, no me queda otra. Aunque solo sea por Darío. Feliz Año Nuevo!

P.D. Por cierto, éste es mi primer post desde un móvil. No habrá muchos más, me temo smartphone mío.


sábado, 3 de diciembre de 2011

Un año de novela misteriosa.

Hace unos meses me apunté a uno de esos retos entre blogueros, ésta vez de la mano de Una vida de novela. Había que leer diez novelas de serie negra, cosa seguro fácil para algunos, pero para los que no leemos tanto como debiéramos, supone bastante. Principalmente porque no me siento especialmente atraído por este género, tan interesante desde fuera, tan maniqueo desde dentro. He leído estas diez, pero he dejado a medias otras tantas por considerarlas aburridas o por falta de tiempo. Eso sí, este año he leído bastante más que en los anteriores. No hay mal que por bien no venga. Éstos son los libros que han pasado el corte:

El invitado, Vangélis Hadziyannidis

Un joven universatario es invitado por un selecto y extraño grupo de personajes a un hotel semiperdido en la propia ciudad. Tendrá que someterse a una serie de entrevistas individuales y colectivas. Conocerá una chica de la que se enamorará y levantará ecos de un pasado que todos quisieron olvidar. Más típico de lo que uno hubiera podio imaginar, va perdiendo enteros conforme va pasando la lectura. 


1.280 almas, Jim Thompson

Ya había comentado en una entrada anterior esta magnífica novela de Jim Thompson. No podría meterla totalmente en el género de la novela negra, al menos no tiene los personajes clásicos del género. Todo viene contado por el propio autor de los hechos, un tipo básico, cínico, egoísta y genial llamado Nick Corey. Da la impresión que nos está hablando el auténtico tonto del pueblo, hasta que la historia va tomando un cariz muy distinto. No hay misterio aquí, salvo que ocurrirá al final, pero es la novela más negra del año, aunque sólo sea por su sentido del humor y por el color de las entrañas del protagonista.



Mygale, Thierry Jonquet

La historia en la que se basó Almodóvar para su última película. También había hecho una reseña aquí. Me parece un libro fantástico, con un tratamiento de los personajes que no te puede dejar indiferente. Mucho más profundo desde el punto de vista psicológico que la película, que para mí se quedaba en lo artificioso. Muy Almodóvar, vaya.



       


El secreto de Chimneys, Agatha Christie

Cuando pensé en novela negra, pensé en la Christie, por supuesto. Esta novela me gustó bastante menos que otras, a pesar de lo variopinto de sus personajes. La casa de Chimneys llena de extraños invitados y un personaje acusado de los crímenes que es capaz de solucionar el problema. Bueno...me aburren un poco estas historias que se precipitan de manera tan fácil.






Asesinato en el Orient Express, Agatha Christie

No lo había leído todavía. Un pecado. Es el ejemplo perfecto de novela policíaca. Monsieur Poirot rodeado de posibles criminales en un viaje a través de una Europa que ya no existe. Clásico.







Asesinato en el Savoy, Maj Sjöwall y Per Wahlöö

Me gustan muchas cosas de la serie del inspector Martin Beck. No hay nada estridente en estas novelas de la pareja Sjöwall y Wahlöo. Aquí tenemos la historia del asesinato de un ricachón en medio de un trama internacional. Todo ello rebosante de café y sandwiches a media noche, como todas las novelas suecas.






Los hombres que no amaban a las mujeres, Stieg Larsson

Me daba una pereza empezar esta trilogía. En general, me tiran para atrás todos los libros de los que todo el mundo habla. Llámame snob, o simplemente chulolibrerías. Pero no es eso, es que cuando leo me gusta descubrir el mundo por mí mismo y no tener a todo el mundo contándome las maravillas de lo que tal o cual escritor ha tenido a bien publicar. Reconozco que me ha gustado esta primera entrega, tengo las otras dos pendientes. Me llegó a aburrir un poquito al final, aunque todavía tengo ganas de leer el resto. Al fin y al cabo, se trata de un fenómeno mundial y uno no puede ir contra todo el mundo, ¿no? Claro que sí, para eso está Lisbeth.


El enigma de París, Pablo de Santis

Como me costó terminarme esta historia. Y eso que la cogí con ganas. Un intento de rescatar el espíritu de las novelas de Conan Doyle, ambientada en París, donde los detectives más importantes y envidiosos del mundo, deben solucionar un crimen en su propio campo. Por supuesto, serán sus asistentes (ahí está la vuelta a la tortilla) los encargados de solucionarlo. Aburrida.






Miserere, Jean-Christophe Grangé

Dos inspectores muy diferentes deben resolver una serie de terribles crímenes en París. Nazismo, niños asesinos, música sublime...esta novela, de la que hice una reseña en su día, lo tiene todo. Grangé es un escritor ya consagrado. La verdad es que retrata el mal en el ser humano de una manera muy acertada. Da miendo en algunas ocasiones. 





El hombre del balcón, Maj Sjöwall & Per Wahlöo

La primera de las novelas que leí de Martin Beck y la que más me ha gustado. De hecho, creo que es la novela de este reto que más me ha gustado. Que más me ha satisfecho, vamos. No es especialmente siniestra, a pesar que habla de asesinato de niños, a veces llega a ser fría incluso. Pero los diálogos están muy logrados y la trama se desarrolla con gran normalidad. No es tramposa. Ya hablé de ella aquí.




Extra:

Morituri, Yasmine Kadhra

No es la novela policíaca de mi vida, tampoco lo es exactamente, quiero decir, no es novela negra. Pero la historia que Kadhra cuenta aquí está tan bien narrada, una historia urbana, llena de realidad, que te engancha. Es una visión de Argel distinta a la que podríamos tener, desde luego mucho más dura y donde aprendemos que hay cosas que no cambian. 

Habemus Papam, de Moretti. It's hard to be a saint in the city...

7.5/10
Nanni Moretti hace cosas interesantes. Quizás no me guste todo lo que he visto suyo, y es posible que pueda estar sobrevalorado en algunos aspectos. Confieso que me emocioné con Caro Diario y que lloré con La habitaición del hijo, que no entendí del todo Bianca y que no pillé todos los matices de Il caimano. También los hay quienes critican de forma severa a Moretti por ser demasiado intelectual o por no ser todo lo mordiente que debería. Críticas para todos los gustos. Total, es gratis. El caso es que este Habemus Papam del viejo Nanni me ha gustado, pero no por las razones que me había imaginado. Antes de ir a ver esta película (en italiano, vi prego), ya me había inventado yo otra. A ver, tenemos a Moretti, de izquierdas y ateo por la gracia de Dios como se dice, a punto de enfrentarse a un tema que no es nada habitual. El Papa. Quizás por aburrido, no es que pueda recordar muchos Papas en la historia del cine. Las sandalias del pescador y el desafortunado de El Padrino III. Hacer una película sobre el jefe de la Iglesia Católica, en Italia y en Roma, tiene su grado de valentía. Pues bien, la película, sin pretender ser un vehículo de lucimiento para Ratzinger, obviamente, no es despiadada ni mucho menos, al contrario, resulta tierna y humana, a veces divertida, a ratos melancólica. No es una mirada tópica y eso me ha gustado. 

La Ciudad del Vaticano se prepara para la elección de un nuevo papa. Como siempre, la multitud espera paciente en la Plaza San Pedro expectante ante la decisión que se presenta difícil. Las casas de apuestas no tienen un ganador fácil y el cónclave de cardenales no parece tenerlo claro. Finalmente, el nuevo papa (Michel Piccoli)  es elegido. Llega el momento importante por excelencia, la fumata blanca. Y, a continuación, la anunciación del nuevo sumo pontífice en el balcón, donde dirá unas palabras en su nuevo cargo. Justo cuando es anunciado, aunque aún sin decir el nombre, aparece una terrible crisis en él, apenas puede contenerse y sale huyendo a esconderse. La ventana se cierra y todo el mundo permanece estupefacto ante la idea de un papa en crisis. El portavoz intenta evitar todo el río de rumores que amenaza con desbordarse y arrastrar cuanto encuentre a su paso. No están los feligreses para crisis de fe. Lo dejaremos en un enorme cansancio que necesita un tiempo para su recuperación. El estrés, la fatiga emocional, todas esas enfermedades modernas. Nadie sabe qué le pasa al nuevo papa, así que un psicoanalista viene a echar una mano (el propio Nanni Moretti, como no). Imposible hacer una sesión fructífera con tanto cardenal alrededor. Lo mejor será que el nuevo papa, de incógnito, vaya a ver a alguien externo que le pueda ayudar, la propia esposa del psicoanalista ahora encerrado en el Vaticano. La actriz Margherita Buy será la encargada de ayudar a ese entrañable aunque algo opaco paciente que dice ser actor. Nada fácil. Y mientras tanto, el clamor popular se hace cada más fuerte. ¿Dónde está el papa y qué le pasa? ¿No será que no quiere el puesto? Eso puede pasar en cualquier otro trabajo, pero cuando es el mismo Dios el que te lo pide, ¿cómo puedes decir que no? Un poco estresante sí que es.













