Miopes

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sábado, 25 de diciembre de 2010

Fantasía bizarra sobre Nochebuena icónica

Ya está aquí la Navidad, zambomber aquí zambomber allá (visto que es el cumpleaños de Lemmy de los Motörhead, debía hacer referencia de alguna manera). Y el caso es que pregúntame como sería la Nochebuena perfecta según mi cultura cinematográfica, he estado dándole vueltas a la mejor forma de celebrar esta noche tan especial. Vamos a imaginarnos la situación:

 

Resulta que me dirijo a pasar estas entrañables fiestas en mi ciudad de provincias o pueblo más o menos grande, una de estas tipo castelllano pero con casas al estilo americano. Con Santas por todos lados, mucha nieve (eso aquí puede ser perfectamente), gente sonriente que te dice: "Hey Antò, ya has vuelto de ...., me han dicho que al viejo Joe le han extirpado las muelas, maldita sea no va poder bufarse la pelleja este año como siempre jajajajaj!" y dice esto mientras se dispone a subirse a su pick-up y cortar un buen ejemplar de enebro. Y tú, como buen hijo pródigo llegas a casa que llega a casa por Navidad, eres recibido por la familia con besos, abrazos, achuchones de todo tipo. Eso los primeros minutos, luego llegan las discrepancias. Ves a tu hermano, ves a tu cuñada, tienes la extraña y medio agradable sensación que se te está insinuando...pero como te pasa muy a menudo debido a tu ego fantasioso, no le das mucha importancia...y te dispones a acomodarte en tu vieja habitación. ¡Pero no por mucho tiempo! Enseguida viene tu madre a advertirte de lo que va a pasar esta noche: "La campaña siente un pobre en tu casa".  Maravillosa campaña navideña para que ningún pobre se quede sin familia y sin cena en estas entrañables fiestas, pero ¿cómo? pues sí, así que tendremos que ir al Hogar a buscar un pobre, me dice. Me quedo absorto ante semejante campaña por parte del señor alcalde, pero aún así me dispongo a ir pues yo soy un hombre de mente abierta y tolerancia desmesurada. Adelante. Por el camino no paro de oir la estridente sinfonía de villancicos que me van marcando el paso, una mezcla de Isabel Pantoja y Dean Martin que no me termina de convencer, pero asumo mi rol en estas fiestas y sonrío y digo "Feliz Navidad a diestro y siniestro". Por supuesto, no he ido andando, ¿estamos locos? Hemos ido en motocarro, como no. El motocarro que por cierto habría que terminar de pagar hoy, pero parece que a mi padre se le ha olvidado. Luego vendrán los problemas. 

 Antes de ir a la surrealista propuesta de elegir el pobre para esa noche le digo a mi padre que voy a pasar por la fábrica donde trabajaba los veranos. Siempre hay un hombre al que me gusta saludar, que no es otro que el viejo Scroogez, un tipo bastante peculiar al que sólo quiero decir lo decrépito que está y lo mala persona que es. Llegando allí veo a sus empleados extrañados e incluso sonrientes lo cual me hace pensar que se ha muerto. Pero no, en realidad está todo alegre repartiendo cestas de navidad como si fuera el último día de su vida (ni en él tiene sentido esa frase). Al parecer se le ha aparecido el fantasma de su viejo socio y además el fantasma de las navidades pasadas, presentes y futuras y eso le ha hecho cambiar de forma de ser. Así de fácil. Espero que en las navidades pasadas no apareciera yo haciendo lo que hice con aquella máquina tan cara...bueno, sr. Scroogez, a seguir bien. Ya si eso me paso luego. 
   Qué bonita Navidad, con todo el mundo sonriente. Lástima aquel Santa Claus asesino que no para de destripar personas en la autopista. Esa gente lo único que hace es darle a la Navidad un mal nombre. 
Dicen que era un psicópata. Dicen. Pues qué va a ser si no. El tío viene aquí a arruinarnos las fiestas y encima hay que tratarlo de enfermo. Mira que me cabrea esa gente. Yo prefería al viejo Santa y su enano ladrón, eran mejores personas. Es cierto que se aprovechó un poco de la ignorancia de las buenas gentes de su pueblo, y que se bebió lo que no está escrito sin pagarlo. Pero parecía el mismísimo Santa Claus en persona, y eso es lo que buscábamos a fin de cuentas, ¿no? 

