Miopes

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jueves, 25 de noviembre de 2010

Defensa a ultranza de Amélie o también Excusatio non petita, accusatio manifesta

Bueno en realidad no es tan "non petita". Le fabuleux destin d'Amélie Poulin ha sido una película muy significativa en los últimos años de mi vida, por lo que le tengo un cariño muy especial. El caso es que no pensaba hacer ningún post sobre "Amélie" hasta el año que viene, que se cumplen 10 años de su estreno, pero leyendo la petición tipo "ayúdame a comprender" en el último post de Freak's city, me he visto obligado a adelantar esta entrada. Bueno, de todas formas se cumple el décimo aniversario del inicio de rodaje, asi que me vale también.

Me gusta mucho la película de Jeunet. Eso para empezar, la he visto muchas veces, se la he puesto a mis alumnos, algunos les ha gustado a otros no. Algunos me han dicho: "¡qué raro eres!" a lo que yo respondo de forma muy madura: "pues anda que tú..". Pongámonos en contexto. Cuando se estrenó Amélie yo estaba de Erasmus en Francia. Era ya mi etapa final allí en Lille y mi periodo francés había pasado por altibajos. El algunos momentos odiaba Francia y en otros me encantaba, pero el caso es que la experiencia Erasmus tenía mucho de sentimental, de pequeños detalles que son los que quedan al final. Solía comprar entonces la revista  Première, para aprender francés y aprender un poco de cine y ese mes de abril me sorprendieron con una divertida portada de una chica con cara de pillina o de de duendecillo, que resultó ser Audrey Tautou caracterizada como Amélie y con el eslogan "cette fille va changer ta vie" (esta chica va a cambiar tu vida)
La curiosidad me picó. Y sobre todo cuando me enteré que detrás de "Amélie" se encontraba el director Jean Pierre Jeunet, que había dirigido dos rarezas extraordinarias como son "Delicatessen" y "La ciudad de los niños perdidos". Fui a verla con un grupo de amigos, amigos que nos habíamos encontrado y era la primera vez que íbamos todos a ver una película, con lo que el día fue bastante especial. Luego nos fuimos a perdernos por la noche francesa, con lo que sólo tengo que decir cosas agradables de ese visionado. 

Luego estaba la película en sí. La primera vez, la vi en francés sin subtítulos. Y me costó un poco entenderlo todo, así que me dejé llevar por Jeunet y su buen hacer cinematográfico. La película empieza con una deliosa "mise en scène" de Amélie y su familia, el me gusta y no me gusta tan conocido y repetido. La voz preciosa de André Roussolier (aquí doblada por Fernando Guillén que también lo hizo fenomenal) nos metía en esta pequeña fábula de colores vivos y ritmo frenético a ratos. Luego está la música, la fantástica banda sonora de Yann Tiersen, usada hasta la saciedad gracias a esos ritmos tan propios del folk francés, con los acordeones tan conocidos. Luego está el conjunto de secundarios tan buenos que tiene, algunos conocidos internacionalmente, otros menos, pero desde luego que entraban perfectamente en la historia. Desde el padre de Amélie, hasta los clientes del bar "les deux moulins", y los compañeros de trabajo de Amélie. En general todos están mejor que bien. perfectamente situados en mundo de Jeunet, un mundo centrado en su realismo mágico, en como hace que una ciudad monumental pero fría como es París se convierta en una explosión de color, naïve pero genial. De hecho la escena que me conquistó, es una mezcla de todas estas cosas. El momento en el que Amélie ha hecho su primera buena obra, la de devolver los recuerdos a un hombre apagado y triste en sus cincuenta. En ese momento comprende su misión, la de hacer feliz a los demás, y agarra a un ciego que va por la calle y le enseña la ciudad, explicándole los detalles más insignificantes pero los más importantes al final, mientras la música de Yann Tiersen va increscendo. Grandísima escena, de mis favoritas. 