Uno se pregunta cuando ve todas esas imágenes tan reales si es que el Vaticano se ha vuelto loco y le ha dejado filmar a Moretti a sus anchas. Ciertamente hay momentos que tiene uno dudas, otros planos en cambio son de un pobre montaje. Parece ser que la embajada de Francia en Roma y una copia casi perfecta de la Capilla Sixtina han sido más que útiles para dar credibilidad a esta fábula morettiana sobre la condición humana bajo los designios divinos. En Habemus Papam tenemos una historia que ciertamente puede ser real, aunque su desarrollo se me antojo del todo inviable. Esos cardenales repitiendo para sus adentros "no, yo no" ante la posibilidad de ser elegidos como nuevo papa, sus caras de póquer que esconden la angustia ante convertirse en una figura tan importante. Esos mismos cardinales tan relajados jugando al volley o a las cartas, aliviados porque la carga la lleva otro, pero también abiertos ante el psiocoanalista Moretti que no dudará en aprovechar la ocasión de confrontar mente-alma en campo contrario. Por otro lado tenemos a Michel Piccoli como ese hombre que no se ve capaz de afrontar la tarea asignada, que huye esperando encontrarse a sí mismo refugiándose del mundo en el propio mundo. Los peores momentos de la cinta son esas divagaciones finales donde parece que el director no sabe como acabar la historia. El personaje de la psicoanalista (Buy), a pesar de su importancia, no resulta todo lo interesante que debiera. Y esa noche con el grupo de teatro no nos lleva a ningún sitio, sin embargo el paseo entre los fieles, todavía anónimo nos lleva a pensar la idea en la idea de aquella figura pública que tan solo desea poder conseguir unos minutos de privacidad antes de que su vida cambie para siempre. No tiene maldad esta historia, que tampoco puede ser una sátira o una parodia, es una historia muy humana, no demasiado creyente, me temo, con un final inesperado y con divertidas actuaciones. Muy interesante. 

viernes, 2 de diciembre de 2011

"Father, Son, Holy Ghost", Girls

8,5 /10

El segundo disco largo del dúo californiano Girls, asentado en San Francisco, es sencillamente un regalo para los que nos gusta el pop-rock hecho con gusto. Es un disco limpio, de sonidos amables pero que intentan salirse de su propio encasillamiento en distintos momentos. La pareja formada por Christopher Owens y Chet "JR" White han creado once canciones que son pequeños pedazos de realidad. Letras explícitas que se basan en repeticiones para llegar a un grado de intensidad inesperado. Da la impresión que el rock indie brillante, alegre y explosivo de la primera canción, Honey Bunny, se va disipando en algo mucho más intimista, a veces demasiado intelectual, pero que aceptamos de buen grado. Una colección de canciones variada, llena de referencias de no difícil localización, que se escucha con placer. 

El primer disco de Girls, Album, ya había sido todo un éxito de crítica, aunque éste me guste aún más. El título suena contundente: Father, Son and Holy Ghost. Se podría decir que es una referencia al controvertido pasado religioso de Owens, que pasó toda su adolescencia metido en la secta Niños de Dios (Children of God), lo que le granjearía más de un problema con su madre (la que lo introdujo) y que está reflejado en canciones como My Ma. Parece que no tiene que ver este potente título con aquel controvertido culto y simplemente es un recurso estilístico más. Está indicado en la portada que es el tercer disco ya que tienen en cuenta su EP del año pasado Broken Dreams Club. Owens es un tipo curioso, leyendo cosas sobre él, vemos que parece una persona muy honesta, algo prepotente, o quizás solo sincera, lo que puede llevar a confundir. Desde luego reconoce sus limitaciones, habla con total libertad de sus referencias y las deja notar en sus discos. Es el cantante del dúo y es cierto que justo ahí radica el punto flojo del álbum. Desde el punto de vista instrumental, el álbum es una joya. He disfrutado de todo y cada uno de los arreglos, de esas guitarras distorsionadas tan pesadas de Die, de los coros quasi gospel de My ma, del sonido sesentero de Saying I love you...pero la voz de Owens, que puede tener su papel en ciertos momentos, llega a aburrir por monótona y falta de matices. Sabiéndolo como lo sabe, Owens contó en una entrevista para la revista Pitchfork que envió un tweet a Justin Bieber pidiéndole ser el cantante de Girls. Parece que iba en serio, según Owens, con las "fantásticas" canciones que el grupo tiene, Bieber se convertiría en el nuevo Julien Casablancas. Dice también algo parecido de Beyoncé, cree que con su voz, Love like a river sería un número uno. Desvaríos aparte, no le falta razón en que esas canciones son realmente buenas y que cualquier otro cantante con mayor registro podía darle una vida muy diferente, lo que no quiere decir que nos encontremos ante una calidad medianera. Al contrario, el disco la desborda. 

Canciones como Magic, que le iría perfecta a Elvis Costello, hacen que lo escuche una y otra vez. Entiendo que las letras no son lo más original del año, pero funcionan perfectamente. Es un disco pop con tintes rock perfectamente estructurado. Destaca Vomit, un canción sobre el vacío de la pérdida y la necesidad y urgencia que se nos plantea ante ella. Una suave entrada con la voz casi lastimera de Owens, que puede recordarte a los Mercury Rev con un brillante final donde atruena un Hammond y unos fantásticos coros Gospel que te dejan enamorado. Jamie Marie es el tema final, apenas una guitarra que suena bajo la voz un poquito más grave de Owens, para dejar paso a una entrada más instrumental que te llena de melancolía y de deseos frustrados: "Maybe I didn't realize the way I loved the way you moved, 'till I moved so far away I couldn't see you anymore". Pérdida y frustración, algo tan antiguo y tan repetido, pero tan cotidiano y familiar, que no podemos desdeñarlo sin más. Resulta difícil innovar aquí, por eso no valoro tanto la originalidad del disco como lo bien construido que está. Un disco que no puedo recomendar a todo el mundo salvo que se tenga el tiempo de escucharlo tranquilamente, reflexionando sobre si sí o si no durante una hora entera. ¿Tenemos tanto tiempo? 


sábado, 26 de noviembre de 2011

Attack the block

6,5 / 10
Si me entero yo, como buen amante del cine ochentero, que hay una película donde unos chicos malos malotes, pobres ovejas descarriadas, de la periferia londinense son atacadas por unos seres alienígenas de implacable actitud y voraz apetito, entro en crisis orgásmica. ¿Pero no eso la temática de los Critters? Pero en los Critters no había malos malotes, solo gente sana del campo, creo. Aquí tenemos a la chusma abandonada de las afueras enfrentándose contra aliens despiadados. Muchos además. La ciudad se hunde, la hecatombe de la civilización, y nos salvan unos descarriados. Espera, eso lo hemos vista ya. Sí, y nos sigue gustando. 

La cosa no empieza muy bien. No podemos simpatizar con un grupo de chavales que rodean a una indefensa y agradable señorita, Sam (Jodie Whittaker) en medio de la noche, robando a base de miedo y amenazando con una agresión sexual. No señor, así no te puedes convertir en un héroe de barrio. Pero ahí los tenemos, un grupo de delincuentes de poca monta con su pequeño botín. Fantaseando con sus hazañas, tienen la suerte de encontrarse con una extraña y agresiva criatura a la que matan. No saben qué es, un perro, un mono...pero se la llevan, un poco para que alguien les diga lo que es, un mucho para exhibirse. Encerrados en un bloque de viviendas de lo más claustrofóbico, descubren que el bichito en cuestión no está solo y muchos amiguitos han venido a hacérsela pasar canutas. Ahí tenemos un grupo de personajes de lo más variopinto que deben hacer frente común a semejantes criaturas. Y todo en apenas hora y media. Como debe ser.