Y llegamos al sitio en cuestión, qué bonito el alcalde todo preparado con la orquesta y el grupo de Coros y Danzas listo para la verbena. Así da gusto hacer una elección. Pero hemos llegado tarde y el pobre que nos ha tocado está esperándonos. El señor parece bastante amable. Lo que me extraña es que sea un pobre ... chino. Eso no lo entiendo muy bien, porque vamos yo no recuerdo haber visto eso antes por aquí. Pero ahí está el señor todo honorable, con su pipa y su extraña caja donde guarda un animal que parece un fourbi, pero en realidad no lo es. Yo le pregunto y él me dice que no estamos preparados para entenderlo. Pues vaya un borde. Empieza la cena, todo muy bien, el señor chino no se mostró a disgusto con todo, ni cuando vino la tele. Pero el Mogwai (el bichejo en cuestión, muy mono él) se veía un poco molesto con las luces de la tele y todo el barullo que estábamos montando. Así que a mi no se me ocurrió otra cosa que sacarlo de la caja cuando el señor chino estaba ya medio pedo por la sidra que se estaba metiendo entre pecho y espalda. Nosotros es que somos más de sidra, ¿sabéis? Héme aquí que en ese momento que lo tengo en mis brazos al bichín, bueno bueno bueno, qué cosa tan rica. Precioso, ni un cachorrín se puede comparar. Esos ojazos, esa forma de cantar "la marimorena" de esa forma tan aguda. Yo estaba tan emocionado. No me doy cuenta que mi cuñada cachonda que me quería echar encima toda la sidra en plan formula uno, y claro, pues al mogwai no le sentó muy bien. A los animales el alcohol les sienta mal, pero es que el chino señor nos había dicho que no podía mojarse con sidra, ya que se reproducía. A ver, yo pensé que al chino se le había ido la olla. Es cierto que yo también creo que si bebes mucha sidra y mojas, pues te puedes reproducir, pero...coño, el mogwai no tenía a ninguna mogwa cerca! ¡la biología está para esas cosas!
No os quiero contar el pifostio que se montó. Madre del amor hermoso. Empezaron a saltar mogwais por todos lados. Que si blancos, que si negros, que si marrones...y como eran tan monos todos. Pues nada. la gente empezó a decir: ayyyyyy qué tiernos, aaaaaaaaaaaay qué bonicos....vamos a darle pollo de corral que ha sobrado....y nécoras. Y sopa, no sopa no!!!!! dijo el chino señor, pero nadie le hizo caso. Y cuando los mogwais tomaron la sopa de marisco de mi madre...ahí os quería ver yo a vosotros, ahí os quería ver yo.

El chino señor le había dado un síncope y no sé en qué estado se encontraba, pero la palabra era malo. Mi madre no daba abasto con la escoba, tenía eso sí bastante buena puntería, años de experiencia conmigo le habían hecho mejorar y depurar mucho la técnica. Pero la tontaelpijo de mi cuñada no paraba de tirar sidra y sopa por todos lados con lo que las bolas de mogwais malos estaban por todas partes. Había que salir de ahí. Así lo hicimos, pillamos el primer coche que encontramos (el motocarro lo llevaban unos mogwais malos = gremlins que parecían demasiado espabilados. Lo que más me fastidiaba es que el cine del pueblo estaba cerrado y la piscina pública estaba abierta, mecagonelalcalde y sus ideas innovadoras. Luego dicen que porqué  nos descargamos cosas ilegales de la red. Pîllamos ese coche mi familia y yo para salir corriendo del pueblo y avisar a las autoridades, cosa que siempre he querido hacer, pero hoy no había manera. Aquello era dantesco, me recordaba a Poli de guardería cuando el bueno de Arnold es atacado por los ínfames niños. Lo mismo pero con piel rugoso y mucho grano.
Pues nada, nos dirijimos a la gran ciudad a avisar a las autoridades. Por supuesto teníamos móvil, pero había sobrecarga en la red y no había forma humana de contactar con nadie. Malditos gremlins, me habían fastidiado el postre y eso no se lo iba a perdonar. Pero no bastante con todo esto, al coger la carretera comarcal que estaba con bastante nieve nos encontramos un desfilo muy pero que muy raro:
   Va y nos dice el chalado éste de Skeleton que él es el nuevo Santa Claus. Bueno, ¡lo que faltaba! pase tener un psicópata asesino y criminal, pase tener un borracho delincuente estafador...pero tener un tipejo como ése, ya nos parecía el colmo. Vamos se bajó mi padre con la llave inglesa y lo puso fino, fino, fino. Se le quitaron las ganas de hacer el imbécil a ese energúmeno. Pero no podíamos olvidarnos de los mogwais chungos que habíamos dejado atrás. Así que había que ir a buscar ayuda.

Tras una hora de conducción peligrosísima bajo la nieve, llegamos  a la gran ciudad. Yo sabía a quién tenía que acudir. De eso no tenía ninguna duda. Y nos dispusimos a buscarlo. Al llegar a la gran ciudad no encontramos mucha gente. Estaría todo el mundo en la misa del Gallo, o en las fiestas sacrílegas post-cena. Pero nosotros no podíamos dejar al pueblo en el estado en que lo dejamos. Dios mío, en el pueblo había miles de litros de sidra....sí había alguna forma de apocalipsis, era ésta. No tardamos mucho en encontrarlo, parecía ocupado. en la ciudad siempre había problemas que a nosotros se nos escapaban. Batman era la solución. No sé cómo se defendería contra esos bichos, pero seguro que mejor que nosotros. Además se llevaba a Catwoman, que eso seguro que era un aliciente para él. No nos engañemos, Batman es un viciosillo como todo hijo de vecino. 

