Miopes

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lunes, 4 de octubre de 2010

Ciudadano Dios: Mathieu nos cuenta la nueva tournée del Todopoderoso.

"Dios en persona", de Marc-Antoine Mathieu. Ed. Sins entido.

Nació este gran artista en Anthony, cerca de París, en 1959. Autor de varios álbumes que no conocía la verdad, me encontré con él hace unos años cuando leí las aventuras de Julius Corentin Acquefacques  , también conocido como el prisionero de los sueños, que empezó sus andanzas en "L'origine" allá por 1991. Cómic de alto componente onírico y filosófico, de muchas lecturas y que no suele dejar indiferente. "Le processus" es uno de mis cómics favoritos, aunque no he encontrado muchos adeptos.

El último "B.D." de Mathieu es este "Dios en persona" que ha publicado en España "Sins Entido". La historia, a priori, es muy sencilla: Dios ha bajado a la tierra y es sometido a juicio. Aunque hay mucho más.

Todo empieza con una enorme cola, quizás una cola del paro, o de algún servicio de extranjería. La cola discurre entre calles oscuras, no se sabría decir la hora del día ni mucho menos la ciudad donde nos encontramos. Mientras trascurren las viñetas, vamos leyendo comentarios que alguien va diciendo un poco más adelante sin llegar a verlo. Aparece un hombre propio de otra época, sentado en una mesa con un libro de registro delante, una pluma y un tintero mientras interroga a un hombre de pelo largo que dice llamarse Dios Dios.
    A partir de ahí se desarrolla una historia al más puro estilo "Ciudadano Kane". Podíamos llamar esta obra de Mathieu un "Ciudadano Dios". En aquella obra maestra de Welles se contaba la historia de Charles Foster Kane en tercera persona, gracias a los testimonios de aquellos que lo habían conocido (o sufrido). Aquí tenemos algo parecido, ni siquiera esa primera historia en la que se nos presenta Dios Dios es real, pronto nos damos cuenta que no es otra cosa que la versión cinematográfica de la divina visita. Distintos testimonios nos muestran lo que ha sido la presencia de tamaño personaje entre nosotros: las primeras reacciones de sorpresa y de incredulidad, la aceptación, los análisis científicos, el boom publicitario, el éxito literario, el cómic, la película, las grabaciones de su entrevista con el psicólogo....Dios se encuentra más omnipresente que nunca. Y finalmente, una de las personas que nos va comentando los detalles de la visita, nos suelta una de las frases más interesantes del libro, que por cierto, abunda en ellas:

"La aparición de Dios, un acontecimiento excepcional, traía consigo una malísima noticia: el mundo iba a seguir tal cual, inmutable. Y eso, hubo muchos que no pudieron soportarlo"

Efectivamente, asistimos a un juicio a Dios, en el que lo primero que se intenta demos trar es su existencia, con él mismo presente. Eso sí, Dios Dios tiene al mejor bufete de abogados posible, cuestionándose ellos mismos si merece la pena que su cliente sea declarado "existente" o no. Impresionante esas escenas, de una carga filosófica sobresaliente además de bastante humor.


  Lo que hace Mathieu en esta sátira en cómic, es hacer un retrato de la sociedad actual deseosa de consumir ídolos, de tocarlos y luego destruirlos o reinventarlos. Una sociedad consumista necesitada de un gran personaje que le saque de lo anodino de nuestra existencia, o quizás simplemente alguien al que poder echarle la culpa de todo lo que nos pasa. Mathieu tira de clásicos en algunas citas, que vienen mencionadas al final del libro. Algunas tan conocidas como la de Sartre "Dios es la soledad de los hombres" o la de Einstein "Lo más incomprensible del ser humano es que sea comprensible". Mathieu utiliza la ironía en diferentes momentos de la historia, especialmente bueno es la búsqueda de nuevas plegarias una vez que Dios se ha hecho presente entre los humanos o la necesidad de buscar un logotipo al nuevo producto, que no es otro que Dios.

  Pero no todo es maravilloso en este cómic. Digamos que hay detalles que emborronan un poco el resultado final de esta obra que se suponía (al menos para mí) maestra. A veces Mathieu entra en tópicos, como las propias citas que he mencionado antes o ciertos comentarios sobre Dios que parecen demasiado clichés para esta historia que se presumía una crítica social. No soy ningún "connaisseur" en el mundo del cómic, sólo los leo y punto, así que no me inventaré detalles técnicos que desconozco. El dibujo me encanta, adoro esa atmósfera cercana al sueño que crea, si bien en este volumen nos encontramos con un mundo tristemente real. Pero creo que esta historia merecía un mejor guión, sobre todo en ciertos momentos más flojitos, sobre todo la parte final. Los personajes creados son estereotipos, representantes de diferentes status sociales que se enfrentan a un ente superior con unas armas dialécticas la mar de terrenales. Los milagrillos que hace Dios me parecen fuera de lugar, al igual que la conversación que tiene con el juez, quizás demasiado obvio para lo que esperaba.

   En cualquier caso, lo recomiendo, aunque sólo sea por el planteamiento inicial, la aparición de un Dios sin efectos especiales, sin ejército de arcángeles ni plagas por doquier. De eso, eso es lo que se ha fantaseado en tantas ocasiones, la posibilidad de una vuelta de Dios a la tierra y de que lo tratáramos como a un sin papeles o un sin techo, o a un loco.

Mi crítica : 8/10


Aquí os dejo una entrevista en francés con el propio Mathieu, junto con un autorretrato bastante conseguido.



También tenéis la posibilidad de ver otras críticas que he encontrado sobre la misma obra:

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