No pretende esta película ser un nuevo Alien para las generaciones venideras, la tensión, que la hay, es más efectista que real. Mucha pose, mucha posturita, mucha frase hecha para definir al personaje. No, no voy a decir que haya sido la mejor película del año. Pero sí ha sido divertida. Lo mejor de todo es como el director maneja un grupo de chavales tan diferentes, con actores más conocidos y, sobre todo, como filma las escenas de acción en un esa zona de bloques, fría como un laberinto de cemento. Me han encantado todas esas secuencias de persecución a pie, en coche, en bicicleta...muy conseguidas. Las actuaciones están bien, es decir, en una película donde se pasan la mitad de la película con un bate de baseball en la mano (de cricket hubiera sido demasiado british...) amén de otras contundentes armas de cuerpo a cuerpo, o bien los personajes están fumados, qué se puede pedir más...bastante es que la acción no decae y tiene ciertos momentos de distensión. Pero ojo, esto de comedia adolescente nada, salvo algunos momentos de humor, el ambiente de toda la trama es más bien oscuro. En consonancia con todo esa nueva generación que estamos viendo de adolescentes descreídos, que piensan que The Goonies es demasiado infantil (y, sin embargo, se mueren por Twilight cuánta incoherencia junta). Hay muchos cabos sueltos, hay momentos en que la historia no tiene interés y sólo quieres que aparezcan los invasores y desmembren a algún personaje, pero aún así, es muy divertida y se pasa volando. Me vale. 

P.D. Además, la estética de los bichitos alienígenas está más que bien, simple pero efectiva.

P.D. (2) Había olvidado mencionar la urbana banda sonora a cargo de los Basement Jaxx. Otros que se unen al grupo de bandas de electro que se meten a eso de las bandas sonoras.  Ya tenemos algún ejemplo este año: Daft Punk con Tron: Legacy, The Chemical Brothers con Hanna. Es una banda sonora creada para la película y sirve más de acompañamiento que como otra cosa. Funciona bien, pero no llega a las de los dos citados anteriormente. ¡Ojo! Este video tiene spoilers muy muy importantes.




Crazy, stupid love. Crazy, stupid movie

4/10
Siempre he pensado que una comedia de dos horas tiene que ser realmente buena o se convierte inmediatamente en una plasta de dos horas, embarrando todas sus virtudes y convirtiéndolas en defectos. La historia de como diferentes modos de vida se van entrelazando hasta el "clímax" final puede tener su punto, así suele ser en la mayoría de las ocasiones, pero aquí me parece todo muy forzado y desde luego nada divertido. Entiendo que Steve Carell es un gran cómico, como lo es Emma Stone, claro que sí. Que Ryan Gosling puede tener su vena graciosa cuando hace de chulo de gran ciudad, aunque se convierte en penoso al transformarse en "regular boy", es un hecho, tanto como Julianne Moore no es nada divertida, con esa manía de convertirlo todo en un drama tipo The hours, y, por supuesto, los niños. Qué pesados. 

Esta es la historia de un matrimonio que se descompone, el de Carell y Moore, sus hijos lo terminan aceptando de una manera más o menos racional, teniendo en cuenta que ellos también tienen sus propios asuntos que resolver. Emily Weaver (Moore) tiene una relación extramatrimonial con David Lindhagen (Kevin Bacon), lo que irrita a Carl (Steve Carell) aún más. La niñera de los Weaver está enamorada de Carl, pero el hijo de Carl lo está aún más de ella, Jessica (Analeigh Tipton). Carl se esconde en un bar donde ve como su maravillosa vida se desmorona, allí un seductor empedernido llamado Jacob (Gosling) intenta darle un par de consejos para conseguir remontar su vida social y sexual. Por otro lado tenemos  a Hannah (Emma Stone), emocionada ante la idea de poder casarse con su novio, pero un encuentro con Jacob le cambiará la vida. Y Kate, la profesora del hijo de Carl y Emily (Marisa Tomei), bueno...un desperdicio de personaje. Y luego está la hija pequeña de Carl y Emily, que no importa demasiado sinceramente...











Me ha gustado algunas cosas del principio, me ha gustado esa primera interacción entre Gosling y Carell, a partir de ahí no me he creído nada y no me ha hecho ninguna gracia. Destaco por vergüenza ajena la escena de la comida familiar en casa de los Carell, con todos esos encuentros. Y la escena de la graduación del chaval de los Weaver, cliché a más no poder. Emma Stone se está ganando un puesto como estrella de la comedia, desde luego tiene todo el potencial para convertirse en la referencia de los próximos años. Pero las tiene mucho mejor. Ésta es la cuarta película que veo este año de la Stone, junto con The help, Friends with benefits, Easy A y ésta misma. Easy A es la que realmente me ha deslumbrado, el resto...para olvidar. Y Kevin Bacon está horrible, no será su culpa, él hace lo que le pide el director, pero su trabajo me parece más que impersonal. Así que esta Crazy, Stupid Love, no la puedo recomendar por más que me hubiera gustado. De verdad, las escenas finales (la famosa escena de la foto de la babysitter inclusive...) resultan un sin sentido. Por no hablar del tufo a moralina que tira la película, soy un truhán, soy un señor...Dejémoslo estar, supongo que tendrá su público, al fin y al cabo, Gosling está todo cachas.

sábado, 19 de noviembre de 2011

Crossed, de Garth Ennis y Jacen Burrows.

Garth Ennis podrá gustarte más o menos, pero al lector de cómic novato le puede suponer un auténtico "destroyer". Sus guiones no dejan indiferente a nadie, tiene una forma de narrar historias que te hacen perder la fé en la especie humana. Tanto en Preacher como en The Boys ya hemos visto parte de la habilidad narrativa de Ennis, pero aquí en Crossed, el tipo roza el nihilismo, cuando no se mete de lleno. Aquí cuenta con la espectacular ayuda del dibujante Jacen Burrows que ya había trabajado con Ennis en Chronicles of Wormwood. Todo ello amparado por Avatar Press, mejor lugar no había para albergar semejante locura.

El mundo se ha vuelto loco, una vez más. Un grupo de supervivientes intenta escapar a través de un escenario terrible. Una plaga vuelve a los seres humanos animales sin ningún tipo de raciocinio que no sea el de la cruelda. Es como si todos los instintos más bajos estuvieran sin control, siendo la lujuria y la violencia asesina los predominantes. Stan, Kelly y Thomas se unirán a la dura Cindy y a su hijo para escapar como sea, preguntándose qué está pasando. A su alrededor, imágenes de violaciones, mutilaciones, el horror más absoluto. Pronto se darán cuenta que mediante los fluidos la plaga se propaga y es lo que están buscando, de una manera desordenada en un principio, mucho más controlada después, pero siempre salvaje. El grupo de supervivientes pasará por un auténtico calvario a lo largo de los nueve números que conforman esta primera serie (la única que tiene a Ennis como guionista), teniendo como objetivo el llegar a Alaska en la creencia que allí tendrán una oportunidad. 

No es difícil ver como esta historia se enmarca dentro de la oleada zombie que estamos viviendo, en todos sus formatos. Si cabe, estos "crossed" de Ennis y Burrows me parecen aún más terribles que los propios zombies. El muerto viviente es una deformación del ser humano, terrible y perturbadora, pero tú no tienes porqué ver su "humanidad". Ennis nos presenta aquí unos seres terribles, sin remordimientos, sin sentimientos, pero de apariencia espantosamente humana. Vemos estos seres como un reflejo de nosotros mismos con todas nuestras perversiones expuestas en nuestro propio rostro con esa terrible cruz de sangre y pus. No hay treguas, no hay descanso, los autores nos ofrecen una visión apocalíptica del mundo y sin esperanzas. Llega un momento en la narración que los supervivientes empiezan a plantearse la vieja diatriba en este tipo de historias llamadas "survival": ¿tenemos derecho a seguir viviendo cuando una raza superior nos están extinguiendo, no es eso la evolución? 