Y por supuesto, estaba Audrey Tautou. Aunque hubiera otras posibilidades, no hay otra Amélie. No la hay. Imposible. Está perfecta con esa mezcla de ternura, picardía, candidez, justicia poética. Jeunet creó un mito moderno (kitsch, pero mito) en el momento en que se fijó en esta menuda actriz. Con una mirada penetrante, que te derrite a ratos, y sin ser para nada espectacular, Amélie Poulain está ya en el imaginario colectivo como un personaje mítico. ¿Cuántas películas consiguen eso? Inmediatamente, ese estilo vecinita de al lado de buen corazón, se extendió como la pólvora y empecé a tropezarme "Amelies" por todas partes, en Francia al menos se convirtió en un fenómeno y sinceramente, una película que era una explosión de alegria, quizás a ratos demasiado ñoña pero que desbordaba imaginación, me parecía muy lícita de conseguir toda esa fama. Olé por ellos.
Entiendo a la gente que no le guste esta película. Quizás necesitas un determinado humor para aceptarla, quizás debes aceptar toda esa ingenuidad, y disfrutar pensando que el mundo, que el coleccionar fotos rotas de un fotomatón no es de estar enfermo, que un enano de jardín puede viajar por el mundo y reivindicar su derecho a ser libre, que un hombre de cristal encerrado en su habitación puede enseñarte el mundo, o que la que Montmartre es el lugar perfecto para volver a ilusionarse. Ingenua sí, maravillosa también.

Otros enlaces:
Freak'scity

5 comentarios:

Ana dijo...

En fin, ahora sí que me has tocado la patata. Amelie. Mi película favorita (junto con El Golpe, lo siento, en mi corazón están a la par).
Me en-can-ta. Es ese amor por los pequeños detalles con el que me siento identificadísima (creo que por ahí va también el feeling que me traigo con Luis Piedrahita). El rojo y el verde (mis colores favoritos exactamente en las tonalidades de la película). Nino. Qué nombre tan perfecto y qué tipo tan fantástico a la par que raruno/entrañable. Dominique Pinon (a ver cuándo te vas de brunch con éste, que me encannnnnta, tocando el serrucho mucho más). La he visto cienes y cienes de veces y voy a volverla a ver por lo menos otras tantas.
Ayyyy Dani, esto no me lo esperaba de ti...

Dani dijo...

Ahora me leo el post y te comento. De todos modos, tengo que volver a verla, que la vi hace mucho y como no tengo copia da la crítica, ya no sé porqué razones concretas no me gustaría y quiero averiguarlo.

Andrés dijo...

Pues a mi se me hace difícil pensar que a alguien no le guste. Me parece una película estupenda, una obra maestra de Jean-Pierre Jeunet (perdón si me equivoqué con el nombre).

El punto fuerte que tiene Amelie, es la forma tan sentimental y sensorial de conectar con el espectador. Creo que hasta uno puede sentir el tacto de esas legumbres cuando Amelie sumerge la mano en el saco.

Aparte de ser divertida y con un final original, pienso que tiene un encanto particular por los microcosmos que crea Jeunet, al igual que en "Delicatessen" o "La ciudad de los niños perdidos", que podrían ser sacados de un sueño.

Saludos.

Dani dijo...

Cuando la vuelva a ver la comentaré, pero desde luego con tu comentario cuesta no querer verla :P

A lo mejor en su momento su inocencia y su atmósfera no me cautivaron, vete tú a saber. Ahora, más viejo, más sabio y con peores resacas, igual la cosa me convence más. Ya te contaré.

Antò dijo...

No hay duda que Amélie rompió muchos moldes en su momento. Es una película mágica, pero mágico realista si me permitís la expresión. Lo que más me gusta de Amélie es las buenas sensaciones que saco una vez la he visto, no todo el mundo se siente satisfecho con eso. Bueno, pues nada, como dicen los franceses..tant pis.