Miopes

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sábado, 11 de diciembre de 2010

Otis Otis Otis

Esta semana ha sido rara en muchos aspectos. Ha habito puente, los descontroladores han hecho su trabajo en los aeropuertos de España, Wikileaks es un hervidero, Marta Domínguez puede convertirse en el camello más conocido del deporte nacional...bueno, muchas cosas para una semana supuestamente tan festiva. Además, ha habido dos aniversarios más que señalados. Los del fallecimiento de John Lennon y Otis Redding. De los dos me declaro admirador, representan puntales básicos en mi educación musical. El 8 fue el aniversario del asesinato de Lennon y el 10 fue el del accidente de avión que costó la vida en 1967 a Otis, su manager y cuatro miembros de su banda The Bar-Keys, cuando venían de un concierto en Cleveland.
Con apenas 26 años, Otis se había convertido ya en un reputado artista de soul, el mejor representante del sello Stax, pero su muerte lo alzó a la categoría de artista de culto, si es que sé que quiere decir eso. En cualquier caso, Otis alcanzó la fama y la reputación que tiene hoy en día gracias sobre todo a la canción que grabó tres días antes de morir...quizás os suene...
 

Por cierto, al parecer la canción no estaba acabada. Había una parte fraseada que al parecer Otis olvidó, y decidió reemplazarla por los conocidos silbidos. Esto sí que es un clásico atemporal.

A Otis lo descubrí tarde, aunque había escuchado muchas veces sus canciones no conseguía situarlo. Recuerdo que la primera vez que busqué un disco de Otis Redding (The Dock of the bay) lo hice tras escuchar su nombre en un famoso capítulo de "El principe de Bel-Air". Es justo en aquel episodio en el que Carlton está bastante deprimido y se le aparece su ídolo Tom Jones, recreando el famoso baile que le hizo tan famoso y cantando "It's not unusual". Cuando Tom Jones aparece, Carlton le dice que esperaba que su ángel fuera negro y el bueno de Tom dice que que él había conocido a Otis Redding. No es que estuviera mucha gracia el chiste, pero me hizo buscar a ese Otis que tan venerado parecía. Y mereció la pena. Ese disco "The Dock of the day", tenía unas canciones gloriosas y me permitió introducirme en el mundo del soul.

Creo que he escuchado todo lo que Otis publicó, lo bueno y lo malo, y es fantástico. No sé si la carrera de Redding se hubiera estropeado, si se hubiera convertido en una parodia de sí mismo, pero está claro que hoy en día no hay nadie como Otis Redding

Mi canción favorita es esta especie de nana llena de clase y sentimiento. 

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