No es un cómic para gente sensible. Cada portada viene seguida de otra de una crueldad hiriente. No se escapa nadie de la posibilidad de ser masacrado, y no hay contemplaciones en el guión tampoco. La historia es tan simple como parece, es un corre que te pillo contínuo. Salpicado, eso sí, con jugosos flashbacks y suculentas confesiones fuera de lo común, que crean un retrato bastante colorido de los protagonitas. Hay imágenes que se te quedan en la memoria mucho tiempo, quizás demasiado. El empleo del gore está sobreexplotado, creo que una vez puesta en marcha, la historia no necesitaba tanta carga de violencia para continuar, aunque eso irá en gustos imagino. Al final te quedas con una historia contundente, sin demasiados matices, que te deja algo frío al final, si bien no creo que fuera la intención del autor el hacerlo de otra manera. Hay que recordar que ya hay cuatro series de Crossed. Family Values, 3D y Psychopath. Son historias paralelas a la de Ennis, que transcurre unos diez meses después del primer brote, pero no mantienen ninguna continuidad en la trama. Por cierto, el año pasado se dijo que se iba a hacer una película con Kevin Spacey. No sé nada del proyecto, pero no lo veo. Creo que no hay película, y menos mainstream, que pueda transmitir tan fielmente lo que Crossed nos cuenta. Para el que disfrute del cómic sin grandes pretensiones, pero con buen estómago.




domingo, 13 de noviembre de 2011

Criadas y señoras (The help), tan clásica como efectiva

7/10

Una de esas películas que sabemos que les va a ir bien en esta carrera que son los oscars. Hay mejores películas (y peores, muchas además), pero Criadas y señoras (The help) tiene todas las características de ese tipo de producciones que encajan como un guante en el gusto de los académicos desde el principio de los tiempos. No he tenido ocasión de leer la novela de Kathryn Stockett, ignoro el grado de fidelidad que habrá guardado el director y guionista (y actor) Tate Taylor, pero éste ha confeccionado una historia muy emotiva que te engancha desde el principio.

En una ciudad del estado de Mississippi nos encontramos con las historias de unas criadas negras en el seno de familias blancas, de las llamadas, de bien. Es el principio de los años sesenta, los Estados Unidos están preparándose para una década de cambios políticos y sociales, y este estado clave en la América más profunda sigue manteniendo unas reglas muy estrictas que están condenadas a desaparecer. Es la historia de estas criadas negras que se dedicaron a llevar las casas de los blancos, lo que incluía la cría de los hijos. La parte más dolorosa no venía del trato, en demasiadas ocasiones, vejatorio que recibían de sus jefes, sino quizás del olvido en el que caían estos niños blancos una vez que crecían con tal de seguir manteniendo unos roles sociales ya tan fijados. Es la historia de Aibileen y Minny dos criadas decididas a colaborar con Skeeter en su intención de escribir un libro sobre las vidas de todo ese "servicio". Skeeter representa el cambio generacional entre las mujeres blancas, independiente y con pensamiento propio, no quiere prestarse al juego social al que todos la quieren someter. 

Hay muchas cosas que destacar en The help, no cabe duda. Desde el cartel vemos que va a ser una película colorista (nada de chistes malos), llena de luz como corresponde a un estado del sur por supuesto. Un vestuario realmente lucido en unas actrices que destacan en casi todos los papeles. Los sesenta son muy cinematográficos, los sesenta americanos, claro. Si obviamos los conflictos armados, los magnicidios y las revoluciones sociales...los sesenta son perfectos. Buena música, peinados espectaculares, entallados vestidos con curvas, pero curvas de verdad...un placer. Junto con todos esos detallitos, tenemos una trama que desarrolla una historia conmovedora, un poco sensiblera a ratos, inverosímil en otros, pero que a poco que te dejes llevar, se disfruta. Lo mejor no es la trama, que tiene algún que otro altibajo y que parece contada a tirones. Parece que los eventos van ocurriendo solos, sin un nudo que los una. Quizás el adaptar una novela tenga esos incovenientes, o quizás simplemente una historia más trabajada hubiese sido demasiado larga y sería un pecado que tantos detalles tan interesantes se perdieran. En el dvd habrá escenas eliminadas, quizás den un poco más de coherencia.

Pero, de nuevo, lo mejor de esta historia son sus personajes, sus personajes femeninos. Los masculinos, como no podría ser de otra manera, son meros comparsas. Aibileen Clark (Viola Davis) es personaje que inicia la historia, su tranquilidad y su prudencia son esenciales para seguir con su vida, a veces convulsionada por la aparición de ese terremoto emocional que es Minny Jackson (Octavia Spencer), puede tener los mejores momentos de la película seguramente. Entre las "señoras" están Bryce Dallas Howard en el papel de Hilly Holbrook, alguien a la que se puede facilmente odiar, aunque pronto te das cuenta de que no es otra cosa más que una víctima de su propia vida. Otro peculiar personaje es Celia Foote (Jessica Chastain), marginada por el selecto grupo de señoras bien de la ciudad que lucha por integrarse aún a riesgo de su propia salud. Celia es de los personajes que mejor crece durante la película, para mi gusto. Y tenemos a Skeeter (Enma Stone), la protogonista y símbolo del cambio. Además, muchos personajes secundarios que van y vienen con diferente suerte. A mi me gusta especialmente el de Mary Steenburgen en el papel de la editora Elain Stein, siempre al teléfono e implecablemente vestida animando a Skeeter a que de el gran paso. 

Y sí me ha gustado Emma Stone, a pesar de no ser una actriz que me enamore. Me ha parecido divertido esa forma de caminar, tan antinatural y, claro, poco femenina. Es cierto que sí le va ese tipo de personaje que no encaja. Bryce Dallas Howard está muy bien como mujer insoportable que esclaviza a quién le rodea. La nueva estrella Jessica Chastain gana enteros haciendo un personaje tan aparentemente vacío como Celia, llenándolo de humanidad y hasta de gracia. El personaje de Minny es un regalo, llevando de la risa al drama en un segundo, mientras que Aibileen es el equilibrio. Está condimentada esta película con todo tipo de salsas y especias, pero creo que con la que nos quedamos todos es la de la esperanza en que los tiempos cambian, sobre todo cuando decidimos cambiarlos. 

P.D. El trabajo del director no ha sido especialmente destacable, su montaje final me ha parecido lo peor de toda la película, así que tendrá que ponerse las pilas para una próxima vez. También es verdad que manejar tal cantidad de presupuesto y de personal no debe ser nada fácil. Una cosa que me ha gustado mucho es el principio de la cinta. Aparece una libreta de notas, la de Skeeter, y una mano escribe "The help", no hay más títulos de crédito hasta el final. Me pareció un detalle magnífico.




domingo, 6 de noviembre de 2011

"Lulu", de Lou Reed & Metallica

"I will swallow your sharpest cutter
Like a colored man’s dick"
Pumping blood

Lou Reed & Metallica
Lulu
6/10
Como todo el mundo, creo, me sentí un poco confuso cuando oí que Metallica iban a colaborar con Lou Reed. Nada extraño, no hace tanto que escuchamos ese You really got me con Ray Davies. Pero aquí hablaban de todo un disco. Soy el primer equivocado. Pensaba que iba a ser un disco en conjunto y es más bien un nuevo disco de Lou Reed que se apoya en la música de Metallica para construir un trabajo difícil y que, desde luego, no va a gustar a todo el mundo. Parece que hacer eso hoy en día es un pecado. Es decir, el objetivo de todo artista es contentar a su base de fans, si te sales del carril es siempre para peor. No hay margen de error ni espacio para la experimentación. Hazme lo de siempre, guapo. He visto algunas críticas a este disco, duras la mayoría. No digo que no tengan una base, de hecho estaba de acuerdo con la mayoría, pero sucesivas escuchas del álbum me han hecho cambiar de idea. En cuanto a las críticas, cada uno es libre de decir lo que piensa, por supuesto, pero no se puede negar que muchas de esas críticas tienen de objetivas lo justo. La revista Pitchfork daba un 1 a este disco. 1 sobre 10. Y sin embargo a cualquier bazofia moderneta plagada de sintetizadores y con niñatos despeinados le dan un mínimo de 6. Si saca Kanye West un disco sin escucharlo ya le he puesto un 10, ya iremos bajando si pasa de moda. Creo que la diferencia es excesiva. Teniendo en cuenta que la revista en cuestión rara vez hace críticas metaleras, es como si la Revolver magazine se pusiera a comentar el último disco de Beyoncé. No sería del todo justo.