 
Una vez solucionamos el pequeño problema de los bichos con el trastorno alimenticio temporal, nos relajamos. Hasta que mi madre recibe la llamada de la Tía Josefa, que estaba en el pueblo o ciudad de provincias. La buena señora se había dado cuenta AHORA, que se había dejado a su nieto sólo en el apartamento que tenía en la gran ciudad. A mi madre le dan todos los males y nos metemos a un bar que estaba sospechosamente abierto. Mi padre se queda con ella y yo decido ir a por el chaval. Muy bien, ¿dónde está el jodio crío? Está en el edifico Nakatomi. ¿Nakatomi? Na-ka-to-mi ... plaza . Ah, el Nakatomi Plaza. Ése sí lo conozco. Joer la tía Josefa, como maneja dinerillo. Allí sólo hay ricachones y rancias fortunas dignas de ser secuestrada por algún terrorista alemán de sucias peticiones. 

Dispuesto a todo esa noche, me voy con mi viejo vehículo lleno de arañazos al gran edificio Nakatomi Plaza a salvar al pequeño Kevin McCallister (nieto de mi tía Josefa McCallister) de pasar una Navidad solo....en casa. Sí le había hecho un favor, dios sabría que le hubieran hecho los gremlins esos al rubiales delgaducho de primo que tenía. Nada bueno, no señor. Era el espíritu navideño que me provocaba sentimientos tan humanos. Llego al edificio a las tantas de la madrugada. No se veía ni un alma. Parecía todo tranquilo, pero yo me dispongo a entrar. Como veía que el garaje estaba abierto y no quería que las cámaras de seguridad me reconocieran después de una noche de juerga en la que estuve orinando compulsivamente en la puerta, pues me colé por ahí. Hasta ahí todo bien. hasta que veo un tipo de 2 metros más rubio que el sol y con cara muy mala leche apuntándome de forma displicente con su arma. Me pregunta con acento centroeuropeo (European trash) quién soy. Y le digo que vengo a por mi primo, está sólo y tal...le sienta mal la respuesta y está a punto de pegarme un tiro...cuando de repente salta mi amigo Mogwai que se había venido conmigo todo el camino y le da en los ojos. Katakroker. El tío se cae escaleras abajo y uno menos. Esto me huele mal. Pillamos su arma y chocando los cinco con el mogwai cual serie juvenil tipo "salvados por la campana" nos disponemos a averiguar qué pasa. Resulta que el primo en cuestión está machacando a una serie de terroristas que están controlando todo el edificio para pedir un rescate. Las imágenes son increíbles:



 








Tras una noche de infarto oí como caía por los ventanales un elegante señor terrorista con cara de sorprendido mientras el criajo decía algo así como yippie kai ye hijo de no se qué. Por supuesto le dimos una torta el mogwai y yo que ésas no son formas de hablar. Los jóvenes de hoy no tienen ni educación ni la han conocido. 

Dándole collejas nos volvemos a la calle. Ahora ya me doy cuenta de donde estaba toda la policía. A Batman no lo he visto, espero que esté dándole fuerte a los malditos bichos esos. Y entonces me encuentro ya con acabóse. Tengo delante de mí tres reyes magos haciendo alarde de buenos sentimientos. Pero no son tres reyes magos....son tres gremlins cabrones! (al menos eso es lo que yo creí ver) Como aún tenía el arma del gigantó rubio no lo dudé dos veces. ¿Quién lo hubiera hecho?
Acabé con ellos como cualquier héroe anónimo podría haber hecho y me dispuse a encontrarme con mis padres que había dejado abandonados en un extraño bar. Y para mi sorpresa, llego y veo a mi padre llorando, rodeado de gente que lo abraza...y me dice: "Mira hijo la navidad existe! han hecho una colecta para pagar el motocarro!!" Entonces sonaron unas campanas y me dice ya para terminar de armarla..."hijo mío, cada vez que suenan unas campanas es que a un ángel le han dado sus alas". Estuve tentado de coger el arma, pero no tenía más munición. Así que pedí una botella de sidra El Gaitero y empezamos a brindar todos, que para eso era Navidad. Eso sí, al Mogwai ni agua.


P.D. Ruego disculpen esta sarta de sandeces que he ido diciendo conforme se me ocurrían. Era mi forma de presentar una lista de mis mejores deseos navideños en forma de película. Vamos una forma como otra cualquiera de hacer una lista...
Os pongo aquí un link con una lista de verdad:
EMPIRE: The 30 Best Christmas Movies Ever

de todas formas y para rematar FELIZ NAVIDAD!!!!




  






2 comentarios:

Ana dijo...

Huyhuyhuy, la cercanía familiar te está perjudicando un montón... sal de ahí!!!!
Y Feliz Navidad!

Antò dijo...

Y encima es cercanía de familia política, es decir, que me tengo que comportar y no sacrificar a ninguno de esos niñones que gritan TODO el día. Con lo fácil que yo me quedo afónico y ellos....El martes nos vamos a Córdoba unos días y el 31 para Murcia. Muchas Felices Navidades para tí también!!!