Pero tampoco voy a decir que el disco me haya encandilado. Y sí, debo reconocer que he hecho el esfuerzo de volver a escuchar canciones que me desagradaban por el hecho de poner Lou Reed y Metallica. El gran problema para mí es la publicidad que ha rodeado el proyecto. Todo el mundo (Lars, Kirk y compañía, además del propio Reed) hablaba de él como de algo revolucionario, una especie de cambio de rumbo en la música rock de este siglo. Todo lo que pudiera surgir iba a estar por debajo de las expectativas. Y así ha sido. Muchos han aprovechado ese fracaso (tal cual) para cebarse. Lo que Lou Reed quería era hacer un disco conceptual, de ésos que no nos suelen gustar, basándose en las obras del dramaturgo alemán Frank Vedekind, fallecido 1918 y que formó parte en su madurez artística del movimiento expresionista. Este movimiento pudo tener repercusiones en otras partes del mundo (aquí lo siguió Unamuno y en América está el caso de O'Neill) pero sobre todo se trata de un movimiento artístico alemán. Podemos verlo en pintura, por supuesto, pero en el teatro y en el cine posteriormente (El gabinete del Dr. Caligari, por ejemplo) es donde más éxito cosechó. Decir solamente que el teatro expresionista se caracterizaba por una puesta en escena muy bizarra y barroca (la música de Metallica no tenía por qué estar tan lejos entonces de ese sentimiento), unos personajes planos y con poco diálogo pero extraordinariamente expresivos. Es una visión distorsionada de la realidad. No es nada objetivo y busca la emoción directa en el espectador. Hay que pensar que el principio del siglo XX era una época muy convulsa en Europa, el periodo de la I Guerra Mundial fue devastador para los sueños expansionistas de muchos políticos y, desde luego, acabó con las esperanzas del ciudadano de a pié que se veía reflejado en estas obras en su mayor parte angustiosas y terribles. Que Lou Reed se interese por este proyecto me resulta muy lógico y si puede aprovecharse de Metallica, y viceversa, pues adelante.


Las obras de Vedekind eran subversivas en aquella época, pero es que hoy en día lo siguen siendo. Lulu es un personaje demasiado libre para una época que no quería perder las apariencias. Las letras de Reed son siniestras, oscuras y la música de Metallica (con alguna voz de Hetfield, pero ojo, no canta el bueno de James) se adapta a la perfección. Personalmente, no me gusta la voz de Lou Reed en este disco. Me resulta desagradable a ratos, quizás es la intención también. Sin embargo, aprecio el valor que ha tenido por intentar algo fuera de lo habitual. No es que Lou se haya limitado a seguir los caminos fijados, pero aún así, el trabajo merece la pena que sea considerado. En este caso me gusta mucho más la segunda parte del disco que la primera. Son canciones más íntimas y donde la voz profunda, grave y poco tranquilizadora de Lou Reed sobresale tras haber quedado demasiado en evidencia en las primeras canciones. La música de Metallica puede llegar a ser repetitiva y aburrida. Pero también explosiva y visceral. Entiendo que un fan de 15 años amante de Funeral for a Friend se pueda perder con un disco como éste. Pero estos señores llevan treinta y tantos años en la música y el otro cincuenta, creo que se han ganado el derecho a hacer algo diferente. Hay temas que sinceramente, me gustan mucho, como Pumping Blood o Iced Honey (el más comercial si es que se puede usar una palabra así con este disco). En la segunda parte del disco, destaca Dragon y la final Junior Dad, la más alejada del sonido Metallica y más cercana a lo que esto pretendía ser, una especie de partitura para la banda sonora de un eventual montaje de las obras de Vedekind.

Ahora bien, no es un disco que me guste. Simplemente he querido entender algo más de él. No me gusta, ya lo he dicho, la omnipresente voz de Reed, ciertamente más acertada en unas que en otras. La mayor parte de las composiciones tienden a perderse sin que puedas dejarte llevar por ellas. Toda la fuerza que quisieras encontrar en unos Metallica está desaparecida y te preguntas si no hubiera sido mejor una base más progresiva o quizás una banda más cercana al espíritu de Reed. Creo que está claro que el artista de Berlin o Transformer buscaba romper el equilibrio con esta combinación y, muy personalmente, pienso que ha sido un error en su mayor parte, pero no un completo fracaso ni mucho menos. Aún estoy disfrutando con las notas finales de Junior Dad. Incluso dejan un buen sabor de boca.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

El perfecto anfitrión

6/10
En una entrada anterior comenté que no me gustan nada las películas tramposas. Pues El perfecto anfitrión lo es, aunque para ser justos, no del todo. Hay varios detalles que permanecen inexplicables al espectador y que los tenemos que aceptar, así en plan deus ex machina. Aparte de trampillas cinematográficas, la película creo que puede gustar o también puede aborrecerse casi por igual. Una película con polémica...mmm....Veamos, la historia es la siguiente: John Taylor (Clayne Clawford) necesita esconderse tras haber cometido un robo y caer herido. Desesperado intenta varias lugares hasta encontrar a Warwick Wilson (David Hyde Pearce) al que engaña para que le deja entrar con la excusa de haber perdido el equipaje. A partir de ahí se desarrolla una historia giros argumentales y juegos mentales que tiene muchos puntos interesantes. No desvelo nada más porque realmente merece la pena verla con la menor cantidad de información posible. Así que si podéis, no veáis el tráiler, es uno de los que destripan todas las sorpresas.

Nick Tomnay es el director y guionista de esta pequeña producción que está teniendo cierto éxito gracias, precisamente, a la original historia y a la encomiable labor actoral de los dos protagonistas, sobre todo de Pearce (el inolvidable Dr. Niles Crane en Frasier). Es el primer largo de este joven realizador que, desde luego, apunta maneras. Ha creado una historia aparentemente sencilla pero con muchos matices que le dan un color especial. Como he dicho, en ciertos momentos se saca algunos trucos de la manga que te pueden parecer irritantes pero el resultado general es aceptable. Creo que la película se podría dividir en dos partes: la primera es la historia que pasa en la casa, sin duda alguna, lo mejor de toda la historia. La segunda es el final fuera de la casa, muy mal acabado. Estropea todo lo bueno que habíamos visto. Una tercera parte serían los flashbacks de John, necesarios para entender las motivaciones del personajes y ... el final. Esa primera parte tiene momentos de locura genial, visualmente muy interesante y con un duelo interpretativo a la altura de obras maestras como La huella (aquí me he pasado un poco), pero por ahí va la cosa. El resultado final es tan poco estimulante que te preguntas si no ha habido un exceso de mano en las sesiones de montaje. 

David Hyde Pearce en el papel de Warwick está exquisito. No quiero, insisto, desvelar demasiado de su papel, pero diré que resulta escalofriante por su aparente ingenuidad. Tiene una gran dificultad como personaje y desde luego es de los que se te quedan días y días en la memoria y te pones a pensar, pero ... ¿existen tipos así? Sólo por él, la película no es una pérdida de tiempo. En cuanto a Clayne Clawford (conocido por varias series de televisión y por ser clavado a Ray Liotta) está perfecto como criminal superado por los acontecimientos. Si bien su personaje es mucho más plano que su "contrincante". A pesar de los (varios) defectos que se le puedan ver y que roce el telefilm o el piloto de serie en algunos momentos, resulta interesante por sus actuaciones y por ese guión tan inteligente, a pesar del final. Aunque también eso dependerá de los ojos del espectador. 



martes, 1 de noviembre de 2011

La voz dormida, de Benito Zambrano.

La voz dormida
7/10
La última película de Benito Zambrano está basada en la conocida novela de Dulce Chacón que casi todo el mundo a mi alrededor ha leído, y yo, en cambio, no. Reconozco que cuando en su momento tuve ocasión de hacerlo, la dejé pasar por otros intereses más apremiantes. Ahora ha llegado el momento de ver la adaptación a la gran pantalla y para muchos lectores de Dulce, ésto iba a ser un reto. ¿Podría aguantar la comparación? No he visto demasiadas críticas que hablen de ese trasvase novela-película, pero las que he visto dan como perdedora a la película. No es de extrañar, creo yo. Al fin y al cabo, La voz dormida de la tristemente fallecida Dulce Chacón parece ser una novela que, independientemente de su calidad, apunta directamente a las vísceras, a la intimidad de cada uno frente a una historia tan dura que no puede dejarte indiferente.
La película cuenta la historia de unas mujeres encerradas en una prisión tras la guerra civil, esperando como pueden que llegue su condena, en la mayor parte de los casos significará el fusilamiento. Una de ellas es Hortensia (Inma Cuesta), embarazada y casada con uno de los "asesinos" más buscados por el gobierno de la Nueva España. La hermana de Hortensia, Pepita (María León) llega a Madrid para poder ayudar a su hermana en lo que pueda. No quiere tener nada que ver con los republicanos que todavía se esconden en la ciudad y alrededores, pero poco a poco deberá involucrarse porque, como dicen en varias ocasiones durante la película, o "estás con los nuestros o con los rojos". Es la historia de Pepita fuera de la cárcel y el sufrimiento de Tensi (Hortensia) dentro de la prisión, junto con un grupo de mujeres de diferentes edades así como de diferentes posiciones sociales. 

La voz dormida es una película conmovedora. Quizás una de las emociones que más me hizo sacar es rabia. Me emocionaba la historia pero sentía ganas de meterme en la pantalla y empezar a soltar a diestro y siniestro a todos esos personajes tan oscuros que aterrorizaban a los protagonistas. La sala estaba en lágrimas prácticamente desde el primer minuto con una intensa escena en la que vemos como se llevan a una prisionera para ser fusilada durante la noche. Zambrano ya lo había conseguido con su primer película, Solas. Que el director lebrijano sabe manejar (o manipular, según se mire) las emociones del espectador, eso está fuera de duda. Aquí asistimos a la agonía de las protagonistas prácticamente desde el primer minuto, todo el resto de la historia tiene poca importancia, el interés está centrado en la cárcel y en lo que le concierne (Pepita). Supongo que la historia se presta a ello. Los hechos reales ocurridos son tan dramáticos como nos los pinta Zambrano, incluso más. Tan sólo podemos asistir a la historia de unas pocas mujeres, cuando eran miles en la misma situación. Se podrían hacer muchas "voces dormidas" todas diferentes, pero todas igualmente terribles. 

Todos los parabienes en cuanto a la interpretación se los van a llevar María León (premiada en San Sebastián) e Inma Cuesta. Muy merecidos esos aplausos. María está fantástica como la chica inocente que no puede callarse porque es sincera hasta las pestañas, o Inma, racial e irreductible, que deposita en su bebé recién nacido todas sus esperanzas para un nuevo país. El resto del elenco desentona, y  a ratos, estropea la película. No me han gustado nada los personajes masculinos. Todos tremendamente estereotipados y faltos de personalidad. En cuanto a los femeninos, la mayoría están bien, pero muchas caen en clichés propios del melodrama. Para mí, la película no aguantaría un segundo visionado tan benévolo como el primero. Una vez perdida la fuerza de la historia en la primera vez, contemplamos personajes planos y fallos en la historia (alguno de raccord también) que nos amargarían la buena impresión que nos había dejado. Zambrano dirige fenomenalmente a las mujeres, tanto las protagonistas como aquellas con papeles menos agradecidos. Por otro lado, la película es muy teatral. Prácticamente todo lo que vemos son duelos interpretativos cargados de texto y texto. Las emociones nos la transmiten a través de la palabra o del sonido: por ejemplo cuando Tensi canta a su hermana entre barrotes. Inma Cuesta tiene una voz preciosa, de hecho, es una mujer preciosa en general, pero esta voz en off me da una sensación de falsedad que no consigo quitarme de encima. Otro gran momento es cuando suena de entre los barrotes la Internacional tras un primer fusilamiento. Benito Zambrano a veces puede ser muy efectista. 


Y mientras veía la película, me preguntaba: ¿quién puede querer ver esta película? Me refiero a todos aquellos que dicen que la Guerra Civil ya es algo pasado (obviedad que te crió) y que no sirve de nada revolver todo aquello. Hay que recordar que la película no está situada durante la contienda, sino en 1940, cuando la victoria de Franco era total y en todos los sentidos. Lo que nos quiere contar Chacón y ahora Zambrano, es como el nuevo régimen no supo conciliar estas dos Españas y pasó a cuchillo a todo el que discrepara. Eso es un hecho. Lo que pasó en esas cárceles no es una patraña socialista como algunas veces parecen querernos decir. Lo mismo que pasaba en los campos de concentración soviéticos, no vamos a decir que la tortura y la vejación es propia de la derecha, nada de eso. Tenemos casos parecidos en todo el mundo y de cualquier tendencia política. El ser humano es así, el poder con el odio nos vuelve animales cargados de resentimiento. Y sí es cierto que Zambrano retrata a ciertos estamentos afines al régimen franquista como los malos: Sor Serafines (Susi Sánchez) retratando una imagen de la iglesia absolutamente devastadora y sin piedad, el juez instructor interpretado por Antonio Dechent, que tira a la basura cualquier sentido de la justicia que pudiera esperarse. Pero no demoniza a todo una sociedad, intenta explicar (de manera más bien plana) el odio a los rojos por medio de sus víctimas. He visto algunas críticas (en determinados medios de un determinado signo político) que hablan de la pesadez de recrear una vez más esa "manida" historia de España. Curioso que se diga eso, cuando nos hemos tragado tantas veces la misma historia americana, a veces oscarizada. Pero parece que las cicatrices de nuestra historia no se han cerrado. Una curiosidad para terminar. Conozco una chica que  quería montar (con una pequeña, pero pequeña pequeña, subvención local) una obra basada en la historia de las 13 rosas (como La voz dormida). La concejalía de cultura de su ciudad dijo que adelante, que podía representarla, pero, tras las últimas elecciones locales, hubo un cambio de gobierno y le han suspendido la representación. ¿Censura? No, hombre, qué tonterías dices.

P.D. No he puesto el cártel de la película porque me parece feísimo, sinceramente. Las cuatro caras en plan collage no me dicen nada.
P.D. (2) Las localizaciones y todo el vestuario están realmente bien.
P.D. (3) Durante la proyección en una pequeña sala de un cine igual de pequeño de esta pequeña ciudad, con el cine medio vacío, sonaron cinco móviles distintos. Los nacionales no saben qué hacer para seguir torturando.

sábado, 29 de octubre de 2011

1.280 almas, de Jim Thompson. El ande yo caliente con olor a estiércol y mala baba

Nick Corey se va a convertir en uno de mis personajes favoritos del año. El protagonista de 1280 almas (Pop 1280, escrita en 1964) ha sido uno de los que más satisfacciones me ha dado en los últimos tiempos. Si es que ser tan canalla suma muchos puntos. Ésta es la primera novela que leo de Jim Thomposon, un gran error por mi parte. Me refiero a no haber leído antes algo de este escritor americano, que murió sin pena ni gloria, aunque hoy alaba cualquier amante del pulp que se precie. Ya me he apuntado en mi lista de deseos literarios varios de sus libros, que auguran mucha mala leche, mucho criminal tarado, mucha gente apacible que no sabe con quién se mete y un retrato de la condición humana que nos pone en evidencia.

1280 almas hace referencia al número de habitantes de la población (Potts County) donde Corey es el sheriff. Aquí el bueno de Nick lleva una vida apacible, tranquila, sin demasiados altercados o, por lo menos, conflictos en los que realmente merezca la pena intervenir. No cree tener una imagen de sheriff estricto, tampoco la busca a pesar que las elecciones se acercan y quizás le convendría mejorar su imagen. El problema, quizás, viene por ahí. No cree Nick que se le respete lo suficiente. El primer problema lo tiene en casa, por culpa de su mujer Myra y del hermano de ésta. Viven ambos con Nick en su casa y se dedican a restregarle lo miserable que es su vida. Desde la primera línea, el protagonista nos desvela que mujeres no le faltan, es todo un semental pero las circunstancias de la vida han hecho que deba seguir casado con esta mujer a la que odia y aguanta por igual. Su otro problema, decíamos, era la falta de autoridad. Empieza a creer que cualquiera en Potts County se ve capacitado para levantarle la voz y faltarle al respeto. Nick decide pedir consejo a su amigo Ken Lacey, sheriff vecino que le llama a dar un golpe de autoridad. Si alguien le ataca, su respuesta debe ser el doble. Pero Nick tiene más problemas en su vida, tiene dos amantes a las que atender, y la desconfianza del juez local. Demasiados cabos sueltos para un hombre tan bienintencionado y, principalmente, tan poco astuto. Poco a poco nos daremos cuenta que Nick Corey no es ni lo uno ni lo otro.

Jim Thompson
En cuanto uno empieza con esta historia, no puede hacer otra cosa que terminarla. Es un libro cortito (200 páginas poco más o menos en la edición de RBA), muy ágil y donde Jim Thompson nos va componiendo una galería de personajes arquetípicos de la América profunda. Imaginad una película de Peckinpah o el personaje interpretado por Michael Madsen en Kill Bill, o incluso los personajes oscuros de No es país para viejos (esta novela se adaptaría como un guante a la filmografía de los Coen). Nick Corey no es que sea muy orgulloso, o rencoroso. Simplemente es un superviviente, un egoísta convencido que  ninguno de sus queridos conciudadanos va a poder cambiar. Thompson conoce los bajos instintos del hombre. Aquellos que aparecen en la intimidad cuando no estamos delante del foco público y que nos llevarían a cualquier acción para preservarlos ahí, en ese oscuro lugar de la mente donde los guardamos. No es que Nick Corey sea un mal tipo, es un buen ciudadano hasta cierto punto. Ha caído en muchas trampas a lo largo de su vida, pero ahora ha conseguido un status y no se lo va dejar arrebatar tan fácilmente. 

Por otro lado, Thompson expone la historia a través de Nick. Su relato en primera persona no deja de impresionarnos. Resulta maquiavélico e ingenuo a partes iguales. No sabes hasta qué punto también el lector está siendo manipulado por ese mezquino de Nick Corey. El autor emplea un lenguaje procaz, grosero, cínico también y no solo en boca del protagonista. Hay una violencia verbal que tiene su continuidad en la física. Además, 1.280 almas es una novela cargada de sexo. En parte es el motor de la trama, pero no su finalidad. El único objetivo del protagonista no es fornicar con toda mujer que se le ponga a tiro, sino también el que nadie se meta en su territorio. Thompson nos habla de racismo, de lucha de clases, de machismo, de independencia, de dinero, de corrupción. Nos habla del poder de la difamación, aunque sea tan sutil como la que emplea Nick Corey. En general, es una trama que va sucediéndose lenta, no hay momentos especialmente álgidos, pero eso también funciona así por el punto de vista de Corey. Un final que está muy lejos de ser apocalíptico, pero que responde muy bien al ritmo de la novela. En definitiva, una pequeña joyita de la literatura nortemericana más agreste, no será una joya de la literatura, no me imagino yo a Jean Paul Sartre describiendo a la desvergonzada y sexualmente liberada Rose, pero cumple su objetivo.

Podéis leer otra crítica en el blog de Ana


jueves, 27 de octubre de 2011

No habrá paz para los malvados, de Enrique Urbizu

9/10
Cine español de género. El desafío de todo cinéfago con prejuicios. Lo primero que tengo que decir es que lo único que no me ha gustado de la última película de Enrique Urbizu es el título. Si no hubiera visto el trailer y alguna información por ahí jamás me hubiera acercado a esta película, a pesar de Urbizu, que no me ha disgustado en sus trabajos anteriores. Santos Trinidad es uno de los mejores personajes que ha dado el cine español en su etapa más reciente, y, claro está, José Coronado tiene mucho que ver.
Esta es la historia de Santos Trinidad, un veterano policía que trabaja ahora en desaparecidos tras una brillante carrera policial de la que vamos descubriendo retales pero sin llegar a saberla del todo. Santos vive al margen de todo, hasta de él mismo. Su estilo es trasnochado y, como bien lo definen en la película, es más un dinosaurio condenado a la extinción que un modelo a seguir. Una noche en la que bebe más de la cuenta, acaba en un club nocturno donde se verá involucrado en un triple asesinato. A partir de ese momento deberá adelantarse a la juez Chacón (Helena Miquel) y a sus investigadores que comienzan a juntar cabos, cerrando el círculo alrededor de Trinidad. Pero todo se va enmarañando de forma imposible, lo que parecía un ajuste de cuentas por droga toma un cariz muy distinto y menos convencional.

Hay una cosa que sorprende en esta película. Lo medido y bien proporcionado que está todo. No vamos a encontrar grandes aspavientos ni personajes con un carácter explosivo que llenan la pantalla. No, aquí está todo medido para poder entender unos personajes cuyo miedo es quedar en evidencia delante de los demás. José Coronado confiere a su personaje una multitud de registros, pero jamás entra en lo histriónico y en los lugares comunes de producciones americanas mucho más afamadas. Está perfecto. Y no es fácil, nunca lo es, pero cuando acometes la tarea de representar un personaje cínico, sin escrúpulos, que la única ley que respeta es la propia y, por lo tanto, con un sentido del deber más que sui generis, es muy fácil caer en todo lo anterior. Pero Coronado controla cada tic, cada respuesta, cada movimiento. Expresa todo con un gesto, con esa mirada cargada de intención y esos silencios tan espectaculares. Esta película se basa en el silencio y en las miradas, en lo que no se dice pero se intuye. Trinidad está casi toda la película pero sus líneas de diálogo no deben ser muchas, sin embargo entendemos sus motivaciones perfectamente. El resto de personajes no desentonan. La mayoría eran caras muy conocidas de la televisión, como Juanjo Artero, de nuevo en su papel de policía tras la serie de El Comisario. Me ha sorprendido Helena Miquel (componente de Facto Delafé y las Flores Azules), en el papel de la juez Chacón. Es un personaje aparentemente intrascendente. Y digo esto porque da la impresión que la juez es un juguete en manos de los demás, que parecen dudar de su capacidad en todo momento. Y como Trinidad, se mantiene impasible ante los desaires de los que le rodean. Es especialmente reseñable el momento en el que su hija le llama por teléfono y su hierática figura se descompone para hablar con ella, dándonos en apenas un minuto y, de forma totalmente pertinente, el papel de madre cariñosa que se empeña por esconder. Un pequeño paréntesis entre tanta deshumanización.

Urbizu trata muchos temas en No habrá paz para los malvados. Un guión muy sólido donde se nos presenta un retrato del Madrid del siglo XXI. Aquí hay delincuencia, lujo, prostitución, inmigración, bandas, corrupción, islamismo radical...vamos lo mejor de cada casa. No deja un cabo suelto y nos lleva a un potentísimo desenlace que podemos calificar ya de mítico. ¿Que si me ha gustado? 


sábado, 15 de octubre de 2011

The Answer: "The Revival"

8/10
The Answer son una estupenda banda formada en Belfast a mediados de la década pasada, sacando su primer y poderoso disco Rise en el 2005. No están descubriendo nada nuevo. No van a cambiar el rumbo de la música. No van a salir en la portada de ninguna revista que pueda declararse "trendy", como mucho de la Classic Rock magazine. Pero Paul Mahon (guitarra), Micky Waters (bajo), James Heatley (batería) y Cormac Neeson (voz) despliegan todos los recursos a mano para darnos unas canciones cargadas de hard rock que viene directamente de las mejores bandas de los setenta. Poned el nombre que queráis. Su primer disco tenía ese cañonazo que era Under the sky, en el segundo (Every Demons) teníamos más ración de lo mismo, pero de lo mismo que nos encanta. Y para este tercero, han decidido seguir por el mismo camino, quizás algo más variado intentando parecerse menos a AC/DC y más a unos Blue Cheer o The Who. Para ambientarse, los chicos de Belfast se fueron a grabar el disco a un rancho de El Paso. No sé si hoy en día esto de desplazarse marca verdaderamente la diferencia, pero este disco suena muy americano en el buen sentido de la palabra. Doce canciones de puro rock and roll donde predomina la voz de Cormac, sin duda la marca de la casa, pero la sección rítmica no se queda atrás (Destroy me, por ejemplo), y Paul Mahon tiene la pauta con esos riffs. 

Como he dicho, no es el gran disco del siglo XXI. Pero cumple. Waste your tears comienza con un sonido muy sleazy, podría ser la intro de cualquier disco de Warrant, se trata de un tema clásico de hard rock, con un estribillo que no termina de romper, pero con esos sempiternos coros que quedan tan resultones. Use me es el despliegue de artillería de Mahon, un tema divertido con otra demostración de talento por parte de Waters y Heatley. Trouble es más bluesy, al principio, para destaparse en una canción mucho más clásico que recuerda a los mejores discos del rock angelino. Nowhere freeway es otro gran momento del álbum. Colabora aquí Lynne Jackaman del grupo Saint Jude. Uno de esos estribillos pegadizos donde los cantantes se deleitan (o nos deleitan, como queráis) mientras Mahon hace un excelso solo. Algo repetitiva al final de todas formas. Tornado es un tema muy contundente, con unos riffs criminales, comenzando como uno lento va creciendo de manera consistente. Vida (I want you) mantiene el tono de temas blues rock, con un estribillo pegadizo, perfecto para el directo, aunque, personalmente, es de los que menos me gustan. Caught on the riverbed es el gran tema del disco, y uno de los que más me recuerda a The Who. Vibrante Cormac, mostrando todos sus registros. Las canciones finales del disco mantienen el tipo: Can't remember, can't forget es un tema de estructura demasiado pop rock, a veces parece más una de estas canciones sacadas de American Idol. One more revival tiene unos coros fantásticos en el estribillo y Lights are down cierra el disco de manera épica, con una de esas power ballads que se decían antes. 

Si os gustan grupos como Black Stone Cherry (creo que es uno de los grupos con los que tienen más concomitancias), o cualquier clásico del rock americano de los setenta, hay que echar un vistazo a este The revival.



Piece by Piece es un canción inédita incluida en la version deluxe, junto con versiones en directo y acústicas.





El mundo perdido, de Conan Doyle.

Lo primero que te viene a la cabeza al empezar El mundo perdido, de un tal Arthur Conan Doyle (con un Sir delante), es la palabra aventura. Pero aventura como las de antes, tan inocentes y tan poco sofisticadas por un lado, y sin embargo tan llenas de encanto y misterio por otro. Publicada en 1912, algo que puede definir la novela es la intención del propio Doyle de querer hacer un "boy's book", es decir, ése tipo de aventuras, llamémoslas juveniles, donde los protagonistas son hombres, siendo el principal personaje preferentemente joven y con mucho que aprender y por lo que sorprenderse. Otro apunte son los personajes femeninos, que son puramente testimoniales, aunque a veces pueden ser el motor de arranque de la novela, como es aquí. Supongo que la más famosa novela dentro de este género tan clásico de finales del siglo XIX y principios del XX debe ser La isla del tesoro, por citar una. 

El mundo perdido siempre fue una novela conocida, a pesar de vivir un poco a la sombra del gran personaje de Conan Doyle: Sherlock Holmes. Pero tuvo una resurrección en los noventa, gracias a los dinosaurios de Spielberg y Crichton. En realidad, se trata de una novela de aventuras muy estimable. Tiene ritmo, tensión, suspense, cierta carga de romanticismo literario al desarrollarse en tierras extrañas e inhóspitas, personajes con carácter y lo más básico, un perfecto inicio, nudo y desenlace. Que a veces se hace difícil encontrar algo así. La historia es la del joven periodista Ed Malone, decidido a hacer méritos para conseguir el amor de la exigente Gladys, decide unirse al profesor Challenger en la búsqueda de una tierra perdida en Brasil donde, aparentemente, un americano llamado Mapple White había localizado criaturas supuestamente extinguidas miles de años antes. A esa expedición se les unirá el aventurero y experto cazador Lord John Roxton, junto al profesor Summerlee, reputado científico cuya única intención es demostrar que toda la expedición es una falacia. Una vez allí, contratarán la ayuda de algunos nativos locales para guiarles hasta ese meseta separada del resto del continente por una empinada sierra. Tras una serie de vicisitudes, se encontrarán cara a cara con la realidad de esa nueva tierra llamada de Mapple White, incluyendo todo tipo de criaturas espeluznantes. Algunas basadas en los conocimientos científicos de la época (iguanadontes, stegosaurios) otras salidas de la desbordante imaginación de Conan Doyle. 

Fotograma de The Lost World (1925), primera versión cinemato-
gráfica del clásico de Conan Doyle.

La novela es un clásico de aventuras, por descontado. Pero podríamos pensar que se trata también de una novela de ciencia-ficción, quizás en un sentido más extendido del término. En cualquier caso, el empleo de dos personajes científicos que se disputan el dominio del conocimiento ante cada evento, junto con el intento de explicación racional de la existencia de estos animales extraordinarios podría ser un ingrediente de una novela tipo del género. Los personajes principales de la novela estaban basados en personas reales de la sociedad británica de la época, Conan Doyle quiso homenajear de esta forma a gente por la que sentía cierta admiración. Además, el profesor Challenger se convirtió en el protagonista de dos novelas más y alguna historia corta. No es el protagonista absoluto, sería el narrador, Malone, en todo caso, pero sí que tiene la personalidad suficiente para querer saber más de él. Tiene una personalidad discutible, con sus altibajos emocionales, su fácil irritabilidad y su genio tremebundo. En la parte positiva de la novela destacaría su humor, quizás demasiado lejano hoy en día, pero definitivamente está ahí. Roxon y Challenger son dos de los principales encargados de esta parte de la trama. Summerlee es un personaje algo tenso, siempre deseoso de echar por tierra a su colega, hasta que las pruebas son demasiado evidentes. Conan Doyle no se anda por las ramas, hay un momento en el que Malone indica que no quiere aburrir al lector con los detalles de la travesía en barco desde Londres a Sudamérica. Se agradece.

El carácter británico colonizador está presente en todo la trama, así como una idea de superioridad de la raza blanca por encima de las demás. Desde luego, el paso del tiempo pone a todo el mundo en su sitio, y hay escritos que pueden chocar con la mentalidad actual. O no, porque hay cada cafre por ahí... Un ejemplo de esto lo vemos en la descripción de Zambo, su "devoto negro" tan leal y tan poco inteligente. Un ligero tufo racista, no nos podemos engañar. Por otro lado se refiere a los latinos como gente arrogante, traidora y vengativa. El ejemplo viene de Gómez (uno de los indios que les ayudaban) que resultó ser hermano de una víctima de Roxon, y que decidió tomar cumplida vendetta del inglés. Una visión demasiado homogénea del mundo, siempre a favor del caballero británico, evidentemente. Resulta interesante cuando se produce el enfrentamiento entre los nativos de la meseta (salvajes y de corta inteligencia, aunque valientes y agradecidos, según dice el propio Malone) y los monos-hombre. Con qué facilidad deciden acabar con una especie salvaje y sanguinaria, sabiendo que ese ataque significaría la extinción de dicha especie. Es cierto que pueden parecer seres aberrantes con un instinto francamente asesino, pero al mismo tiempo, ellos están en su tierra, son "los blancos" los invasores (como tantas veces ha pasado) y, sin embargo, apenas se menciona ese detalle. Típica mentalidad colonizadora europea (de finales del XIX, obviamente)  lo exótico nos atrae pero siempre si lo miramos bajo nuestro prisma. También me gusta el enfrentamiento final entre los científicos, demuestra una vez más esa máxima que dice que todo descubrimiento debe ser machacado hasta la saciedad, o al menos, hasta que sea una prueba irrefutable. Dicha prueba se convierte en una especie de giro final que puede sorprender.

Pero si lo miramos con los ojos adecuados, es una novela que se disfruta, que te puede llegar a estremecer por su crudeza en algunos momentos y a soltar una sonrisita en otros. Muy recomendada, que para eso es un clásico. Y que te hace preguntarte cosas, ¿estarían mejor los de la Tierra de Mapple White sin la llegada de estos hombres y sus armas?